Mercedes Formica-Corsi HezodePese a que es habitual en sus obras y artículos encontrar con tilde su apellido «Formica», en realidad, según ella misma reconocía en una entrevista, carece de ella. Véase en: Alborg, C. Cinco figuras en torno a la novela de posguerra: Galvarriato, Soriano, Formica, Boixados y Aldecoa, Madrid, Libertarias, 1993 (Cádiz, 9 de agosto de 1913-Málaga, 22 de abril de 2002) fue una jurista, novelista y ensayista española especialmente conocida por su defensa de los derechos de la mujer en España.
Fue una feminista en plena dictadura franquista que llegó a impulsar, a través de sus denuncias, una reforma de algunos artículos del Código Civil en 1958, dando el primer paso para mejorar la situación jurídica de la mujer casada, culminando este reformismo en los años 80. A pesar de ello, sus logros apenas tuvieron el reconocimiento público en el posfranquismo, a causa, según ella misma lamentó, de su «pasado falangista». También fue invisibilizada como autora, por las dificultades de ser mujer en un mundo literario dominado por hombres, según señalan estudiosos de la literatura.
Pudo realizar una labor en pro de los derechos de las mujeres precisamente por su relación con el régimen franquista, algo que no pudieron hacer otros personajes eminentes del feminismo como el jurista Plutarco Marsá Vancells, perteneciente a familia republicana.
Admiradora de José Antonio Primo de Rivera, se afilió tempranamente a la Falange Española,de la que se fue desvinculando al constatar la desviación del régimen franquista respecto del pensamiento joseantoniano y lo poco que progresaban sus reivindicaciones feministas.Simultaneó el periodismo con la literatura a partir de los años 1940, al principio como autora de novelas rosas, firmadas con el seudónimo de Elena Puerto.
En 1944 se hizo cargo de la dirección del semanario Medina, editado por la Sección Femenina, y colaboró con publicaciones como ABC, Blanco y Negro, Gran Mundo, Teresa y La Ilustración Femenina. En 1950 publicó en la Revista de Estudios Políticos una recensión de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, en la que reivindica la independencia económica de las mujeres y critica el lugar secundario que siempre ocuparon en el ámbito profesional.
Recibió en 1975 el Premio Fastenrath de la Real Academia Española por su obra La hija de Don Juan de Austria (Ana de Jesús en el proceso al pastelero de Madrigal).
Biografía Mercedes Formica-Corsi Hezode nació el 9 de agosto de 1913 en Cádiz. Hasta hace poco tiempo, la fecha del nacimiento de Mercedes Formica no se sabía con exactitud y solía indicarse el año 1916 (sin día ni mes). El investigador Miguel Soler Gallo, que se ha ocupado ampliamente de su vida y obra, fue el primero que indicó la fecha correcta de su nacimiento, después de hallarla en su partida bautismal, y así lo indicó en las referencias bibliográficas señaladas. Hija de Amalia Hezode y Vidiella y José Formica-Corsi era la segunda de seis hermanos: María Luisa, Elena, Margarita, José y Marita. De familia acomodada, vivió en su ciudad natal hasta los once años, cuando se estableció con su familia en Sevilla, debido a un traslado profesional de su padre, ingeniero industrial, que pasó a dirigir la Compañía de Gas y Electricidad en la capital andaluza; de eso trata su novela autobiográfica La infancia.
Al empeño de su madre, que sufría graves problemas en su matrimonio y que sufrió una separación en la que el «diligente buen padre de familia» dictó su ley, se debió que sus hijas estudiasen y pudieran mantenerse. La joven estudió el bachillerato, primero en el colegio de Santa Victoria de Córdoba y más tarde en el Valle de Sevilla. «Mi madre sufría la indefensión de la mujer educada "a la antigua"» y se preocupó por inculcar a sus hijas el camino de la independencia.Mercedes Formica: Visto y vivido. 1931-1937, Barcelona, Planeta, 1982, pág. 13.
