Pedro Feliciano Sáinz de Cavia (Buenos Aires, 20 de octubre de 1776 - 23 de julio de 1849) fue un político, periodista y diplomático argentino que participó en la política de la década de 1820 en su país, como miembro del partido federal.
Biografía Nació en Buenos Aires el 20 de octubre de 1776El historiador Antonio Zinny registra erróneamente su nacimiento en Montevideo en 1777. y fue bautizado en la Iglesia de San Nicolás de Bari. Era hijo de Gregorio Sáenz de Cavia, nativo de la villa de Vizca, Burgos,Hijo de Pedro Sáenz de Cavia y María Fernández de la Padilla. y de Victoria de Sosa y Casco de Mendoza, nativa de Buenos Aires. Su madre dio a luz a cuatro hijos y cinco hijas y murió en Montevideo en junio de 1785 y su padre contrajo matrimonio en segundas nupcias en septiembre de ese año con una prima de su primera mujer, Agustina Paredes y Gómez de Sosa.Ignacio Solveyra Tomkinson, Sosa Monsalve.
Adquirió en la Universidad de Córdoba el título de doctor en leyes. El 12 de abril de 1796 residía ya nuevamente en Montevideo donde casó con María Antonia de la Natividad Pagola y Rodríguez, nacida en 1780. Tuvo cuando menos un hijo, Martín Cavia y Pagola.
Escribano Real El 8 de agosto de 1804 se le expidió en San Ildefonso el título de Escribano y Notario Público de las Indias, Islas y tierra firmes del mar Océano. Como tal, el 13 de agosto de 1805 le tocó dar fe del acto por el cual el capitán del batallón de Voluntarios de la Plaza de Montevideo, Martín José Artigas, otorgaba consentimiento a su hijo el ayudante mayor del Cuerpo de Blandengues José Artigas para contraer matrimonio con Rosalía Villagrán, hija de Francisca Artigas y José Villagrán.Archivo Artigas, Comisión Nacional Archivo Artigas, 1952
El 12 de noviembre de 1805, el Cabildo de la ciudad de Montevideo resolvió colocar interinamente en el despacho de los negocios del cuerpo al escribano de Su Majestad, Pedro Feliciano Sáenz de Cavia.Los escritos del fiscal de la Audiencia de Buenos Aires, Manuel Genaro de Villota, Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Buenos Aires, 1981.
Cavia participó del movimiento juntista encabezado por Francisco Javier de Elío en septiembre de 1808. Así, en tanto secretario del Cabildo, se convirtió en secretario de la Junta de Montevideo constituida el 21 de septiembre de ese año. Sáenz de Cavia fue quien escribió todos los bandos, proclamas y otros escritos de los rebeldes de esa ciudad, por lo que era tenido como realista.
No obstante, al momento de producirse la Revolución de Mayo, Cavia dirigía la Sociedad Secreta de Montevideo, integrada por Juan Ramón Rojas, Manuel Fernández Puche y los presbíteros Santiago Figueredo y Pedro Pablo Vidal, manteniendo el proyecto de la independencia.
La década de la Revolución Tras el fracaso de la negociación entre la Primera Junta y el gobierno de Montevideo, la Sociedad Secreta de Montevideo dirigida por Feliciano Sáenz de Cavia, contando con el apoyo de los cuerpos urbanos de Cazadores de infantería ligera y Voluntarios del Río de la Plata al mando de los coroneles Juan Balbín González Vallejo y Prudencio Murguiondo, empezó a trabajar sobre un plan para obligar a reembarcarse al Cuerpo de la Real Marina para votar libremente en un congreso.
No obstante, la intervención oportuna del comandante general de Marina del Apostadero del Río de la Plata José María Salazar hizo fracasar el movimiento el 12 de julio. En el acuerdo de rendición del que el Cabildo salió garante, Salazar concedía la aministía a los líderes del movimiento, no obstante y pese a la insistencia del Cabildo que deseaba se respetasen los términos, los envió encadenados a Cádiz pudiendo Cavia eludir ese destino.
Fue secretario del general Manuel Belgrano en su expedición al Paraguay y en 1811 formó parte de la comisión que firmó el tratado con el Paraguay, el que rubricó como secretario.
