Station to Station es el décimo álbum de estudio del músico británico David Bowie, lanzado por RCA Records en 1976. Comúnmente valorado como uno de sus trabajos más importantes, Station to Station se caracteriza también por ser el vehículo del último alter ego de Bowie, The Thin White Duke («El delgado duque blanco »). El disco fue grabado después de rodar la película de Nicolas Roeg, El hombre que vino de las estrellas. Durante las sesiones Bowie mostraba una gran adicción a las drogas, especialmente a la cocaína, y en sus últimos años poco recordó de su producción. Más tarde culparía a sus adicciones y a su alter ego por varios lapsus en su juicio durante ese período, caracterizados por perturbadoras inclinaciones hacia el fascismo y hacia la cocaína.

Musicalmente, Station to Station es un álbum de transición para Bowie, desarrollando el funk y el soul de su anterior disco Young Americans, al tiempo que presenta una nueva dirección hacia sintetizadores y ritmos motorik influenciados por bandas electrónicas alemanas como Kraftwerk y Neu!. Esta nueva tendencia en su repertorio culminó en algunas de sus obras más aclamadas, en la llamada Trilogía de Berlín, grabada con Brian Eno entre 1977 y 1979. Luego de explorar las características y la esencia de la vida americana en Young Americans, Bowie sintió que Station to Station fue «un llamado a volver a Europa para mí»; de hecho, The Thin White Duke es un personaje marcadamente europeo. Líricamente el álbum refleja sus intereses con Nietzsche, Aleister Crowley, la mitología y la religión; así como también con el amor, pero viéndolo desde una perspectiva mucho más oscura.

Con su mezcla de funk y el krautrock, romanticismo y el ocultismo, Station to Station ha sido descrito como «simultáneamente uno de los álbumes más accesibles de Bowie y a la vez uno de sus más impenetrables». Fue precedido por el sencillo «Golden Years», el cual llegó al top 10 en las listas del Reino Unido y EE. UU. El álbum fue bien recibido por la crítica y el público, y tuvo serios impactos en la vida personal y artística del cantante, e inclusive hasta influenciando a algunas bandas que surgirían posteriormente, como Magazine y Joy Division; convirtiéndose así, en uno de los álbumes más influyentes de la carrera musical de Bowie.

Antecedentes

De acuerdo con el biógrafo David Buckley, la estancia de Bowie en Los Ángeles, impulsada por una «astronómica» adicción a la cocaína, y una dieta a base de leche y pimientos, fue vivida en gran parte—durante 1975 y 1976—«en un estado de terror psíquico». Los rumores—la mayoría de ellas provenientes de una entrevista de Bowie con Cameron Crowe, de la cual hubo partes que vieron luz en Playboy y Rolling Stone—describían al cantante viviendo en una casa llena de objetos egipcios antiguos, velas oscuras ardiendo, cuerpos cayendo más allá de su ventana, aterrorizado por el hecho de que brujas querían usar su semen para algún rito oscuro, recibiendo mensajes secretos de The Rolling Stones, y recibiendo amenazas por parte de Jimmy Page, un notorio aficionado a Aleister Crowley. Bowie diría posteriormente de Los Ángeles: «ese puto lugar debería ser borrado de la faz de la Tierra».

Fue en el rodaje de su primera película relevante, El hombre que vino de las estrellas, en la que Bowie comenzó a escribir una pseudo-autobiografía titulada The Return of The Thin White Duke. También estaba escribiendo música con idea de realizar la banda sonora de la película, aunque esto no llegaría a un buen término. (El mismo Bowie recomendó a John Phillips, exmiembro de The Mamas and the Papas para que escribiera y produjera la música original para el filme). El director Nicolas Roeg le advirtió al artista que el rol de Thomas Jerome Newton (rol que Bowie interpretaba en la película) probablemente seguirá un tiempo después de terminada la producción. Debido a esto, Bowie desarrolló su estilo propio para interpretar su papel en la filmación. La apariencia frágil y altanera de Newton (desarrollada por Bowie), afectó después a su imagen pública como cantante, así como también a las portadas de sus siguientes dos álbumes en 1977.

