Cotija de la Paz es la cabecera del municipio homónimo, ubicada en el occidente del estado mexicano de Michoacán, en los límites de Jalisco.
Cotija es el lugar de nacimiento de varias figuras religiosas, entre ellas san Rafael Guízar Valencia y el sacerdote Marcial Maciel Degollado.
El Queso Cotija se elabora en esta región. Esto influyó en su nombramiento en el año 2023 como Pueblo Mágico de México.
Toponimia
La palabra «Cotija» viene del chichimeca cotixani.que significa ‘lugar donde la garganta está más ensanchada’. También, un documento de fines del utilizó la grafía «Cotixa» para referirse al valle y sus adyacencias.
Desde 1790, Cotija fue oficialmente designado como pueblo, dejando de ser congregación.
Durante una visita que el gobernador de Michoacán, Aristeo Mercado, hiciera al pueblo, se dio cuenta de que los hijos de Cotija no habían nacido para vivir y enriquecerse con la política, sino que amaban la paz, el orden, la tranquilidad y el progreso. Con estas impresiones regresó a Morelia y dos años después decretó que desde el 5 de mayo de 1896 el «pueblo de Cotija» tuviera el rango de «ciudad» y llevara el nombre de «Cotija de la Paz».
Historia
Existen diferentes versiones sobre la fecha exacta de la fundación del pueblo. Sin embargo, el sacerdote José Romero Vargas dedicó varios años de su vida a la investigación histórica de esta, que fue su tierra natal. Después de varios años de encuesta determinó que esta era la más posible y verídica versión sobre la fundación de Cotija:
Durante los primeros años del dominio español formó parte de la encomienda de Tarecuato-Tepehuacán, concedida a don Antonio Caicedo. En el último cuarto del el virrey autorizó que familias españolas se asentaran en el valle, formándose una congregación dentro del corregimiento de Tingüindín.
Entre 1575 y 1576 en el sitio que los antiguos llamaban Cotixa, y muy cerca de un cristalino riachuelo que después llamaron El Río Claro, sentó don Melchor Manzo de Corona sus casas de morada. Con él llegaron también su esposa, doña Juana Pérez, sus hijos Melchor y Leonor, y algunos indígenas, como Juan Alonso, nacido en Tacatzcuaro.
De 1581 a 1595, se establecieron alrededor de esta estancia otros once colonos españoles. Algunos edificaron sus casas y con perseverancia se dedicaron, principalmente, a la ganadería. Al transcurrir de los años y atraídos por el buen clima y la belleza de la zona, se fueron avecindado otras familias españolas. Ya para este entonces se le conocía como El Rincón de Cotixa y la estancia de don Melchor Manzo era considerada como la cabecera o centro de las demás. Por esta razón en ella se construyó una primitiva capilla a Nuestra Señora del Pópolo y se hacía los domingos el tianguis.
Ya desde antes de 1730, la capilla de El Rincón de Cotija tenía sacerdote de pie, pero los bautismos, los casamientos y los entierros no se permitían y era forzoso acudir a la sede parroquial en Tinguidin.
En noviembre de 1740 se remedió, cuando el obispo de Michoacán, fray Marcos Ramírez del Prado, permitió que se diera sepultura en la capilla y el atrio. Entre el 2 al 5 de agosto de 1759, durante una visita oficial del Juez Comisario, subdelegado para Ventas y Composiciones de Tierras y Aguas Baldías y Realengas de la jurisdicción de Xiquilpan, Periban, y Tinguindín, el señor licenciado don Francisco Antonio de Echavarri, decretó que a partir de esa fecha El Rincón de Cotixa y el Llano de Titiacoro quedaran unidas para siempre en un solo nombre, con la categoría oficial de La Congregación de Cotija.
El 12 de octubre de 1810 se formó un destacamento para lucha por la Independencia. El 12 y 13 de noviembre de 1813 jefes insurgentes atacaron a las fuerzas realistas del capitán Miguel de la Mora. El 20 de marzo de 1918 las fuerzas de Inés Chávez García saquearon e incendiaron la ciudad.
En diciembre de 1920, las fuerzas del general Lázaro Cárdenas, estuvieron de paso por la población. El 27 de diciembre de 1939 se firmó la resolución presidencial que formó el Ejido de Cotija y sus anexos.
También es importante destacar la participación de Cotija en la guerra Cristera en México (1926 a 1929), dicha participación fue dirigida por el General Jesús Degollado Guízar.
La población de Cotija a inicios del se distinguía por una sentida religiosidad, expresada en variadas tradiciones piadosas y en el florecimiento de vocaciones sacerdotales y religiosas, habiendo sido esta localidad cuna de seis obispos dentro de la Iglesia Católica.
Herencia Europea: España, Italia, Portugal, y Francia
Cotija de la Paz, destacada por su rica herencia cultural, es una localidad que refleja la fuerte influencia europea en su población, particularmente de ancestros provenientes de España, Italia, Portugal y el sur de Francia. Los primeros españoles en llegar eran principalmente de las regiones de Andalucía, Llerena y Galicia.
Estas áreas son conocidas por su rica tradición agrícola y artesanal, la cual ha tenido un impacto significativo en las costumbres y prácticas locales. Se recibieron a personas de Italia, cuyas contribuciones son evidentes en diversos aspectos de la vida cultural y cotidiana. Estas familias trajeron consigo técnicas avanzadas de trabajo en cuero y agricultura, adaptándose bien al clima de Michoacán.
Los inmigrantes del sur de Francia llegaron de áreas cercanas a la frontera con España, incluyendo los departamentos de Aveyron, Tarn, Perigord, Dordoña y Pirineos Orientales. Aportaron por generaciones habilidades en la producción de productos lácteos, fundamentales para el desarrollo de la industria local.
