thumb|Iglesia de San Vicente (Ávila)

El arte románico en Castilla y León no difiere en lo esencial del arte románico del resto de la península, pero sí tiene algunas características propias.Se hace mención a Castilla y León como unidad política o comunidad autónoma española constituida en 1983, pero en la época del románico se diferenciaban entre sí los reinos de Castilla y de León y además lo que hoy es Cantabria, La Rioja e incluso Galicia y Asturias estaban comprendidas en los reinos de Castilla o de León. Muchos de los edificios románicos de esas comunidades autónomas diferenciadas fueron levantados a instancias de los reyes o los nobles de los reinos de Castilla y León. Las primeras manifestaciones se dieron en objetos de orfebrería, de marfil y de metal con la introducción de temas y técnicas nuevas. Un buen ejemplo es la arqueta de San Juan Bautista (o arca de los Marfiles) de la iglesia de San Isidoro de León. Los primeros artistas románicos fueron extranjeros, solicitados por los reyes; pronto se afincaron en tierras castellanas y leonesas y crearon escuelas donde los artesanos locales aprendieron y empezaron a elaborar obras en el nuevo estilo. La arquitectura entró bastante más tarde que en las tierras catalanas y aragonesas, y ello sucedió cuando la dinastía de Sancho el Mayor se implantó en estas tierras sucediéndole su hijo Fernando. Las primeras construcciones siguieron teniendo un recuerdo tradicional hispánico. En la segunda mitad del y ya en pleno reinado de Fernando I que aunó el reino de León con el recientemente creado reino de Castilla es cuando verdaderamente comenzaron las construcciones románicas en Castilla y León, bajo el impulso de la monarquía y muy especialmente de las reinas e infantas. Desde ese momento hasta bien entrado el se hará patente la producción románica.

Contexto histórico en los reinos de León y Castilla Fernando, el segundo hijo de Sancho el Mayor de Navarra, al casarse con Sancha, hija del rey leonés Alfonso V, ocupó el trono de León a la muerte de este desde el año 1037 al 1065. Fue a partir de este momento histórico cuando empezaron las construcciones románicas en León y en Castilla, bajo la influencia de los monjes de Cluny con quienes el rey Fernando mantuvo una estrecha amistad y a los que conoció tal vez a través de la presencia de monjes benedictinos catalanes que ostentaban cargos de responsabilidad en la iglesia secular. El rey Fernando favoreció con sus mandas al monasterio de Cluny al que concedió en principio la cantidad de 1000 piezas de oro, pidiendo que se dijesen misas y oraciones por la salvación de su alma.

Su hijo Alfonso VI heredó de su padre la admiración por Cluny (a cuyo monasterio regaló en 1077 dos mil dinares de oro para financiar las obras del Cluny III) y fue el más grande propagador de la arquitectura románica y el introductor “oficial” de la liturgia romana en todos los monasterios e iglesias de su reino, comenzando por el monasterio de Sahagún que fue el pionero y el más famoso de su época. Con Alfonso VII se desarrolló la arquitectura cisterciense. Este rey protegió e hizo numerosas donaciones a los grandes monasterios situados en su reino.

Con la nueva dinastía Borgoña, Alfonso VII (hijo de Raimundo de Borgoña y de la reina Urraca, hija de Alfonso VI), y especialmente su hermana la infanta Sancha Raimúndez, continuaron la tradición familiar de donaciones y protección a los monasterios benedictinos, que en su época (mediados del ) estaban implantando la reforma cisterciense. En su aspecto artístico, se desarrolló la arquitectura cisterciense, que introdujo formas de transición al Gótico.

En el reino de León fueron siempre las reinas o las infantas quienes impulsaron la arquitectura románica y las artes menores, siempre con el permiso y la aprobación del soberano.Antonio Viñayo González L’ancien royaume de Leon roman, traducido del español al francés por Norbert Vaillant. Colección La nuit des temps. Así nació por empeño de doña Sancha (esposa de Fernando I) la construcción románica de San Juan Bautista en León, que más tarde se llamaría San Isidoro. Esta construcción será agrandada después por voluntad de otra mujer, Urraca, hija de Fernando y Sancha. Finalmente la iglesia será terminada, y consagrada de nuevo en 1149 a instancias de la infanta Sancha, hermana del rey Alfonso VII. Por todo el reino de León todas estas damas poblaron las tierras de monasterios románicos, siendo la infanta Sancha la verdadera introductora de la orden del Císter en León y en Castilla.

Arquitectura y escultura religiosas Arquitectura y escultura formaron a la par un programa iconográfico dedicado a la doctrina cristiana. Al principio, en las primeras construcciones apenas había escultura y mucho menos escultura monumental, pero poco a poco se fueron creando las puertas de las iglesias con sus arquivoltas bien decoradas, incluso con decoración historiada, lo mismo que los capiteles, los tímpanos y los frisos.

En la arquitectura románica de Castilla y León se distinguen también las tres etapas del románico general, primer románico, románico pleno y tardorrománico, aunque la primera apenas tuvo lugar y solo se conocen dos ejemplares, edificados además fuera de su tiempo, cuando ya se había introducido el románico pleno.

