Nuestra Señora de Las Lajas es una Advocación mariana venerada en el santuario de su mismo nombre en el sur de Colombia, en el departamento de Nariño, desde 1754, a raíz de la aparición de una imagen a colores grabada directamente en la piedra de manera sobrenatural, y donde se construyó una basílica.
Imagen
La imagen se encuentra en una piedra laja que mide 3,20 m de alto por 2,03 m de ancho, ubicada en un hueco de 0,58 m de fondo en la pared del cañón del río Guáitara, y la imagen cuenta con dimensión de 1,80 m por 1,22 m.
La figura principal corresponde a la de la Virgen del Rosario, de pie sobre una media luna, sobre una suave, pero visible irradiación, llevando a Jesús Niño sobre su brazo izquierdo mientras que con el derecho muestra un rosario; a la virgen la acompañan dos santos frailes en actitud orante y que han sido identificados como Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís.
La virgen viste túnica grana cubierta con denso arabesco dorado, al igual que un galón para cuello y puños; el manto azul profundo que cae desde la espalda se recoge del lado izquierdo bajo el Niño también con orla dorada, pero no cubre la cabeza de larga y oscura cabellera; las facciones son delicadísimas esbozando una leve sonrisa, frente espaciosa con grandes ojos negros que miran desde cualquier ángulo, cejas bien delineadas, nariz recta, boca pequeña, cuello y manos alabastrinas. Es totalmente mate sin el brillo del óleo.
El estilo de la imagen es el de la escuela quiteña de los siglos y , con vivos colores azules, rojos, dorados y amarillos, y con el tiempo los devotos la han adornado con alhajas como testimonio de su agradecimiento por los favores recibidos, incluyendo collares, gargantillas, pulseras, anillos y un cinturón de esmeraldas con hebilla, coronas para la Virgen y el Niño Jesús, y estrellas de oro y plata que adornan su manto. etc., pero ha sido robado, algunas veces y rescatado otras y a veces renovado; la sexta y última sustracción ocurrió en diciembre de 1988.
El polvo del ambiente no se deposita en ella, ni la dañan las eyecciones de los insectos, ni el manoseo devoto de los fieles, ni e! altísimo porcentaje de humedad del lugar ya que tiene la Cascada de la Quebrada a menos de 100 m. de distancia, la cual cuenta con una altura de caída del agua de 45 m.; no se ha descascarado, ni la ha oscurecido por el humo de las velas, salvo en el borde de la laja donde ya no hay imagen.
La imagen, no admite ningún tipo de pintura, rechaza todo adhesivo, salvo la cera de las velas benditas con las que se le han adherido las joyas ahora robadas y las estrellas aun conservadas; tampoco al arrancarlas, el trozo de cera desprende pintura alguna de la imagen, por lo que Mons. Mejía y Mejía sostiene que se puede ignorar la supuesta autoría de quien sostiene que el P. Bedón, "ya que está muy lejos de serlo".
Historia thumbnail|right|200px|Altar principal del Santuario con la pintura en piedra de Nuestra Señora de las Lajas.
La primera noticia escrita de la Virgen de La Lajas, la realizó fray Juan de Santa Gertrudis en su obra Maravillas de la naturaleza, en 1759, que incluyó el informe que en 1759 le hizo don Ramón, sacerdote español evangelizador radicado en Pasto, cabecera de la diócesis en aquel entonces. Allí se dice que "la Señora con traje de Concepción se apareció ella misma en una laja, de donde tomó su denominación. Fray Juan redactó un rótulo para la Señora, tal como hacen otros romeros:La perla más bien pulida que en fina concha se cuaja es la Virgen de Las Lajas en la Laja aparecida.Fray Juan describió su asombro al ver la imagen que parecía viva y como la luz natural del cañón, la hacía resplandecer de manera inexplicable.
