thumb|Mapa físico de la provincia La provincia de León se localiza en la parte noroccidental de la península ibérica, en la comunidad autónoma de Castilla y León (España). Presenta un medio heterogéneo en su borde occidental y en la vertiente sur de la cordillera Cantábrica, entre los 400 y más de 2000 metros de altitud, con un clima muy contrastado, mientras que el espacio de la Meseta leonesa es más homogéneo, entre los 700 y 1200 metros, con un paisaje diseccionado por la red fluvial, caracterizado por la sucesión de terrazas fluviales de las riberas en alternancia con los interfluvios de los páramos de rañas y detríticos y unas condiciones climáticas de tipo mediterráneo continentalizado. En relación con los recursos hídricos disponibles, son de origen desigual en cuanto al aporte de precipitaciones, pero la regulación por embalses y los canales derivados para riegos, que benefician a unas 70000 hectáreas —la mayor extensión de regadíos de la cuenca del Duero—, han modificado notablemente el paisaje de la provincia.

Ubicación thumb|Ubicación de la provincia respecto a España La provincia de León se sitúa en la parte noroeste de la península ibérica, en contacto —y compartiendo, por tanto, rasgos de transición— con las regiones de Asturias, Galicia y Castilla. Con una extensión de 15581 km², se trata de una de las provincias españolas más extensas y, geográficamente, parte de su territorio se enmarca en la Meseta Central, mientras que los valles septentrionales como Sajambre y Valdeón y la cuenca del Bierzo son típicamente cantábricos y galaicos, respectivamente. Cuenta con un perímetro de 741 km y, administrativamente, limita al norte con Asturias y Cantabria, al sur con las provincias de Zamora y Valladolid, al este con la provincia de Palencia y al oeste con las provincias de Lugo y Orense.

Noroeste: Principado de Asturias Norte: Principado de Asturias Noreste: Cantabria Oeste: Provincia de Lugo yProvincia de Orense 75px Este: Provincia de Palencia Suroeste Provincia de Zamora Sur: Provincia de Zamora Sureste: Provincia de Valladolid

Orografía

El espacio geográfico leonés se organiza en tres subespacios o unidades que presentan unos rasgos comunes tanto en lo físico como en lo humano, y que ofrecen una rica diversidad de paisajes, desde la zona montañosa, de clima frío y producción ganadera, pasando por el Bierzo, con auras y productos mediterráneos, hasta la llanura, con clima de meseta y producción cerealística. Tal y como describió Domínguez Berrueta, se trata de una provincia «en la que la naturaleza ha puesto los matices más variados hasta el punto de que ella solo es y parece un resumen de la producción y de los paisajes de España entera; caso único en la Geografía peninsular ibérica». Las formaciones montañosas ocupan una parte considerable del espacio provincial; así, más del 50% de la superficie total está por encima de los 1000m de altitud.

Depresiones del Sil thumb|Hoya del Bierzo vista desde Corullón

El río Sil, en su discurrir hacia Galicia, drena una superficie limitada por la cordillera Cantábrica al norte, las sierras de Ancares y Caurel al oeste, la sierra de Cabrera al sur y los Montes de León al este, y que se caracteriza por una serie de depresiones interiores, compartimentadas por los relieves que se cruzan transversalmente, de las cuales la comarca del valle de Laciana es la primera, seguida de la hoyas del Bierzo y Cabrera Baja. thumb|left|El Teleno, cumbre más alta de los Montes de León, visto desde Astorga Todo este espacio se enmarca en la macroestructura del Macizo Galaico-Leonés, que cierra a la provincia por el oeste y la separa de las penillanuras gallegas. Se trata de un abombamiento del antiguo macizo paleozoico que durante el Terciario se fracturó en distintas unidades y que culmina en el Teleno (2188 metros); otras alturas destacadas son el Nevadín (2077 m), Catoute (2112 m), Aquiana (1846 m) y Vizcodillo (2121 m). Los materiales predominantes son las cuarcitas y las pizarras; debido a su rigidez, los empujes terciarios rompieron estos materiales, individualizando unidades como la Cabrera, los Montes de León y las sierras de Ancares y Caurel, todas ellas rodeando la cubeta tectónica del Bierzo.

Esta se diferencia en dos sectores: el Alto Bierzo, que presenta las mismas características de las montañas del noroeste ibérico, y el Bajo Bierzo, la hoya propiamente dicha, que presenta una altitud en torno a 500 metros —en algunos sectores por debajo de dicha cifra— y determinados rasgos de mediterraneidad. Se trata de una depresión tectónica, de unos 50 km de oeste a este y 30 a 40 km de norte a sur, encubierta bajo depósitos terciarios que, modificados por el modelado cuaternario, dieron lugar a un paisaje de campiña y vegas.

El modelado es fruto del glaciarismo, con superficies elevadas pero aplanadas (interrumpidas únicamente por crestones de cuarcitas), valles en «U» y lagos y lagunas como los de Truchillas y La Baña. Por su parte, la red fluvial se encajó a través de fallas longitudinales y transversales.

