La Santa Iglesia Catedral de Santa María, conocida como catedral de Murcia, es el templo principal y sede de la diócesis de Cartagena. Se encuentra en pleno casco antiguo de la ciudad de Murcia, en la plaza del Cardenal Belluga.

Consagrada en 1467, contó con varios añadidos (como la torre-campanario) o reformas ocasionales (nuevas capillas o fachadas) principalmente en los siglos y , por lo que integra el estilo gótico original con añadidos renacentistas, barrocos y neoclásicos.

Entre sus elementos arquitectónicos destacan la torre, de 93 metros de altura que la convierten en el tercer campanario más alto de España -el segundo si se incluyen solo catedrales-; la fachada principal o imafronte, considerada como una obra maestra del barroco español; y las capillas de los Vélez, de Junterones y del Trascoro.

En la capilla Mayor se halla la urna sepulcral donde reposan el corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio.

La catedral de Santa María fue declarada Monumento Nacional en 1931.

Historia Creación de la diócesis de Cartagena (1250) miniatura|izquierda|Entrada de Jaime I en Murcia el 2 de febrero de 1266 Al entrar la taifa de Murcia en la órbita castellana tras la firma del tratado de Alcaraz en 1243, se restableció la sede catedralicia en Cartagena en 1250, debido a que esta ciudad había sido sede de la antigua diócesis carthaginense; documentada al menos desde el , y debido también a que era uno de los pocos núcleos cristianos de un reino que contaba en esas fechas con una mayoría de poblaciones andalusíes semiautónomas (incluida la capital), gracias al régimen de protectorado que instauró el mencionado tratado de Alcaraz. Y es que al contrario que Murcia, Cartagena y otras localidades (como Mula y Lorca) no acataron el tratado, por lo que tropas castellanas dirigidas por el infante Alfonso (futuro Alfonso X de Castilla) aplicaron el derecho de conquista sobre Mula (1244) y Cartagena (1245), mientras que Lorca acabó firmando un pacto con los sitiadores que replicaba el de Alcaraz.Veas Arteseros, pags. 31 En 1246, Cartagena recibió el Fuero de Córdoba, muestra de su plena integración en la corona de Castilla, mientras que la medina de Murcia y sus arrabales murados seguirían veinte años más en manos andalusíes, salvo el Alcázar Mayor y el arrabal de Murcia la Nueva, posteriormente llamado rabal de San Juan, que comenzarían a poblarse por cristianos.

Conversión de la mezquita Aljama de Murcia en templo cristiano (1266)

Jaime I el Conquistador tomó la ciudad de Murcia en febrero de 1266 tras sofocar la sublevación mudéjar. Hasta ese momento la ciudad había sido de mayoría musulmana por haber respetado el tratado de Alcaraz, pero su autonomía fue suspendida tras la revuelta. El monarca aragonés se dispuso a entrar solemnemente en Murcia el 2 de febrero de aquel año, apoderándose de la Mezquita Mayor de la ciudad, contraviniendo lo estipulado en el acuerdo de rendición. miniatura|izquierda|Sancho IV de Castilla. Al permitir el traslado del obispo a Murcia, convirtió el templo en catedral en 1291 El edificio de la mezquita, dedicado al culto cristiano desde ese momento con el nombre de Iglesia Mayor de Santa María, fue el lugar de celebración de la boda real entre la infanta Beatriz de Castilla, hija de Alfonso X, y Guillermo VII de Montferrato en agosto de 1271,Veas Arteseros, pags. 67 templo que no fue convertido en catedral hasta que se aprobó la orden de traslado de la sede episcopal en 1291.

Traslado de la Sede Episcopal y conversión en catedral (1291)

Por orden de Sancho IV, a requerimiento del obispo y sin permiso del Papa, la sede se acabó trasladando a Murcia por la supuesta inseguridad que presentaban las costas cartageneras en aquella época, unido al hecho de ser la capital del Reino de Murcia y tener aquí la Iglesia la mayor parte de sus propiedades donadas por el rey. Sin embargo, el decreto de traslado ordenaba el mantenimiento de carthaginensis como nombre de la diócesis. De esta manera, la iglesia mayor de Santa María se transformaría en la catedral de Santa María.