La tradición oral cuenta que la aparición misma de la imagen fue el primer milagro; en el una indígena llamada María Mueses de Quiñonez, quien llevaba en su espalda a su hija sorda de nacimiento, quien transitaba entre la ciudad de Ipiales y su casa situada en la población cercana de Potosí, en una zona de paredes verticales con densa vegetación y rocas de esquisto llamadas lajas, del territorio de la Real Audiencia de Quito del aquel entonces Virreinato de la Nueva Granada en el sur de la actual Colombia;Fray Juan de Santa Gertrudis Maravillas de la naturaleza, Biblioteca Virtual Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá, Colombiay a 10 km de la actual frontera con Ecuador, cuando la madre y su hija iban en el recorrido, una tormenta las sorprendió por lo cual procuran guarecerse en una cueva y la niña de repente, "habló" y le dice a su madre: "mamita, mamita, la señora mestiza me llama", dándose en ese momento el milagro de la sanación de la niña, pero María no miraba nada, motivo por el cual su madre le reporta lo sucedido al sacerdote de su población; este no le cree, pero las mujeres vuelven al lugar y las visiones de la niña continúan., indicándole el lugar donde, luego de una muy difícil búsqueda por lo escarpado y peligroso del abismo, se encuentra la imagen de la Virgen sobre la piedra. El fraile dominico Gabriel Villafuerte advirtió a las autoridades eclesiásticas quienes procedieron a revisar y analizar, sin detectar en ella carbón del bosquejo previo, no pinceladas en los colores.
En 1754, fray Juan de Villafuerte y la feligresía de Ipiales celebraron, en la cueva del río Pastarán, la primera misa: era el 16 de septiembre de aquel año, y construyeron una gruta pajiza, -o capilla rústica construida con paja y madera-, con el aval de las autoridades eclesiásticas de la región, quienes declararon el hecho como un prodigio, ocurrido el 15 de septiembre de 1754; muy pronto la imagen comenzó a ser venerada con gran fervor.Mejía y Mejía, J.C. Pbro. Tradiciones y documentos. Apuntes relativos a la historia de Nuestra Señora de las Lajas, Editorial Pax, cuarta edición, Bogotá, 1950
Alrededor de la imagen los fieles devotos le han erigido cuatro templos sucesivamente cada vez más grandes, hasta culminar en el actual santuario cuya construcción duró 30 años siendo terminado en 1949.Colcultura. Catálogo Monumentos Nacionales de Colombia. Siglo XX, Santuario Nacional de Las Lajas, Bogotá, Colcultura, Pág. 69, 1995
En 1952 el Papa Pío XII le otorgó a la imagen la coronación canónica, y al santuario el título de basílica menor en 1954. Autoría La está imagen impresa directamente en la roca firme que, al ser analizada por especialistas, concluyeron que no existe pintura en la superficie de la roca que proyecta la imagen. Los colores no están puestos encima de la piedra. Los colores son parte de la piedra misma, colores penetrados.
En el , las autoridades invitaron a expertos como geólogos, y pintores a estudiar la pintura quienes procedieron a realizar perforaciones pensando detectar una delgada capa superficial de pintura o pigmentos sobre la piedra como ocurre en otras pinturas; los análisis mineralógicos no fueron aplicados sobre la roca, sino que la roca misma estaba coloreada, detectando profundidades coloreadas de hasta más de un metro, por lo que declararon su desconocimiento de algún proceso natural o artificial capaz de penetrar el color de forma tan selectiva y detallada dentro de una roca sólida sin destruir la estructura de la propia piedra.
Los análisis con rayos X, confirmaron que no existe separación entre el soporte, la roca y la imagen, excluyendo la posibilidad que alguien la haya pintado en secreto. Los colores no contienen materiales orgánicos o sintéticos conocidos para pintar, sino son compuestos minerales propios de la roca. Para que eso hubiera pasado, hubieran tenido que “inyectar colores a la roca”, calculando que su no dispersión, tecnología que, en el , aun no existen láseres para tal efecto.
