Los enfrentamientos entre liberales y autonomistas en Argentina o la guerra entre liberales y autonomistas fueron la última etapa de las guerras civiles argentinas, ocurrida entre 1868 y 1880. Mientras era aplastada la última resistencia del Partido Federal, las ramas del antiguo Partido Unitario se enfrentaron entre sí por el predominio del país.
Con excepción de la revolución de 1874, no fue una guerra civil a todo lo largo del país, como había ocurrido con anterioridad, sino una serie de revoluciones y operaciones militares de corta duración.
Antecedentes
thumb|180px|right|El presidente Domingo Faustino Sarmiento. Después de la batalla de Pavón, de 1861, el partido liberal porteño se impuso en todo el país, por medio de alianzas o por invasiones militares. En algunos casos, particularmente en La Rioja, el proceso llevó unos dos años, pero finalmente se cumplió: todos los gobernadores – menos uno – eran liberales, aliados del presidente Bartolomé Mitre.
La única excepción la constituyó la provincia de Entre Ríos, bajo el gobierno casi vitalicio del expresidente Justo José de Urquiza. No obstante, en la provincia de Corrientes, el papel destacado del general Nicanor Cáceres —amigo del general Urquiza— durante la invasión que llevó a la guerra del Paraguay le permitió imponer, a fines de 1865, al gobernador Evaristo López, netamente federal.
Entre 1866 y comienzos de 1868, en las provincias de la región de Cuyo y el noroeste, se mantuvo una última rebelión federal, iniciada con la Revolución de los Colorados y finalizada con la derrota definitiva del coronel Felipe Varela. De modo que, a mediados de 1868, doce provincias tenían gobiernos de origen liberal o unitario, y Entre Ríos y Corrientes tenían gobiernos federales. Pero el liberalismo se había dividido, comenzando por la provincia de Buenos Aires: por un lado estaba el Partido Nacionalista del presidente Mitre, y por el otro el Partido Autonomista, dirigido por Adolfo Alsina, que asumió el cargo de gobernador de la provincia en 1865. Si bien el autonomismo se había iniciado como un movimiento puramente porteño, de oposición a la solución de Mitre para establecer la capital de la Nación en la ciudad de Buenos Aires, con el tiempo se fue aliando a grupos escindidos del antiguo partido federal.
El Partido Autonomista era —hacia 1868— una compleja sumatoria de liberales modernizadores, proteccionistas y federales moderados. Ese año llegaron al poder, llevando a la presidencia a Domingo Faustino Sarmiento. Este era un liberal librecambista puro, pero tenía apoyo en los círculos conservadores del interior, que se oponían así a la candidatura del porteño mitrista Rufino de Elizalde.
Caída de los federales en Corrientes Los liberales correntinos no aceptaron su derrota y, contando con la simpatía y posiblemente la ayuda del gobierno nacional, intentaron derribar a López en septiembre de 1866, fracasando por completo.
En cambio, la revolución estallada el 27 de mayo de 1868, dirigida por Wenceslao Martínez, tuvo pleno éxito. El general Cáceres se negó a acatar al gobierno surgido de esa revolución, y logró controlar la zona sur y centro de la provincia después de derrotar a las fuerzas del coronel Ocampo. En la zona norte y en la capital asumió el gobierno Victorio Torrent.
A su encuentro fue enviado el coronel Raimundo Reguera, que fue derrotado por Cáceres y las fuerzas entrerrianas de apoyo, dirigidas por el general López Jordán, en la batalla de Arroyo Garay, del 31 de julio.
Pero el gobierno nacional envió en ayuda de los liberales a varias unidades del ejército en operaciones en Paraguay, reconociendo a un gobierno surgido de una revolución, bajo el mando de los generales Emilio Mitre y Julio de Vedia. Cáceres resistió algunas semanas, pero finalmente fue obligado a retirarse a Entre Ríos; nunca volvería a su provincia.
En las elecciones presidenciales, los electores de Corrientes votaron por Elizalde, pero de todos modos triunfó el Partido Autonomista de Sarmiento.