Hizo carrera como funcionario de segunda línea de los gobiernos establecidos después de la Revolución de Mayo: fue secretario de la embajada que firmó la alianza con el gobierno revolucionario paraguayo en 1811, y después fue secretario de Manuel de Sarratea (1812/1813), del general José Rondeau en el sitio de Montevideo, de Carlos María de Alvear y Miguel Estanislao Soler.
Entre el 5 y el 21 de abril de 1813 se reunió el Congreso de Tres Cruces en la quinta de Manuel José Sáenz de Cavia, en el paraje extramuros de Tres Cruces, en Montevideo, para tratar la adhesión a la Asamblea del Año XIII, establecer las condiciones de la misma y elegir sus diputados, los que finalmente serían rechazados por el Congreso.
Tras el rechazo de los diputados originales el 19 de octubre de 1814 a instancias del general José Rondeau se reunió un nuevo congreso y fueron elegidos a la Asamblea como representantes de Montevideo Cavia y Pedro Fabián Pérez, incorporándose en el breve quinto período de sesiones, entre el 5 y el 26 de enero de 1815.Auto relativo a la elección de Pedro Feliciano Sáinz de Cavia y Pedro Fabián Pérez como diputados a la Asamblea Constituyente. Montevideo, 19 de octubre de 1814.
Periodismo Se destacó como abogado y periodista. Para rebatir las opiniones sobre el gobierno de Gervasio Antonio de Posadas publicadas en Baltimore por los desterrados Agrelo, Manuel Moreno y Pazos Kanki, entre el 2 de septiembre de 1817 y el 29 de ese mes se editó un semanario con el título Al avisador patriota y mercantil de Baltimore. Su redactor era anónimo pero algunos consideran que se trataba de Pedro Feliciano Sáenz de CaviaEl historiador Antonio Zinny considera que se trataba de Cavia. Otros, el porteño Julián Alvarez.
En 1818 se encomendó al ahora Oficial 1° de Secretaría de Gobierno del Director Pueyrredón, Pedro Feliciano Sáinz de Cavia, la redacción de un libelo difamatorio contra el caudillo federal José Artigas de gran arraigo, que se titulaba "El Protector Nominal de los Pueblos Libres, Don José Artigas", pedido que se tradujo en un folleto de 66 páginas.
El propósito era el de influir en la opinión de los tres comisionados enviados por el presidente norteamericano Monroe para informarse de la verdadera situación de las provincias del Río de la Plata y para saber si podía proceder o no al reconocimiento de la independencia de aquellas provincias. Con su panfleto, el posteriormente llamado libelo de Cavia, dio inicio a la prédica anti-artiguista que sería continuada luego por Francisco Berra o por Sarmiento. Finalizaba con estas palabras: "Al arma, al arma, seres racionales, contra este nuevo caribe, destructor de la especie humana".
Fue desterrado por Pueyrredón ese mismo año, y acompañó a Manuel Dorrego en Baltimore; allí publicó un periódico en castellano para la comunidad de exiliados hispanoamericanos y españoles. Regresó a Buenos Aires a fines de 1818.
En cartas dirigidas a Cavia en mayo de 1819 por el comerciante americano Guillermo Pío White este tras comentarle que "Nadie mejor que su excelencia conoce el carácter enconado del finado don Martín de Álzaga" hace referencia a la influencia del partido de Álzaga en la caída del Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, convirtiéndose en una de las principales fuentes históricas que certifican esa participación.
Ese mismo año, el 2 de abril de 1819, apareció El Americano, dirigido por Cavia y Santiago Vázquez.Según Zinny, lo redactaban Cavia y Santiago Vázquez, según Juan Canter, sólo Cavia. Se publicaba los días viernes y defendía el sistema directorial, al partido del orden. Desapareció el 11 de febrero de 1820, tras el derrumbe del gobierno. Uno de los más recordados periodistas de la época fue el fraile Francisco de Paula Castañeda, quien inauguró precisamente su lucha periodística en diciembre de 1819 contra el periódico de Cavia. Cavia llegó a acusar de loco a Castañeda y el 25 de abril el gobierno ordenó la suspensión del diario del fraile por haber llamado irónicamente a Cavia con el mote de "Don Magnífico", y fue sancionado con la pena de no aparecer durante cuatro meses. El Americano fue el último periódico de carácter nacional o con esa pretensión. Los que surgieron entonces eran medios de prensa de la Provincia de Buenos Aires.
