thumb|Bandera de la Provincia de Buenos Aires. La historia de la provincia de Buenos Aires abarca muchos hechos que son parte historia de la Argentina y muchos otros comparte también con la de la ciudad homónima. Este artículo describe fundamentalmente los hechos de importancia para la provincia, como la separación del resto del país, su posterior unificación, la separación de su antigua capital y la fundación de su capital actual.

Época colonial thumb|250px|el Cabildo de Buenos Aires fue una institución que funcionó desde la fundación de la ciudad en 1580 hasta 1821, año en que fue reemplazada en sus funciones legislativas por la Junta de Representantes de Buenos Aires. La historia de la provincia de Buenos Aires empieza junto con la historia de la Argentina, cuando el Río de la Plata es descubierto en 1516 por la expedición de Juan Díaz de Solís, quien buscaba un paso hacia las Indias Orientales.Biografía de Juan Díaz de Solís Solís desembarcó en la Isla Martín García, siendo así el primer europeo en pisar suelo argentino, pero murió en un ataque de un grupo de aborígenes y los restantes tripulantes regresaron a España. Mientras por un lado Fernando de Magallanes continuaba la búsqueda del paso que llevara a los navegantes europeos hacia Asia (la cual encontraría al cruzar el Estrecho de Magallanes), el primer adelantado Pedro de Mendoza fundó el puerto de "Nuestra Señora María del Buen Aire" el 2 de febrero de 1536. "...Mendoza fundó el 2 de febrero de 1536 sobre la margen meridional un primer asentamiento, el Puerto de Nuestra Señora María del Buen Aire (el actual Buenos Aires)." - Pedro de Mendoza La ciudad fue sitiada y asaltada por los Querandíes, y en 1541 fue abandonada por los españoles, quienes se trasladaron a Asunción. Aun así, el sitio seguía teniendo una ventaja estratégica para los españoles, que desde ahí podían comerciar con España y preparar la expansión hacia el sur del continente."...No obstante, en razón de su estratégica ubicación geográfica era el punto más adecuado a partir del cual se podía continuar la colonización hacia el sur del continente..." - Síntesis Histórica de la Provincia de Buenos Aires Por esta razón, partiendo de Asunción, Juan de Garay refundó la ciudad el 11 de junio de 1580, esta vez bajo el nombre de "Ciudad de la Santísima Trinidad del puerto de Santa María de los Buenos Aires". Esta se convirtió más adelante en la capital de la gobernación del mismo nombre, y luego del Virreinato del Río de la Plata.

Posteriormente, Garay comenzó a recorrer el territorio inexplorado, pasando por Tuyú, Tordillo y Kakel Huincul, llegado hasta el Cabo Corrientes. Juan de Garay repartió entre sus acompañantes las tierras que se fueron descubriendo, situando las estancias destinadas a la cría de ganado junto al Río de la Plata. La estancia "vaquería" fue sometida al régimen de encomienda y condensó la actividad agropecuaria de la provincia, principal actividad económica de la población española. La misma también se convirtió en fortín para mantener a raya los ataques de la población indígena local. Desde la ciudad de Buenos Aires se abrieron rutas hacia otras ciudades del Virreinato, y junto a ellas se establecieron otras como Baradero, Luján, Quilmes y San Andrés de Giles. La estancia aumentó su importancia al establecerse la industria del saladero, la exportación, y el prestigio de la lana local en Europa.

De la Revolución de Mayo al ascenso de Rosas thumb|150px|En verde oscuro el territorio de Buenos Aires antes de la reunificación en 1861 y en verde claro su territorio pretendido. La Revolución de Mayo abrió interesantes perspectivas para la ganadería, ya que no sólo implicaba el fin del monopolio español del comercio exterior sino también la introducción de sistemas y mejoras en la actividad desarrollados en otros países y de otras razas de ganado. La incorporación del alambrado permitió definir la propiedad de la tierra trazando límites claros, que hasta entonces eran vagos e imprecisos.

