La Semana Santa en Astorga es uno de los principales acontecimientos culturales, religiosos y turísticos de esta ciudad española. Entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Resurrección procesionan ocho cofradías y hermandades, a las que se une la Junta Profomento de la Semana Santa, que desfilan un gran elenco de imaginería religiosa. En 1997 fue declarada de Interés Turístico Regional y en 2011 de Interés Turístico Nacional.
Historia Cofradías penitenciales históricas Desde el inicio de la Edad Moderna, el desarrollo de la asociación gremial favoreció la creación de hermandades asistenciales, de ayuda mutua, puestas bajo el patronazgo de una advocación religiosa. Junto a esas asociaciones surgieron hermandades para el fomento de los cultos litúrgicos y, especialmente, el arrepentimiento a través de la penitencia. En Astorga, estas asociaciones penitenciales nacieron, como en otros lugares de España, al amparo de los conventos mendicantes de la ciudad. Así, el origen de la Cofradía de la Santa Vera Cruz se encuentra en la comunidad franciscana —cuya veneración por el leño de la Cruz dio origen a las cofradías de la Vera Cruz en España—, mientras que en el convento dominico de Puerta de Rey surgió la Cofradía de Jesús Nazareno y Virgen de la Soledad. miniatura|Urna para el Cristo Yacente miniatura|Jesús Camino del Calvario Las primeras ordenanzas conservadas de la cofradía de la Santa Vera Cruz datan de 1568, aunque los orígenes de la institución son anteriores. El asentamiento de los franciscanos en Astorga se remonta al , lo que pudo permitir una rápida organización de esta asociación, aunque no sería hasta el cuando se organizó como institución penitencial. La cofradía dispuso de capilla propia al lado del templo franciscano y siempre estuvo en conexión con la comunidad.
El ingreso de cofrades venía marcado por su participación en las procesiones como hermanos de luz —aquellos que alumbraban las imágenes o insignias— o hermanos de disciplina —flagelantes en los desfiles—. El Jueves Santo al anochecer y el Viernes Santo eran las ocasiones en las que la cofradía salía a la calle. De ese primer momento se conservan dos de las esculturas procesionales, un Crucificado de hacia 1560 y un Ecce Homo, cuya cabeza fue renovada en el con peluca y ojos de cristal. A partir de 1612 se documenta la procesión del entierro, después del sermón del Descendimiento que se realizaba en la iglesia de San Francisco y que tenía al Cristo articulado como protagonista. miniatura|María Santísima de la Soledad Durante el se reformaron pasos o se encargaron otros nuevos; así, en 1764 la urna del yacente fue sustituida por una nueva en estilo rococó. En 1783, la imagen de Jesús Nazareno fue retirada y vendida al pueblo de Luyego, y se encargó una nueva, que procesionan los Caballeros del Silencio. A finales del siglo se acometió la obra del nuevo retablo de la capilla de la cofradía y se realizó la enseña de la hermandad, la Cruz Dorada. Tras la destrucción debida a la Guerra de la Independencia, se reconstruyó la capilla bajo el reinado de Fernando VII y se encargaron pasos nuevos, como el de la Oración en el huerto.
En el caso de la cofradía de Jesús Nazareno, la destrucción de su archivo y de sus pasos originales durante la Guerra de la Independencia dificultan conocer con detalle sus orígenes aunque se sabe que se constituyó el 28 de enero de 1674, auspiciada por la comunidad dominica, la misma que promovió la cofradía en León en 1611. Desde ese momento se comenzaron a encargar los primeros pasos que protagonizarían la procesión de la mañana del Viernes Santo y que, a diferencia de la inicial sobriedad de la Vera Cruz, tendrían un mayor sentido escénico, siguiendo la influencia de los modelos realizados en Valladolid. Así, en sus primeros años se encargaron los pasos de la Coronación y Jesús camino del Calvario, a los que se sumarían una imagen representando a la Virgen y otra representando a San Juan Evangelista.