Construcción de la catedral actual (siglos -) miniatura|350px|Planta del templo En tiempos del obispo Pedro de Peñaranda (1337-1352) se edificó el nuevo claustro gótico de la catedral, siendo por tanto la parte más antigua del complejo arquitectónico actual, cuyos restos son hoy visitables en el museo catedralicio. Para construir el claustro tuvo que ser derruida una parte de la antigua mezquita, cuyos cimientos también se conservan en dicho museo.

Fue durante el obispado de Fernando de Pedrosa (1383-1402) cuando se pusieron en marcha las obras del templo actual. En 1385 se inició la cimentación, y en 1388 se puso la primera piedra, pero no fue hasta 1394 cuando comenzó el grueso de las obras de construcción del edificio que sustituyó a la antigua mezquita.

El edificio avanzó gracias a la acción de eficaces gestores como los prelados Pablo de Santa María y Fray Diego de Bedán. Bajo el Episcopado de Diego de Comontes (1446-1458) aparece la figura de Diego Sánchez de Almazán como maestro mayor de las obras. Durante estos años se cierran las bóvedas, construidas sobre pilares de haces de columnas adosadas y capiteles de tema vegetal con florones en las claves. También se realizó gran parte de la forja y rejería del templo debida a Antón de Viveros.

Posteriormente, bajo el Episcopado de Lope de Ribas (1459-1478), las obras entraron en su recta final, siendo consagrada en 1467 aunque la bula de Paulo II tiene fecha de 24 de enero de 1465. La Puerta de los Apóstoles se concluyó unos cuantos años más tarde (en 1488).

Reformas posteriores ( y ) miniatura|La capilla de los Vélez, una de las más importantes adiciones que tuvo la catedral a finales del y comienzos del Sin embargo, el templo vivió puntuales reformas y añadidos; siendo la primera de ellas la construcción de la capilla de los Vélez, iniciada en 1490 y concluida en 1507 en un bello gótico flamígero. En 1512 daría comienzo la construcción de la puerta de las Cadenas en pleno renacimiento, y en 1515 las obras de la capilla de Junterón (que concluyeron en 1574). La torre-campanario sería levantada a partir de 1521 (quedando paralizada en 1555), junto con la sacristía (1522-1531) situada dentro del primer cuerpo de la torre, mientras que la pequeña capilla de la Anunciación (1527) y la capilla del Baptisterio (1541) son algo posteriores. En este estado sería contemplado el edificio por el emperador Carlos V durante su visita a la ciudad en 1541, orando ante el sepulcro de Alfonso X situado en la capilla Mayor.VISITA DE CARLOS V A MURCIA (5-9/XII/1541)

A comienzos del , ya bajo la influencia del barroco, sería edificada la capilla del Trascoro, dedicada a la Inmaculada Concepción, mientras que en el , en pleno «siglo de oro murciano», se levantaría la nueva fachada principal o imafronte (1737-1754), se reformaría la puerta de las Cadenas (1783) y entre 1765 y 1793 se concluiría la torre-campanario.

El incendio de 1854

En la madrugada del 3 al 4 de febrero de 1854 la catedral sufrió un pavoroso incendio que destruyó el primitivo Altar Mayor y la sillería del coro. En 1864 la Academia de Bellas Artes de San Fernando eligió el proyecto de retablo de Mariano Pescador en concurso público, en estilo neogótico, ejecutado por el tallista Antonio José Palao con la ayuda de Leoncio Baglieto e inaugurado en 1868. El majestuoso órgano del mismo estilo se encargó a la prestigiosa firma belga Merklin-Schütze, siendo inaugurado en julio de 1857. Bajo el órgano se instaló una sillería plateresca del proveniente del Monasterio de Santa María de Valdeiglesias, donación que hizo la reina Isabel II a la catedral.