En el partido federal
Durante la crisis de 1820 se identificó con el partido de Dorrego, que poco después se llamaría partido federal.
Logró una banca en la legislatura provincial y escribió en varios periódicos. Se opuso moderadamente a la reforma eclesiástica impulsada por el ministro Bernardino Rivadavia, pero posteriormente se convirtió en exaltado defensor del ministro, enfrascándose en una larga lucha periodística con el también exaltado opositor fray Francisco de Paula Castañeda desde "El Imparcial", periódico fundado en 1820 y que fue clausurado en 1821 por el gobierno porteño. Al año siguiente dirigió "El Patriota", también a favor del partido de Rivadavia.
Apoyó al principio la presidencia de Rivadavia, pero volvió al partido de Dorrego cuando el ministro propuso la primera ley de nacionalización de la ciudad de Buenos Aires. En 1826 editó "El Ciudadano" y dirigió "El Tribuno", ambos de tendencia popular y federal. Casi toda la década fue diputado provincial o nacional: desde 1826 era representante por la provincia de Corrientes al Congreso Nacional.
En 1826 durante la presidencia de Bernardino Rivadavia el Congreso debatió la constitución que regiría la república. Cavia era miembro del congreso y en septiembre de ese año expresó su oposición al artículo 7° que establecía "la forma representativa, republicana, consolidada en unidad de régimen" por ser partidario de la forma federal de gobierno. No obstante, el artículo fue aprobado por 41 votos contra 11. Tras esa decisión la mayor parte de los opositores se retiró del congreso, incluido Cavia que solicitó licencia, y la Constitución unitaria finalmente aprobada fracasó en su reconocimiento por parte de las provincias.
Rechazada la constitución se convocó un congreso federal en Santa Fe, que tuvo un principio de ejecución al elegir Corrientes a Cavia como su delegado, con un sueldo de $2000 mensuales (320 pesos plata).
Cuando Manuel Dorrego se hizo cargo de la gobernación la mayoría de los medios de prensa, en manos de la oposición, hicieron una virulenta campaña en su contra: El Tiempo de Juan Cruz y Florencio Varela, El Duende (Agüero), El Porteño (Gallardo), El Granizo, El Liberal, El Diablo Rosado (Laserre), El Hijo Mayor del Diablo Rosado, El Hijo Menor del Diablo Rosado, El Hijo Negro del Diablo Rosado, atacaban a lo que llamaban el gobierno de "la chusma", tanto en los aspectos políticos como en la vida privada. Sólo El Correo Federal de Cavia y Manuel Moreno apoyaban al gobierno utilizando igual tono contra la oposición.
Fue secretario de la legación de los generales Tomás Guido y Juan Ramón Balcarce a Río de Janeiro en 1828, por la que se declaraba la independencia del Estado Oriental del Uruguay. Fue el encargado de llevar el tratado de paz firmado el 27 de agosto a Buenos Aires para su ratificación por el gobernador Dorrego, encargado de las relaciones exteriores de toda la Argentina. El 17 de septiembre arribó al puerto de Buenos Aires Pedro Feliciano Sáenz de Cavia trayendo el tratado preliminar de paz. El 26 fueron recibidos Cavia y Manuel Moreno en sesión secreta por el Congreso reunido en Santa Fe, y el 4 de noviembre de 1828 se aprobó el tratado.
La época de Rosas
Se opuso a la revolución del general Juan Lavalle en 1828, y apoyó el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas.
En noviembre de 1829, el gobernador Juan José Viamonte nombró a Cavia y a Juan José Cernadas para mediar entre el caudillo federal riojano general Facundo Quiroga y el general José María Paz, director de la Liga del Interior, durante la segunda invasión de aquel a Córdoba. Cuando el 6 de diciembre de ese año se hizo con el poder Juan Manuel de Rosas confirmó la misión que salió de Buenos Aires el 6 de enero de 1830.