Montaña leonesa thumb|La localidad de Candemuela a los pies de Peña Ubiña Este espacio, que tiene continuidad en la montaña palentina y burgalesa, separa la provincia de León de Asturias y Cantabria y representa el tramo más occidental de la cordillera Cantábrica. La vertiente sur de esta desciende suavemente hasta encontrarse con la llanura, en contraste con la vertiente septentrional asturiana, donde el desnivel es mayor debido a su proximidad al mar. Se puede dividir en tres sectores; en la parte occidental, las alineaciones se disponen de oeste a este, con interfluvios que se elevan más de 2000 metros —Peña Ubiña (2417 m)— y donde los cursos fluviales han abierto las depresiones de las comarcas de Babia y Omaña. En el sector central, los cursos del Bernesga, Torío, Curueño y Porma han dado lugar a valles transversales, de disposición norte-sur, formando hoces como las de Vegacervera y Curueño. En esta zona, además, el modelado kárstico nos ha dejado formas como las cuevas de Valporquero y Llamazares. thumb|Los ríos que nacen en Picos de Europa han horadado gargantas y desfiladeros como el de Los Beyos Por último, en el sector oriental, destaca el macizo calcáreo de los Picos de Europa, caracterizado por la alternancia de cuarcitas, pizarras y calizas paleozoicas y donde las formas de relieve son más abruptas, dándose las mayores altitudes de la provincia, con cumbres que sobrepasan los 2500 metros —Torre Cerredo (2648 m), Torre Santa (2596 m), Torre del Llambrión (2642 m)—. Los contrastes topográficos, resultado de la orogenia hercínico-alpina, se han visto acentuados por el encajonamiento de la red fluvial, como sucede en los valles de Sajambre y Valdeón, recorridos por los ríos Sella y Cares, que en su discurrir hacia el Cantábrico abren gargantas como el desfiladero de Los Beyos y la garganta del Cares.

En cuanto al modelado, destacan los efectos del glaciarismo en las cumbres más altas (cresterías, neveros, circos glaciares), las formas kársticas, gargantas y hoces de paredes casi verticales, dolinas, simas y la existencia de pequeñas cuencas intramontanas.

thumb|center|800px|Vista desde el puerto de San Glorio, en el límite entre León y Cantabria, con los Picos de Europa a la derecha de la imagen

Meseta leonesa thumb|El relieve del sector mesetario de la provincia es prácticamente horizontal Desde la cordillera Cantábrica al norte y los Montes de León al oeste se extiende un área que, entre terrazas y páramos, vegas y riberas, se extiende sin apenas discontinuidad por el sur en las provincias de Zamora, Palencia y Valladolid. Se trata de una plataforma de entre 700 y 1000 metros de altitud, diseccionada en sentido norte-sur por la red hidrográfica, que muestra un relieve prácticamente horizontal compuesto de páramos detríticos interrumpidos por terrazas e interfluvios. Debido a tales características, si bien es un territorio que pertenece a la Meseta, presenta una diversidad paisajística que la actividad humana ha intensificado.

En la parte septentrional las arcillas miocenas han sido recubiertas por un manto de cantos, gravas y arenas procedente de las montañas cantábricas. Los ríos que descienden de la cordillera Cantábrica y el Macizo Galaico-Leonés se han encajado en tales depósitos, formando amplios valles entre los que destacan los interfluvios, relieves planos y elevados —900-1100 m— conocidos como páramos de rañas o chanas. Estos descienden hacia el centro de la cuenca sedimentaria fragmentándose en bandas paralelas, y allí donde han desaparecido se forman relieves de lomas, cerros y colinas.

Otra parte de la planicie está formada por las riberas de los ríos, que en la zona sur forman fértiles vegas, y entre los distintos interfluvios destaca el Páramo Leonés, comprendido entre los ríos Esla y Órbigo. Por su parte, en la zona meridional, los materiales predominantes son arcillas y arenas, sobre los cuales la erosión ha formado amplios valles con interfluvios que apenas destacan, conformando la llanura, suavemente ondulada, de Tierra de Campos.

Hidrografía Ríos thumb|De la unión de los ríos Luna y Omaña nace el Órbigo Los numerosos cursos de agua que discurren por la provincia nacen en el territorio de la misma, no recibiendo aguas desde ninguna otra provincia, y, excepto unos pocos que van al Cantábrico, todos los demás convergen en los ríos Esla y Sil, que desaguan en el Duero y Miño respectivamente. Por tanto, los ríos de la provincia corresponden a tres cuencas hidrográficas: Cantábrico, Miño-Sil y Duero.

La primera se limita a los valles de Sajambre y Valdeón, por donde discurren los ríos Sella y Cares, y a los valles donde se ubican Balouta y Suárbol, por donde discurren el Balouta y el Moreira —formado a partir de la unión del Barrialín y el río da Veiga—, que fluyen hacia el río Navia. Se trata de cursos fluviales que, debido a su cercanía al mar Cantábrico, poseen una alta capacidad erosiva; como ejemplo de esto se encuentran la garganta del Cares, con un desnivel de más de 2000 metros respecto a Torre Cerredo, o el desfiladero de Los Beyos. Los ríos se caracterizan por ser cortos y caudalosos y los valles suelen ser profundos en forma de V, con fuertes pendientes en las laderas y escasos espacios horizontales. thumb|Nacimiento del Cabrera en las inmediaciones del lago de La Baña|izquierda thumb|El río Esla a su paso por Gradefes La cuenca del Miño está representada por el sistema del río Sil, separado de la cuenca del Duero por los Montes de León. El Sil nace cerca del puerto de Somiedo y discurre en dirección suroeste, atravesando Laciana y El Bierzo, antes de continuar su curso por la provincia de Orense. Tiene como afluentes principales al Cúa —con su afluente Ancares—, el Burbia —con su afluente Valcarce— y el Selmo por su margen derecha, mientras que recibe las aguas del Boeza —con sus afluentes Tremor y Meruelo— y el Cabrera por la margen izquierda. La fuerte capacidad erosiva de los ríos sobre los materiales, generalmente resistentes, ha provocado la formación de valles profundos, estrechos y pendientes, que únicamente se abren al recorrer las depresiones intramontañosas.