Mérida es un municipio y ciudad de España, capital de la comunidad autónoma de Extremadura y sede de sus instituciones de gobierno. Situado en el norte de la provincia de Badajoz, su término municipal cuenta con una población de .

Mérida, según la tradición historiográfica, fue fundada como colonia romana en el año por orden del emperador Octavio Augusto para servir de retiro a los soldados veteranos licenciados de las legiones V Alaudae y X Gemina; de ahí su nombre romano de Colonia Iulia Avgusta Emerita. La ciudad, una de las más importantes de toda Hispania, fue dotada con todas las comodidades de una gran urbe romana y ejerció de capital de la provincia romana de Lusitania desde poco después de su fundación y como capital de la diócesis de Hispania desde finales del . Tras las migraciones germánicas, a inicios del , y la caída del Imperio romano de Occidente, Mérida siguió siendo una importante ciudad del reino visigodo de Hispania en el , como centro político y religioso fundamental para la monarquía. En el año 713 la ciudad pasó a manos musulmanas, los cuales la convirtieron en capital de la Cora de Mérida y de la Marca Inferior. Bereberes, mozárabes y muladíes emeritenses se rebelaron repetidamente contra las autoridades emirales de Córdoba durante el y la ciudad comenzó un lento declive tras la última sublevación en el año 868. Mérida fue reconquistada por las tropas del Reino de León, comandadas por Alfonso IX de León en 1230. Con la llegada del ferrocarril en 1864, Mérida salió de su histórico letargo y se incorporó en pocas décadas a la contemporaneidad. En reconocimiento a su histórica importancia y a su centralidad geográfica, en 1983 fue designada capital de la comunidad autónoma de Extremadura.

Mérida se encuentra geográficamente casi en el centro de la región, atravesada por los ríos Guadiana y Albarregas, a unos 217 m sobre el nivel del mar. El «conjunto arqueológico de Mérida» fue declarado por la Unesco, en 1993, Patrimonio de la Humanidad, debido a su importante interés histórico y monumental. Eclesiásticamente, es, junto a Badajoz, sede metropolitana de la archidiócesis de Mérida-Badajoz. Económicamente, Mérida es una ciudad orientada al sector servicios, con una decreciente importancia en el sector industrial y un casi extinto sector primario. Tiene el título de «Muy Noble, Antigua, Grande y Leal Ciudad de Mérida».

Toponimia El topónimo de Mérida deriva del latín Emerita, con un significado de «jubilada» o «veterana». Es parte del nombre que recibió la ciudad tras su fundación por el emperador Augusto en , Augusta Emerita, colonia en la que se instalaron soldados veteranos o eméritos. Durante el dominio islámico, la ciudad pasa a denominarse Mārida. El gentilicio de los habitantes de Mérida es emeritense.

Símbolos Los símbolos de la ciudad de Mérida son la bandera y el escudo, que se describe así: En campo de gules, puerta romana de la ciudad, de oro: muralla con almenas en forma de T, con dos puertas arqueadas y abiertas, entre dos altas torres redondas, almenadas y con sendas ventanas arqueadas y abiertas; tras las torres, asienta un arco coronado de siete almenas en forma de T. Sobre las puertas lleva, en dos líneas, las letras AUGUSTA EMERITA. Al timbre, corona real abierta.

Geografía Es la capital de la comarca de Tierra de Mérida-Vegas Bajas, situándose a 61 km de Badajoz, estando atravesado por la Autovía del Suroeste y por la autovía A-66.

El relieve del extenso término municipal es predominantemente llano, marcado por la depresión del río Guadiana. Se trata de una planicie que solo se ve alterada por la presencia de algunas pequeñas sierras alejadas de la vega del río, como son la sierra Bermeja (cerca de Mirandilla), que alcanza los 546 m de altitud, la sierra del Machal (cerca de La Nava de Santiago), que alcanza los 520 m de altitud o la sierra de San Serván (cerca de Arroyo de San Serván), que alcanza los 608 m de altitud. El río Guadiana es el eje principal del territorio, en el que desaguan el río Aljucén y pequeños arroyos que atraviesan las dehesas. Al noreste del municipio se encuentra el parque natural de Cornalvo. El núcleo urbano se alza a 218 m sobre el nivel del mar.

