thumb|220px|Manifestación en Melbourne (Australia) contra los bombardeos sobre la franja de Gaza. thumb|400px|Reacción internacional al conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009 . El Conflicto de la Franja de Gaza de 2008-2009 iniciado por Israel el 27 de diciembre de 2008, con el objetivo declarado de «eliminar la capacidad militar» de la organización palestina Hamás tuvo unas repercusiones internacionales que se especifican a continuación.

Reacciones de implicados Israel Autoridades del ejército israelí confirmaron que el ataque se había llevado a cabo en cumplimiento de una decisión adoptada por el gabinete de seguridad del primer ministro de Israel, Ehud Ólmert, mientras expresaron su intención de continuar con los ataques «de acuerdo a lo que acontezca en el terreno». Estas mismas fuentes afirmaron que la ofensiva era «solo el comienzo» y que «los ataques continuarán, se extenderán y de ser necesario se intensificarán». Por su parte, el Gobierno israelí emitió una nota en la que afirmaba que el ataque «es parte de las medidas tomadas para luchar contra el lanzamiento continuo de cohetes contra nuestras ciudades del sur de Israel», afirmando haber prevenido a la población civil de Gaza de los inminentes ataques a la vez que responsabilizaban a Hamás de las consecuencias del mismo. thumb|left|Ehud Olmert en febrero de 2007. Jamal Zahalka, miembro árabe de la Knesset,Ficha de Jamal Zahalka en la web de la Knesset. ha instado a la acusación al ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, por crímenes de guerra contra el pueblo palestino en una protesta en Nazaret.

Raphael Schutz, embajador israelí en España, ha lamentado la «increíble ligereza» con la que se ha utilizado el argumento de la desproporcionalidad de la respuesta de Israel frente a los ataques palestinos, afirmando que los israelíes han sufrido ocho años de «persistentes ataques con misiles». Schutz se lamentó de las bajas civiles que el bombardeo ha causado, pero dijo que «hay que recordar que es una guerra, y lamentablemente cae gente inocente». En ese sentido, acusó a Hamás de proteger a sus milicianos utilizando escudos humanos.

En una entrevista para la cadena NBC, Tzipi Livni, candidata de Kadima a primer ministro, calificó la operación como «exitosa», y dijo que su gobierno está decidido a cambiar la realidad en el territorio dominado por Hamás. La actual ministra de exteriores también aseguró que la operación se dirige contra edificios en que opera Hamás, pero en la guerra a veces sufren las consecuencias los civiles.

La población israelí vecina a Gaza no se muestra inquieta; un profesor de Sderot, la ciudad israelí más próxima a la Franja comentó: «Bueno, lo que ocurre es bastante grave, pero la verdad es que no me siento más inseguro. Al revés, desde el inicio de la intervención del Ejército me siento más seguro. Llevábamos años pidiendo algo parecido».Israel podría atacar Gaza por tierra para 'acabar más rápido la operación'Rockets fired from Gaza kill 2 Israelis within hour También el argentino-israelí Jaim Jelin, jefe del Consejo Regional Eshkol y una de las voces de los líderes de la población del sur de Israel más escuchados ha declarado: «Creo que va a tener que pasar esta guerra para que haya paz. No habrá otra. No comprenden que hay que sentarse a la mesa y que cada uno escriba lo que necesita, para tratar de entenderse. Ellos (refiriéndose a Hamas) entienden únicamente la fuerza». Jelin consideraba que el problema no puede reducirse a cifras: «los trece fallecidos desde 2001 hasta el inicio de la operación por ataques con proyectiles qassam son civiles. En la Franja de Gaza, los más de 225 que murieron (el primer día de la ofensiva) en su mayoría no son civiles, sino soldados. Ellos no atacan a nuestro ejército. No es una guerra de ejército contra ejército, sino de misiles disparados hacia la población civil».

thumb|200px|Manifestación de apoyo a la ofensiva militar en la Universidad de Tel Aviv. La ofensiva militar israelí ha recibido amplio apoyo ciudadano y de todas las líneas políticas, aunque hay voces opositoras. La operación ha suscitado un amplio consenso entre la población israelí, según una encuesta publicada por Maariv, pues el 95% de la población israelí la apoya, el 80% de forma incondicional. Según otra encuesta de Haaretz, el 50% de la población estaría de acuerdo en continuar los ataques aéreos, un 20% cree que se debería ampliar la operación, incluyendo una ofensiva terrestre, y un 20% consideraría que se debería tratar de negociar una tregua lo antes posible.

