thumb|left|150px|Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz. Sor Juana fue una de las más grandes reformistas del florecimiento de la cultura en Nueva España en el . Escribió grandes obras y fue plenamente conocida durante esa etapa. Se conoce como Consolidación de Nueva España al período en el cual la Nueva España alcanzó su madurez y se consolidó como la principal posesión colonial de España;Rosario Rico Galindo. Pág, 163 logrando, incluso, un gobierno autónomo y una independencia total de su país compatriota. Sin embargo, durante este período, España comenzó a perder su gran poder hegemónico como potencia mundial, debido a la decaída de su poderío naval, económico y político.Rosario Rico Galindo. Pág, 164 Dicha decaída, ocurrida en la segunda mitad del , fue propiciada por el puje de Inglaterra, Holanda y Francia en estos últimos aspectos. A partir de 1665, la flota inglesa se apoderó de puntos estratégicos en el Mar Caribe (Jamaica española y el enclave de La Baliza, actuales Jamaica y Belice) y se estableció temporalmente en las costas de Tabasco, amenazando al Imperio español. Mientras el poderío español se debilitaba, la Nueva España alcanzaba su madurez y, en la mitad del , se había consolidado ya como la principal posesión colonial de España; logrando una cierta autonomía política y económica respecto a su metrópoli. Siendo así, los criollos novohispanos comenzaron a ocupar cargos administrativos y eclesiásticos de importancia —aunque rara vez los más altos—, lo que los llevó a adquirir un importante poderío económico en el comercio, la minería y las haciendas.Lucas Alamán. Pág. 368 Por otro lado, las corporaciones civiles y eclesiásticas más importantes del virreinato, como la audiencia, los cabildos, el Consulado de Comerciantes de la Ciudad de México, la universidad, las órdenes religiosas, los pueblos indios y algunos gremios, afianzaron su preponderancia.Rosario Rico Galindo. Pág, 165

Durante el proceso de consolidación de Nueva España, destacó también un florecimiento cultural que marcó una etapa de apogeo. A lo largo de ese siglo destacaron grandes pensadores, literatos y científicos de la talla de Bernardo de Balbuena (1568-1627), Juan Ruiz de Alarcón (1580-1639), Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) y Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700). En gran medida la cultura alcanzó la cumbre gracias al arraigo y prestigio que habían logrado los diversos colegios administrados por las órdenes religiosas, en especial la de los jesuitas, y a la importancia académica que había alcanzado la universidad. thumb|200px El poder alcanzado por los criollos novohispanos al iniciar el , así como la consolidación de las corporaciones, el crecimiento económico y comercial, el florecimiento cultural y la estabilidad política interna, fueron factores que otorgaron a Nueva España una determinada autonomía política y económica e incluso cierta grandeza con respecto de una metrópoli en franca decadencia.

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Nueva España en el

La reafirmación de la autoridad española thumb|left|250px|Óleo del sigo XVIII que representa al virrey novohispano Antonio María de Bucareli y Ursúa. En el siglo XVII los virreyes habían adquirido cierta autonomía y las reformas borbónicas se encaminaron a restarles poder.Rosario Rico Galindo. Pág, 166 En 1700, apenas iniciando el , cambió la casa reinante española de los Habsburgo a los Borbón. A fin de reafirmar su autoridad, la nueva dinastía aplicó una serie de reformas encaminadas a reorganizar el gobierno y los territorios, tanto en España como en las colonias; a éstas se les conoce como reformas borbónicas.Margarita Ávila Ramírez. La reafirmación de la autoridad española. Así comenzó una nueva etapa en la organización del Imperio. Las reformas se aplicaron a partir del gobierno del primer monarca Borbón, Felipe V, pero alcanzaron su máxima expresión con el reinado de Carlos III, en la segunda mitad del siglo.

Los objetivos esenciales de las reformas eran obtener mayores recursos económicos, simplificar el comercio para hacerlo más eficiente, restar poder y riqueza a la Iglesia y reorganizar la administración pública.

Las causas que llevaron a los reyes de la dinastía Borbón a instituir las reformas son múltiples. Por un lado, España se había rezagado económica, científica y tecnológicamente respecto de otras naciones europeas como Inglaterra y Francia, naciones cuyas economías se fundamentaban en las pautas del liberalismo económico; España, en cambio sustentaba su economía en la minería colonial y no había dado impulso al proceso de industrialización. Con el oro y la plata que extraía de sus colonias, compraba a las naciones industrializadas gran cantidad de mercancías que ella no producía, por lo que cada vez eran mayores sus requerimientos de metales preciosos.

La demanda española de metales preciosos determinó que las reformas privilegiaran la minería novohispana con excepciones de impuestos, mientras afectaban otros sectores productivos como a los comerciantes, los dueños de haciendas y la burocracia, quienes debían pagar los mayores impuestos. Por otro lado, las reformas se encaminaron a disminuir la autonomía que había adquirido el poder del gobierno virreinal frente a la metrópoli y a reorganizar políticamente el inmenso territorio novohispano, dividiéndolo a finales del en intendencias con el fin de ejercer un mayor control. Las reformas restringieron el poder de corporaciones como el consulado de comerciantes de México e integraron una política fiscal eficiente.

