Eljas (en fala As Ellas) es una villa y municipio español, perteneciente a la de la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Está situado al oeste de la comarca de la Sierra de Gata y es uno de los tres municipios en los cuales se habla la fala.
Con habitantes en , es el quinto municipio más poblado de la comarca. En su término municipal se encuentra la pedanía de El Soto. La villa es conocida por el Castillo de Eljas.
Toponimia
El nombre de Eljas parece proceder de la época romana, en concreto de la palabra "ergastulum" o lugar de reclusión-cárcel. El nombre en lagarteiru, As Ellas/Elhas, puede provenir de un mote dado por la propia población, quienes aseguran que la denominación se remonta a siglos atrás, probablemente a la Edad Media. Los habitantes de Eljas sostienen que durante una guerra entre Portugal y España, las mujeres que vivían en el campo, cerca del Castillo de Salvaleón, huyeron con sus hijos a Eljas.
Historia
Prehistoria Los primeros asentamientos estables en la sierra, se producen hacia el año 3000a.C., viviendo sus pobladores en pequeños poblados de piedra, unidos por vínculos familiares. Se han hallado restos de estos poblados en Villasbuenas de Gata y dólmenes en Hernán-Pérez. Realizaban construcciones megalíticas, que solían tener un sentido funerario-religioso, aunque no siempre era necesario construir estos monumentos, como en la formación natural de piedras en Valverde.
Con el conocimiento de la metalurgia, se mejoraron las condiciones de vida de estos pueblos. - Hacha de bronce, hallada en Descargamaría.
Otra manifestación del carácter religioso de estos pueblos son los ídolos grabados en piedra, hallados en Robledillo y Hernán Pérez, pertenecientes a edades prehistóricas de la Edad del Bronce (1500a.C.).
Edad Antigua Hacia el año 600-900 a. C. , penetran los celtas en la península ,asentándose en la sierra unas tribus de gentes llamados vetones, vecinos de los lusitanos.
Este pueblo fue esencialmente ganadero, agreste e indómito. Estaban organizados en tribus o clanes, y habitaban en terrenos elevados, próximos a los ríos. De esta época son posiblemente los asentamientos fortificados de Salvaleón (Valverde) y La Isla, en el pantano del Borbollón.
Sus creencias religiosas se basaban en la adoración de ríos y montes, adorando al dios Xálama. Los caudillos eran enterrados bajo estelas funerarias de piedra, en las que se grababan las armas del guerrero, como estela de Hernán Pérez.
De origen Celta pueden ser también las cabezas que se encuentran en los pueblos de Cilleros, Acebo, Estela de San Martín de Trevejo. Practicaban el comercio de trueque, sin uso de la moneda, llegando a tener contactos con Tartessos.
Los romanos entran en la península ibérica en el año 218a.C., encontrándose en el siglo siguiente en sierra de Gata una población dedicada fundamentalmente al pastoreo. Frente a la invasión romana, se produjo una alianza entre lusitanos y vetones, que lucharán juntos contra el invasor, infligiéndoles, al mando de Viriato, serias derrotas a las poderosas legiones romanas. Pero el poderío romano se impuso finalmente, produciéndose tras la victoria, matanzas y saqueos, significando la esclavitud para los vencidos.
El emperador Augusto reestructuró Hispania y dividió la península ibérica en tres provincias, quedando la Sierra integrada en la de Lusitania, desde el año 27 a. C. Tras la conquista del territorio, comienza el proceso de romanización. Se distribuyeron las tierras, y se crean una serie de villas en el valle del Eljas. Ahora es cuando surgen pequeñas villas, que fueron el origen de algunos de los actuales pueblos de la Sierra, CATTOBRIGA (Gata), CELLIARIVM (Cilleros) y ERGASTVLVM (Eljas). El proceso de romanización fue largo, adquiriéndose paulatinamente los usos y costumbres del invasor, así como su idioma: "el latín". Finalmente se consiguió la plena integración en la cultura romana, llegando algunos serranos a formar parte de las legiones romanas, lo que les permitía posteriormente adquirir la ciudadanía romana.