El Final de los Federales
thumb|180px|El general Ricardo López Jordán. Los dirigentes federales entrerrianos censuraron el apoyo de Urquiza al gobierno nacional en la guerra de la Triple Alianza, y su inacción durante las rebeliones del Chacho Peñaloza y Felipe Varela. Entre ellos se destacaba el general Ricardo López Jordán, hijo. Este dirigió una revolución en abril de 1870, que llevó a la muerte de Urquiza cuando pretendieron arrestarlo en su casa.
El presidente Sarmiento se negó a aceptar el gobierno federal de López Jordán e invadió Entre Ríos. La resistencia de López Jordán, apoyado por la mayoría de la población, mantuvo la rebelión por nueve meses, pero el predominio militar de los nacionales era evidente. Cuando el gobernador entrerriano quiso exportar su revolución a Corrientes, fue vencido en la Batalla de Ñaembé, el 26 de enero de 1871, lo que lo obligó a huir al extranjero.
El caudillo regresó en 1873, y la revolución se extendió, una vez más, por todo el territorio entrerriano. Pero fue vencido y expulsado una vez más. Al intentar una nueva rebelión, en 1876, no tuvo el apoyo esperado y fue arrestado. El federalismo como movimiento político y como partido murió con esa última derrota. La mayor parte de sus antiguos seguidores se incorporarían al Partido Autonomista Nacional, llevando al mismo una parte de sus ideales.
Inicio de los conflictos
Los Liberales en Corrientes El gobierno liberal en Corrientes se había resentido del enfrentamiento interno de ese partido. El coronel Santiago Baibiene, prestigiado por la victoria de Ñaembé, hizo elegir a Agustín Pedro Justo, pero este no pudo sostenerse en el poder, sino por medio de la persecución a sus adversarios.
El 5 de enero de 1872, el coronel Valerio Insaurralde dirigió una revolución en Curuzú Cuatiá. Mientras Baibiene se ponía al mando de las fuerzas del gobierno en el sur de la provincia, el coronel Desiderio Sosa derrocaba al gobernador en la capital el día 9. Sosa formó un triunvirato de gobierno y se dirigió al sur de la provincia, a enfrentar a Baibiene. Dos pequeñas batallas no decidieron la situación. Sosa se hizo perseguir largamente por las fuerzas de Baibiene, llevándolo a territorios en que estuviera mejor abastecido su ejército que el del enemigo. Mientras tanto, el gobernador Justo logró huir a Buenos Aires, donde solicitó la intervención federal. Sarmiento se negó a decretar la intervención.
Sosa llevó a su enemigo hasta cerca del pueblo de Empedrado, donde se produjo el 4 de marzo la batalla de Tabaco o de los Campos de Acosta. La victoria correspondió a las fuerzas revolucionarias, pero los vencidos fueron autorizados a dejar la provincia.
El gobierno provisional llamó a elecciones, de las que resultó triunfante Miguel Victorio Gelabert, autonomista.
La Revolución de 1874
thumb|180px|Nicolás Avellaneda.
En las elecciones para diputados nacionales de 1874 en Buenos Aires triunfaron los mitristas; pero la legislatura provincial alteró los resultados en un escandaloso fraude –tanto como en casi todas las elecciones realizadas hasta entonces– y dio la victoria al Partido Autonomista. Los mitristas anunciaron que desconocían las elecciones.
El 12 de abril se realizaron las elecciones para presidente, en que triunfó el candidato autonomista Nicolás Avellaneda, que fue declarado presidente.Félix Luna, Nicolás Avellaneda, Ed. Planeta, Bs. As. Los partidarios de Mitre, que ganaron únicamente en Buenos Aires, San Juan y Santiago del Estero, intentaron desconocer su legitimidad. Pero Mitre declaró:
Pero el 18 de julio, cuando la Cámara de Diputados aprobó las elecciones de los diputados porteños, también Mitre desconoció la autoridad de Avellaneda –que muy poco tenía que ver con ese asunto– y se unió al comité revolucionario dirigido por Eduardo Costa, Rufino de Elizalde, Norberto Quirno Costa, José C. Paz –director del diario La Prensa– y Estanislao Zeballos. Se fijó como fecha de la revolución el 12 de octubre, día en que descendería del gobierno Sarmiento, a quien reconocían como gobernante legal.
