El marquesado de Santiago es un título nobiliario español creado —con la primitiva denominación de marqués de Uterviejo— por Real Decreto de Felipe V del 20 de diciembre de 1706 a favor de Francisco Esteban Rodríguez de los Ríos Ledesma y Bernal. El Real Despacho, expedido el 31 siguiente, mudaba la denominación por la actual y cancelaba el vizcondado previo de San Esteban.

Dichas denominaciones aludían a sendos lugares de señorío jurisdiccional del concesionario, arrabales de la ciudad de Huete en la diócesis y actual provincia de Cuenca: la aldea y parroquiaEn Uterviejo había una iglesia románica del siglo XIII dedicada a San Miguel Arcángel, hoy en ruinas, y que fue parroquial hasta que el lugar se despobló a principios del siglo XX. Era hijuela de la de San José y Santo Domingo de Silos de Caracenilla, y la servía el cura de ésta. Historia de Uterviejo. de Uterviejo (perteneciente entonces al municipio de Caracenilla, después incorporado a Huete) y la antigua villa de Cuevas de Santiago, que por entonces ya era un caserío del municipio de Mazarulleque (hoy del Valle de Altomira).

El concesionario fue proveedor general de los ejércitos de Felipe V durante la Guerra de Sucesión y arrendatario de diversas rentas reales (como las de la sal, de la Santa Cruzada, el tercio diezmo y del maestrazgo de las Órdenes Militares). El otorgamiento del marquesado y de los señoríos que le dieron denominación fue resultado de una transacción con la Real Hacienda, que así saldaba las deudas que mantenía con el asentista por sus suministros al ejército.

Desambiguación: Los dos marquesados de Santiago

Otro título del Reino con la misma denominación de marqués de Santiago ya existía desde el 14 de julio de 1660, concedido por Felipe IV a Dionisio Pérez Manrique de Lara. Quedó vacante a finales del por muerte del quinto marqués, Juan Félix de Encalada y Ceballos. Y en 1917 fue rehabilitado con la nueva denominación de marqués de Villamayor de Santiago. Algo más sobre el origen de este título se dice en la voz sobre el linaje Larrea.

Se trata de dos títulos distintos e independientes, que durante más de un siglo coexistieron con igual denominación. Curiosamente, es el más moderno (creado en 1706) el que ha conservado la denominación original, mientras que el primitivo (concedido en 1660) la mudó como queda dicho. Tal cambio puso fin a una anómala duplicidad: un caso que se ha dado en pocas ocasiones en la historia nobiliaria española.

Aunque no hace falta decirlo, otros títulos de parecida denominación, pero distintos y que no se han de confundir con los anteriores, son: el marquesado de Santiago de Oropesa (concedido en 1614 a María de Loyola y Coya Inca, de sangre real incaica), el marquesado del Valle de Santiago (creado en 1703) y el marquesado de San Felipe y Santiago (otorgado en 1713 a Juan Núñez del Castillo, fundador de la ciudad de San Felipe y Santiago de Bejucal en Cuba).

El comediógrafo Jardiel Poncela, en su novela ¡Espérame en Siberia, vida mía! (publicada en 1930 y llevada al cine varias veces) creó el personaje de ficción del marqués del Corcel de Santiago.Don Ernesto Raburrieta y Fernández, marqués del Corcel de Santiago (título pontificio) es un entrañable viejo verde que, enamorado como un colegial de la vedette Palmera Suaretti, se dedica a sufragar sus carísimos caprichos sin conseguir nunca sus favores. Con este personaje, Jardiel satiriza a un cierto tipo de aristócrata frívolo y decadente, característico de la belle époque (prolongada en España hasta la caída de la monarquía). El primer capítulo de la novela —a modo de salida a escena del marqués y la vedette— puede leerse aquí , y está ilustrado con el escudo de armas del noble, cuyos primeros cuarteles traen los palos de Aragón y un cavallino rampante.

Marqueses de Santiago

Titular Periodo Creación por Felipe V<center>I Francisco Esteban Rodríguez de los Ríos Ledesma y Bernal<center>1706-1727<center>II Fernando Agustín Rodríguez de los Ríos y Bueno <center>c.1728-c.1748<center>III Cayetano Rodríguez de los Ríos y Álvarez de Esquivel <center>c.1755-a.1795<center>IV Fernando Rodríguez de los Ríos y Armendáriz <center>a.1795-a.1798<center>V María de la Soledad Rodríguez de los Ríos y Lasso de la Vega <center>a.1798-1807<center>VI Antonio María Bernaldo de Quirós y Rodríguez de los Ríos <center>1808-1836<center>VII Antonio Hipólito Bernaldo de Quirós y Colón de Larreátegui <center>1845-1848<center>VIII Pedro Pablo Bernaldo de Quirós y Colón de Larreátegui <center>1852-1861<center>IX Carlos José Bernaldo de Quirós y Colón de Larreátegui <center>1861-1885<center>X Salvador Bernaldo de Quirós y Arenas <center>1887-1891<center>XI Juan Bernaldo de Quirós y Acosta <center>1912-1915<center>XII Miguel Bernaldo de Quirós y Acosta <center>1915-c.1937<center>XIII María de las Mercedes Bernaldo de Quirós y Acosta <center>1951-1981<center>XIV María de la Gloria Lomba y Bernaldo de Quirós<center>1982-2011<center>XV María de la Gloria Bertolá y Lomba (actual titular) <center>2012-actual (Clic sobre el ordinal para ir a la historia de cada titular)