El 16 de febrero de 1820, a consecuencia de la Anarquía del Año XX, la provincia se constituyó en entidad política autónoma, designándose a Manuel de Sarratea como su primer gobernador. Su territorio nominal abarcaba desde la ciudad de Buenos Aires hasta la cordillera de los Andes por el oeste, y hasta la Patagonia oriental por el sur, incluyendo las islas Malvinas. Se excluyeron los territorios asignados a Entre Ríos y Corrientes, creadas en 1814, y de Santa Fe, de 1815.

Pero el territorio bajo control efectivo era muy limitado: desde la ciudad de Buenos Aires hasta unos 60 km a la redonda. Los amerindios se resistían tenazmente a la penetración del hombre blanco en las tierras que habitaban. La introducción al continente americano del caballo durante la primera fundación de la ciudad y la habilidad de los aborígenes para domesticar a los que se habían vuelto cimarrones, les permitió lanzar violentos ataques llamados malones. Sucesivos gobiernos bonaerenses intentarían, por un lado, frenar los malones, y por otro, controlar territorios mediante diversas operaciones: la construcción de fortines defensivos, la realización de expediciones punitivas, la Zanja de Alsina, etc. En 1823 la primera ciudad que había sido fundada en la época patria, Dolores, un malón la destruyó por completo, lo cual aumentó la preocupación de los pobladores respecto de los grupos aborígenes y la frontera con sus territorios.

Entre 1820 y 1824 gobernó Buenos Aires Martín Rodríguez, que realizó históricas reformas (como la primera ley electoral argentina en 1821, aplicada sólo a la provincia de Buenos Aires). Dictó la ley de supresión de los cabildos de origen hispánicos y creó la justicia de paz el 22 de enero de 1822. Fueron nombrados 28 jueces de paz de campaña, uno para cada partido. Durante su gobierno, los estancieros se expandieron hacia el sur, hasta el río Quequén Grande, apoyados por algunas expediciones militares.

Lo sucedió Juan Gregorio de Las Heras, que reunió el Congreso General de 1824, por el cual se pretendió unificar el país. En 1826, el Congreso nombró presidente a Bernardino Rivadavia, de tendencia centralista, que continuó con la política económica librecambista que venían llevando adelante los gobiernos porteños.Manual de Historia Constitucional Argentina 2, pág 46-57. Celso Ramón Lorenzo

Cuando Rivadavia asumió la presidencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, presentó al Congreso un proyecto de capitalización de la Ciudad de Buenos Aires, mediante el cual la Ciudad de Buenos Aires y gran parte de la campaña circundante se proclamaba capital del Estado, y se dividía el resto de la provincia en dos. El proyecto originó fuertes resistencias: el federalismo porteño, se opuso, en defensa de las instituciones de las provincias garantizadas por la ley fundamental, en especial el puerto y la aduana, principal fuente de recursos de la provincia. No obstante, la ley fue sancionada ese mismo año.Historia general de España y América: Emancipación y nacionalidades americanas, pág 555-560. Luis Suárez Fernández.

El gobernador de la provincia, Las Heras, cesó en su cargo por decreto del Poder Ejecutivo. La Junta de Representantes fue disuelta, y se nacionalizaron el ejército de la provincia, las tierras públicas, la aduana y todas las propiedades provinciales.

La Guerra del Brasil, que finalizó con la independencia uruguaya, y la Constitución unitaria de 1826, rechazada en el Interior del país, terminaron con la caída de Rivadavia. En su lugar asumió como gobernador de Buenos Aires Manuel Dorrego, partidario del federalismo, quien finalizó la guerra con los brasileños y reconoció la independencia del Uruguay. Los unitarios, sublevados por Juan Lavalle, fusilaron a Dorrego. Esto terminó con el régimen presidencial y reanudó la guerra civil entre unitarios y federales.

Gobierno de Juan Manuel de Rosas

thumb|left|Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires que suscitó grandes polémicas.

