El concepto farmacológico de la liberación es el primer paso del proceso en el que el medicamento entra en el cuerpo y libera el contenido del principio activo administrado. El fármaco debe separarse del vehículo o del excipiente con el que ha sido fabricado, y este proceso comprende tres pasos: desintegración, disgregación y disolución.

Las características de los excipientes tienen un papel fundamental, ya que una de sus funciones es crear el ambiente adecuado para que el fármaco se absorba correctamente. Por ello, medicamentos con la misma dosis pero de distintas marcas comerciales pueden presentar distinta bioequivalencia, alcanzando concentraciones plasmáticas diferentes y, por tanto, efectos terapéuticos no equivalentes.

Disolución En una situación típica, al ingerir una tableta pasa por el esófago al estómago. Debido a que el estómago tiene un ambiente acuoso, es el primer lugar donde la tableta comienza a disolverse.

La velocidad de disolución es un elemento clave en el control de la duración del efecto del fármaco. Diferentes formas del mismo medicamento pueden tener los mismos ingredientes activos pero diferir en la velocidad de disolución. Si un fármaco se formula de manera que no se disuelva rápidamente, puede liberarse de forma gradual, prolongando su acción y mejorando la adherencia al tratamiento.

La velocidad de disolución se describe mediante la ecuación Noyes-Whitney:

,

donde: es la velocidad de disolución. A es el área superficial del sólido. C es la concentración del sólido en el medio de disolución. es la concentración en la capa de difusión. D es el coeficiente de difusión. L es el grosor de la capa de difusión.

De esta ecuación se infiere que la velocidad de disolución puede modificarse alterando el área superficial del sólido, por ejemplo mediante micronización. Las formas cristalinas suelen disolverse más rápidamente que las amorfas.

El recubrimiento de una tableta puede actuar como barrera reduciendo la velocidad de disolución. Un recubrimiento entérico permite que el medicamento se disuelva solo en un ambiente básico, como el de los intestinos, evitando la liberación en el estómago.

Las soluciones, al estar ya disueltas, no requieren esta etapa previa antes de su absorción.

Ionización Las membranas celulares presentan mayor resistencia al paso de moléculas ionizadas que al de sustancias no ionizadas. Esto es relevante en sustancias que son ácidos o bases débiles. El pH ácido del estómago y la posterior alcalinización en el intestino modifican los grados de ionización en función del pKa de cada sustancia, descrito por la ecuación de Henderson-Hasselbalch.

Liberación prolongada Las formas farmacéuticas de liberación prolongada (también denominadas extended-release, sustained-release o controlled-release) están diseñadas para liberar el principio activo de manera gradual durante un período de tiempo más largo que las formulaciones de liberación inmediata. Su objetivo es mantener concentraciones plasmáticas estables, reducir las fluctuaciones entre picos y valles, y mejorar la adherencia al tratamiento al disminuir la frecuencia de administración.

La liberación prolongada se consigue mediante diversas estrategias tecnológicas, entre ellas: el uso de matrices poliméricas que controlan la velocidad de disolución del fármaco; recubrimientos funcionales que actúan como barrera difusional; sistemas osmóticos que permiten una liberación constante; modificación del tamaño de partícula o del polimorfismo del compuesto.

Estas formulaciones permiten que el fármaco se libere de forma sostenida, evitando los picos de concentración característicos de las formas de liberación inmediata y reduciendo el riesgo de efectos adversos asociados a concentraciones elevadas.

Véase también Triturador de comprimidos Sello (farmacia) Disfagia Forma farmacéutica Comprimido Farmacología clínica

Referencias

Enlaces externos

ISMP – Institute for Safe Medication Practices NHS Specialist Pharmacy Service

Farmacocinética