En 1751 edificó su capilla, que en el se convirtió en la iglesia parroquial de Puerta de Rey. En 1786, el denominado lance del encuentro de Jesús y María en la calle de la Amargura, el otro gran acontecimiento escénico de la Semana Santa astorgana junto al acto del Descendimiento, intentó ser prohibido por el vicario Blas Manuel Martínez Valles «en atención al bullicio, alboroto, desorden, irrisión, escándalo y poca devoción... por los que llevan el paso de San Juan en yr corriendo».
Tras los daños producidos por la Guerra de la Independencia, comenzó la reconstrucción de la cofradía. En 1815 se encargó el paso de Jesús Camino del Calvario —principal imagen de la hermandad— al cual se le añadieron posteriormente el Cireneo y los dos sayones, y en los años posteriores se encargaron varios pasos (Flagelación de Cristo, Coronación de Espinas y Presentación de Jesús al Pueblo) con la imposición de reproducir los destruidos por la guerra; a estas recreaciones escénicas, caracterizadas por sus figuras cargadas de ingenuidad, se sumaron también en el la figura de San Juan Evangelista, las Lágrimas de San Pedro y dos imágenes de bastidor, la Virgen de los Dolores y La Verónica. Todas ellas conformarían la procesión que organiza la cofradía la mañana del Viernes Santo.
Creación de la Junta Profomento y renovación de las cofradías históricas miniatura|Virgen de los Dolores Las celebraciones con motivo del centenario de los Sitios de Astorga motivaron una reactivación de los actos de Semana Santa. El proyecto de reorganización de la misma, con el que nacía la Junta Profomento de la Semana Santa, fue aprobado por el Obispado el 30 de octubre de 1908 y por el Ayuntamiento el 7 de noviembre del mismo año. En el documento de creación de la Junta se establecía el orden de las procesiones que se celebrarían en la ciudad. miniatura|Jesús Nazareno El Jueves Santo por la mañana se celebraba la Procesión de los Pasos, organizada por la Vera Cruz, que se mantuvo hasta 1963. En ella participaban los Niños Nazarenos, vestidos con túnica negra, corona de esparto en la cabeza, portando cruces de color negro, y entonando la melodía del vil populacho. Salían los pasos de la Oración del Huerto —posteriormente se ha procesionado en San Justo de la Vega—, la Cruz Verde, San Pedro y el Prendimiento de Cristo.
El Viernes Santo comenzaba con la Procesión del Encuentro, organizada por los cofrades de Jesús Nazareno, y continuaba por la tarde con el Santo Entierro, en el que salían la Cruz Verde, San Juan Evangelista, la Virgen y la Urna con el Cristo Yacente. Por la noche, de la mano de la cofradía de Jesús Nazareno, la Cruz Verde, San Juan Evangelista y la Farola acompañaban a María Santísima de la Soledad, imagen de bastidor de finales del o principios del que seguía los modelos del sur.
Fruto de esa reorganización, las cofradías añadieron novedades a su patrimonio en torno a esa fecha de 1908. Así, la Vera Cruz incorporó el San Juan Evangelista —que donó el prelado Juan de Diego y Alcolea—, las Lágrimas de San Pedro —adquirido por suscripción popular— y el Prendimiento de Cristo, de inspiración salcillesca. Por su parte, la cofradía de Jesús Nazareno incorporará el vidrio artístico en dos nuevos pasos, la Farola y la Cruz Verde.