En 1829 Juan Manuel de Rosas, tras derrotar a Lavalle, asumió el gobierno de la provincia con "Facultades Extraordinarias", y conservando la delegación de las relaciones exteriores por parte de las demás provincias. Gobernó hasta 1832 con rasgos autoritarios y personalistas. Rosas realizó una campaña en la Patagonia, donde luchó contra las tribus indígenas. Desde 1832 hasta 1835 gobernaron tres gobernadores débiles: Juan Ramón Balcarce, Juan José Viamonte, y Manuel Vicente Maza. Los tres renunciaron por presión de los "rosistas", y el último de ellos a causa del asesinato del caudillo Facundo Quiroga en Barranca Yaco, ideado por los hermanos cordobeses Reynafé.Buenos Aires y el país, págs 80-82, 97, 102, 110. Félix Luna.Biografía de Juan Manuel de Rosas , por Felipe Pigna en El Historiador.

En 1835, en medio de esta anarquía, Rosas fue elegido gobernador de Buenos Aires, con el agregado de tener la «Suma del Poder Público», esto es: los poderes del Estado resumidos en su persona. Un posterior plebiscito popular legitimó en forma amplia su designación. Inició una política económica proteccionista, aunque sin fomentar explícitamente nuevas industrias, y hubo una cierta regresión en la educación popular. Con sus atribuciones inició un régimen dictatorial que se caracterizó por la persecución de los opositores —unitarios, federales "cismáticos", ciertos extranjeros, y ciertos intelectuales— que en muchos casos fueron ejecutados o asesinados, u optaron por exiliarse en países limítrofes. Su política centralista generó sublevaciones en su contra en el interior del país, y su autoritarismo provocó la oposición de los romanticistas de la «Generación del 37», grupo de jóvenes intelectuales, entre ellos, Juan Bautista Alberdi, Esteban Echeverría, y Domingo Faustino Sarmiento, que desde el Salón Literario criticaron mucho al régimen.

Entre 1838 y 1840, Rosas resistió el bloqueo francés, establecido con la excusa de supuesta discriminación a ciudadanos de esa nacionalidad. Una vez levantado éste, venció a la poderosa Coalición de las provincias del Norte, y sitió Montevideo entre 1843 y 1851, ayudando al expresidente uruguayo Manuel Oribe, derrocado en su país. Además, resistió de forma admirable el bloqueo anglo-francés, desde 1845 a 1848, y logró aplastar una última sublevación de la provincia de Corrientes.

En sus últimos años de gobierno, las renuncias de Rosas se repitieron simbólicamente; el caudillo entrerriano Justo José de Urquiza aceptó una de ellas con su denominado «Pronunciamiento», y decidió asumir él mismo las relaciones exteriores de su provincia. El caudillo porteño respondió con furiosas invectivas, pero su reacción militar fue insuficiente: se enfrentaron en la Batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. En esta batalla, la más grande de la historia sudamericana, el Ejército Grande, al mando de Urquiza, derrotó a los miles de soldados del ejército federal. Tras este hecho, Juan Manuel de Rosas inició su exilio en Inglaterra.

Buenos Aires como Estado independiente

El triunfo militar de Urquiza sobre Rosas cristalizó con la organización de la Confederación Argentina por medio de una constitución federal. Entre las imposiciones que se realizaban a Buenos Aires estaba nacionalizar los ingresos aduaneros de su puerto y federalizar su capital, la ciudad de Buenos Aires, que pasaría a ser capital de la Confederación. Esto no fue de agrado de los porteños, que experimentaban una prosperidad muy superior al resto de las provincias gracias a los ingresos de la Aduana. Así, algunos grupos de políticos apoyaron la exclusión de Buenos Aires de la Confederación constitucional, recién creada.

La revolución del 11 de septiembre de 1852 tomó el poder, excluyendo a los partidarios y representantes del general Urquiza; éste se negó a aplastarla, por considerar que gozaba de apoyo popular.