En el interior del territorio de Mérida se encuentran varios enclaves independientes: La Nava de Santiago, Aljucén, El Carrascalejo, Mirandilla, Trujillanos, Calamonte y Arroyo de San Serván.

Clima De acuerdo con la clasificación climática de Köppen el clima de Mérida es mediterráneo (Csa). Los inviernos son suaves, con mínimas que pocas veces al año bajan de los 0 °C, y los veranos son calurosos, con máximas que algunos días en verano sobrepasan los 40 °C. La máxima absoluta, siendo la de Extremadura a su vez, fue de 46.4 °C el 1 de agosto de 2003. En cuanto a las precipitaciones, lo habitual es que se recojan anualmente entre 450 y 500 mm. Los meses que registran más precipitaciones son los últimos del año: noviembre y diciembre. Rara vez caen copos de nieve en invierno debido a su altitud, con una media de 1 vez cada 25-30 años, las últimas nevadas registradas fueron en 2010 y 1983.

Los veranos son secos. Sin embargo, hay que señalar que en Mérida, al igual que en el resto del sur de España, son habituales los ciclos de sequía, que oscilan en su duración entre los dos y los cinco años. En otoño el clima es más inestable que en el resto del año, produciéndose con cierta frecuencia tormentas, a menudo secas. Tanto la humedad como los vientos son reducidos. No obstante, es frecuente la aparición de nieblas, sobre todo en los meses centrales de otoño e invierno.

miniatura|Climograma de la ciudad

Historia

Prehistoria El territorio donde hoy se asienta la ciudad de Mérida, enmarcado por los ríos Guadiana y Albarregas y entre los cerros del Calvario y San Albín, ha ofrecido, desde tiempos remotos, condiciones excepcionales para el asentamiento humano. La fertilidad del Valle Medio del Guadiana, la disponibilidad de agua y la abundancia de recursos naturales propiciaron la instalación de comunidades desde el Paleolítico Inferior. Los primeros vestigios de ocupación se remontan a este periodo, con industrias líticas localizadas en áreas locales como Morerías, Bodegones y Abadías. Durante el Neolítico Final y el Calcolítico, el poblamiento se intensificó, floreciendo en el entorno sociedades megalíticas, responsables de construcciones monumentales como el Dolmen de Lácara, uno de los más imponentes de la península ibérica y actualmente abierto al público. En los siglos siguientes, el poblamiento en las tierras cercanas a Mérida se volvió más estructurado y jerarquizado. Así lo prueban enclaves como el centro ceremonial de La Pijotilla, el cerro del Castillo de Alange con su granero, o el entorno de El Palomar, en Oliva de Mérida, con restos de un asentamiento orientalizante con sorprendentes elementos de arquitectura y planificación urbana. A estos se suman varios edificios monumentales rurales de origen tartésico como Cancho Roano o El Turuñuelo, localizados a poco kilómetros de la ciudad.Jiménez Ávila, Javier y Barrientos Vera, Teresa (2020) Capítulo V. Mérida y su territorio antes de Augusta Emérita: Antecedentes, realidad arqueológica y proyección social. Historia de Mérida. Tomo I

Aunque Mérida fue fundada por Roma en el 25 o como una ciudad ex novo —sin núcleos prerromanos o romano republicanos conocidos inmediatamente anteriores—, los datos arqueológicos revelan una rica ocupación prehistórica dentro de su actual perímetro urbano. Especialmente en la zona arqueológica de Morerías, se han documentado estructuras negativas (excavadas en el suelo) de época neolítica y del Bronce Final, entre las que destacan silos excavados que pertenecieron a un pequeño asentamiento ya desaparecido durante la primera mitad del primer milenio antes de Cristo. Cuando los romanos llegaron, más de cinco siglos después del abandono de este último núcleo prehistórico, ya no quedaban restos visibles en superficie. A pesar de la diversidad de estos vestigios, su presencia en el imaginario colectivo y en la gestión patrimonial sigue siendo muy reducida en comparación con el indiscutible protagonismo de los monumentos romanos y medievales. Aun así, forman parte del pasado ancestral de Mérida y su comarca, enriqueciendo un relato histórico que no comienza con Roma, sino miles de años antes.