En 1931 Formica preparó en una academia el acceso a la universidad y al año siguiente se matriculó en Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla. «Con los catedráticos tuve mucha fortuna. Pertenecían a la nueva hornada republicana y procedían de la Institución Libre de Enseñanza», recordaría muchos años después en sus memorias, aunque de los que cita sólo parece responder a ese perfil el catedrático de Historia del Derecho José Antonio Rubio Sacristán.Formica: Visto y vivido (1982), págs. 43-44. Siempre tuvo muy claro que su ideal no era el de la mujer abnegada, dependiente de marido, recuerda el catedrático de derecho constitucional Octavio Salazar en una semblanza de Formica publicada en 2020, sino que siempre peleó por tener su habitación propia y su propia voz. «Sólo me casaría por amor y el camino más fácil para conseguirlo era lograr la independencia económica».
En 1933 sus padres se divorciaron y su madre no consintió el divorcio «amistoso», aquella ley contraria a los débiles, y por eso se vio obligada a sobrevivir en Madrid con sus hijas y sin poder ver a su hijo, una experiencia que hizo a la joven tomar conciencia de la situación y la suerte de las mujeres separadas en España. Dotada de una llamativa belleza y elegancia, Mercedes Formica logró seguir con sus estudios en la Universidad de Madrid, pero la Guerra Civil interrumpió su carrera, y no obtuvo la licenciatura hasta 1948, momento en que empezó a ejercer como abogada, especializándose en temas relacionados con los derechos de la mujer.
Con Falange Española y José Antonio Primo de Rivera La primera vez que tuvo noticia de José Antonio Primo de Rivera fue en casa de unas amigas, cuando una mañana de octubre de 1933 escuchó por la radio el discurso de la Comedia. Le llamaron la atención algunos párrafos del discurso y preguntó por el orador, cuya existencia hasta ese momento ignoraba.Formica: Visto y vivido (1982), pág. 130.
Un día decidió rellenar la ficha para afiliarse al Sindicato Español Universitario (SEU). Poco después fue nombrada delegada del SEU de la Facultad de Derecho. Su vida se orientó desde entonces a compaginar sus estudios universitarios con la participación en actividades de Falange Española.
En 1936 el propio José Antonio la nombró delegada nacional del SEU femenino y por tanto miembro de la Junta Política de Falange Española.
Guerra civil española La Guerra Civil le sorprendió en Málaga, que habían visitado a menudo y conocía bien, con amistades en el barrio burgués del Limonar y la Caleta, donde acabaría viviendo mucho más adelante. Tras el divorcio de sus padres, se había instalado en Málaga con su madre y hermanos, y allí vivió de cerca la experiencia del terror revolucionario —que recuerda con detalle en sus memorias y le sirvió de telón de fondo para su novela Monte de Sancha—Fernando García de Cortázar: «Mercedes Fórmica, palabra de mujer», ABC, 27 de diciembre de 2015. Véase aquí: https://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2015/12/27/058.html hasta que consiguieron escapar y llegar, vía Tánger, a Sevilla, en la zona sublevada.Formica: Visto y vivido (1982), págs. 205-249. Desde entonces, colaboró estrechamente con la Sección Femenina; en Málaga asistió a la jefa local de la Sección Femenina, Carmen Werner Bolín.Entró en Málaga con las fuerzas franquistas que, tras la toma de la ciudad el 8 de febrero de 1937, organizaron diversas instalaciones de la Sección Femenina en Málaga.
El 20 de diciembre de 1937 se casó con Eduardo Llosent y Marañón —quien años antes había sido uno de los animadores de la revista de Mediodía, órgano de la Generación del 27 en la capital hispalense— en la capilla de Nuestra Señora de la Antigua, de la Catedral de Sevilla.ABC, Sevilla, 21 de diciembre de 1937. Véase aquí Allí residió la pareja hasta el final de la guerra, cuando Eugenio d'Ors, director general de Bellas Artes, nombró a Llosent director del Museo de Arte Moderno de Madrid.
