Gregorio de Balparda y de las Herrerías (Bilbao, 17 de enero de 1874-ría de Bilbao, 31 de agosto de 1936) fue un político, abogado, jurista e historiador español, alcalde de Bilbao entre 1906 y 1907 y varias veces diputado por el distrito vizcaíno de Valmaseda durante la Restauración.Buscador Histórico de Diputados Consultado el 18 de junio de 2011. Fue asesinado durante la guerra civil en el barco prisión Cabo Quilates en la ría de Bilbao.
Biografía Origen familiar
Nació el 17 de enero de 1874 durante el sitio carlista a Portugalete. Gregorio Francisco Antonio Balparda y de las Herrerías fue el segundo hijo del matrimonio formado por el abogado Ricardo Balparda y Fernández y Leocadia de las Herrerías y Echeguren, él de Portugalete (1841) y ella de Arcentales (1852). Ricardo Balparda, aunque nacido en Portugalete, se había criado en Valmaseda, donde su padre, Gregorio, ejercía como escribano. Fue procurador por Valmaseda en las Juntas Generales en abril de 1877. En 1878 fue elegido diputado a Cortes por el distrito de Durango como independiente. Fue el diputado encargado de interpelar al gobierno, en mayo de 1882, sobre sus intenciones al respecto del peculiar régimen administrativo vascongado. Pero su actividad política y profesional fue truncada por una tuberculosis, que le llevaría a la tumba en octubre de 1886. Dos años antes de morir adquirió unos terrenos en Lamiaco donde construyó una casa de campo, villa Valmaseda.
Estudios
Gregorio Balparda cursó sus primeros estudios y bachillerato en el colegio de San Antonio de Bilbao, salvo un curso, el 1885-86 que estuvo interno en Orihuela en un colegio de jesuitas, puesto que la familia se había trasladado a Alicante para que su padre se aliviara de la tuberculosis. Terminó el bachillerato en 1889, pasando como alumno externo a la Universidad de Deusto. Entre 1889 y 1893 cursó Filosofía y Letras y Derecho, examinándose para obtener el grado en Salamanca. En 1892 se licenció en Filosofía y Letras con sobresaliente. El curso siguiente cursó Derecho en Deusto, pero los otros tres (1893-94/1895-96) los hizo en Madrid, licenciándose en Derecho en 1895. Tras colegiarse en 1896, continuó con sus estudios de doctorado, que culminaron con la defensa de la tesis doctoral titulada: “La Región, su valor y sus derechos”, que obtuvo una calificación de sobresaliente, publicada al año siguiente con el título “La región, sus derechos y su valor dentro de los Estados nacionales modernos”. Tras su tesis publicó, en 1903, sus primeras conferencias pronunciadas en la Academia de Derecho y Ciencias Sociales de Bilbao (tribuna de opinión profesional de los juristas bilbaínos), los días 16, 23 y 29 de mayo de 1903, agrupadas en un volumen titulado El Fuero de Vizcaya en lo civil.
Primera actividad política: De regionalista a liberal
Su actividad política comenzó poco después de regresar a Bilbao tras sus estudios de doctorado. En 1900 formó parte de una comisión de representantes de municipios encartados con el objeto de formar una asociación llamada Unión Vascongada, cuyo objeto era reunir a los vascongados sin distinción de opción política; pero este proyecto no cuajó, a pesar de que según parece tenía el apoyo de los chavarristas. Las elecciones municipales de 1901, en que obtuvieron muy buenos resultados nacionalistas y socialistas, hicieron que Balparda abandonara sus ideas regionalistas y se mostrara como liberal demócrata. A partir de entonces, durante toda su vida, permaneció fiel a los principios del partido liberal, militando, en primer lugar, en el grupo de José Canalejas y, más tarde, en el de Santiago Alba. En diciembre de ese mismo año 1901 formó parte de la primera junta directiva de la Academia de Derecho y Ciencias Sociales de Bilbao. Balparda ocupa, dentro de las fuerzas dinásticas de Vizcaya, la posición más avanzada y la más liberal, afín a la de los jefes del partido liberal José Canalejas y Santiago Alba.
Concejal del Ayuntamiento de Bilbao y empresario
Elegido concejal representando al partido liberal, en noviembre de 1903 tomó posesión en enero de 1904, y aunque el alcalde Pedro P. Bilbao intentó negociar con los socialistas y republicanos que fuera elegido primer teniente de alcalde, no pudo ser al llegar a un acuerdo por su parte los republicanos y nacionalistas en el reparto de las tenencias, marginando a los socialistas, pero también a Balparda. En el nuevo ayuntamiento bilbaíno formó parte, junto con Gregorio Ibarreche, de la comisión mixta de la Diputación y del Ayuntamiento para la organización de una biblioteca, museo y ateneo públicos. Además de esta incipiente actividad política en el campo municipal, y su bufete, llevaba los asuntos legales de ciertas empresas además de participar en empresas como accionista.
