thumb|260px|Una formación de la Juventus en la temporada 1930-31, a inicios del Quinquenio de Oro. El Quinquenio de Oro, también conocido como Quinquenio o Quinquenio de la Juventus, es el período histórico de cinco años del club de fútbol Italiano Juventus de Turín comprendido desde la primera mitad de la década de 1930, en la que dominó el fútbol en Italia, estableciendo un récord que permaneció durante las siguientes ochenta y dos temporadas.
Formada por destacados futbolistas, como Gianpiero Combi, el capitán Virginio Rosetta, Umberto Caligaris, Giovanni Ferrari y Felice Borel, junto con los oriundos Luis Monti, Renato Cesarini y Raimundo Orsi, la Juventus se convirtió en el primer equipo en la historia del fútbol italiano en ganar cinco campeonatos nacionales consecutivos, títulos obtenidos entre 1930-31 y 1934-35. Al mismo tiempo alcanzó las semifinales de la Copa de Europa Central durante cuatro años seguidos, confirmándose como uno de los mejores equipos continentales del período de entreguerras.
El entrenador de la Juventus en cuatro de las cinco temporadas victoriosas fue Carlo Carcano, uno de los impulsores del Método, mientras que muchos de sus jugadores formaron parte de la base de la selección italiana que ganó en dos ocasiones la Copa Internacional de Europa, antecesora de la Eurocopa y de la Copa Mundial de Fútbol. En este período de oro, importante también para el enorme impacto social que generó — y que lo convirtió en la primera entidad deportiva italiana con una afición «nacional», así como una pieza importante en la construcción de una identidad nacional —, el club turinés inauguró el Stadio Municipale.
El sistema táctico thumb|170px|Disposición de los futbolistas en el campo según el sistema táctico del Método. La Juventus de la primera mitad de la década de 1930 utilizó el Método un esquema táctico innovador – para la época – aplicado simultáneamente por la selección italiana, de la que el entrenador Carlo Carcano era uno de lo defensores junto con el técnico Vittorio Pozzo. Este estilo de juego fue producto de una derivación de la táctica aplicada por la Scuola Danubiana durante la tercera y cuarta década del . Su innovador módulo 2-3-2-3 o «WW», que se derivó en lugar del módulo táctico definido como la Pirámide de Cambridge (2-3-5), preveía el apoyo a los delanteros interiores del equipo, Cesarini – especialista en marcar goles decisivos a medida que transcurrían los partidos – y Ferrari, a las funciones del centrocampista, Monti (punto de referencia entre la defensa y el ataque), principalmente en la construcción del juego, mientras que los dos centrocampistas laterales, Varglien y Bertolini, se enfrentaban a los laterales de los equipos rivales; el frente defensivo, confiado al célebre trío Combi-Rosetta-Caligaris, adquirió mayor seguridad y el centro del campo se benefició de una mayor consistencia numérica que en las formaciones anteriores. Además, este esquema permitía realizar maniobras de ataque y contraataque más rápidas y eficaces que en la década anterior. El frente de ataque bianconero, con futbolistas notables como los extremos Pedro Sernagiotto y Raimundo Orsi y el centrodelantero Giovanni Vecchina y luego Felice Borel, con la contribución de los mencionados mediocampistas, fue responsable de la mayoría de los 434 goles marcados por el equipo en partidos oficiales durante este periodo (384 en torneos nacionales y 50 en las copas internacionales).
Las temporadas 1930-31: La llegada de Carlo Carcano thumb|left|260px|Raimundo Orsi, Giovanni Vecchina y Federico Munerati, tres de los protagonistas en los inicios del Quinquenio de la Juventus. En 1930 la Juventus se reforzó con el exdefensa del Alessandria y de la selección italiana, Carlo Carcano (que era colaborador en la preparación física y como asistente de la squadra azzurra), en la delantera del equipo turinés en sustitución del escocés William Aitken, con el centrocampista Giovanni Ferrari, otro exjugador grigio, con el defensa Luigi Bertolini y el centrodelantero Giovanni Vecchina.
Bajo la dirección del entrenador-psicólogo Carlo Carcano, el primero en ganar cuatro títulos de liga consecutivos en la historia del fútbol italiano, la signora inició el campeonato 1930-31 con ocho victorias seguidas, logrando dieciséis puntos de dieciséis posibles – récord durante las siguientes 74 temporadas – y, después de un mano a mano con la Roma del atacante Rodolfo Volk desde la vigésima segunda jornada y después de la victoria del 21 de junio por 1:0 en Milán contra el vigente campeón Ambrosiana-Inter en la jornada 33, se coronó campeona de Italia, con una gran actuación de Raimundo Orsi (tercer máximo anotador de la temporada con 20 goles). La Juventus ganó su tercer título con 55 puntos (cuatro puntos de ventaja sobre el equipo romano al final del torneo), 79 goles a favor y 37 en contra.
A nivel internacional, el club avanzó hasta los cuartos de final de la Copa de Europa Central, pero fue derrotada por el Sparta Praga de los delanteros Oldřich Nejedlý y František Kloz por 3 goles a 2 en el playoff del 2 de septiembre de 1931, tras una reñida ronda preliminar (2:1 en el partido de ida del 12 de julio; 0:1 en la vuelta del 22 de julio).
