Roberto Jorge Quieto, apodado el Negro, (Buenos Aires, 30 de enero de 1938 - Argentina, 1976) fue un abogado, dirigente de la organización Montoneros, secuestrado y desaparecido el 28 de diciembre de 1975 en la localidad de Martínez (en el norte del Gran Buenos Aires) tres meses antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976.
El Negro Quieto formaba parte junto de la Conducción Nacional de la Organización Montoneros y fue secuestrado por fuerzas de seguridad el 28 de diciembre de 1975 en la localidad de Martínez, provincia de Buenos Aires, Argentina continuando hasta la fecha en situación de detenido desaparecido. Fue abogado, participó en acciones guerrilleras y fue fundador y líder de la organización FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y luego miembro de la conducción nacional de Montoneros al fusionarse con aquella.
Había sido detenido por primera vez y enviado a la cárcel de Rawson de la que se fugó junto con otros detenidos, dirigiéndose al extranjero. Regresó luego al país y vivió en la clandestinidad hasta su secuestro definitivo. Al mes del hecho la organización a la que pertenecía lo calificó de traidor y lo condenó a muerte, lo cual abrió un debate dentro de Montoneros acerca de la información dada por los militantes bajo los efectos de la tortura.
Su sobrino, Manuel Quieto, es el líder del grupo de rock llamado Mancha de Rolando.
Primeros años Roberto Quieto nació en el seno de una familia de clase media el 30 de enero de 1938 en Buenos Aires (Argentina). Su padre era viajante de comercio de la fábrica de cigarrillos Particulares y luego instaló su negocio propio. Su madre Josefa Argañaraz era maestra. Si bien nació en Buenos Aires, la mayor parte de su infancia y adolescencia transcurrió en San Nicolás, una ciudad de la provincia de Buenos Aires ubicada junto al río Paraná, adonde su familia se trasladó alrededor de 1945 y permaneció hasta 1956. Tenía tres hermanos: José Luis, Osvaldo y Carlos.
Quieto era estudioso e ingresó en el Colegio Militar de la Nación para evitar hacer el servicio militar obligatorio para lo cual debió obtener una beca ya que su padre estaba en desacuerdo. Se fue a los dos años porque estaba descontento e ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires donde se recibió de abogado en 1962 con medalla de honor. Mientras estudiaba trabajó como boletero de cine de barrio, empleado en la Bolsa, luego en el Banco Nación. En 1960 viajó a Estados Unidos con el decano de su facultad en un grupo de unos quince estudiantes de buen promedio invitados a un curso en la Universidad de Tulane (en Nueva Orleáns). Al regresar aprovechó para conocer Cuba, que lo deslumbró. Fue elegido consejero estudiantil y ya recibido ejerció como abogado y en ese carácter lo hizo en 1965 en el Sindicato de Prensa.
Actividad política Primero estuvo afiliado al Partido Comunista, pero se fue en 1963 con el grupo que encabezó Juan Carlos Portantiero. Luego de pasar por la agrupación Partido Comunista Revolucionario se unió al Ejército de Liberación Nacional (ELN, al que se le decía Elena), agrupación que se creó para apoyar las acciones del Che Guevara en Bolivia. Cuando el Che fue asesinado en 1967, el ELENA se replantea su funcionamiento y objetivos y evalúa acometer la lucha armada en Argentina. Varios de los militantes del ELENA integran los grupos que luego harían aparición con el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Esos grupos incendiaron en Buenos Aires el 26 de junio de 1969 trece supermercados Minimax, cuya propiedad se atribuía a Nelson Rockefeller, de visita en esa ciudad. La autoría de la operación sólo fue reconocida por las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) luego de que hicieran aparición pública el 30 de julio de 1970, a las 13:00 horas, cuando coparon la ciudad de Garín en la zona norte del Gran Buenos Aires. Quieto participó en la planificación y ejecución del copamiento junto con Carlos Olmedo y Marcos Osatinsky, que permitió a la organización sustraer armas y dinero. La operación "Gabriela" incluyó el asalto a la sucursal del Banco Provincia de Buenos Aires y el copamiento de la oficina de ENTEL, la estación de ferrocarril y del destacamento de policía donde robaron armas. Duró en total unos 50 minutos, participaron alrededor de 50 guerrilleros (o 36 guerrilleros, 12 mujeres y 24 hombres, según algunas versiones) que se replegaron en cinco camionetas y tres autos previamente robados para esa acción. Durante el hecho asesinaron a un policía.
Las actividades ilegales de Quieto fueron descubiertas luego de las declaraciones bajo tortura de su compañero Marcelo Verd, siendo detenido el 4 de julio de 1971 y finalmente fue enviado a la cárcel de Rawson. Allí junto con otros detenidos se fugó del penal el 15 de agosto de 1972, escapó a Chile y siguió luego viaje a Cuba para volver más adelante a la Argentina y retomar su puesto en las FAR. Cuando en octubre de 1973 esta organización se fusionó con Montoneros pasó a ser el número dos de la conducción de esta. En febrero de 1974 volvió a ser detenido pero fue liberado tras movilizaciones callejeras y mucha presión.
Su desaparición
El secuestro
El domingo 28 de diciembre de 1975, Roberto Quieto concurrió a la playa La Grande, de Martínez, situada sobre la calle Pacheco, que era uno de los típicos recreos que bordean la costanera norte del Río de la Plata a los que esos domingos de verano concurrían centenares de familias. Había unos veinte familiares de Quieto, entre ellos su esposa, su madre, sus hijos Paola (diez años) y Guido (seis años), hermanos y primos. Para los encuentros familiares Quieto prefería los lugares concurridos, en primer lugar porque pensaba que era más probable pasar desapercibido, en segundo término porque consideraba más factible la huida y en tercer lugar porque juzgaba que si era capturado frente a otras personas era más difícil que se negara su detención.