Nuevas cofradías. Renovación de los años 1950 miniatura|Bendito Cristo de los Afligidos miniatura|Entrada de Jesús en Jerusalén El impulso renovador surgido en torno a 1908 continuó hasta la década de 1920. Así, la Junta encargó nuevos pasos, como el Descendimiento en 1923, que se procesiona en el Santo Entierro, o los Preparativos de la Crucifixión en 1924, que es procesionado por los nazarenos de Puerta de Rey. Igualmente se crearon nuevas cofradías, en torno a una imagen de devoción antigua, y ambas con sede en la parroquia de San Bartolomé. La primera es la de Nuestra Señora de los Dolores, cuyos estatutos se aprobaron en 1911 y que tiene como titular una Dolorosa de 1705 realizada por José de Rozas, quien tomó como modelo la Virgen de las Angustias tallada por Juan de Juni. La segunda es la Hermandad de Caballeros del Silencio, constituida en 1926 en torno al Jesús Nazareno de la Vera Cruz.
En la década de 1950 hubo un nuevo impulso con la creación de cofradías, el encargo de nuevos pasos y la renovación de desfiles procesionales, y a este momento corresponden también las primeras actas conservadas de la Junta Profomento. En la primera de ellas, del 25 de febrero de 1953, se trató, entre otros temas, la constitución de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén. En 1944-45 se había realizado el paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén y a su alrededor, en el barrio de Rectivía, surgió la hermandad, que no se constituyó canónicamente hasta 1958, y que procesionaría en la mañana del Domingo de Ramos. Unos años antes, en 1943, había nacido la Cofradía del Bendito Cristo de los Afligidos, con sede en la parroquia de San Andrés y cuyo titular es el Crucificado del que preside el retablo de la iglesia.
Entre los nuevos pasos de estos años están la Santa Cena de 1952, y la Oración en el Huerto de 1955, que copia un tema de Salcillo. El primero dio lugar a una nueva procesión en la noche del Jueves Santo y en principio estuvo vinculado a la Hermandad de Caballeros del Silencio, donde pronto surgió el germen de la Hermandad de la Santa Cena, aunque no se constituyó hasta 1969, agrupando a empresarios y trabajadores del gremio de hostelería.
En 1954 se comenzó a programar, en la tarde del Martes Santo, el acto público del Vía Crucis en la plaza Mayor; posteriormente fue sustituido por el que se celebra en la Catedral. En él se daban cita representantes de todas las cofradías, con tres pasos: la Virgen de los Dolores, el Bendito Cristo de los Afligidos y la Farola de Puerta de Rey.
Decadencia. Resurgir a finales de los años 1980 miniatura|Acto del Desenclavo miniatura|Virgen de la Piedad Después de ese periodo de renovación que supusieron los años 1950, los desfiles procesionales entraron en un paulatino retroceso que redujo la actividad hasta hacer pensar en su desaparición. Sin embargo, gracias a la iniciativa emprendedora del platero José Manuel Santos, que supo contagiar su entusiasmo para retomar la Semana Santa, un grupo de jóvenes secundó estas nuevas ideas y, con la participación de la Junta Profomento y la colaboración de toda la ciudad, se pusieron los cimientos de las celebraciones contemporáneas.
El 23 de septiembre de 1989, la Junta aprobó unos nuevos estatutos y retomó su papel de foro de discusión y organización de los actos procesionales. En 1992 adoptó su logo, que presenta, junto a la Cruz y una rama de roble, una cadena de seis eslabones que representa el espíritu de colaboración entre las seis cofradías existentes en ese momento. Ha mantenido, entre sus diversos encargos, la tradición del pregón, en la cual el pregonero, designado cada año —seglar y religioso en años alternos—, prepara los ánimos para los acontecimientos que se van a celebrar.
También ha trabajado de forma activa en la promoción y recuperación del patrimonio pasional astorgano. Con su patrimonio se celebró, en mayo de 1990, el Congreso Interdiocesano de Cofradías; en 1991 participó en el Congreso Nacional de Cofradías, que tuvo lugar en León, con una exposición de pasos en la iglesia de San Bartolomé, y en 1993 —año santo jacobeo— organizó una exposición temporal en el claustro del Seminario y el local anejo a San Bartolomé. En cuanto a su recuperación, ha gestionado las ayudas pertinentes para contribuir a la restauración y conservación de los pasos, y ha contribuido a la reforma o mejora de las andas.