Anna Laetitia Barbauld (nombre de soltera, Anna Laetitia Aikin; 20 de junio de 1743–9 de marzo de 1825) fue una poetisa, ensayista y escritora de libros para niños, de nacionalidad inglesa.
Barbauld fue una «mujer de letras» especializada en múltiples géneros y tuvo una carrera exitosa. Fue también maestra en la célebre Academia Palgrave y una innovadora escritora de libros para niños; sus famosos libros proporcionaron un modelo pedagógico durante más de un siglo.McCarthy, William. «Mother of All Discourses: Anna Barbauld’s Lessons for Children». Culturing the Child, 1690–1914: Essays in Memory of Mitzi Myers. Ed. Donelle Ruwe. Lanham, MD: The Children’s Literature Association and the Scarecrow Press, Inc. (2005). Sus ensayos demostraron que era posible para una mujer estar involucrada públicamente con la política, y otras autoras la imitaron;Armstrong, Isobel. «The Gush of the Feminine: How Can we Read Women's Poetry of the Romantic Period?» Romantic Women Writers: Voices and Countervoices. Eds. Paula R. Feldman y Theresa M. Kelley. Hanover: University Press of New England (1995) y Anne K. Mellor. «A Criticism of Their Own: Romantic Women Literary Critics». Questioning Romanticism. Ed. John Beer. Baltimore: Johns Hopkins Univ. Press (1995). lo que es incluso más importante, sus poesías ayudaron a la cimentación del desarrollo del Romanticismo en Inglaterra.Janowitz, Anne. «Women Romantic Poets: Anna Barbauld and Mary Robinson». Tavistock: Northcote House (2003). Barbauld también fue crítica literaria, y su antología de las novelas británicas del ayudó a establecer el canon como se lo conoce actualmente.
La carrera literaria de Barbauld finalizó abruptamente en 1812 con la publicación de su poema Eighteen Hundred and Eleven, el cual criticó la participación de Gran Bretaña en las Guerras Napoleónicas. Las duras críticas que recibió la sorprendieron a tal punto que decidió no volver a publicar ninguna de sus obras durante el resto de su vida.Barbauld, Anna Laetitia. «Anna Laetitia Barbauld: Selected Poetry and Prose». Eds. William McCarthy y Elizabeth Kraft. Peterborough: Broadview Press Ltd. (2002), 160. Su reputación se vio aún más perjudicada cuando varios de los poetas del Romanticismo que ella había inspirado en el apogeo de la Revolución francesa se volvieron en su contra en los años posteriores, a medida que fueron volviéndose más conservadores. Durante el sólo se la recordó como una escritora puntillosa de libros para niños, y fue olvidada en el , hasta que el auge de la crítica literaria feminista durante la década de 1980 renovó el interés en sus obras y produjo una revalorización de las mismas.McCarthy, William. «A ‘High-Minded Christian Lady’: The Posthumous Reception of Anna Letitia Barbauld.» Romanticism and Women Poets: Opening the Doors of Reception. Eds. Harriet Kramer Linkin y Stephen C. Behrendt. Lexington: University Press of Kentucky, (1999).
Primeros años Barbauld nació el 20 de junio de 1743 en Kibworth Harcourt, Leicestershire, Inglaterra. Su padre, el Reverendo John Aikin, era el director de la Academia Kibworth de Disidentes y ministro en una cercana iglesia presbiteriana. La residencia de su familia en Kibworth le dio a Barbauld la oportunidad de aprender latín, griego, francés e italiano, entre muchas otras asignaturas que, según se suponía, eran inadecuadas para la formación de una mujer en su época. La inclinación hacia el estudio por parte de Barbauld preocupó a su madre, quien temía que quedase soltera toda su vida por su carácter intelectual; las dos jamás fueron tan cercanas como Barbauld lo fue con su padre.Rodgers, Betsy. «Georgian Chronicle: Mrs Barbauld & her Family». Londres: Methuen & Co. Ltd. (1958), 30. Sin embargo, la madre de Barbauld estaba orgullosa de los logros de su hija, y unos años más tarde escribió de ella: «En una ocasión efectivamente conocí a una pequeña niña quien estaba tan ansiosa de aprender cómo sus maestros de enseñarle, y quien a los dos años de edad ya podía leer oraciones e historias cortas de sus libros, rápidamente, sin errores; en medio año ya podía leer tan bien como la mayoría de las mujeres; pero nunca conocí a otra como ella, y creo que nunca lo haré».Citado en Anna Letitia Le Breton, «Memoir of Mrs. Barbauld, including Letters and Notices of Her Family and Friends». Londres: George Bell and Sons (1874), 23–4.
En 1758, la familia se trasladó a la Academia Warrington, en la ciudad homónima, en donde le habían ofrecido un trabajo como maestro al padre de Barbauld. La Academia tuvo entre sus alumnos a varios de los intelectuales de la época, como el filósofo y teólogo Joseph Priestley, y se la conocía como «la Atenas del Norte» por su estimulante atmósfera intelectual.Rodgers, 38. Otro alumno destacado fue el revolucionario francés Jean-Paul Marat; las anécdotas escolares sugieren que era un «líder francés» allí durante la década de 1770. También fue uno de los pretendientes de Barbauld; presuntamente le escribió a John Aikin declarándole su intención de convertirse en ciudadano inglés para casarse con ella.Rodgers, 44. Archibald Hamilton Rowan también se enamoró de Barbauld y la describió como «una mujer poseedora de una gran belleza, la cual conservó hasta los últimos días de su vida. Su silueta era esbelta, con una tez exquisitamente clara acompañada de su perfecta salud; sus rasgos eran normales y elegantes, y sus ojos de color azul oscuro emitían la luz del ingenio y la gracia».Citado en Rodgers, 51–2. A pesar de la ansiedad de su madre, Barbauld recibió muchas ofertas de matrimonio durante la época, aunque las rechazó todas.