The Thin White Duke se convertiría en el portavoz de Station to Station, y no pocas veces durante los próximos seis meses, lo sería para el mismo Bowie. Impecablemente vestido con camisa blanca, pantalón negro y chaleco, The Duke era un personaje vacío que cantaba canciones románticas con una angustiante intensidad mientras no sentía nada—«hielo enmascarado de fuego». Se ha descrito al personaje como «un aristócrata loco», «un zombie amoral», y «un superman ario sin sentimientos». Para el mismo Bowie, The Duke era de hecho un personaje desagradable.

Grabación

Station to Station fue grabado en 1975 en Cherokee Studios, Los Ángeles. En 1981, los editores de NME, Roy Carr y Charles Shaar Murray, supusieron que su grabación fue—«en 10 días de actividad frenética»—cuando Bowie decidió que no había esperanza en su producción de la banda sonora para El hombre que vino de las estrellas. Estudios más recientes afirman que el álbum fue grabado en un par de meses, entre octubre y noviembre de 1975, y que ya estaba envasado antes de que Bowie comenzara con sus sesiones canceladas para la banda sonora.

Varias veces llamado The Return of The Thin White Duke, o Golden Years, Station to Station fue coproducido junto a Harry Maslin, colaborador de Bowie en las canciones «Fame» y «Across the Universe» del disco Young Americans. Tony Visconti, quien luego de una ausencia de tres años había regresado para trabajar con Bowie mezclando Diamond Dogs y coproduciendo David Live y Young Americans, no pudo participar en el álbum debido a su compromiso con otros artistas. Sin embargo, en la grabación se cimentó la alineación que acompañaría a Bowie por el resto de la década, con el bajista George Murray uniéndose a Dennis Davis y Carlos Alomar, baterista y guitarrista rítmico de Young Americans respectivamente.

Este proceso de grabación estableció un patrón en los siguientes álbumes de Bowie, incluyendo a Scary Monsters (and Super Creeps) en 1980: las pistas musicales eran hechas por Murray, Davis y Alomar; saxofón, teclados, y guitarras superpuestas (hechas por Bowie, Roy Bittan, y Earl Slick, respectivamente); voces, y finalmente varios trucos de producción para completar las canciones. Según Bowie: «Conseguí algunas cosas bastante extraordinarias de Earl Slick. Creo que eso capturó su imaginación para hacer ruidos con la guitarra, y texturas, en lugar de tocar las notas correctas», Mientras que Alomar recordó: «Fue uno de los álbumes más gloriosos que jamás he hecho [...] Experimentamos mucho en él». Harry Maslin, quien participó como coproductor, también disfrutó de las grabaciones: «Me encantaban esas sesiones porque estábamos totalmente abiertos y experimentales en nuestro enfoque».

No obstante, el propio Bowie no recuerda casi nada de la producción del álbum, ni siquiera del estudio, admitiendo después: «Supe que estaba en L.A porque lo leí». El cantante no era el único que abusaba de la cocaína durante las sesiones, Carlos Alomar comentó, «Si había una raya de coca que te mantuviera despierto hasta las 8 de la mañana, entonces podías hacer tu parte en la guitarra, y seguías con la raya [...] el uso de coca es impulsado por la inspiración». Al igual que Bowie, Earl Slick tiene pobres recuerdos de la grabación: «El álbum es un poco borroso—¡por razones obvias! Estábamos en el estudio y fue genial— pasábamos ahí un montón de horas, un montón de noches».

