Francisco Ferrera (Cantarranas, Capitanía de Guatemala (actual a Honduras), 29 de enero de 1794-Chalatenango, El Salvador, 10 de abril de 1851) fue un sastre, sacristán, militar, abogadoBourdeth Tosta, Julio Alberto. Honduras: "su tesoro humano". Gráficos Vásquez, 1997. (página 67). y político hondureño.

Fue jefe de Estado de Honduras entre 1833 y 1834, cuando emprendió una fracasada invasión a El Salvador. De 1838 a 1840 colaboró con el general guatemalteco Rafael Carrera para derrocar el gobierno liberal del presidente de la Federación Centroamericana, Francisco Morazán.

Posteriormente, fue el primer Presidente constitucional del Estado de Honduras para el periodo 1841-1843 y reelecto para el periodo 1843-1845. Fue escogido ministro de Guerra de 1845 a 1847 y emprendió una guerra contra Nicaragua. Después ocupó otros cargos políticos.

Debido al Pacto de Pespire, firmado en marzo de 1850, se vio obligado a migrar a El Salvador, donde falleció. Su biografía fue realizada por el abogado Ramón Rosa.

Familia y estudios De Francisco Ferrera, el nombre de sus padres se desconoce, únicamente su apellido se encuentra registrado. Ferrera pasó su niñez en su pueblo natal de Cantarranas bajo la tutela del presbítero José León Garín; posteriormente ingresó a la escuela del maestro Felipe Santiago Reyes —padre del presbítero José Trinidad Reyes— en la Villa de San Miguel de Heredia de Tegucigalpa. Más tarde contrajo matrimonio con María de los Dolores Medina. Se le conocía como "El mulato de hierro".

El 19 de septiembre de 1847 le fue otorgado el título de Licenciado en Derecho Civil por la Academia Literaria de Tegucigalpa.

Campañas morazánicas En 1813 regresó a su pueblo natal, Cantarranas, donde alternaba sus actividades como sacristán, músico, violinista y sus labores de maestro empírico, consejero municipal y alcalde. A consecuencia de la invasión del teniente general José Justo Milla a Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua y en su condición de alcalde de San Juan de Flores, se alistó para defender la capital. Después de los sucesos de Comayagua y la persecución del comandante español Ramón de Anguiano, decidió unirse a la campaña del general liberal Francisco Morazán. Su valiente participación en la Batalla de La Trinidad el 11 de noviembre de 1827 contra el general Justo Milla y después en la Batalla de la Hacienda El Gualcho, le valieron el ascenso a oficial militar.

En los años 1829 y 1830 participó en la campaña de pacificación de Olancho, bajo las órdenes del general Francisco Márquez; luego, en septiembre de 1830, saludó al general Morazán por su elección como presidente de la República Federal de Centroamérica y fue nombrado intendente y comandante de la Villa de San Miguel de Heredia de Tegucigalpa en 1831.

En marzo de 1832 participó en la campaña de Yoro y posteriormente en las de Sonaguera y Trujillo contra las fuerzas invasoras del coronel mexicano Vicente Domínguez, derrotándolas en el sitio de Tercales. Reagrupado Domínguez, nuevamente fue vencido en Sonaguera, en la Ofrecedora y en Trujillo, por las fuerzas comandadas por Ferrera. Fue ascendido a teniente coronel y luego el general Morazán lo ascendió al grado de general de división.

El 1 de julio de 1832, el ejército mexicano al mando del coronel Vicente Domínguez, con ideología unionista, inició una campaña militar tratando de anexar el estado Hondureño al territorio mexicano, esto para reunificar al Primer Imperio mexicano tras la desunión de Centroamérica en 1822. Al mando de 1000 hombres, el coronel Domínguez invadió Honduras por la aldea de Trujillo, cuya región era una de las más débiles en cuanto a su fuerza militar y población. Sin embargo, terminó siendo derrotado por las fuerzas hondureñas en la llamada Batalla de Trujillo, la primera que se libró en dicho lugar después de la independencia y la creación del Estado de Honduras.

