Coraline (Los mundos de Coraline en España, Coraline y la puerta secreta en Hispanoamérica) es una película de fantasía oscura, horror y animación stop motion con control de marionetas digitales estadounidense, escrita y dirigida por Henry Selick , basada en la novela homónima de Neil Gaiman y estrenada por primera vez en salas de cine el 6 de febrero de 2009 en Estados Unidos. Fue la primera película en ser producida por los estudios de animación Laika.

Coraline recibió la aclamación universal por la crítica, e hizo 16.850.000 dólares durante el primer fin de semana de estreno, ocupando el tercer lugar en la taquilla. En septiembre de 2009, la película había recaudado más de $124 millones a nivel mundial. Coraline ganó los premios Annie a la mejor música, al diseño de personajes y al diseño de producción, y tuvo candidaturas al Óscar y al Globo de Oro a la Mejor Película Animada, por lo cual se ha convertido en una película de culto en la animación. Quince años después de su estreno inicial, en 2024 fue remasterizada en 3D y se reestrenó en varios países como México y España con motivo de su 15º aniversario, y recaudando más dinero.

Argumento La película comienza mostrando una muñeca flotando que entra por una ventana con la apariencia de una niña con trenzas y vestido rosa, cuyos ojos son botones. Unas manos hechas de agujas comienzan a descoserla y forman una nueva muñeca con la apariencia de una niña con el pelo azul. Al terminar, la muñeca vuelve a salir por la ventana.

A una enorme casa llamada el Palacio Rosa, dividida en tres departamentos, llega a vivir la familia Jones, un matrimonio con una hija única llamada Coraline, una niña curiosa a quien sus padres no le prestan atención debido a su trabajo como redactores de un catálogo de jardín.

Durante su exploración de la casa, Coraline descubre un pozo antiguo y conoce a un joven llamado Wyborn "Wybie" Lovat, el cual es el nieto de la propietaria de la casa y a su gato negro que en realidad no es suyo. El chico le explica que el pozo es tan profundo que desde el fondo el cielo nocturno se ve en pleno día. También le dice que le sorprende que su familia se haya mudado a la casa, pues su abuela no suele rentársela a familias con niños, pero esta misma lo llama antes de explicarle por qué. Antes de irse, Wybie le dice a Coraline que la rama que ella había tomado anteriormente, diciendo que es una varita de zahorí, es venenosa, por lo que su mano se irrita. Cuando este se va, Coraline tira una piedra al pozo esperando que impacte, cree escuchar una gota, pero resulta ser la lluvia.

Ya en su casa, Coraline desea salir al jardín a empezar a plantar, sin embargo, su madre se lo prohíbe debido a la lluvia y al barro. Además, Wybie le envía a Coraline una muñeca parecida a ella (la misma muñeca de la escena de apertura) la niña va con su padre, quien debido a su trabajo, le pide que vaya a explorar la casa y que anote todo lo que vea. Durante su paseo, descubre una diminuta puerta tapiada y le pide a su madre que la abra; a regañadientes, la señora Jones rompe el tapiz que la cubre y la abre utilizando una llave negra cuya cabeza tiene forma de botón, sin embargo, esta lleva a una habitación sellada con ladrillos, por lo que su madre supone que la clausuraron cuando dividieron la casa, y vuelve a su portátil sin cerrar la puerta.

En la noche, durante la cena, la niña se asquea debido a la horrible comida preparada por su padre; por lo que se va a dormir sin cenar, sin embargo, el sonido de unos ratones la despierta, y sigue a los roedores que se dirigen a la misteriosa puerta. Cuando Coraline la abre, se revela que los ladrillos han desaparecido y ahora hay un túnel de tonos azules y morados. Coraline lo atraviesa y se encuentra de nuevo en su sala, pero con leves diferencias. Al entrar a la cocina encuentra a su madre, pero al girarse esta, descubre que tiene botones cosidos a sus ojos. La mujer se presenta como su Otra Madre y le pide que vaya y busque a su Otro Padre.

Coraline conoce al Otro Padre, quien le canta una canción sobre ella en su piano, el cual maneja con unos guantes mecánicos que "lo tocan a él". Después se van a cenar, donde Coraline descubre que la comida es deliciosa y que sus padres siempre están al pendiente de ella, aunque también le parece un poco sospechoso. Después de cenar, los Otros Padres la llevan a un hermoso dormitorio y le aplican barro en su mano irritada por tocar la rama venenosa. Cuando despierta de lo que resultó ser un sueño, está de vuelta en su verdadera casa, pero cuando va a rascarse su mano irritada, se da cuenta de que el sarpullido ya no está. Coraline regresa a la puerta para comprobar si ese mundo era real, pero esta se encuentra nuevamente sellada con ladrillos.

Coraline le cuenta a su madre lo ocurrido, sin embargo, escéptica de lo que dijo su hija, le da permiso de salir a visitar a las señoras Spink y Forcible. Cuando sale, tropieza con unos paquetes llenos de queso en su puerta, y va a entregárselos al señor Bobinsky, un viejo acróbata de circo retirado y un eslavo obsesionado con un circo de ratones, quien confunde su nombre por Caroline. El señor Bobinsky, sin saber a qué se refieren, le advierte que los ratones le mandaron un mensaje en el que le advierten que no entre a la puerta secreta.