Historia de los marqueses de Santiago

Concesionario

El título fue creado a favor de

Francisco Esteban Rodríguez de los Ríos Ledesma y Bernal I marqués de Santiago, señor de Uterviejo y de la villa de Cuevas de Santiago, familiar del Santo Oficio, proveedor general de los Reales Ejércitos,Durante la Guerra de Sucesión, el suministro a los ejércitos de Felipe V fue «el mayor negocio financiero de España», según José Ramón Cruz Mundet, «Juan Bautista de Iturralde y Gamio: un asentista navarro en la corte de Felipe V», en Príncipe de Viana n.º 255 (2012, pp. 205-260), p. 222. Este autor estudia por menor el caso de Iturralde, I marqués de Murillo el Cuende, uno de aquellos asentistas navarros encabezados por Juan de Goyeneche y que al calor de la guerra formaron una poderosa red de negocios (estudiada por Caro Baroja, op. cit.) Otro era José de Aguerri, I marqués de Valdeolmos, de quien volveremos a hablar. Y a los tres dichos se asoció Francisco Esteban Rodríguez de los Ríos —el único no navarro del grupo—, cuya casa de necocios estaba muy asentada «desde la época de Carlos II» (p. 222, citando a Aquerreta, op. cit., p. 221). En efecto, los cuatro formaron una compañía a partes iguales «para abastecer al ejército de víveres, pólvora y armamento entre 1712 y 1729, y que terminó siendo fuente primera de fortuna económica y de ascenso político: de un lado por la rentabilidad que supieron obtener de la misma, y del otro, por el aura de sagacidad e influencia política que les proporcionó el constituir la mayor compañía de aquellos tiempos, cuya actuación fue decisiva para apuntalar» el trono de Felipe V (p. 221). Los riesgos eran muy altos: «algunos grandes financieros se habían embarrancado» en el mismo negocio. Era primordial el aspecto logístico: la capacidad de situar alimentos, bestias de carga y armamento en múltiples puntos de la geografía española, mediante una red de factores (p. 221-222). En 1717 el marqués de Santiago se desligó de la sociedad (p. 224), y en su lugar entraron —aportando un capital de más de tres millones y medio de reales— Juan de Sesma y Antonio de Pontejos, futuro I marqués de Casa Pontejos (p. 223). Sesma era yerno del marqués de Santiago; Pontejos lo sería después de los días de Sesma, al casar con la viuda de éste, y otras dos hijas del de Santiago casaron con el sobrino mayor de Goyeneche y con el nieto y sucesor de Valdeolmos. Todos estos asentistas hicieron también brillante carrera en la Administración borbónica. J.R. Cruz atribuye «el triunfo de este grupo de administradores» al «cambio de modelo de monarquía: de una consiliar a otra administrativa, ejecutiva, donde pesan más los gestores que los consejeros» (p. 206). Secretario de S.M. el Rey Felipe V, y su consejero en la Contaduría Mayor del Supremo de Hacienda, comisario de Cruzada,Las cuentas de Francisco Esteban Rodríguez de los Ríos por este cargo, de los años 1704 a 1709, obran en el AGS, Cruzada, leg. 509. administrador general de las rentas de los maestrazgos de las tres Órdenes Militares de Calatrava, Santiago y Alcántara,Caro Baroja, op. cit., p. 64, nota 82. Como tesorero general de estas rentas, el 12 de septiembre de 1713 se le notificó al marqués de Santiago una ejecutoria dictada contra él y contra los tesoreros de la mesa maestral por el Rey Felipe V, a petición del Concejo de la Mesta, sobre el importe y forma de cobrar los derechos de montazgo y medio diezmo por los ganados que pastaban en las dehesas del partido de Alcántara. AHN, Diversos, Mesta, leg. 9, n.º 16. y tesorero general de las rentas de las Reales Salinas de los partidos de Castilla la Vieja, Zamora, Atienza, Espartinas y Cuenca.Caro Baroja, op. cit., p. 62. Este tipo de concesiones o arrendamientos se hacían a plazo determinado pero se iban renovando. En 1687, Francisco Esteban obtuvo la de estas salinas por diez años. Gutiérrez Pastor, op. cit., p. 106.

Natural de Madrid, recibió el bautismo en la parroquial de San Ginés el 8 de diciembre de 1648; testó el 18 de septiembre de 1720 a fe de Gabriel de Nevares, escribano de Madrid, fundando varios mayorazgos, con facultad real,La fundación del mayorazgo principal en cabeza del primogénito, la hijuela de éste y la facultad real otorgada por Felipe V obran con otros documentos de la familia en el AGS, Contaduría de Mercedes, leg. 1.419, n.º 2. Fundaba también otro vínculo por el que agregaba algunas acciones de la Compañía Real de La Habana al mayorazgo de la casa de Sesma, que poseía su nieto Juan de Sesma y Rodríguez de los Ríos. AGI, Mapas y Planos, Monedas, cajas 95 y 109. y cuantiosas obras pías; murió a finales de 1727 y fue enterrado, según había dispuesto, en la iglesia conventual de la Concepción de la misma villa, debajo del coro. En enero del año siguiente se hizo inventario de sus bienes,También a fe de Gabriel de Nevares. AHPM, prot. 14.529. pero los autos de partición de su herencia no se instruyeron hasta 1732.Siempre ante Gabriel de Nevares. AHPM, prot. 14.530.

Siendo ya marqués, Francisco Esteban fue insaculado en Madrid para las elecciones de Alcaldes de la Mesta en los años 1720, 23, 27 y 28, calidad que sería aducida como prueba de nobleza por sus descendientes.

Concesión de los señoríos y el título