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El Canto del arpista es un poema egipcio datado en el a finales del Primer periodo intermedio. Se ha conservado en la capilla funeraria del faraón Intef (), y recibe su nombre por estar escrito junto a la imagen de un arpista. Posiblemente fuese una de las muchas coplas que se cantaban en los banquetes, costumbre que perduró a lo largo de los siglos, como atestiguó Heródoto tras su visita a Egipto.Heródoto: Historiae, II, 78. Mackenzie: op. cit., pág. 228.

Es el texto más antiguo conocido de un género de composiciones, conservadas en las tumbas, estelas y papiros, que se interpretaban con acompañamiento musical en banquetes y fiestas, incluidos los banquetes funerarios.

Descripción

Se trata de una obra sobre la muerte y la Duat, tratadas de una manera pesimista que contradice las creencias religiosas de la época. «Nadie viene de allá para decir lo que es de ellos», asegura con escepticismo, y propone vivir una vida cómoda y tranquila: la vida es corta, hay que disfrutarla. El autor muestra desesperanza además de descreimiento, desesperanza que se mostró en más escritos de la época, cuando Egipto vivía momentos de crisis. Sin embargo es único el hedonismo que predica, y resulta insólito que el faraón permitiera que se inscribiera en su tumba un texto que niega la vida eterna.

La canción del arpista fue rebatida en una tumba tebana del Imperio Nuevo: «Yo he oído aquellas canciones que están en las tumbas de otros tiempos y las cuales hablan magnificando la existencia en la tierra y despreciando el país de los muertos. ¿Pero por qué hacer así en los resguardos del país de la eternidad, justo, correcto y privado de terror?»Donadoni: op. cit. pág. 191.

Otra traducción:

Referencias

Notas

Bibliografía Literatura pesimista: El arpista de Intef Reproducción fotográfica y traducción al español Versión en castellano cantada por Macarena Fajardo Vicente-Ortega

Categoría:Literatura religiosa del Antiguo Egipto Categoría:Poemas de Egipto Categoría:Literatura de Egipto del siglo XXVI a. C.