La economía pasa de ser pastoril a ser eminentemente agraria, practicándose el cultivo de la vid y del olivo. Quizás en esta época se empezaran a elaborar los preciados vinos de Cilleros y Robledillo. Los romanos explotaron el recurso minero de la zona, extrayendo oro y otros minerales en Valverde, Hernán Pérez y Perales, utilizando siervos de Ergastulum (Eljas).
La vida era principalmente rural, aunque existieron villas como las de Villalba y Nava del Rey, en Villamiel, que fueron importantes núcleos de población, así como la de interannia, que según parece, se hallaba en Salvaleón.
Se creó una importante red de comunicaciones, construyéndose calzadas como la Via Dalmacia, que atravesó sierra de Gata, uniendo Caurium (Coria), con Miróbriga (Ciudad Rodrigo). Este sistema viario facilitó el desarrollo del comercio, basado en el uso de la moneda.
Los Dioses y ritos romanos se impusieron en la religión indígena, como lo demuestran las aras votivas encontradas en muchos pueblos de la Sierra, casos del Altar dedicado a Júpiter en Robledillo o la Columna Funeraria en Torre de Don Miguel. Aunque otras inscripciones, atestiguan la pervivencia, junto con los dioses romanos, de viejos dioses indígenas, relacionados con ríos y montes como el Altar dedicado al dios Salamati (Jálama) en Villamiel. Finalmente se impuso el cristianismo, creándose las diócesis de Coria y Ciudad Rodrigo, en los años 314-33.
Época visigoda y árabe A partir del año 409, con el ocaso del Imperio Romano, comienzan las invasiones de los bárbaros del norte, a cargo de vándalos, alanos y suevos, que van arrasando las tierras que encuentran a su paso. Sierra de Gata no escapó a estas invasiones, estableciéndose en ella los alanos, primero, y luego vándalos y suevos, que finalmente, serían dominados por los visigodos, más civilizados, que lograrían la unidad peninsular basaron su economía en la agricultura y ganadería, concentrando la tierra en manos de los poderosos.
Estos pueblos eran paganos, convirtiéndose posteriormente al catolicismo unos, y al arrianismo otros, lo que generó luchas religiosas entre ellos. Finalmente, el Rey Recaredo, se convierte al catolicismo en el año 589, logrando así la unidad religiosa.
Crece la importancia del medio rural, apareciendo nuevas aldeas, como Villamiel, fundada quizás en esta época con el nombre de "Lamasso" (miel , en gótico). Muy pocos son los vestigios dejados por este pueblo, cuya influencia supuso un atraso cultural para nuestra comarca.
Las luchas internas entre visigodos, propició la entrada en la península de los musulmanes del norte de África, que penetran en tierras extremeñas en el año 713. Sierra de Gata quedó definitivamente en manos musulmanas tras la conquista de Coria en el año 750. Tras la invasión, la población se adaptó rápidamente a la nueva cultura, convirtiéndose al islam la mayor parte de ellos, aunque más por conveniencia que por convicción, aunque algunos, huyeron hacia el norte, en especial las autoridades religiosas, refugiándose en el Reino de León.
Por esta época también era importante la población judía en la Sierra. La distribución de la tierra entre los invasores, fue desigual, tocándole a los Bereberes, asentados en la Sierra, las más pobres, lo que originó frecuentes revueltas contra la minoría árabe dominante. Esta precaria situación económica, unido a una fuerte sequía en el , hizo que el norte de Extremadura se despoblase considerablemente. Los bereberes, favorecieron en la Sierra una economía ganadera, basada en el pastoreo de la oveja. Se introducen nuevos cultivos, como el algodón, azafrán y los agrios. Aquí puede estar el origen de las conocidas naranjas de Acebo. Se fomentan los cultivos hortícolas, favorecidos por las técnicas de regadío introducidas (norias, acequias, aceñas,...). Todo ello enriqueció la vida agrícola y ganadera, lo que favoreció un importante esplendor económico en el . El cultivo principal siguió siendo el olivo, aprovechándose el terreno con la creación de bancales, y utilizándose almazaras para la fabricación del aceite.
