El condado de Bornos es un título nobiliario español, de Castilla, que desde 1780 goza de grandeza de España. Fue concesión del rey Felipe IV, con el vizcondado previo de Bornos, por real decreto de 1.º de julio de 1642 y real despacho de 10 de agosto del mismo año, en favor de Diego Ramírez de Haro y Gaitán de Ayala, Guevara y Padilla, V señor de Bornos, caballero de la Orden de Alcántara, corregidor de Cáceres, alférez mayor perpetuo de Motril, gentilhombre de cámara del infante Don Carlos, que había servido como capitán de arcabuceros en la Jornada del Brasil.Roberto Moreno Morrison, Guía nobiliaria de España: 1945-1947 (Madrid: Diputación de la Grandeza, 1947), pp. 32-33.
El rey Carlos III otorgó a esta casa la grandeza de España de 2.ª clase, por real decreto de 23 de abril de 1780 y real despacho de 7 de julio del mismo año, en cabeza del VII conde: Onofre Ramírez de Haro y Córdoba Lasso de la Vega, conde de Montenuevo de Río Leza, alférez mayor de Motril, mariscal de campo de los Reales Ejércitos, gobernador de Pamplona.
La denominación alude al cortijo de Bornos, situado en el municipio de Cambil, comarca de Sierra Mágina y provincia de Jaén. Esta heredad y coto jurisdiccional fue repartida por los Reyes Católicos el 2 de octubre de 1485 al general Francisco Ramírez de Madrid, el Artillero, tatarabuelo del primer conde, en recompensa por haber tomado a los moros, a fines de septiembre de dicho año, los castillos de Cambil y Alhabar, culminando la reconquista del Santo Reino.En septiembre de 1485 el general Francisco Ramírez «se halló en el cerco del Castillo del Alhabar, y Cambil, donde con grandíssima dificultad y trabajo llevó la artillería por lugares tan fragosos y enriscados, que parecía impossible poderse por ellos caminar, y con su grande industria y diligencia la subió, y assentó en el collado que sojuzga aquellos lugares, y fue tan recio el combate que dio a la fortaleza, que la entró por fuerça, aunque Zurita dize, que los de dentro se dieron a partido, pero lo contrario afirma el Rey en el título de la merced que le hizo del heredamiento de Bohornos en el término de la misma villa de Cambil, por estas palabras: »DON FERNANDO, &c. Por Fazer bien y merced a vos Francisco de Madrid mi Secretario, acatando los muchos, e buenos, e leales y señalados servicios que me avedes fecho, e fazedes de cada día, especialmente que en el mes de Setiembre, primero que passó deste presente año, teniendo yo cercadas las fortalezas de Cambil y Alhava, vos el dicho mi Secretario, en mi nombre e con mi gracia e licencia emprendistes de fazer, e fezistes que se fiziesse un camino desde el Vis de Torre por el puerto de Villanueva, por donde antes nunca jamás se pensó hazer camino alguno, porque con gran trabajo hombres a pie podían por allí passar, según las montañas, y sierras, y peñas tan ásperas, e montuosidad avía, por el qual fue e passó la dicha mi artillería fasta ser assentada sobre las dichas fortalezas, y assentada dentro de un — — que tiró, derribó e puso por el suelo la mayor parte de la dicha fortaleza del Alhava por donde por la gracia de Dios nuestro Señor yo tomé y gané por fuerza las dichas fortalezas de los moros enemigos de nuestra Santa Fe Católica, que las tenían. En lo qual todo vos con ánimo de lealtad recebistis mucho trabajo y fatiga en vuestra persona, e servistis a Dios, e a mí en tales servicios, que son dignos de memoria. E demás desto redundó en grande provecho, e bien público de todas las ciudades e villas e lugares desta frontera, que de las dichas fortalezas recebían mucho daño. Por ende en gracia, enmienda, e remuneración de los dichos servicios, e porque dellos quede perpetua memoria, por la presente, &c. »Está firmado del Rey, y refrendada de Fernán Álvarez de Toledo su Secretario, su fecha en la ciudad de Jaén a dos de Octubre de mil y quatrocientos y ochenta y cinco.» Jerónimo de Quintana, op. cit., fol. 256 r y v.Washington Irving ofrece un cumplido relato de la «Expedición contra los castillos de Cambil y Alhabar» en el cap. XXVIII de su Crónica de la conquista de Granada, t. I (Madrid: Sancha, 1831), pp. 205-210.
Desambiguación miniatura|250px|El general Francisco Ramírez era muy devoto de san Onofre o santo Nuflo, el rey anacoreta y ángel del desierto, a cuya intercesión recurría en todas sus empresas. Jerónimo de Quintana refiere el milagro que este santo... En su honor se llamó Nuflo el segundo de los hijos que tuvieron el Artillero y la Latina, de quien provienen los marqueses y duques de Rivas. Y se llamó Onofre Ramírez de Haro el VII conde de Bornos, a quien el rey Carlos III otorgó la grandeza de España en 1780. Esta pintura de Francisco Collantes se exhibe en el Museo del Prado procedente de las colecciones reales, donde alguna vez estuvo catalogada como obra de Ribera. miniatura|250px|Beatriz Galindo, la Latina. Mediorrelieve labrado en uno de sus dos cenotafios idénticos, encargados por ella misma. En este caso, la fotografía es del que se puso en la iglesia de la Concepción Jerónima de Madrid, y que hoy se conserva en la cripta del cuarto monasterio de la Concepción Jerónima, en El Goloso (Madrid). A diferencia de los retratos del Artillero realizados por el mismo escultor,Las efigies de Francisco Ramírez labradas en sus cenotafios son retratos ideales: realizados unos treinta años después de su muerte. Pero siglos después han servido de inspiración o modelo a otros artistas que quisieron representar al personaje. Muy conocidos son un retrato pintado al óleo por Sánchez Pescador (1880, conservado en el Museo del Ejército; fotografía en Alamy), y un grabado de Villegas que ilustraba la Historia de la Villa y Corte de Madrid de Amador de los Ríos (publicada entre 1862 y 1875; fotografías en la Malagapedia, en Frame.es y en Todocolección). este de su mujer no es un retrato ideal, sino hecho a vista del modelo. Pero sí parece algo idealizado: el artista debió de rejuvenecer a la dama, que ya era anciana por aquel año de 1531. miniatura|250px|Aunque no existe certeza de que la joven dama aquí retratada sea Beatriz Galindo, la identificación resulta muy verosímil por el parecido que guarda con el retrato labrado en su cenotafio.