Primeros éxitos literarios y matrimonio
En 1773, Barbauld escribió su primer libro de poemas, después de que sus amigos la elogiasen y la convenciesen de comenzar a publicar.Rodgers, 57. La colección, titulada simplemente Poems («Poemas»), tuvo cuatro ediciones en un solo año y sorprendió a Barbauld por su éxito. Barbauld pasó a ser una respetada figura literaria en Inglaterra sólo con la reputación de Poems. El mismo año ella y su hermano, John Aikin, publicaron conjuntamente Miscellaneous Pieces in Prose, la cual también fue bien recibida. Los ensayos presentes en la obra (la mayor parte de los cuales fueron escritos por Barbauld) fueron comparados favorablemente con las obras de Samuel Johnson.Rodgers, 61–2.
izquierda|miniaturadeimagen|Joseph Priestley (c. 1763): «La Sra. Barbauld me ha dicho que fueron mis obras las que la inspiraron para escribir en verso».Schofield, Robert E. «The Enlightenment of Joseph Priestley: A Stud of His Life and Work from 1733 to 1773». University Park: Pennsylvania State University Press (1997), 93.
En mayo de 1774, pese a algunas «dudas», Anna Laetitia contrajo matrimonio con Rochemont Barbauld, el nieto de un hugonote francés y antiguo alumno de Warrington. Según la sobrina de Barbauld, Lucy Aikin:
Después de la boda, la pareja se mudó a Suffolk, cerca de donde le habían ofrecido un trabajo a Rochemont en una escuela para varones.Rodgers, 63–4. Barbauld pasó el tiempo reescribiendo algunos de los Salmos, un pasatiempo común durante el , publicándolos bajo el nombre Devotional Pieces Compiled from the Psalms and the Book of Job («Piezas devotas compiladas de los Salmos y del Libro de Job»). Junto a esa obra publicó su ensayo Thoughts on the Devotional Taste, on Sects and on Establishments («Pensamientos sobre el gusto devoto, sobre las sectas y las clases dirigentes»), el cual explica su teoría sobre el sentimiento religioso y los problemas inherentes en la institucionalización de la religión.
Según parece, Barbauld y su esposo se preocuparon ante el hecho de que jamás podrían tener un hijo propio y en 1775, luego de sólo un año de matrimonio, Barbauld le sugirió a su hermano adoptar a uno de sus hijos:
Finalmente su hermano aceptó y la pareja adoptó a Charles; fue para él que Barbauld escribió sus libros más famosos: Lessons for Children (1778–9) e Hymns in Prose for Children (1781).
Academia Palgrave Barbauld y su esposo dieron clases durante once años en la Academia Palgrave en Suffolk. A partir de entonces, Barbauld no sólo debió hacerse cargo su hogar sino que también de su trabajo: fue contable, doncella y ama de llaves.McCarthy, William. «The Celebrated Academy at Palgrave: A Documentary History of Anna Letitia Barbauld’s School». The Age of Johnson: A Scholarly Annual 8 (1997), 282. La escuela fue inaugurada con sólo ocho alumnos, pero cuando los Barbauld la abandonaron en 1785, alrededor de cuarenta estaban inscritos debido a la excelente reputación que había adquirido la escuela.McCarthy, «Academy», 284–5. La filosofía educativa de los Barbauld atrajo tanto a los disidentes como a los anglicanos. Palgrave reemplazó la estricta disciplina de las escuelas tradicionales tales como Eton, que solían utilizar el castigo corporal, con un sistema de «multas» e incluso «juicios juveniles», es decir, juicios llevados a cabo por los mismos estudiantes.McCarthy, «Academy», 292. Además, en lugar de impartir clases en la forma clásica, la escuela ofreció un plan de estudios práctico que incluyó ciencia y lenguajes modernos. Barbauld enseñó las materias de lectura y religión a los niños más jóvenes y geografía, composición y retórica y ciencia a los más avanzados.McCarthy, «Academy», 298. Fue una maestra dedicada, produciendo una «crónica semanal» para la escuela y escribiendo obras teatrales para que fuesen representadas por los estudiantes.McCarthy, «Academy», 306. Barbauld causó un profundo efecto en la mayor parte de los estudiantes; uno que tuvo mucho éxito, William Taylor, un prominente estudioso de la literatura alemana, se refirió a Barbauld como «la madre de su mente».Citado en Rodgers, 75.
Participación política y Hampstead miniaturadeimagen|izquierda|Diseño para el medallón del Comité para la Abolición de la Esclavitud, creado por Josiah Wedgewood. En septiembre de 1785, los Barbauld dejaron Palgrave para visitar Francia, pues la salud mental de Rochemont se había comenzado a deteriorar y era incapaz de realizar sus deberes como profesor.Rodgers, 92. En 1787, se mudaron a Hampstead donde Rochemont fue recomendado para ponerse a la cabeza de una capilla presbiteriana. Fue aquí donde Barbauld entabló una amistad con Joanna Baillie, una dramaturga. Aunque ya no estuvieron a cargo de una escuela, los Barbauld no abandonaron su compromiso con la educación; a menudo tuvieron uno o dos pupilos viviendo con ellos, quienes habían sido recomendados por amigos personales.Rodgers, 101–2.