Coraline baja a visitar a las señoritas Spink y Forcible, unas acróbatas de circo inglesas retiradas (las cuales también la llaman Caroline), ellas, usando sus supuestos dones de adivinación, le advierten de un terrible peligro, aunque ellas mismas no se ponen de acuerdo en que decir. Ya de regreso a su casa, la niña se vuelve a encontrar con Wybie, y le pregunta si él hizo que la muñeca se pareciera a ella, él le dice que se la encontró de esa forma. Wybie le revela también que tiene prohibido entrar a la casa por su abuela y que no conoce el interior de la casa; también le explica que antes su abuela tenía una hermana gemela y que desapareció, argumentando que fue secuestrada.

Nuevamente en la noche, Coraline es guiada por los ratones al Otro Mundo, quien dejó un queso cheddar para los ratones, donde su Otra Madre la envía al hermoso jardín que su Otro Padre planta con su mantis religiosa. El Otro Padre le muestra que plantó el jardín y que desde arriba el jardín tiene la forma de su cara. En la cena, la Otra Madre le dice que el señor Bobinsky la invitó al circo de ratones y que el Otro Wybie la acompañará; el Otro Wybie se presenta como un chico que no dice nada. Ya en el circo, Coraline conoce al Otro Bobinsky, un hombre que le presenta un circo de ratones estupendo; después se despide y Coraline vuelve a su habitación, regresando nuevamente a su mundo. Sin embargo, Coraline empieza a hartarse de regresar al mundo real cada vez que despierta y trata de abrir la puerta, pero descubre que fue cerrada con llave y que esta desapareció.

Coraline y sus padres van a la ciudad para entregar su catálogo de jardín y su madre la lleva a comprar uniformes; ahí la niña ve unos guantes naranjas, pero su madre se niega a comprárselos. En el auto, Coraline reprende a su madre por la llave, ella le dice que la cerró debido a que había heces de rata en la puerta. Ya en la casa, su madre dice que van a hacer las compras; aprovechando esto, Coraline busca la llave y va hacia la puerta, y cuando la abre el túnel está abierto, descubriendo que el Otro Mundo si es real.

Al entrar, la comida está servida y su Otra Madre le informa en una carta que las señoritas Spink y Forcible la invitaron a su espectáculo después de la cena y le entrega un nuevo jersey a Coraline. Saliendo de la casa, se encuentra con el gato de Wybie, quien tiene la capacidad de hablar en el Otro Mundo; él le explica que puede ir venir al Otro Mundo cuando él quiere, y que es un juego entre la Otra Madre y él, ya que ella odia a los gatos y desea alejarlo cuando puede. Coraline no le cree y se va al show, donde los perritos de Spink y Forcible son los anfitriones. Cuando el show da inicio, ambas mujeres se pelean en plena función y después se ven en una plataforma alta, donde saltan y se quitan sus disfraces de anciana revelando un aspecto hermoso y joven. Acto seguido, toman a Coraline de su asiento y la hacen volar por todo el teatro hasta que terminan ovacionándola.

Al terminar el espectáculo, los Otros Padres de Coraline la llevan de nuevo a casa; el Otro Wybie se muestra triste, sin embargo la Otra Madre lo amenaza, forzándolo a sonreír mientras lo deja afuera de la casa. Ya en el comedor, los Otros Padres le proponen a Coraline quedarse con ellos para siempre, con la condición de que esta se deje coserse botones en los ojos. Aterrada, la niña se rehúsa a tal cosa y decide irse a su habitación en el Otro Mundo, para dormir y regresar a su mundo, como había pasado en otras ocasiones; sin embargo, todo en su habitación cobra vida e intentan convencer a Coraline de quedarse y coserse los botones, y a pesar de que esta intenta hacer todo lo posible para quedarse dormida, cuando despierta descubre que todavía sigue ahí.

Coraline baja las escaleras con la esperanza de poder salir del Otro Mundo por la puerta secreta, para su sorpresa, la puerta del salón donde está la puerta secreta está bloqueada, por lo que decide ir a interrogar al Otro Padre, pero este se empieza a ver deformado y le dice que no se va a ir, pero las manos del piano lo callan y tratan de arreglar su cara deformada. Coraline sale de la casa y empieza a caminar hacia el pozo con la esperanza de salir del Otro Mundo, en el camino se encuentra con el gato, quien la acompaña. Al llegar donde se supone debería estar el pozo, se encuentran en un vacío blanco; el gato le explica que esa parte es el vacío en ese mundo, pues la Otra Madre solo creó las cosas que impresionarían a Coraline. La niña le pregunta el por qué la Otra Madre la quiere solo a ella, a lo que el gato le contesta qué tal vez es porque quiere "algo que amar", "algo que no sea como ella" o tal vez solo busca "algo de comer", dejando algo consternada a Coraline. Ambos regresan a la casa y el gato dice que le dieron la vuelta al mundo, por su parte Coraline se queda sorprendida de que el Otro Mundo es muy pequeño en comparación al mundo real.

Cuando ya están cerca de la casa, el gato siente el sonido de una trompeta, que lo interpreta como una alerta, caza a un ratón acróbata, y al morderlo revela que en realidad es una horrible rata muerta, revelándole la realidad a Coraline. Ella entra a la casa, pero la puerta del salón sigue bloqueada, por lo que se ve obligada a romper la cerradura, al entrar se encuentra con la puerta abierta de par en par pero cuando se disponía a salir, un mueble insecto le bloquea la salida y la estancia se ilumina de morado, mostrando que la Otra Madre esta ahí; durante una discusión la niña le dice que ella no es su madre, la Otra Madre le ordena que se disculpe, pero Coraline se rehúsa con una mirada desafiante, es entonces que la mujer empieza a alargarse, revelando una forma de horrenda bruja, entonces la toma por la nariz y la encierra en una habitación ubicada del otro lado de un espejo, y le dice que no saldrá "hasta que sea una buena hija".