Alcalde de Bilbao
Tras las elecciones municipales de 1905 fue nombrado nuevo alcalde de Bilbao por el gobierno presidido por el liberal Segismundo Moret. El nombramiento lo fue con fecha 26 de diciembre de 1905. La situación de minoría hizo que el ejercicio de su cargo fuera difícil. Sus intentos al comienzo de su mandato para consensuar entre los grupos el equipo de gobierno se vieron frustrados en las votaciones definitivas, que no fueron las acordadas. Uno de los primeros conflictos que tuvo en la alcaldía fue el escándalo promovido por los carlistas sobre los festejos del centenario de Juan Crisóstomo de Arriaga, en honor de quien se inició la construcción de un monumento, en marzo de 1906. En mayo de 1906, y aunque inicialmente el Ayuntamiento no iba a participar en los tradicionales actos de conmemoración del levantamiento del sitio de 1874, el discurso pronunciado por Balparda en alusión genérica del nacionalismo propició las protestas y petición de explicaciones de los concejales nacionalistas. En el verano de 1906 se inauguró, tras dos años de disputas, la estatua en homenaje a Casilda Iturrizar, bienhechora de la villa de Bilbao, aunque la ceremonia contó con el rechazo de los concejales nacionalistas y carlistas, así como, a última hora, de los socialistas. En agosto de 1906 se produjo un grave conflicto huelguístico en Vizcaya. Balparda, motejado desde ciertos sectores como favorable a los obreros fue de nuevo objeto de duras críticas. Pero sin duda, el tema estrella de su mandato fue la creación de la Caja de Ahorros Municipal.
El 30 de enero quedó al frente de la corporación, con carácter interino, el primer teniente de alcalde, Gregorio de Ibarreche. Balparda, si bien continuó como concejal hasta 1909, sus intervenciones fueron ya escasas, salvo asuntos puntuales (la autonomía municipal), dedicando su tiempo más a las actividades políticas y a preparar conferencias, como la pronunciada en el Centro Obrero en 1907 sobre Anexiones y urbanizaciones necesarias en Bilbao. Balparda, ya desde 1904 en su cargo de concejal, luego como alcalde, y luego fuera del Ayuntamiento se posicionó claramente a favor de una amplia autonomía municipal, frente a los poderes, casi sin límites, que mantenía la Diputación –desde la primera posguerra carlista– en el orden administrativo municipal (aprobación de cuentas, presupuestos, autorización de arbitrios, personal, etc.).
Presidente de la Sociedad "El Sitio" de Bilbao
Tras dejar la alcaldía, siendo todavía concejal, y al nombrar en febrero de 1907 jefe del partido liberal a Segismundo Moret, Balparda se alineó con el perdedor Canalejas. En diciembre de 1908, y tras unos meses tratando de reorganizar el liberalismo democrático, fue elegido presidente de la Sociedad El Sitio. Desde el cargo de presidente de El Sitio, redobló sus intentos de reorganizar las filas liberales, que desde la muerte de Víctor Chávarri –creador de “La Piña” o Unión Liberal en 1897– el último año del había discurrido por el camino de la fragmentación. El propósito de Balparda no era solo reagrupar las fuerzas liberales dinásticas (moretistas y canalejistas) sino llevar a cabo una operación más amplia hacia la izquierda, hacia republicanos e incluso socialistas, dejando al margen a las fuerzas conservadoras. Al no contar con prohombres del liberalismo local como Federico Echevarría (amigo de Moret) o Plácido Allende, se granjeó la desconfianza de algunos sectores liberales. Este intento no fraguó precisamente por la falta de confianza de los liberales dinásticos (Antonio de Arteche) hacia la inclusión de elementos no monárquicos. En diciembre de 1909 fue reelegido presidente de El Sitio, aunque prácticamente no ejerció puesto que se metió de lleno en la definitiva organización del partido liberal.
Fundación del partido liberal en Bilbao
La organización del partido conservador en Bilbao, en el verano de 1909 y la caída del gobierno Maura en octubre, estimuló no solo a que un liberal demócrata como Martínez Sevilla sustituyera a Horn en la alcaldía, sino también a retomar la idea de organizar un partido liberal, constituido finalmente, y no sin problemas de liderazgo entre Echevarría y Allende, en enero de 1910. Balparda formó parte del primer directorio de este partido, junto con figuras destacadas del liberalismo vizcaíno, como el ya citado Federico Echevarría Rotaeche y otros dos “Gregorios”. Gregorio Prados Urquijo y Gregorio de la Revilla. Sin embargo, pronto salió del partido: el apoyo dado por la cúpula del mismo a la candidatura de Echevarrieta en las elecciones de marzo y no presentar las propias para las Cortes fue la causa directa del abandono.
Durante la Primera Guerra Mundial
Este alejamiento de la política le permitió dedicarse a sus escritos periodísticos e históricos y a sus viajes, residiendo algunos meses en Londres en 1912. También publicó diversos dramas históricos como Tribunos de la plebe (1911) o Ardeliones (1914). En 1917 comenzó su participación en Hermes en la que publicó dos artículos. En estos años fue uno de los mantenedores de la famosa tertulia del “Lion d’Or”, en la Gran Vía, junto con Sánchez Mazas, de la Quadra Salcedo, Mourlane Michelena y cuando venía por Bilbao Miguel de Unamuno o José Ortega y Gasset, todos alrededor de Pedro Eguillor, quien mantuvo estrecha amistad con Balparda. En 1916 fundó Balparda un semanario, La Opinión, siendo también su principal soporte económico, aunque solo persistió hasta el verano de 1917. Su principal objetivo era servir de medio de comunicación de la opinión liberal y se destacó en enero de 1917 por su protesta contra la venida de Cambó a Bilbao con artículos publicados por su contertulio Rafael Sánchez Mazas. En relación con su actividad periodística, la mayoría de su producción hasta fines de 1916 se publicó en El Liberal, pero al ser adquirido por el republicano Echevarrieta se distanció de sus páginas.
La Liga de Acción Monárquica