La portada era una captura en blanco y negro de El hombre que vino de las estrellas, en la cual Bowie, en el papel de Thomas Jerome Newton, da un paso hacia la cápsula espacial en la que volverá a su planeta natal. Bowie había insistido en usar la imagen recortada en blanco y negro ya que sintió que en la imagen original a color y en tamaño completo, el cielo se veía artificial. Cuando Rykodisc reeditó el catálogo de Bowie en 1990, la versión a color fue usada. En la contraportada se mostraba a Bowie dibujando a un Sefirot del Cábala con tiza—algo que había estado haciendo en el set de la película.

Estilo y temática

Station to Station es a menudo citado como un álbum de transición en la carrera de Bowie. Nicholas Pegg, autor de The Complete David Bowie, lo calificó como un «punto medio exacto en el viaje de Young Americans a Low», mientras que para Roy Carr y Charles Shaar Murray, «efectivamente divide los años 70 para David Bowie, vinculando la época de Ziggy Stardust con el plastic soul, y presentando los primeros tintes de la nueva música que iba a seguir en Low».

thumb|left|170px|El Árbol de la vida, uno de los textos principales de la Cábala, un tema recurrente en Station to Station. En cuanto a la propia opinión de Bowie, el sabor «eurocéntrico» de Station to Station tuvo sus orígenes musicales en canciones como «Aladdin Sane» y «Time» (1973), mientras que sus elementos funk/disco fueron un desarrollo a partir del soul/R&B de Young Americans (1975). Además Bowie también había empezado a disfrutar de la influencia del motorik alemán y bandas electrónicas como Neu!, Can, y Kraftwerk. Temáticamente el álbum revisita temas tratados en canciones tales como «The Supermen» de The Man Who Sold the World (1970), y «Quicksand» de Hunky Dory (1971): el Übermensch de Nietzsche, el ocultismo de Aleister Crowley, la fascinación Nazi con la mitología del Santo Grial, y la Cábala. Pegg consideró el tema en el álbum como un enfrentamiento entre «el ocultismo y cristianismo».

El estilo musical de «Golden Years», la primera canción grabada para el álbum, fue construida a base del funk y el soul de Young Americans pero con un toque más duro y «afilado». Ha sido descrito como llevando consigo «un aire de pesar por las oportunidades perdidas y de los placeres del pasado». Bowie dijo que la canción fue escrita para—y rechazada por—Elvis Presley, mientras que la esposa de Bowie en ese tiempo, Angela Bowie, afirmó que fue escrita para ella. Aunque alcanzó los diez primeros lugares en ambos lados del Atlántico, rara vez fue interpretada en vivo en la gira posterior a Station to Station. «Stay» fue otra pieza impulsada por un riff funk, «grabada en nuestro frenesí de cocaína», según Alomar. Sus letras han sido interpretadas de diversas maneras como la reflexión sobre «la incertidumbre de la conquista sexual», y como un ejemplo del falso romanticismo de The Duke.

El elemento cristiano se hizo más evidente en «Word on a Wing», aunque para algunos críticos, la religión, al igual que el amor, era simplemente otra manera de The Duke para probar su insensibilidad. Bowie afirma que en esta canción, por lo menos, la pasión es genuina. Cuando fue interpretada en vivo en 1999, el cantante la describió como el precedente de «los días más oscuros de mi vida [...] Estoy seguro de que era un llamado de auxilio». La balada de cierre, «Wild Is the Wind», es la única canción del álbum que no fue escrita por el artista, y ha sido elogiada como una de las mejores interpretaciones vocales en la carrera de Bowie. Bowie tuvo su inspiración para grabar la canción después de conocer a la cantante/pianista/compositora Nina Simone, quien la cantó en su álbum Wild Is the Wind (1966).

La escena de El hombre que vino de las estrellas en la que el fantasma de Thomas Jerome Newton estaba tendido delante de docenas de televisores, se dice que inspiró en parte a la canción más optimista del álbum, «TVC15». Otros suponen que trata supuestamente sobre la novia de Iggy Pop siendo devorada por un televisor, y también ha sido descrita como «incoherentemente alegre» y como «el homenaje más oblicuo que se pueda imaginar hacia The Yardbirds».