El descontento y la búsqueda de representatividad La aplicación de las reformas borbónicas ocasionó tal malestar entre la población novohispana, y particularmente entre los criollos, que lejos de fortalecerse el poder de la Corona española sobre los territorios americanos, se debilitó; la economía novohispana decayó y el malestar social comenzó a hacerse evidente. Aunado a ello, las guerras que libró la nación española contra otras potencias europeas en la segunda mitad del mermaron su economía, a tal grado que España no pudo hacer frente a la devastadora crisis que supuso la invasión napoleónica a su territorio en 1808.Federico Navarrete. Pág. 152

Fueron muchas las medidas reformistas que ocasionaron gran descontento entre la población novohispana, entre ellas destacan:

La reorganización del territorio novohispano en intendencias. La llegada de funcionarios peninsulares pagados por la Corona para ponerlos en puestos clave del gobierno virreinal que antes ocupaban los criollos. Las restricciones al poder de la Iglesia católica y la expulsión de la orden de los jesuitas de los territorios españoles en 1767. La aplicación de estrictas medidas fiscales que afectaron los intereses de amplios grupos productivos, como la entrada en vigor en 1804 de la Cédula de consolidación de vales reales. La supresión del monopolio del Consulado de México para el cobro de impuestos, mediante la creación de nuevos consulados en Veracruz, Puebla y Guadalajara.

Las medidas reformistas afectaron principalmente a los criollos, quienes consideraban injusto que las riquezas americanas se exportaran a España y que los americanos fueran considerados súbditos de segunda clase a quienes se impedía participar en la toma de decisiones políticas. Estos factores promovieron un resentimiento criollo contra los peninsulares lo que fomentó el surgimiento de un sentimiento nacionalista y de identidad que los llevó a defender con orgullo lo que consideraban propio. El sentimiento nacionalista se hizo evidente, por ejemplo, con el guadalupanismo, es decir, la Virgen de Guadalupe se convirtió en un símbolo que representaba a todos los sectores de la población novohispana por igual.

El perfil de Nueva España hacia 1700 Nueva España era la posesión más rica del Imperio español al finalizar el , pues en el territorio novohispano a lo largo de ese siglo se había incrementado el comercio interno y se habían abierto nuevos caminos, sobre todo hacia el norte, donde se habían descubierto minas y fundado pueblos. El desarrollo minero, la fundación de ciudades y el poblamiento de más territorios habían favorecido la expansión comercial y la generación de una mayor riqueza interna. Al iniciar el Nueva España era el primer productor de plata en el mundo;Rosario Rico Galindo. Pág, 168 la producción agrícola y ganadera estaba consolidada y la producción de manufacturas era suficientemente amplia para satisfacer gran parte de las necesidades de la mayoría de la población indígena y mestiza. El comercio era dinámico y promovía la expansión del virreinato hacia el norte, por lo que el territorio llegó a abarcar incluso más de la mitad de lo que actualmente conforma Estados Unidos de América.

La floreciente economía novohispana permitió que la población comenzara a crecer y recuperarse de la drástica disminución sufrida en los y parte del , de tal forma que a lo largo del se duplicó pasando de tres a seis millones de habitantes. La vida cultural en las principales ciudades novohispanas era activa y muy rica; constituía un ejemplo de grandeza y suntuosidad para ciudades de otras posesiones españolas en América.Rosario Rico Galindo. Pág, 169 Sin embargo, la Corona española controlaba el comercio externo e impedía que sus colonias comerciaran con otras potencias navales y comerciales que a lo largo del habían adquirido un enorme poder económico, como Inglaterra, Francia y Holanda. Así, mientras esas naciones habían liberado su comercio estableciendo una relación abierta entre ellas, España continuaba monopolizando y centralizando el comercio con sus posesiones en América y Filipinas. Veracruz era el único puerto novohispano en el Golfo de México al que llegaban mercancías de Europa y del que salían productos americanos, mientras que en la costa del Pacífico sólo el puerto de Acapulco estaba autorizado para recibir y enviar mercancías a Asia (Filipinas) a través de la Nao de China.

El crecimiento de Nueva España

El auge económico En la segunda mitad del Nueva España alcanzó su madurez económica y los españoles, tanto peninsulares como criollos, comenzaron a cosechar los frutos desde los inicios de la etapa virreinal en el .Rosario Rico Galindo. Pág, 170 thumb|200px|Retrato del virrey Melchor Portocarrero Lasso de la Vega (1686-1688). El auge económico de Nueva España llevó una intensa relación comercial con la metrópoli, por lo que la lealtad con la Corona fue un elemento clave. La minería que había sido la principal actividad económica del , continuó su desarrollo y alrededor de los nuevos centros mineros se fundaban nuevas ciudades y se construían nuevos caminos para comunicarlas; la producción agrícola y ganadera en las grandes haciendas favorecía también la construcción de caminos buenos para transportar sus productos; asimismo la producción manufacturera se desarrolló de forma asombrosa, creándose cientos de ingenios para refinar azúcar, molinos de trigo para obtener harina y obrajes donde se cardaba la lana para fabricar tejidos.

El incremento en la producción llevó al comercio a un dinamismo tal, que éste se convirtió en la principal actividad económica novohispana en la segunda mitad del . Sin embargo la actividad comercial, especialmente la Marítima, estaba estrechamente vigilada y controlada por el Estado español en su política mercantilista de fronteras cerradas.