Jefe provisional

La Asamblea Legislativa concedió licencia al jefe de Estado, Joaquín Rivera, para atender asuntos personales y contraer matrimonio. Ferrera entonces asumió la jefatura del Estado interinamente el 24 de septiembre de 1833. Durante su gestión creó los cargos civiles y militares para la administración del recién creado Puerto del Sur —El Tigre—, decretó el establecimiento de una feria en Nacaome, Valle, para estimular el comercio y el movimiento de carga y pasajeros en el Puerto del Sur y oficializó la cátedra de gramática latina en el Colegio Tridentino de Comayagua.

Joaquín Rivera asumió nuevamente la jefatura del Estado el 10 de enero de 1834, luego que Ferrera autorizara que tropas salvadoreñas ingresaran a territorio hondureño para capturar una columna de desafectos con el jefe militar de El Salvador, en la localidad de San Bernardo, Namasigüe (departamento de Choluteca). Esto agudizó los conflictos entre Ferrera y Rivera, quienes se mantuvieron en pugnas constantes desde ese año hasta 1845, cuando Rivera fue condenado y ejecutado.

Ruptura con Francisco Morazán En el mes de octubre de 1838, Ferrera dirigió un levantamiento en Tegucigalpa contra el gobierno federal dirigido por Morazán e instó a la Asamblea Legislativa, reunida en Comayagua, a que Honduras se desligara de la República Federal. Por su sugerencia, el 26 de octubre de 1838, la administración del general José María Martínez Salinas declaró a Honduras como un Estado libre, soberano e independiente, desvinculado de la Federación Centroamericana.

Colaboración con Rafael Carrera 150px|izquierda|miniaturadeimagen|General guatemalteco Rafael Carrera, aliado de Ferrera en su lucha contra Francisco Morazán

En septiembre de 1838, el líder campesino guatemalteco, Rafael Carrera —tras varias derrotas contras fuerzas liberales federales— intentó un asalto a la capital de Guatemala, pero el general liberal Carlos Salazar Castro lo derrotó en los campos de Villa Nueva, y Carrera tuvo que replegarse nuevamente al oriente del Estado. Tras varios intentos infructuosos de tomar la ciudad y Quetzaltenango, Carrera fue cercado y herido, y tuvo que capitular ante el general mexicano Agustín Guzmán, quien radicaba en Quetzaltenango. Morazán tuvo la oportunidad de fusilar a Carrera, pero no pudo pues necesitaba del apoyo del campesinado guatemalteco para poder contrarrestar los ataques de Francisco Ferrera en El Salvador; en lugar de eso, se vio obligado a nombrarlo como jefe militar de Mita, pero sin armas. Cuando estaba en Mita, Ferrera invitó a Carrera a reunirse, a lo que accedió. Sabiendo que Morazán iba a atacar El Salvador, decidieron que Carrera iba a atacar la Ciudad de Guatemala, y para ello Ferrera le dio mil armas y municiones.

Entre tanto, a pesar de las recomendaciones de su allegados de aplastar definitivamente las fuerzas de Carrera, SalazarCarlos Salazar Castro había sido nombrado Gobernador interino de Guatemala por Morazán en lugar de Mariano Rivera Paz. intentó negociar con este por la vía diplomática. Incluso, para demostrar a Carrera que ni se le temía ni se le desconfiaba, retiró las fortificaciones que había en la capital guatemalteca desde la batalla de Villa Nueva. Aprovechando la buena fe de Salazar y las armas de Ferrera, el 13 de abril de 1839 Carrera tomó por sorpresa la plaza de Guatemala. Salazar Castro, Barrundia y Mariano Gálvez huyeron antes de la llegada de Carrera; Salazar, en camisa de dormir, saltó por los tejados de las casas vecinas y buscó refugio. Después, como pudo, cruzó la frontera disfrazado de campesino y huyó de Guatemala. Ya sin Salazar, Carrera restituyó a Mariano Rivera Paz como gobernador de Guatemala. Paz a su vez lo nombró general en jefe del Ejército, aunque en realidad era Carrera quien tenía el mando absoluto en Guatemala y se constituyó en un fuerte aliado de Ferrera.