Vinculación con el sector menos integrista del régimen Por su casa de Madrid pasaron escritores, pintores y dramaturgos de la posguerra y era frecuentada por los sectores menos integristas del régimen. Por su parte, Mercedes y su marido asistían a tertulias donde acudían Sánchez Mazas, Eugenio Montes, César González-Ruano, Edgar Neville, Sebastián Miranda, Pilar Regoyos, Natividad Zaro, Mary Navascués, Conchita Montes, etc. También se encontraban con Luis Felipe Vivanco, Luis Rosales y Leopoldo Panero.
A principios de 1944 Pilar Primo de Rivera le propuso la dirección de Medina, semanario de la Sección Femenina donde colaboraron personas procedentes de campos políticos no afines a Falange.Mercedes Formica: Escucho el silencio, Barcelona, Planeta, 1984, págs. 130-132.
En 1945 publicó en la revista Escorial su novela Bodoque, cuya trama principal gira en torno a un caso de separación matrimonial.
En 1947 viajó con su marido a Argentina, donde se presentó una muestra de artes plásticas, literatura, música y teatro español. Allí pasaron tres meses. Regresaron a España en diciembre y Formica decidió examinarse de las asignaturas que le faltaban para completar su titulación universitaria interrumpida por la guerra.
En 1948 termina la carrera de Derecho dispuesta a ingresar en el Cuerpo Diplomático, también se plantea realizar oposiciones de Abogacía del Estado o Notarías, pero en todas, incluida la del Cuerpo Diplomático, uno de los requisitos que se pedían para opositar era «ser varón». Le produjo indignación recordar que «José Antonio, cuyo nombre tanto se aireaba, nunca fue contrario a las universitarias».Mercedes Formica: Espejo roto, y espejuelos, Madrid, Huerga & Fierro, 1998, pág. 11. Pidió entonces el alta en el Colegio de Abogados y se convirtió en una de las tres mujeres que ejercían la abogacía en Madrid, tarea que compaginó con su producción literaria.
Aceptó la dirección de la revista Feria —donde colaboraron, entre otros, Leopoldo Panero y Luis Rosales— pero la aventura no duró mucho tiempo, porque, privada de medios económicos, la revista desapareció.
Y en 1948 en el Instituto de Estudios Políticos, destinado a ser el grupo de expertos del régimen franquista, y que entonces dirigía Francisco Javier Conde, trabajó en una propuesta de reforma legal para permitir el acceso de la mujer a puestos de responsabilidad.
La mujer y las profesiones liberales Fue una de las primeras mujeres que ejercieron la abogacía en España. Estuvo colegiada en Madrid desde 1950 con el número 14.101.
A lo largo de su vida, Formica peleó contra la exclusión de las mujeres de las oposiciones que permitían solo a los varones acceder a la Judicatura, a la Abogacía del Estado o a las Notarías titulando el primer capítulo de su último volumen de memorias «En busca de trabajo. La exigencia de cumplimiento imposible: ser varón».
En 1950, en la Revista de estudios políticos publicó un trabajo sobre El segundo sexo, de Simone de Beauvoir reivindicando la independencia económica de las mujeres y criticando el lugar secundario que siempre ocuparon en el ámbito profesional.
A comienzos de la década de los años 1950, Pilar Primo de Rivera le encargó una ponencia sobre La mujer en las profesiones liberales para presentarla en el I Congreso Femenino Hispanoamericano Filipino, convocado en Madrid en mayo de 1951. Para prepararlo, buscó colaboradoras universitarias que habían obtenido el título —en su mayoría— antes de la guerra: María de la Mora y Sofía Morales, periodistas; Carmen Llorca, Josefina Aráez y Pilar Villar, Filosofía y Letras; Carmen Segura, ingeniera industrial; Matilde Ucelay —que pertenecía al grupo de los vencidos— y María Ontañón, arquitectas; Mercedes Maza, médica; y Carmen Werner, licenciada en pedagogía. En el texto, reivindicaron la plena incorporación de las mujeres al mundo laboral, pero los organizadores retiraron la ponencia tachándola de «feminista». Durante la elaboración de la ponencia, Formica encontró tiempo para escribir una nueva novela: Monte de Sancha, finalista del Premio Ciudad de Barcelona.
«El domicilio conyugal»