En su historia, el estado mexicano de Tabasco, ha proclamado su separación del país en tres ocasiones, todas durante el . La primera ocasión en que se proclamó la separación de Tabasco de México ocurrió en 1841, después de una guerra civil ocurrida en el estado y que inició en noviembre de 1839 en protesta por la desaparición de la república federal y la instauración del régimen centralista en el país. En esa ocasión, el Congreso tabasqueño decretó la separación del estado, proclamó la creación de la República de Tabasco, y nombró como presidente a José Víctor Jiménez Falcón.
La segunda separación tuvo lugar en 1845, como resultado de un golpe de Estado contra el gobernador José Víctor Jiménez encabezado por el comandante general Ignacio Martínez de Pinillos, quien inició un alzamiento militar, el desconocimiento del gobierno establecido y la separación de Tabasco el 14 de junio de 1845. En 1846, durante la invasión estadounidense a Tabasco, ocurrió la tercera secesión del estado, cuando el entonces gobernador y comandante general Juan Bautista Traconis, después de haber derrotado a los estadounidenses y para evitar un segundo intento de ocupación, solicitó apoyo del gobierno mexicano y al no recibirlo, se declaró en rebeldía, por lo que proclamó la separación de Tabasco el 9 de noviembre de ese año.
Antecedentes La inestabilidad que caracterizó a aquella época, repercutió con turbulencia en una región hasta entonces precariamente organizada. Como en todo comienzo, la situación se presentó desordenada; pero hacia 1829 empezó a aclararse. En aquel año Vicente Guerrero, presidente de la República, aplastó el intento español de reconquistar a México con una fuerza al mando del general Isidro Barradas, quien invadió al país por el puerto de Tampico. El que impidió directamente que la reconquista se llevara a cabo fue López de Santa Anna quien, por ese hecho, se convirtió en un héroe nacional. En esa época, en Tabasco actuaban dos bandos: uno, encabezado por Agustín Ruiz de la Peña, quien apoyaba a los federalistas y otro por Marcelino Margalli, quien favorecía a los centralistas. Esa pugna local era un reflejo de la lucha a veces sorda, a veces desembozada, que federalistas y centralistas libraban en el país y que sólo comenzaría a resolverse, en definitiva, a partir del triunfo de la Revolución de Ayutla a mediados de siglo.
En la capital de la República la situación era tensa, inquietante: el presidente Anastasio Bustamante (1830- 1832) hacía esfuerzos por estabilizar la situación política y la vida económica del país. Si el federalismo había triunfado en 1824, fue a costa del compromiso con los fueros y privilegios que reclamaban la iglesia y el ejército. La paz, en consecuencia, era frágil. En 1832, algunos militares liberales acuciados por el recuerdo de Guerrero, se levantaron contra el gobierno de Bustamante. En Tabasco ocupaba la gobernatura del estado el centralista José María Rovirosa quien, al conocer los hechos, juró lealtad al presidente Bustamante pero el gobernador Rovirosa falleció ese mismo año y fue sustituido por el federalista Manuel Buelta. Mientras esto sucedía en Tabasco, en el resto de la república la lucha de los centralistas contra los federalistas seguía en plena efervescencia. A fin de cuentas, resultó victorioso el bando centralista: en 1836 se promulgó la Constitución Centralista, conocida también como las Siete Leyes. Este lapso generó mucha inestabilidad política en la que se manifestaron problemas regionales y conflictos entre el centro y las entidades del país. Se suscitaron rebeliones en varios lugares entre los que destacan.
Zacatecas fue el primer estado en declararse en contra del centralismo en la llamada Rebelión en Zacatecas de 1835, la cual fue rápidamente sofocada. Como castigo a su rebeldía, parte del territorio de Zacatecas fue escindido y se creó el territorio de Aguascalientes.
La región de Texas del estado de Coahuila y Texas declaró su independencia de México el 2 de octubre de 1835, este suceso es conocido como la Independencia de Texas y generó el nacimiento de la República de Texas.
Porciones de los actuales estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas se declararon independientes de México el 17 de enero de 1840 proclamándose como la República del Río Grande. La república jamás fue independiente realmente, ya que los sublevados fueron rápidamente derrocados. La República fue disuelta el 6 de noviembre de 1840.
Yucatán que se había unido a la federación bajo la condición de República federada se declaró independiente en 1840, (oficialmente el 1 de octubre de 1841), este hecho resultó en el nacimiento de la segunda República de Yucatán que se reincorporó definitivamente a la nación en 1848.
Separación de Tabasco en 1841 right|thumb|300px|Movimientos separatistas generados por la disolución de la República Federal. Revolución federalista
En 1839 al grito de "Federación o muerte" se inicia en Tabasco la llamada Revolución federalista, una cruenta guerra civil entre federalistas y centralistas, que culminaría hasta 1841. Los rebeldes federalistas encabezados por Fernando Nicolás Maldonado tomaron Jonuta, después Tepetitán, Macuspana y Jalapa, luego se extienden a Teapa, Tacotalpa y Cunduacán, enfilando para la capital del estado defendida por el gobernador centralista, general José Ignacio Gutiérrez. En la capital se libraron cruentos combates en los barrios de La Punta y Esquipulas, así como el centro.<ref name=ref_duplicada_3>[Compendio Histórico, Estadístico y Geográfico del Estado de Tabasco. Manuel Gil y Saenz "Consejo Editorial del Gobierno del Edo. de Tabasco"], México (1979)</ref> Los combates duraron 40 días en los que ambos bandos bombardearon la ciudad hasta que, al no poder tomar a plaza, los federalistas se retiraron hacia Frontera. Poco tiempo después, se reiniciaron los combates en Comalcalco.