Primer románico thumb|Nuestra Señora de la Anunciada (Urueña, Valladolid). Arquitectura lombarda. Es el único ejemplar en estilo románico catalán en Castilla y León Este periodo del románico se desarrolló entre la segunda mitad del y la segunda mitad del . No llegó a realizarse en Castilla y León que solo cuenta con dos edificios del primer románico, que se consideran algo insólito en estas tierras y que pertenecen a un periodo tardío coincidente con el desarrollo del románico pleno en el resto de las tierras castellanas y leonesas. Estos dos edificios son: Nuestra Señora de la Anunciada en Urueña y San Pelayo de Perazancas en Palencia. Sobre las circunstancias de su construcción se tiene muy poca noticia, pero estos dos templos demuestran que son obra de un buen taller y buenos maestros constructores que conocían bien los elementos del primer románico y que probablemente eran profesionales forasteros, seguramente llegados desde tierras catalanas (concretamente el Condado de Urgel) donde este primer románico había entrado años atrás con mucha fuerza. Sobre el por qué y quién hizo llegar hasta aquí a estos artistas se han barajado varias hipótesis entre las que parece la más acertada el hecho de que estén relacionadas familias castellanas con familias catalanas. En el caso de la iglesia de la Anunciada de Urueña, se cree que el aire lombardo que tiene se deba a la influencia de los descendientes del conde Ansúrez (la familia de los Armengol de Urgel) que tuvieron buenas relaciones con los condes de Barcelona y que posiblemente conocían a las cuadrillas de maestros lombardos a quienes hicieron venir para llevar a cabo esta construcción.Bango Torviso 1994

La ermita de San Pelayo de Perazancas en Palencia fue consagrada en 1075. El ábside presenta las formas típicas del lombardo pero añade detalles que demuestran una época más avanzada como es la sustitución de las características lesenas lombardas por columnillas no monolíticas y el empleo del ajedrezado jaqués.

Primera construcción románica San Isidoro de León

thumb|Fachada sur de San Isidoro. Pueden verse las dos puertas románicas con sus tímpanos historiados La primera construcción románica en Castilla y León fue en tiempos de Fernando I y su esposa Sancha de León. Existía en León la antigua iglesia (perteneciente a un primitivo monasterio) edificada en ladrillo y adobe bajo la advocación de San Juan Bautista y San Pelayo, mandada construir por el rey leonés Alfonso V, para posible enterramiento de algunos reyes asturiano-leoneses. Debía estar muy deteriorada y la reina Sancha quiso que se ampliase y reconstruyese en piedra bajo la advocación de San Juan Bautista; así surgió el nuevo templo románico que fue el elegido por el rey Fernando como panteón real para guardar, en un principio, los restos de su padre Sancho III el Mayor.Sobre esta cuestión sigue habiendo discrepancia entre los historiadores. Algunos apuntan sobre los posibles enterramientos en los monasterios de San Salvador de Oña o San Pedro de Arlanza. Para enriquecer la iglesia y darle una importancia religiosa aun mayor, los reyes mandaron traer desde Sevilla las reliquias de San Isidoro. El templo fue consagrado el 21 de diciembre de 1063, dando así la primera fecha en lo que a iglesias románicas en Castilla y León concierne. En este momento tomó la advocación de San Juan Bautista y San Isidoro.

Tras esta primera reedificación, Urraca, hija de Fernando I, se encargó de seguir las obras; la iglesia fue ampliada por la parte del este y del sur y se añadió el crucero. A esta época pertenecen las dos portadas, portada del Perdón y portada del Cordero (la más antigua) que constituyen un exponente del románico leonés y de los primeros tiempos del románico en Castilla y León. Los capiteles historiados del Panteón de Reyes de San Isidoro presentan por primera vez en la historia del románico de Castilla y León temas bíblicos.

Con Alfonso VII y a instancias de su hermana Sancha se terminaron las partes altas de los muros que estaban sin concluir y se remataron las bóvedas. La nueva consagración tuvo lugar en 1149.

Románico pleno thumb|Ábsides de San Martín de Frómista Desde los últimos años del hasta la primera mitad del fueron apareciendo los edificios con las características del románico pleno en iglesias y monasterios mandados construir como se ha dicho más arriba por los reyes e infantas de Castilla y León. Hay además un movimiento de propagación directa por la vía del Camino de Santiago por donde llegaron las nuevas tendencias consistentes, sobre todo, en la complicación de la ornamentación de puertas y la gran importancia de la pintura. Aparecieron los primeros frisos y las figuras radiales en las arquivoltas cuya culminación será a partir de 1150 y se manifestó la escultura monumental. Los edificios se construyeron abovedados.

Alcanzó en este periodo gran importancia el arte de la eboraria cuya técnica es de carácter personal y claramente hispánico. Las mejores piezas salieron de un taller localizado en la ciudad de León muy cercano a la colegiata de San Isidoro, ligado a la realeza, que tuvo gran demanda y fama sobre todo durante el . La pieza más antigua documentada es el Arca de los Marfiles (1059), que se concibió como relicario para los restos de San Juan Bautista y San Pelayo. Otra pieza de gran valor es el Crucifijo de don Fernando y doña Sancha donado en 1063, obra maestra reconocida en Europa como la más importante de este periodo. Se conserva en el Museo Arqueológico Nacional. Otra pieza a tener en cuenta es el Arca de las Bienaventuranzas (también depositada en el mismo museo), una de las 6 arquetas donadas por el rey Fernando I. Como característica general del taller de eboraria de León (escuela leonesa) hay que citar los ojos de azabache que llevan siempre los cristos y otras imágenes.

Las construcciones del último tercio del que han llegado hasta el son: San Isidoro de León (1063) con la novedad de utilizar capiteles labrados e historiados, abriendo una nueva estética en el románico. San Martín de Frómista (1066) con la novedad de incluir escultura en portadas y capiteles, más las impostas ajedrezadas.García Guinea 2000: Según la documentación estudiada, cronológicamente se utilizó este adorno en Frómista antes que en Jaca Monasterio de San Salvador de Nogal de las Huertas (Palencia), fundado en el año 1063 por la condesa Elvira Sánchez. San Isidoro de Dueñas en Palencia, monasterio anexionado a Cluny por Alfonso VI.