El Ejército Árabe de Liberación (en árabe  جيش الإنقاذ العربي (Jayš al-ʾInqāḏ al-ʿArabiyy); en inglés Arab Liberation Army (ALA)), también conocido como Ejército Árabe de Salvación o Ejército Árabe de Rescate, fue una organización paramilitar de voluntarios de varios países árabes, financiada por la Liga Árabe y liderada por Fawzi al-Qawuqji. Fue una de las fuerzas militares que participó del bando del pueblo palestino en la guerra árabe-israelí de 1948, denominada también guerra de Independencia de Israel y/o Nakba.

El Ejército Árabe de Liberación (en adelante EAL) compartió bando con otras formaciones militares como el Santo Ejército, la Legión Árabe jordana y, posteriormente, contingentes de varios ejércitos regulares de países árabes. Sin embargo, no debe confundirse con estas ni puede considerarse que formaran una entidad militar integrada, debido a la inexistencia de un mando unificado y —sin prejuicio de su cooperación puntual en acciones concretas— la escasa coordinación que se produjo entre las distintas formaciones a lo largo de la guerra.

EL EAL participó en las dos grandes fases de la guerra. Es decir, tanto antes del fin del Mandato británico de Palestina y la declaración de independencia israelí el 14 de mayo de 1948, en lo que se considera una guerra civil "no oficial"; como posteriormente, con la entrada en escena de contingentes de los ejércitos regulares árabes. En la primera de estas fases, el EAL se considera el más grande y mejor organizado de las formaciones árabes. No obstante, el impacto general de su participación en la guerra fue limitado. Esto se debió a varios obstáculos como la escasez de suministros, un liderazgo dudoso, la poca experiencia en combate de sus tropas y el reducido grado de coordinación con el resto de las fuerzas árabes. Es representativo el hecho de que, pese a su insistencia —el comandante al-Qawuqji buscaba este objetivo como demostración de la valía de sus operaciones militares— el EAL no consiguió tomar ningún asentamiento colono de la Yishuv.

Después del éxito de la operación Hiram, llevada a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel a finales de octubre de 1948, se produce un colapso del EAL. Las tropas, operacionalmente fuera de combate, se dirigieron hacia Líbano. La mayor parte de ellas abandonaron la lucha, volviendo a sus respectivos países de origen —principalmente Líbano y Siria. Una pequeña fracción del EAL fue cooptada por el Ejército de la República Árabe Siria, y siguió luchando bajo su paraguas. En mayo de 1949, en el contexto del final de la guerra, el EAL fue oficialmente disuelto.

El contexto de su creación y su relación con las demás facciones árabes El EAL se fundó en un contexto de tensiones y divisiones internas dentro de las élites dirigentes del mundo árabe sobre cómo encarar la cuestión palestina. Ya en junio de 1946, tras la publicación del informe del comité anglo-americano de investigación, la Liga Árabe se reunió en la localidad siria de Bludán para consensuar una respuesta conjunta a la posibilidad de una confrontación militar en Palestina. A partir de entonces se produjo una intensificación de la retórica bélica por parte de los Estados miembro de la Liga Árabe que no se tradujo en acciones y/o preparativos concretos para un escenario militar.

En la sesión del Comité Especial sobre la Cuestión Palestina de las Naciones Unidas del 26 de septiembre de 1947, el delegado británico Arthur Creech Jones anunció que el Reino Unido se retiraría de Palestina con independencia de la resolución adoptada por la organización. Esto aceleró el rumbo de los acontecimientos. Poco después, el consejo de la Liga Árabe se reunió en Líbano y designó un comité técnico, encabezado por Isma’il Safwat, para estudiar la situación militar en Palestina. El trabajo del comité concluyó que las facciones militares irregulares palestinas sobre el terreno no podían por sí solas vencer a la Yishuv organizada militarmente. Se recomendó así la entrada de los ejércitos regulares de los distintos países árabes y su coordinación con las tropas irregulares palestinas. Debido a la imposibilidad de los Estados árabes de sostener una campaña militar prolongada, se aconsejaba una intervención rápida.

La aprobación del plan de las Naciones Unidas para la partición de Palestina en noviembre de 1947 también supuso un punto de inflexión. Bajo el contexto de la erupción de protestas en varios países árabes en apoyo de la causa palestina, se inició el proceso de registro de voluntarios y recepción de donaciones.

En la cumbre de la Liga Árabe de diciembre de 1947 en El Cairo se trató de dar respuesta al plan de partición, pero las tensiones internas desembocaron en la inexistencia de una posición unánime. Por un lado, había una desconfianza generalizada hacia Amin al-Husayni, gran muftí de Jerusalén que, miembro de una familia influyente, trataba de capitalizar el creciente nacionalismo palestino mediante, entre otros, la creación del Santo Ejército —comandado por su primo Abdelkader al-Husayni— y el Alto Comité Árabe. Su figura era controvertida por su anterior exilio en la Italia fascista y la Alemania nazi, su apoyo al golpe de Estado en Irak de 1941 y, en general, porque su proyecto chocaba con los planes que otros dirigentes árabes tenían para el territorio. Pese a esta desconfianza, los Estados árabes no podían romper completamente con él ya que su nombre tenía gran fuerza entre las masas.

La principal oposición a al-Husayni provenía del rey Abdalá I de Jordania, el único dirigente árabe que apoyó el plan de partición de Naciones Unidas a cambio de anexionar a Transjordania el territorio al oeste del río Jordán asignado por la resolución al Estado árabe. Esto aisló considerablemente al rey Abdalá, que solo contaba con el apoyo relativo del regente 'Abd al-Ilah de Irak, también de la dinastía hachemí. El resto de dirigentes árabes recelaban de sus aspiraciones. Principalmente el presidente sirio Shukri al-Kuwatli, quien tenía que hacer frente a un movimiento monárquico en las filas de su ejército que apostaban por la unión de Siria y Transjordania bajo la dinastía hachemí.