Guerra civil española Durante la guerra civil española, la Catedral de Murcia desempeñó un papel crucial en la protección del patrimonio artístico de la región. Ante la amenaza de destrucción y saqueo, las autoridades republicanas locales designaron la catedral como depósito central para salvaguardar obras de arte incautadas de iglesias y conventos. Esta iniciativa permitió preservar aproximadamente 5000 piezas, aunque lamentablemente alrededor de 650 fueron destruidas en toda la región. El alcalde de Murcia en ese entonces, el catedrático Fernando Piñuela, presidió la Junta de Protección del Tesoro Artístico de Murcia y fue fundamental en la organización y gestión de este depósito. Gracias a estos esfuerzos, la catedral no solo protegió su propio patrimonio, sino que también sirvió como refugio para numerosas obras de arte durante este período convulso.

Torre-Campanario

miniatura|Torre desde la plaza de la Cruz La torre de la Catedral de Murcia, construida entre 1521 y 1793, es el símbolo indiscutible de la catedral y de la ciudad de Murcia, mide 93 metros (98 con la veleta) siendo por tanto la segunda más alta de España tras la Giralda de Sevilla.

Fue ideada en 1519, constituyendo una de las iniciativas más atrevidas del cabildo catedralicio en tiempos del obispo-cardenal Mateo Lang de Wellenburg. Tras la presencia del arquitecto italiano Francisco Florentino en el proyecto, su hermano Jacobo Florentino acabaría por sustituirle, él fue quien dio comienzo a las obras de este soberbio campanario, trabajando en ellas hasta su muerte, acaecida en 1525.

Debido a lo dilatado de su proceso constructivo reúne diferentes estilos:

El primer cuerpo, realizado por los italianos Francisco y Jacobo Florentino en 1521, es de planta cuadrada y estilo renacentista con ornamentación del plateresco hispano. En su interior se aloja la Sacristía Mayor. El segundo cuerpo fue realizado por Jerónimo Quijano y es del mismo estilo pero siguiendo líneas más puristas; se concluyeron las obras en 1555, quedando paralizadas a este nivel durante más de dos siglos como consecuencia de la preocupante inclinación que comenzó a sufrir la Torre. En su interior se instaló el Archivo Catedralicio, emplazado a esta altura para evitar las periódicas riadas del río Segura. El tercer cuerpo, donde se aloja la sala del reloj, empezó a levantarse en 1765 ya bajo los cánones del barroco y teniendo como director a José López, que mediante un cálculo arquitectónico evitó la inclinación anterior de la Torre proyectando una mayor carga de peso hacia el lado contrario. En el cuarto cuerpo destacan los conjuratorios, cuatro templetes coronados por cúpulas piramidales y las efigies de los santos Fulgencio, Leandro, Isidoro y Florentina. En ellos se conjuraban las tormentas con la reliquia del Lignum Crucis que se conserva en la catedral. El quinto cuerpo, de estilo rococó, corresponde al campanario, donde se encuentran las 20 campanas de la catedral. Corona el conjunto la airosa cúpula trazada por Ventura Rodríguez, de estilo neoclásico, culminándose finalmente con la linterna en 1793. Las Campanas de la Torre suman un total de veinte, casi todas del y . Cada una recibe un nombre propio:

Las campanas de la Torre han servido para anunciar las tremendas riadas del río Segura, guerras, celebraciones y festividades. Actualmente se mantienen muchos de sus toques tradicionales, recuperados como un elemento patrimonial más de la catedral y de la propia ciudad. Sólo una campana es anterior al resto (): es la llamada Mora y está considerada de las más antiguas de España; hace unos años fue bajada de la torre y depositada en el museo de la catedral.

Desde el Museo de la Catedral de Murcia se realizan a diario visitas guiadas a la torre de la catedral.

Interior La catedral de Santa María fue proyectada como un templo de cruz latina con tres naves y girola, en donde se observan los rasgos del gótico mediterráneo por su sencillez estructural, su moderada elevación y limitados ventanales. Posee influencia castellana en la disposición de la nave central más alta que las laterales, pero también influencia aragonesa al situar el cimborrio a los pies del templo y no en el crucero. Como rasgo peculiar el transepto es más largo en su lado norte que en el sur.