1931-32: El cuarto scudetto y la semifinal de la Copa de Europa Central thumb|220px|El trío defensivo de la Juventus entre los años 1920 y 1930; desde la izquierda: el lateral derecho Virginio Rosetta – el primer futbolista profesional en Italia –, el guardameta Gianpiero Combi y el lateral izquierdo Umberto Caligaris, los tres campeones del mundo en 1934. La temporada siguiente se convirtió en una lucha mano a mano, sobre todo en la segunda mitad de la temporada, entre la Juventus, defensora del título, y «el Bologna que hacía temblar al mundo» de Angelo Schiavio, el equipo líder durante la mayor parte del torneo. La victoria bianconera en remontada por 3 goles a 2 contra el club boloñés el 1 de mayo de 1932 en el stadio di Corso Marsiglia de Turín, fue fundamental para la obtención de su segundo scudetto consecutivo y el cuarto de su historia, que llegó con la ayuda de Luigi Bertolini y Luis Monti, así como del oriundo brasileño Pedro Sernagiotto sustituyendo a Federico Munerati, tras la victoria por 3:0 ante el Brescia el 29 de mayo de ese mismo año. La Madama finalizó la liga con 54 puntos, uno menos que en la temporada anterior (cuatro más que los emilianos y a catorce de los romanos), 89 goles marcados y 38 en contra, el ataque más fuerte del torneo. Cabe destacar las diez victorias consecutivas de la Juventus en la segunda ronda del campeonato (récord de imbatibilidad desde hace 74 años en el fútbol italiano), el triunfo del 6 de marzo de 1932 en Corso Marsiglia por 7:1 contra la Roma, la peor derrota romanista en su historia en la liga – que representó, ante los ojos de los aficionados juventinos de esos años, la revancha de aquella dura derrota sufrida en la Ciudad Eterna un año antes – y el enfrentamiento directo entre el argentino Monti y el boloñés Schiavio «enemigos» en el campeonato, pero ambos miembros de la selección nacional de fútbol. En el plano societario el barón Giovanni Mazzonis se convirtió en la «mano derecha» operativa del presidente Edoardo Agnelli.
El equipo turinés clasificó por primera vez a las semifinales de la Copa de Europa Central en 1932, tras derrotar al Ferencváros húngaro del centrodelantero György Sárosi por 4:0 en el partido de ida, disputado el 29 de junio en Turín (con goles de Orsi, Sernagiotto y un doblete de Cesarini) y luego de haber empatado 3:3 en el partido de vuelta disputado en Budapest cuatro días después. En ese partido, el árbitro austríaco Braun pitó tres penales, que suscitaron una fuerte polémica, a favor de los húngaros, dos de los cuales se concedieron en cuatro minutos. thumb|left|260px|Celebraciones entre aficionados y jugadores de la Juventus el 29 de mayo de 1932 por el cuarto scudetto del club — el segundo del Quinquenio — tras la victoria por 3:0 sobre el Brescia en Corso Marsiglia en la 32ª jornada del campeonato 1931-32. En las semifinales, la escuadra italiana enfrentó al Slavia Praga, uno de los clubes más prestigiosos de la época, que representó la base de la selección checoslovaca subcampeona de la Copa Mundial de 1934. En el primer partido, disputado el 6 de julio de 1932 en Praga, los aficionados checoslovacos invadieron el campo de juego como resultado de la tensión entre el juventino Cesarini y el masajista del Slavia generada tras una entrada de Virginio Rosetta sobre el extremo checoslovaco Antonín Puč. El árbitro Braun – el mismo del partido de vuelta entre la Juventus y el Ferencváros – reanudó el juego y, tras suspender el partido durante diez minutos y expulsar a Cesarini, concedió un dudoso penalti en el minuto 86 a favor del Slavia, que supuso el 4:0 a favor del equipo de la capital centroeuropea.
El partido de vuelta se jugó cuatro días más tarde en el campo de Corso Marsiglia. Al final de la primera parte, la Juventus ganaba por 2:0 con goles de Renato Cesarini, máximo goleador del torneo con cinco anotaciones y de Raimundo Orsi. Al comienzo de la segunda parte, el guardameta del Slavia František Plánička – que era junto con Combi y Zamora uno de los mejores porteros de la época – se desplomó en el suelo «como muerto», cuando la acción de juego estaba lejos de su área, probablemente golpeado por una piedra lanzada por aficionados juventinos, molestos por el juego excesivamente obstruccionista de los visitantes, aunque esto nunca fue comprobado. Sus compañeros en un primer momento lo rodearon y luego lo trasladaron a los vestuarios, sin regresar al campo de juego. De hecho, el Slavia se retiró y, en consecuencia, el director del partido Miesz suspendió el juego. Los médicos de la Juventus examinaron al portero checoslovaco en el vestuario, pero no encontraron rastros de lesión. Pudo tratarse de una enfermedad, pero inmediatamente se sospechó de que se trataba de una acto antideportivo del equipo visitante para asegurar su clasificación a la final. Los jugadores bianconeros, convencidos de su inocencia, se fueron de vacaciones para descansar, a la espera de la final, que en principio estaba prevista para finales de agosto de ese mismo año, pero que nunca se jugó, ya que el Comité Organizador de la Copa, con una medida muy polémica, descalificó a ambos equipos y asignó el título de campeón al otro finalista del torneo, el Bologna.
1932-33: El tricampeonato nacional thumb|180px|Felice Borel capocannoniere de la Serie A en las temporadas 1932-33 y 1933-34, en acción con el uniforme bianconero. En la temporada 1932-33 llegaron a Turín el vercellesi Teobaldo Depetrini y el oriundo brasileño Pedro Sernagiotto. También fue la temporada-debut, a los 18 años, del joven centrodelantero Felice Borel, capocannoniere del campeonato con 29 goles en 28 partidos y, con el paso de los años, uno de los mejores delanteros que la Signora, y también la selección italiana, han tenido alguna vez en su historia.