Así las cosas, las preparaciones militares, más que en un plan conjunto para defender la población árabe de Palestina, se tornaron en un campo de competición entre las distintas élites árabes del momento. En palabras de Eugene Rogan:“En último término, si los estados árabes se preparaban para la guerra era más para impedir que ninguno de ellos pudiera venir a alterar el equilibrio de poder entonces existente en el mundo árabe que con miras a la salvación de la Palestina árabe.”En este contexto, el EAL se presenta como una solución de compromiso, principalmente impulsada por Siria, y formulada para frenar la influencia del rey Abdalá y del gran muftí al-Husayni —quien quería evitar la intervención extranjera en el conflicto y solo buscaba ayuda militar y financiera al Santo Ejército por parte de la Liga Árabe. Las rencillas personales entre Fawzi al-Qawuqji y al-Husayni convirtieron al primero en la opción perfecta para liderar el EAL a ojos de las autoridades sirias. De esta manera, se aseguraban evitar la colusión entre el EAL y el Santo Ejército y, a su vez, liberarse de al-Qawuqji, personalidad veterana en el universo panárabe y con ambiciones políticas. El resto de Estados árabes lo vieron como una buena opción intermedia que les permitía intervenir en el conflicto ­—respondiendo a las presiones internas por parte de la población­— sin tener que desplegar a sus ejércitos regulares; además de constituir una oportunidad para liberarse (mediante su alistamiento como voluntarios) de los elementos más radicales en sus respectivas poblaciones.

Así pues, en la cumbre se ignoraron las recomendaciones del comité técnico liderado por Isma’il Safwat. Este mismo organismo fue elevado de comité técnico a militar y se designó a Taha al-Hashimi —general iraquí retirado— como inspector general del EAL. Se tomó la decisión de registrar los voluntarios apuntados hasta el momento al EAL, movimiento que no compartió al-Husayni. Este gesto y, en general, la apuesta por el EAL por encima del Santo Ejército de la familia al-Husayni, precipitó la ruptura entre el gran muftí y la Liga Árabe.

Las controversias no terminaron con la apuesta definitiva de la Liga Árabe por el EAL. El desorden jerárquico y organizativo del bando árabe motivó una reunión el 5 de febrero de 1948 en Damasco que tenía como objetivo mejorar la coordinación mediante la división del territorio palestino en distintas zonas de responsabilidad. Por primera vez, la reunión incluyó a un observador transjordano —para mejorar la comunicación con la Legión Árabe—, además de otras personalidades destacadas como Amin al-Husayni, Abdelkader al-Husayni y Ali Hassan Salameh. La reunión decretó la división del territorio en cuatro comandos independientes bajo la autoridad suprema de Safwat (en su calidad de líder del comité militar de la Liga Árabe): +División territorial en comandos independientes del bando árabe (febrero - mayo de 1948)RegiónComandante Jerusalén y alrededores Abdelkader al-HusayniCarretera entre Tel Aviv y Jerusalén (zona de Lod) Ali Hassan SalamehGalilea y SamariaFawzi al-QawuqjiNéguevTariq Bey (comandante egipcio) Este esfuerzo organizativo no llegó a tener un efecto real sobre el terreno. Las distintas fuerzas árabes siguieron luchando por separado, sin coordinación real. Y el comité militar de la Liga Árabe no ejerció en la práctica de cuartel general: tan solo consiguió imponer un control relativo sobre al-Qawuqji, sin poder concertar una cooperación entre este y los demás líderes militares. Esto se vio reflejado en los intentos de Abdelkader al-Husayni de atraer a los palestinos en las filas del EAL a su bando o en la negativa de Siria de proporcionar armamento al Santo Ejército

Fundación oficial, entrenamiento y composición El entrenamiento de lo que sería el EAL empezó en noviembre de 1947 en la localidad siria de Qatana. La mayoría de los reclutas procedían de Palestina, Siria e Irak, y el mando recayó sobre todo en oficiales de estos dos últimos países. Aunque en sus filas también combatieron jordanos, libaneses, egipcios, bosnios e incluso desertores británicos y alemanes. miniaturadeimagen|366x366px|Uno de los vehículos blindados del EAL, capturado por Israel durante la guerra árabe-israelí de 1948 Un informe de Safwat del 23 de marzo de 1948 apunta que eran 5.200 los voluntarios que conformaban el EAL. Hay fuentes que rebajan esta cifra a 4.000; mientras que otras elevan a entre seis y ocho miles el número de tropas voluntarias en la guerra, aunque no especifican que todas ellos combatieran necesariamente en las filas del EAL. En todo caso, no es probable que la cifra apuntada por Safwat oscilara mucho —particularmente al alza—, ya que después del fervor inicial el reclutamiento de contingentes internacionales decayó, pasando a depender la viabilidad del EAL en la captación de palestinos. La captación de voluntarios tampoco fue favorecida por las divisiones internas en la Liga Árabe, que provocó que no todos los Estados miembro estuvieran igual de implicados en el proyecto del EAL. Por ejemplo, el gobierno egipcio vetó la incorporación en el EAL de 500 voluntarios que por entonces estaban siendo entrenados en su territorio.

A efectos de adiestrar a las tropas, y además de la base en Qatana, se dispuso un campo de entrenamiento básico en Samaria y se realizaron cursos de formación para oficiales en Damasco. Otros preparativos incluyeron el envío de emisarios sirios e iraquíes a Europa para comprar armamento, donde frecuentemente competían con enviados del Alto Comité Árabe e incluso de la Yishuv.