Sarmiento alejó de sus mandos militares a los jefes más comprometidos, pero cuando ordenó al comandante Erasmo Obligado entregar su nave, este se negó e inició la revolución el 23 de septiembre. Las dos naves al mando de Obligado trasladaron a Mitre a Montevideo, pero se vieron forzados a rendirse el 16 de noviembre.
Los jefes militares de la revolución –generales Ignacio Rivas y Juan Andrés Gelly y Obes, y coroneles Julián Murga y Francisco Borges– se trasladaron al sur de la provincia de Buenos Aires, reuniendo voluntarios en los pueblos de la campaña, hasta sumar casi 5.000 hombres, aunque mal armados y casi enteramente de caballería. El 26 de octubre se les unió Mitre, que tomó el mando del ejército. El ejército nacional, comandado por los generales Martín de Gainza y Julio de Vedia, y los coroneles Julio y Luis María Campos, fue derrotado en una serie de encuentros menores.
Por su parte, el general Arredondo sublevó la frontera sur de la provincia de Córdoba, causando la muerte del general Teófilo Iwanowsky. Ocupó la ciudad de Córdoba, donde aprovisionó y aumentó su fuerza; pero al faltarle la esperada ayuda del general Taboada, regresó hacia el sur, buscando unirse a Mitre.
El coronel Julio Argentino Roca se limitó a interponerse entre los dos ejércitos enemigos. De modo que Arredondo se trasladó a San Luis y de allí avanzó hacia Mendoza, derrotando a las milicias provinciales en la primera batalla de Santa Rosa el 29 de octubre. Obligó a renunciar a los gobernadores de Mendoza y San Juan, y los reemplazó por mitristas.
En Buenos Aires, los rebeldes se dirigieron hacia el norte, con la idea de unirse al ejército de Arredondo y avanzar juntos sobre Buenos Aires. En su camino decidió atacar la pequeña fuerza del teniente coronel José Inocencio Arias, que lo derrotó en la batalla de La Verde, del 26 de noviembre. La derrota se debió al ataque frontal de la caballería mitrista contra una infantería excelentemente armada, parapetada y comandada. Mitre, al frente de sus tropas desmoralizadas, se rindió el 3 de diciembre en Junín.Para todo el proceso en Buenos Aires, ver: Scenna, Miguel Ángel, 1874: Mitre contra Avellaneda, Revista Todo es Historia, nro. 167.
Arredondo fortificó su ejército en el mismo lugar de su victoria, Santa Rosa, donde esperó a Roca. Pero este se negó a atacar de frente, justamente lo contrario de lo que acababa de hacer Mitre. Una noche rodeó a su enemigo por un sendero, y a la mañana siguiente, 7 de diciembre, atacó por sorpresa a su enemigo, que fue fácilmente derrotado en la segunda batalla de Santa Rosa.Ver: Omar López Mato, 1874, Historia de la Revolución Olvidada, Ed. Olmo, Bs. As., 2005.
Mitre, Arredondo y sus oficiales fueron arrestados, sometidos a consejo de guerra y dados de baja del ejército. Parece ser que el mismo Roca ayudó a Arredondo a huir a Chile, para salvar su vida.Véase: Luna, Félix, Soy Roca, Ed. Sudamericana, Bs. As., 1989.
Avellaneda fue reconocido universalmente como presidente,Ver: Gassio, Guillermo H. y San Román, María C., La conquista del progreso. Memorial de la Patria, tomo XIV, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984. Roca fue ascendido a general y Arias a coronel.
1874 en Corrientes y Jujuy A principios de 1873, los liberales correntinos derrotados el año anterior intentaron sin éxito rebelarse. Al estallar la revolución mitrista, hubo una breve reacción liberal en Caa Catí, fácilmente vencida. Pero el coronel Plácido Martínez se sublevó en Goya, logrando que la milicia local se uniera a él, además de fuerzas de Esquina y Lavalle. Pero no logró unir las fuerzas del sudeste de la provincia, ya que su jefe fue arrestado.