En antiguas fotografías, se podía apreciar al Espíritu Santo en la parte superior de la pintura, no obstante, esa parte ha ido desapareciendo; de la misma manera una fuente de agua que brotaba a los pies de la virgen, ya no se encuentra ahí.
El hecho se confirma ya que después de 250 años de humedad, humo de velas, la imagen no se ha desvanecido ni descascarillado, sino al contrario, hay quien afirma que los colores son más brillantes que hace décadas atrás. La superficie es dura y porosa, sujeta a filtraciones de agua. Fenómenos similares se ha detectado en otras latitudes como Virgen de Guadalupe en México, o Virgen de Absam en Austria, o Virgen de Lida en Israel.
Controversia No todos los autores admiten la hechura milagrosa de la imagen; en el manto de la Virgen se ven dos letras: P y B, que algunos autores han propuesto que corresponden a las iniciales del fray Pedro Bedón (1555-1621), provincial de la Orden de Predicadores desde 1618 a 1621, pintor, misionero caminante y viajero por esas tierras.
Así lo afirma el P. Luis G. Moreno quien sostiene que es una notable pintura al óleo semejante a las de la escuela quiteña de los siglos y con las figuras de ambos santos añadidas posteriormente y supone que el autor pudo ser el fraile dominico y pintor muy mariano del que se conocen otras imágenes de la Virgen en Quito.
Este argumento no puede soportar la preservación inexplicable de más de 250 años de la imagen desde su conocimiento en 1754, adicionalmente la pintura, habría estado en estado de desconocida por más de 100 años, desde la muerte del fraile. Toda la obra del fraile es conocida, exhibida y documentada.
El P. Manuel Chamorro Guerrero, capellán del santuario en 1997, ve entre la P y la B, una e minúscula, con lo que él entiende que las tres letras significan Pax et Bonum, cita que resume toda la evangelización.
miniaturadeimagen|Santuario de Las Lajas, Ipiales, Colombia.
El templo Véase también: Historia del Santuario de Las Lajas
El hecho de la aparición, derivó en la construcción sucesiva de 4 templos. Primeramente, fue una pequeña capilla de paja y madera. Luego ésta fue reemplazada por una iglesia de calicanto en la que cabía un centenar de personas, la cual estuvo de pie por más de 100 años. A mediados del , se erigió un nuevo templo, que luego fue insuficiente para albergar a miles de peregrinos, que deseaban conocer, pedir y agradecer a la Virgen de las Lajas. La construcción de una basílica, fue impulsada en 1895 por el obispo de Pasto, Ezequiel Moreno Días, alrededor de la cueva, fue construida, ya que no podría ser retirada, ni movida, por lo que prefirieron respetar lo ahí ocurrido, lo que provocó la construcción de un puente monumental sobre el abismo del rio Guáitara para soportar el edificio que se inició en 1916 y terminó en 1949, tras 33 años de construcción, siendo la única basílica neogótica sobre un puente que conecta los dos lados del cañón y al borde del precipicio. La cueva quedó como parte del altar. La afluencia ha ido aumentando llegando a una afluencia de un millón en los últimos años.
El obispo Ezequiel no pudo ver concluida su obra, pero compartió uno de sus pensamientos en una carta pastoral: «¡María! ¡Madre! ¡Virgen pura, Virgen santa, Virgen inmaculada! Contened la corriente del error y del vicio que se desborda por todas partes. Triunfad de vuestros enemigos y nuestros. Y mientras dura la lucha, ayudad a los que combaten, fortaleced a los desalentados y débiles, consolad a los que sufren, proteged a todos»Paredes anexas están cubiertas de miles de exvotos, agradeciendo favores recibidos. También se han documentado diversos casos médicos de curaciones de parálisis, ceguera y enfermedades terminales que ocurrieron exactamente enfrente de la imagen en la roca. Una estatua de María y Rosa en su espalda, está instalada en el lugar.
Referencias
Véase también
Santuario de Las Lajas
Categoría:Advocaciones marianas de Colombia