El comercio se vio impulsado por la actividad de ferias y mercados, estimulado por un activo comercio ambulante.
Reconquista Entre el y el , la relativa tranquilidad que gozaba la sierra de Gata se vio perturbada por las continuas razias cristianas que pasaban por la zona, generalmente para saquear Coria. Para defenderse de estos ataques cristianos, cada vez más frecuentes, debieron fortificar sus defensas en los puntos culminantes, creándose en el el castillo de Eljas, así como la de la Almenara y otras en lugares como Salvaleón, Trevejo, Gata y Santibáñez el Alto. También parece ser que en lo alto del Monte Jálama existió alguna fortificación de la época. El carácter fronterizo y la importante situación estratégica de la comarca, hizo que estas fortificaciones jugaran un importante papel en la defensa de la sierra de Gata, ante los ataques de los reinos cristianos.
Los primeros intentos serios de reconquistar la sierra de Gata, se produjeron a partir del , a cargo del rey Alfonso VI de Castilla, que en 1074 atravesó el puerto de Perales, y tras conquistar Coria, sometió a toda la sierra. Esto significó el comienzo de una larga etapa de conquistas y reconquistas que convirtió a la comarca en una tierra de violencia y destrucción, pasando alternativamente a manos de moros y cristianos. Así, poco tiempo después el empuje almorávide la vuelve a reconquistar para el islam.
Tras la conquista, los leoneses encontraron unas tierras semidesérticas, encargándose las órdenes militares de defender y poblar lo reconquistado. Sierra de Gata quedó dividida en tres encomiendas: Salvaleón (Orden de Alcántara), Trevejo (Orden de Hospitalarios) y Santibáñez (Orden de Alcántara).
Los nuevos pobladores, procedentes de Asturias y León, trajeron consigo una economía rural y ganadera, quedando finalmente sometidos al poder señorial. Este asentamiento Astur-Leonés puede ser el origen de la fala, los dialectos hoy en día hablados en Eljas, Valverde del Fresno y San Martín de Trevejo. Se creó la mesta formada por inmensos rebaños que debieron atravesar el puerto de Perales en busca de pastos. Con la repoblación, surgieron nuevos pueblos en la Sierra.
En el , vuelven las guerras a sierra de Gata, protagonizadas por los reinos de Castilla y Portugal. Los castillos de la Sierra, que lucharon del bando de Portugal, tienen que arriar sus banderas, al imponerse las armas de Castilla. En el tienen lugar las guerras civiles de la Orden de Alcántara. Almenara y Santibáñez son sitiados y tomados en estas luchas. Eljas y Trevejo son tomadas posteriormente por el temido Capitán Centeno, que impuso su autoridad en la Sierra desde su Castillo de Rapapelo, en Eljas.
Edad Moderna Entre 1492 y 1520, esta fortaleza estuvo bajo las órdenes del comendador Juan Piñeiro, que guerreó contra otros castillos de la Sierra. En su escudo de armas podemos ver el Castillo de Trevejo. Quizás fueron los muertos de estas batallas los enterrados bajo las tumbas que yacen al pie del castillo.
Con el descubrimiento de América se abrieron las puertas de un Nuevo Mundo, hacia el que dirigió una constante emigración durante el . La contribución de nuestra sierra a este fenómeno no fue masiva, siendo 71 serranos que embarcaron hacia el nuevo continente entre los años 1512 y 1590, aunque otro gran número debió hacerlo de forma ilegal. El papel desempeñado por alguno de ellos en las tierras conquistadas fue de cierta relevancia.