Entre las voces críticas se pueden destacar las siguientes: el partido Meretz, de izquierda e identificado desde siempre con soluciones pacíficas ha pedido recuperar el alto el fuego, pero añadiendo que «hay que tomar medidas fuertes contra Hamás». El escritor Amos Oz, uno de los principales intelectuales de izquierda israelí , también responsabiliza totalmente a Hamás de la situación, enfatizando la necesidad de «un alto el fuego de inmediato, un cese total del disparo de Hamas contra Israel y un cese absoluto del operativo israelí en Gaza». Más críticos son el escritor David Grossman, que perdió un hijo en la guerra contra Líbano de 2006: «No debemos, bajo ningún concepto, atacarlos tan violentamente, inclusive si Hamas, durante años, ha tornado intolerablemente miserable la vida de la población del sur de Israel» o Gideo Levi, comentarista del Haaretz, al escribir que «nuestros buenos muchachos están haciendo cosas malas, sin distinguir entre Hamas y los niños». También grupos de extrema izquierda en la Universidad de Haifa y Tel Aviv.

Las voces críticas no destacan sobre el apoyo generalizado a la operación. La Dra. Adriana Katz, del Centro de Ayuda de Emergencia en Sderot, explicó a la BBC que «aquí hay una población entera aterrorizada, un efecto sicológico tremendo, que durará mucho tiempo y en algunos casos, quizás para siempre». El Dr. Claudio Kristal del hospital Barzilai de Ascalón afirma no saber «si esto va a ayudar o no», pero «entiendo lo que está pasando. Evidentemente la situación había que cambiarla porque era absolutamente insoportable».

Hamás Las autoridades del Gobierno de Hamás en la Franja de Gaza, objetivo directo del ataque según fuentes israelíes, consideraron que con el ataque Israel había comenzado una «guerra abierta», y solicitaron a sus seguidores que realizaran atentados suicidas contra Israel. Pocas horas después del ataque israelí se sucedieron lanzamientos de proyectiles Qassam contra poblaciones del sur de Israel como respuesta, provocando la muerte de una mujer en Netivot.

El portavoz de Hamás, Fawzi Barhoum, por su parte declaró que «Hamás continuará la resistencia hasta la última gota de sangre». El líder de Hamás en el exilio, Khaled Meshaal, realizó el 28 de diciembre un llamamiento a los palestinos a una nueva intifada contra Israel.Hamas calls for third intifada

El presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, actual líder de la Organización de la Conferencia Islámica informó el 29 de diciembre a través de un comunicado de la cancillería senegalesa que el líder de Hamás, Khaled Meshaal, le había confirmado en conversación telefónica «estar listo para firmar un alto el fuego en Gaza» en un lugar elegido por ambas partes. El ministerio afirmó que el presidente Wade proponía una tregua definitiva entre Israel y Hamás «a través de la firma de un acuerdo que comprometa a Hamas con el cumplimiento de un inmediato alto el fuego a cambio de uno de Israel, acompañado por el total desbloqueo de Gaza».

Autoridad Nacional Palestina thumb|Mahmud Abbas, en 2007. El Gobierno palestino en Ramala convocó una reunión urgente. Yasser Abed Rabbo, dirigente de Fatah (rival interno de Hamás) calificó los ataques como «barbarie». El presidente de la Autoridad Nacional Palestina Mahmud Abbas condenó los ataques y pidió la intervención internacional para detenerlos inmediatamente.