Edad Antigua

Alto Imperio romano

Fundación Si bien las excavaciones arqueológicas en la actual Extremadura han documentado diversos asentamientos romanos vinculados a escenarios bélicos del periodo romano republicano —como los campamentos de Cáceres el Viejo y Valdetorres, posiblemente relacionados con las cercanas colonias Norba Caesarina (Cáceres) y Metellinum (Medellín) respectivamente— o con explotaciones mineras romanas tempranas, como las de Hornachuelos o Villasviejas del Tamuja, el emplazamiento donde se fundaría Augusta Emérita ofrece un perfil completamente distinto. Antes de la fundación, este espacio no presenta evidencias de ocupación estable o estratégica en época prerromana ni romano republicana, carece de un pasado militar, no posee interés minero aparente, y no fue escenario conocido de enfrentamientos durante las guerras lusitanas o la civil guerra Sertoriana.Heras Mora, Francisco Javier. (2020) Capítulo VI. El territorio de Augusta Emérita un siglo antes de su fundación. Historia de Mérida. Tomo I.

La elección de este lugar para fundar una colonia nueva responde, por tanto, a un cambio significativo en los criterios de asentamiento romanos en la región lusitana. Avgusta Emerita no se impone sobre una estructura anterior, sino que se proyecta desde cero, de forma planificada, para cumplir funciones administrativas, logísticas y simbólicas en un nuevo modelo territorial. Su fundación representa el inicio de una etapa de reorganización del oeste peninsular tras el cierre del ciclo bélico en las guerras cántabras, y encarna un modelo de colonización de carácter cívico, no militar, destinado al asentamiento de veteranos y a la consolidación de la romanización en un entorno fértil, bien comunicado y estratégicamente situado en el margen derecho del río Guadiana.

Tanto la historiografía clásica —basada en la obra Historia romana del historiador romano Lucio Dion Casio (155-)— como la inmensa mayoría de la investigación contemporánea, junto con la evidencia arqueológica hallada y analizada en el actual término municipal de Mérida, coinciden en situar la fundación de la ciudad no antes del año 25 o , con el nombre de Colonia Iulia Avgusta EmeritaPara la justificación de este nombre oficial véanse R. Étienne y F. Mayet "La dénomination antique de Mérida", en Lucerna (Colectânea de estudos em homenagem a D. Domingos de Pinho Brandão), Porto, 1984, 159-172, y A. M. Canto, "Colonia Iulia Augusta Emerita: Consideraciones en torno a su fundación y territorio", Gerión 7, 1989, 149-205. Aunque con mucha frecuencia es citada como "Emerita Augusta", invirtiendo ambos nombres, muchos documentos epigráficos y numismáticos demuestran que su nombre inicial, y particularmente en las amonedaciones de P. Carisio, fue sólo Emerita, y que más tarde Augusta se ubicó siempre delante de él, como es lo habitual en las colonias romanas, viéndose los nombres más extensos o más abreviados. Se trató de una fundación ex novo, ejecutada por el legado de Augusto en Hispania, Publio Carisio, tras la emisión de un edicto imperial dictado por el propio Octavio Augusto mientras se encontraba en Tarraco (actual Tarragona). La ciudad fue concebida como colonia para acoger a los veteranos licenciados con honores (emeriti) de las legiones V Alaudae y X Gemina, tras la finalización oficial de las guerras cántabras. Estos veteranos fueron adscritos a la gens Papiria, una forma de organización social romana que serviría como refuerzo de la identidad de los colonizadores y a posteriori, como base para la formación de cuerpos cívico-políticos de la nueva colonia.