Campañas contra los ejércitos unionistas Mientras Carrera atacaba a los liberales en Guatemala, Ferrera fue derrotado el 5 de abril de 1839 en la Batalla del Espíritu Santo, en Corinto (El Salvador), por las fuerzas del general Francisco Morazán. Ferrera envió a su edecán de confianza Juan José Morales para intentar negociar y conseguir un resultado más favorable al menos intercambiando prisioneros pero su plan se vino abajo cuando se vio superado por las fuerzas de Morazán. Más tarde, se verían de nuevo las caras en la de Batalla de San Pedro Perulapán, ocurrida el 25 de septiembre de 1839, en donde Ferrera fue herido y se tuvo que refugiar en Nicaragua.

Poco tiempo después regresó a Honduras, y el 31 de enero de 1840 se encontró en la Batalla de Los Llanos de El Potrero, cerca de Tegucigalpa, donde la columna del general nicaragüense Manuel Quijano —en donde participaba Ferrera— y las fuerzas gubernamentales del general José Francisco Zelaya y Ayes derrotaron al general José Trinidad Cabañas.

Presidencia del Estado Primer mandato Durante el año de 1840, Ferrera se dedicó a imponer su voluntad al gobierno presidido por José Francisco Zelaya y Ayes, quien, al no haberse realizado elecciones como mandaba la constitución de 1839, había sido escogido presidente provisional de Honduras por la Asamblea Legislativa.

El 6 de junio de 1840, la Asamblea Legislativa convocó a elecciones para presidente, y el 30 de diciembre eligió por unanimidad de votos al general de división Francisco Ferrera como primer presidente constitucional de Honduras. Según el testimonio del presidente de la Asamblea, el presbítero Mariano Castejón, 3,400 ciudadanos votaron por Ferrera, quien fue candidato único. Tomó posesión el 1 de enero de 1841, para un mandato de dos años, como lo establecía la constitución.

Recién inaugurado su gobierno, una violenta epidemia de viruela estalló en Comayagua, Tegucigalpa y La Paz, y las medidas enérgicas de control epidemiológico que implementó no impidieron que la epidemia se extendiera por casi todo el país. Durante su gobierno reabrió el Colegio Tridentino de Comayagua, habilitó el Puerto de La Paz —hoy San Lorenzo—, reorganizó el ejército y para favorecer al clero regular de la Iglesia católica y restableció los diezmos obligatorios abolidos por Diego Vigil y Cocaña (1828-1829), mediante decreto del 13 de junio de 1841. Autorizó a los vicarios la administración de la Justicia, adoptó medidas legislativas sobre la minería y decretó un indulto en mayo de 1842. En julio de ese año, Honduras, Nicaragua y El Salvador firmaron en Chinandega un pacto de confederación.

El 31 de diciembre de 1842 depositó la presidencia en un Consejo de Ministros, integrado por José Julián Tercer, el General Casto Alvarado y su hombre de confianza el Comandante General Juan José Morales.

Elección del obispo de Comayagua En su biografía del padre José Trinidad Reyes, el escritor liberal Ramón Rosa asegura que el padre Reyes había sido propuesto para obispo de Honduras, y que, cuando el presbítero Jorge Viteri y Ungo —miembro del poderoso Clan Aycinena de Guatemala y consejero personal de Rafael Carrera— fue a Europa en 1840 para visitar al papa Gregorio XVI, el general Francisco Ferrera —supuestamente receloso de las ideas independientes de Reyes— hizo llegar con él la noticia al Vaticano de que Reyes había muerto, por lo que el papa nombró como obispo de la diócesis al presbítero Francisco de Paula Campoy y Pérez. Cuando De Paula regresó de Guatemala a Comayagua, en 1845, el Padre Reyes se hallaba allá, en calidad de detenido por orden del general Ferrera.