El delegado general de Palestina en España, Musa Amer Odeh, subrayó el 30 de diciembre que «no es justo comparar al pueblo ocupado con la fuerza ocupante, ni perdonar o hacer la vista gorda a las acciones del ocupante, que tiene su responsabilidad», señalando la diferencia entre el pueblo palestino, que no está militarizado, e Israel, cuarta potencia militar del mundo. También expresó su deseo de que el nuevo gobierno de Barack Obama en Estados Unidos «luche por una paz justa en el mundo», algo que «no será posible mientras se apoye al ocupante». Por último, incidió: «Hemos trabajado duro por la paz y vamos a seguir haciéndolo, pero no habrá paz sin justicia, y no habrá justicia con ocupación».

La primera reacción palestina en Cisjordania se produjo en Ramala: una manifestación encabezada por las autoridades palestinas se acercó al hospital de la ciudad para donar sangre. A lo largo de la tarde del día 27 en las ciudades palestinas de Nablús, Ramala, Belén, Hebrón y Tulkerem se produjeron varias manifestaciones y enfrentamientos en los puestos de vigilancia israelíes, entre palestinos armados con piedras y cristales que protestaban contra el bombardeo atacando el muro y los soldados israelíes, que respondieron con gases lacrimógenos, bombas sonoras y pelotas de goma. En Hebrón y Ramala los soldados dispararon contra los manifestantes; tras los disturbios decenas de palestinos fueron trasladados a los hospitales, donde la población acudía a donar sangre, para recibir atención sanitaria. Al finalizar el día, las ciudades más complicadas eran Ramala, que permanecía cerrada, y Nablús, especialmente castigada por el Ejército israelí; mientras que en las calles de Belén la tensión era evidente.

Según informaba el 3 de enero la agencia oficial palestina Wafa, tras el inicio de la invasión terrestre del norte de la Franja de Gaza por fuerzas israelíes, tanto el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, como los demás líderes de la Organización para la Liberación de Palestina condenaron firmemente la «ampliación de la criminal agresión» de Israel sobre Gaza, responsabilizando al gobierno israelí de las «peligrosas consecuencias» de que la agresión persistiera. Al parecer, Abbas también se puso en contacto telefónico con numerosos dirigentes árabes y de la comunidad internacional para poner fin de modo inmediato y sin condiciones a la agresión.

Egipto Egipto es un país que ha actuado en varias ocasiones como mediador entre Hamás e Israel, limita por el noreste tanto con la Franja de Gaza como con Israel, y se encarga de custodiar el lado egipcio del paso de Rafah, que comunica la Franja con el desierto del Sinaí, perteneciente al país egipcio. Por todo ello es considerado una de las partes implicadas en el conflicto.

El Gobierno de Egipto condenó el ataque llevado a cabo por Israel, y afirmó su intención de continuar mediando entre las partes para lograr «una atmósfera que conduzca a un período de calma y reconciliación entre los grupos palestinos». Al mismo tiempo, el ministro de Exteriores, Ahmed Aboul Gheit, dijo que Egipto advirtió a Hamás que ésta sería la reacción israelí si Hamás persistía con los lanzamientos de cohetes. Asimismo, las autoridades egipcias abrieron el Paso de Rafah el 27 de diciembre para permitir la evacuación de los heridos en Gaza y la entrada de ayuda humanitaria en la Franja. También se mandaron varias ambulancias a Gaza para trasladar a los heridos a hospitales de Egipto, sin embargo Egipto comunicó el 28 de diciembre que Hamás no permitía que los heridos cruzasen la frontera a Egipto. Egipto también ha colocado quinientas unidades de su policía antidisturbios a lo largo de la frontera.

Miles de manifestantes protestaron en contra de su propio gobierno, debido a la negativa del mismo a abrir completamente el acceso a la Franja de Gaza.

Organismos internacionales Organización de Naciones Unidas