Cuando ya habían pasado las siete de la tarde y Quieto tenía en brazos a su sobrino Manuel de un año aparecieron alrededor de diez personas portando armas largas con las que apuntaron al grupo luego de hacer unos disparos al aire, ordenaron hacer cuerpo a tierra y se dirigieron hacia él al mismo tiempo que otras que hasta el momento aparentaban ser paseantes. A pedido de Quieto la persona que dirigía el operativo se identificó con una credencial como Inspector Rosas, de la Policía Federal y pese a que su esposa trató de resistir, lo redujeron con violencia a culatazos en la cabeza, lo arrastraron hasta un auto y partieron velozmente.
Las gestiones para su liberación
La familia se comunicó con los medios de prensa y obtuvo que radio Colonia diera de inmediato la noticia que al día siguiente publicarían El Cronista Comercial y Clarín. Al mismo tiempo hicieron contacto con legisladores radicales, que al día siguiente denunciaron el hecho en el Congreso, avisaron a la conducción de Montoneros y comenzaron a requerir informes a las autoridades.
De inmediato fueron apareciendo pintadas reclamando por Quieto, entrevistas con legisladores y dirigentes políticos, cartas y telegramas a las autoridades gubernamentales y eclesiásticas, al Papa y a líderes e intelectuales de distintos países y fueron muchas las solicitadas con reclamos y adhesiones publicadas en los días siguientes.
Roberto Quieto fue llevado a la Guarnición Militar de Campo de Mayo que funcionaba como centro clandestino de detención desde 1975.
En enero de 1976 hubo un encuentro en Puerto Madero con el general Albano Harguindeguy, organizado por el dirigente montonero Norberto Habegger para pedir por su liberación. En esa reunión, Harguindeguy les contestó a los Montoneros que Quieto no iba a aparecer y que se estaba preparando un golpe de Estado. Según declaró Roberto Perdía ante el juez, Harguindeguy habría dicho que eso sí iba a ser una dictadura y no una «dictablanda», como había sido la de Agustín Lanusse. Según declaró la esposa de Norberto Habegger, Harguindeguy habría dicho que las Fuerzas Armadas iban a efectuar todo tipo de acciones tendientes a la detención, persecución y luego exterminio de toda persona involucrada en la organización Montoneros y otras relacionadas con ideas políticas afines a la misma.Procesamiento de Harguindeguy , en el sitio web BC Consultores.Auto de procesamiento de Albano Harguindeguy por crímenes contra la humanidad en el caso Roberto Quieto, artículo en el sitio web Derechos.org.
Hubo un segundo encuentro con el ministro en el que fue designado Roberto Perdía como representante de Montoneros.
El director del diario Crónica, Américo Barrios, cuando estuvo detenido se enteró de que Quieto estaba preso en Campo de Mayo y que la vida y la muerte de todos los detenidos dependía del general Harguindeguy. El policía Armando Víctor Luchina ―quien al momento del secuestro de Quieto era un custodia y pasaba a máquina los listados de detenidos de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal Argentina― declaró haberlo visto en las dependencias de la policía.
Una semana después Montoneros informó internamente que habían caído algunos locales de importancia conocidos por Quieto y que no cabían dudas acerca de su responsabilidad y casi de inmediato decidió cesar todas las acciones y gestiones por su liberación y un poco más adelante le iniciaba juicio revolucionario. Ante ello algunos militantes lo aceptaron con naturalidad o con resignación, otros se resistieron a aceptarlo, algunos buscaban explicaciones y otros mostraban su enojo por la traición.
Por su parte, el Gobierno encabezado por la presidenta María Estela Martínez de Perón nunca reconoció la detención de Quieto, quien según algunas fuentes habría sido torturado en la guarnición militar de Campo de Mayo.
El juicio dentro de Montoneros
Montoneros emitió un comunicado informando que el 14 de febrero de 1976 el Tribunal Revolucionario había encontrado a Roberto Quieto «culpable de los delitos de deserción en operación y delación, y propuesto las penas de degradación y muerte a ser aplicadas en el modo y oportunidad a determinar».Juicio revolucionario a Roberto Quieto en Evita Montonera n* 12, feb-marzo de 1976 pág. 13
La detención de uno de los principales dirigentes de Montoneros, que además tenía fuerte llegada a las bases militantes había conmocionado a la militancia, en especial porque las circunstancias en que se había producido mostraban que Quieto había violado palmariamente las reglas de seguridad que, incluso, había establecido la conducción. En primer lugar porque tenían prohibido el contacto con familiares y en segundo término porque había permanecido largo tiempo en una playa pública sin armas ni custodia de ninguna naturaleza. Si la detención de Quieto había causado consternación entre los militantes, la noticia de su condena provocó en ellos reacciones de diversa índole.
Hubo militantes que replantearon la necesidad de rediscutir el tema de cómo actuar en la tortura en la nueva situación represiva, otros miraron con suspicacia lo que pensaban era un apresuramiento de la Conducción sin explicaciones visibles. Fue, en definitiva, un paso adelante en el camino a la implantación de la pastilla de cianuro.
No había duda que Quieto había violado normas y debía ser castigado, pero también era imperioso analizar por qué un jefe había llegado a esa situación.
Circunstancias personales de Quieto que pudieron incidir en su caída
Quieto tenía una pareja desde antes que comenzara su militancia y que no participaba de esta. Al comienzo de su incorporación a las FAR Quieto llevaba una vida pública de ciudadano común y corriente, sin ninguna actividad política, al mismo tiempo que militaba secreta y clandestinamente en la organización.