El otro señorío de Bornos
Como ya se ha dicho, la heredad de Bornos que da denominación al condado era un vasto cortijo situado en términos de Cambil, en el reino y actual provincia de Jaén, y le fue concedida al Artillero por los Reyes Católicos en 1485, con jurisdicción señorial. Pero importa prevenir al lector de la fácil confusión a que se presta con otro señorío de Bornos de más antigüedad y nombradía: el que poseían los Ribera, adelantados de Andalucía, sobre la villa y municipio de Bornos, cerca de Arcos de la Frontera, en el reino de Sevilla y actual provincia de Cádiz.
En 1258, por privilegio rodado, El rey Alfonso X hizo merced a Per del Castel de la entonces aldea de Bornos, en término de Arcos. Pero restituida pronto al realengo, Fernando IV la volvió a conceder en 1323 a Fernando Pérez Ponce, sucediéndose el señorío en sus descendientes los Ponce de León, señores de Marchena. En 1398 la jurisdicción pertenecía a Alfonso Fernández Marmolejo, quien la vendió a Per Afán de Ribera el Viejo, iniciándose el dominio de esta familia. Los Ribera, después Enríquez de Ribera, fueron condes de los Molares (1476), marqueses de Tarifa (1514) y duques de Alcalá de los Gazules (1558). En el esta casa recayó en la de Medinaceli, de modo que estos duques fueron señores de Bornos hasta la abolición de los señoríos en España.Ayuntamiento de Bornos. Página de Historia en la web oficial. Consultada el 2 de abril de 2023.
El primitivo solar de los Ribera en Bornos era el castillo del Fontanar, reedificado como palacio renacentista en el . Y también eran patronos, en la misma villa, del convento del Corpus Christi, de clarisas, y del Monasterio de Santa María del Rosario, de monjes jerónimos.
Mayorazgo
El título de conde quedó agregado al mayorazgo que poseía el concesionario, fundado por el general Francisco Ramírez, su tatarabuelo, y que incluía el señorío de Bornos, que este hubo por merced regia.
Los llamamientos de este mayorazgo son, por tanto, la norma que establece el orden de sucesión del condado.
El Artillero fundó dicho vínculo por su testamento hecho en Madrid el 13 de octubre de 1499, a fe del escribano Diego Díaz de Vitoria.Porras Arboledas, op. cit. 1996, p. 230 y n. 770, donde cita varias copias obrantes en archivos públicos: AHPM, prot. 314, fol. 709; AHN, Consejos, leg. 37.822, n.º 6.281, o AHNob, Condes de Bornos, donde hay numerosas (leg. 1.537, 1.933, etc.) Tenía para ello facultad real de 22 de mayo del mismo año, por la que los Reyes Católicos le permitían hacer «un mayorazgo, o dos, o más».Porras Arboledas transcribe el cuerpo de esta facultad real: op. cit. 1996, p. 228, con remisión al RGS, 22 de mayo de 1499, fol. 4, y al AHN, Consejos, leg. 37.822, n.º 6.281.
Mediante dicha disposición, el fundador instituía dos mayorazgos en favor de sus hijos Fernando y Nuflo: los dos que había tenido con Beatriz Galindo, su segunda mujer, a la que dejaba el usufructo vitalicio de los bienes vinculados:
A los futuros poseedores de ambos mayorazgos les imponía como cláusula que usaran siempre sus mismas armas, tal como él las usaba: con el aumento que le concedieron los Reyes Católicos a raíz de la toma de Málaga (1487), y que se describirán más abajo.
El de menor importancia de los dos era el que fundaba en favor del menor de sus hijos, Nuflo Ramírez Galindo, origen de la casa de los marqueses y duques de Rivas.
Y el mayorazgo principal lo ponía en cabeza de su hijo Fernán Ramírez. Señalando para integrarlo los siguientes bienes y derechos:
Las casas principales que poseía en el Arrabal de la villa de Madrid, colación de la Santa Cruz, con su bodega y demás anexos y con todos sus pertrechos.Porras Arboledas, op. cit. 1996, p. 238.No se han de confundir estas casas de Francisco Ramírez, feligresas de la Santa Cruz, con las que después de los días del Artillero edificó la Latina, su viuda, en la misma colación y junto al convento de la Concepción Jerónima. Estas otras las heredó Nuflo Ramírez y fueron después el palacio de los Marqueses y Duques de Rivas, cuyo último dueño hereditario fue el marqués de Viana, nieto del III duque de Rivas. El palacio hoy llamado de Viana hace esquina entre las calles Duque de Rivas y Concepción Jerónima, y es la residencia oficial y de representación del ministro de Asuntos Exteriores de España. Véase José Antonio de Urbina, «Historia del Palacio de Viana» (2013), publicado originalmente en la web del Ministerio y archivado (2013) en Archive.today.