Ante esta situación, Fernando Nicolás Maldonado, viajó a Campeche y Mérida, en donde se entrevistó con el general Juan Pablo de Anaya, el cubano Francisco de Sentmanat, y el gobernador de Yucatán Juan de Dios Cosgaya, a quienes convenció de la necesidad de restablecer el federalismo en Tabasco. Juan Pablo de Anaya, quien sería nombrado Comandante de las fuerzas federalistas convenció al almirante estadunidense E. W. Moore quien comandaba tres buques de la armada texana de apoyarlo para liberar a Tabasco del gobierno centralista.
De esta forma, se formaron tres contingentes militares, uno comandado por Fernando Nicolás Maldonado, otro encabezado por Francisco de Sentmanat y el tercero, capitaneado por Juan Pablo de Anaya. Anaya entró al estado por le puerto de Guadalupe de la Frontera, el 7 de septiembre de 1840, en compañía del Almirante E. W. Moore y los tres buques de la armada de Texas, y enfilaron hacia la capital del estado. San Juan Bautista.
El 29 de junio de 1840 la artillería rebelde bombardea nuevamente San Juan Bautista y ocupa los barrios de Esquipulas, La Punta y parte del centro de la ciudad, el gobernador centralista José Ignacio Gutiérrez tenía sus atrincheramientos en el Fortín de la Encarnación, la calle del Calvario, El Principal y la casa de Gobierno, pero los rebeldes federalistas no pudieron tomar la plaza, pero gran parte del centro de la ciudad resulta destruido y quemado.[Villahermosa Nuestra Ciudad. Geney Torruco Saravia "H. Ayuntamiento de Centro"], México (1979)</ref>
Los rebeldes se reagrupan e inician una nueva ofensiva derrotando a los centralistas en Cunduacán mientras que las fuerzas texanas avanzaban sobre la capital San Juan Bautista este hecho, enfrió mucho el ánimo de los centralistas.
Esta guerra civil culminaría hasta enero de 1841, con el triunfo de los federalistas y la caída del gobernador centralista José Ignacio Gutiérrez, quien capitula el 17 de noviembre de 1840 y entrega la plaza al General Juan Pablo de Anaya quien es nombrado gobernador provisional de Tabasco. El triunfo de los federalistas tabasqueños molestó al Presidente Anastasio Bustamante quien de inmediato ordenó fuertes sanciones económicas para el estado, que incluían la prohibición del comercio de productos provenientes de Tabasco.
El 11 de febrero de 1841, el presidente Bustamante expide un decreto que cierra para el comercio extranjero y el de escala y cabotaje el puerto de San Juan Bautista, así como también le quita el nombramiento de "Puerto Menor" a la ciudad, el decreto entró en vigor el 15 de febrero.
República de Tabasco 300px|thumb|Movimientos separatistas en México, entre 1835 y 1848. Las sanciones impuestas a Tabasco por el presidente Bustamante, representaban un duro golpe para la economía estatal; ello desató el malestar en las autoridades federalistas tabasqueñas, por lo que el 13 de febrero de 1841 el Congreso del Estado de Tabasco integrado por los diputados de la VIII Legislatura: Manuel Zapata (Presidente), Joaquín Burelo (secretario), Antonio Bordas, José María Maldonado y Pedro Antonio Díaz, decretó la separación de Tabasco de México, y la proclamación de la República de Tabasco en protesta por el centralismo imperante en el país, y por las injustas sanciones impuestas por el Gobierno Central, por lo que el Congreso local asumió las facultades del Congreso General, y le otorgó al gobernador José Víctor Jiménez las facultades de presidente de la República, además de crear tres secretarías: la de Gobernación y Relaciones a cargo de Don Joaquín Crescencio Rejón, la de Hacienda a cargo de Don Carlos Serra, y la de Guerra y Marina a cargo del General Ignacio Martínez de Pinillos.
Asimismo se suprimió la comandancia general y se establecieron comandancias particulares, se reglamentó la aduana y se decretó que las autoridades eclesiásticas, civiles y militares jurarían ante el gobernador, ante la Constitución local y alcaldes.
En marzo, José Víctor Jiménez decretó que se permitiría que los barcos extranjeros que celebraran tratados de amistad y comercio con la República, pudieran transportar productos de cualquier puerto mexicano al puerto de Tabasco, pagando los derechos como si provinieran de puertos extranjeros, y se anunció que los productos mexicanos serían catalogados como "importados" y pagarían 12% de derechos.
Sin embargo, debido a la inestabilidad política por los conflictos internos, encabezados por Juan Pablo Anaya y Francisco de Sentmanat, que provocaron el derrocamiento de José Víctor Jiménez y el ascenso de nuevos gobernadores, hizo que las autoridades tabasqueñas se olvidaran de sentar las bases de la autoproclamada república, por lo que el proceso quedó inconcluso y aunque el estado continuó separado de México, no se consolidó la creación de la llamada "República de Tabasco".
Invitación de Yucatán para formar una República Ese mismo año, viene a Tabasco una comisión de Yucatán encabezada por Don Justo Sierra O'Reilly, para entrevistarse con las autoridades tabasqueñas a fin de proponer la creación de una República Autónoma independiente de México, a lo que el Congreso local después de deliberar, decidió no aceptar dicha invitación, acordando ambos gobiernos que Tabasco no intervendrá en el problema entre México y Yucatán, ni permitirá que desde su territorio tropas mexicanas ataquen Yucatán.
Anexión de Huimanguillo y Pichucalco El 3 de septiembre de ese año, el Congreso del Estado, autorizó al gobierno de Tabasco a anexar al estado el cantón de Huimanguillo que pertenecía a Veracruz, y el partido de Pichucalco que estaba en posesión de Chiapas. Ambos territorios eran reclamados por Tabasco desde 1824.
Reincorporación de Tabasco