Esta diversidad de orígenes europeos ha creado un tejido social único en Cotija de la Paz, donde las tradiciones y costumbres de estos diferentes grupos se han entrelazado, formando una identidad cultural rica y variada que se manifiesta en la vida diaria de la ciudad y en sus celebraciones tradicionales.
Cotija: Un Encuentro con la Historia Sefardita
La ciudad de Cotija es conocida no solo por su rica historia local, sino también por su conexión con la diáspora de los judíos sefarditas. Originarios de la península ibérica, estos judíos fueron expulsados de España y Portugal durante la Inquisición, un evento que los dispersó a diversas partes del mundo, incluyendo Ámsterdam, Londres, Brasil y finalmente México. Algunos sefarditas eligieron Cotija como su nuevo hogar, donde secretamente conservaron sus tradiciones y enseñanzas para proteger su linaje y mantener viva su fe. A pesar de las adversidades, lograron influir discretamente en el tejido social y cultural de la región, dejando un legado que perdura hasta hoy.
La presencia de los judíos sefarditas en Cotija no solo es un capítulo de la historia universal o de la historia de una minoría religiosa, sino un testimonio de resistencia cultural y adaptación. A través de una meticulosa recopilación de anécdotas familiares, tradiciones, documentos y estudios genealógicos, se revela la influencia sefardita como una pieza clave en el mosaico cultural de Cotija.
Se enlaza la microhistoria con la historia regional y universal, ofreciendo una perspectiva casi perfecta de cómo estos individuos, con sus raíces profundamente ancladas en Sefarad, han mantenido su identidad a lo largo de generaciones. Al afirmar y celebrar el linaje judío de sus ancestros, los descendientes de los sefarditas en Cotija continúan siendo testigos vivos de su rica herencia histórica y de su inquebrantable fe.
Geografía El relieve está constituido por el sistema volcánico transversal, sierra de San Ángel; cerros de la Corona, Verde, Blanco, del Pinal; y el valle de Cotija, cerro del Picacho entre otros.
El clima es tropical y templado con lluvias en verano. Tiene precipitación pluvial de 900.0 milímetros y temperaturas que oscilan de -3.º en invierno a 40.0º en primavera.
En el municipio predominan los bosques: bosque mixto y bosque tropical caducifolio. Su fauna la conforman el venado, zorrillo, lince, puma o león de montaña, onza, águila, halcón, gavilán zorro, conejo, liebre, ardilla, tlacuache, tejón, tuza, armadillo, coyote, garza, pato y pez bagre, entre otros.
Los suelos del municipio datan de los periodos cenozoico, terciario y plioceno; corresponden principalmente a los del tipo chernozem y chesnut.
Su uso es primordialmente forestal, ganadero y agrícola.
Su hidrografía se integra por los ríos de Cotija (Claro y Cuervo), Tajo, Ejes y Agostadero, Río de Huertas, Río de Ventanas, además de arroyos formados durante la temporada de lluvias tradicionalmente conocidos como; el salto, la ranita, la barranca ancha entre otros.
También cuenta con lagos y lagunas de formación natural como son La Laguna de San Juanico, Laguna del Paso, Laguna del Moral, Laguna de la Magdalena entre otros, además de represas artificiales para riego.
Demografía Cotija de la Paz cuenta según datos del XIV Censo General de Población y Vivienda con una población en 2020 de 14 074 habitantes de los cuales 6761 son hombres y 7313 son mujeres. Es por su población la 34.ª localidad más poblada de Michoacán.
Población de Cotija de la Paz 1900-2020
Monumentos históricos
Parroquia de Nuestra Señora del Popolo Su construcción comenzó en 1854 a cargo del arquitecto José María Yerena, quien fuera un eminente arquitecto perteneciente a la masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y que dejó indicios de simbología de la orden de los Caballeros templarios, Simbología francmasónica y Rosacruz. Mismos que pueden ser observados alrededor y al interior de la edificación.
Es un edificio de grandes dimisiones, de estilo barroco y neoclásico. La arquitectura barroca prefiere el uso de las líneas curvas y las superficies ondulantes. En este sentido, abandona las líneas rectas y las superficies planas. La arquitectura barroca se caracteriza por crear efectos atmosféricos mediante la manipulación y regulación de las entradas de luz. La búsqueda de los efectos del claroscurso es una constante.
El cuerpo y cimientos están construidos de roca, adornamos con molduras de cantera rosa talladas a mano, una torre de aproximadamente 70 metros de altura, elaborada únicamente en cantera rosa la cual alberga un campanario en su primer nivel, donde se pueden encontrar 5 campanas, destacando la Campana de Nuestra Señora del Popolo, la cual se cree está hecha mayormente de oro y plata por su característico sonido y duración de resonancia, además cuenta con un reloj mecánico operado por pesas y que hace sonar un conjunto de 3 campanas cada 15 minutos y un conteo de campanadas cada hora según corresponda, dicho reloj fue donado por Santos Degollado Carranza.
La cúpula o calota es un elemento sobresaliente de la parroquia ya que es única en su tipo en todo el continente, se trata de una cúpula suspendida únicamente sobre columnas elaborada de cantera negra/café, adornada con vitrales con motivos religiosos; con un estilo similar al de la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Se cree que debajo de la parroquia existen túneles subterráneos que en un primer momento fueron hechos como drenajes y que posteriormente fueron ampliados para que quepa de pie una persona. Esto con la finalidad de esconder a los fieles católicos durante la guerra Cristera y que se conectan con los tunes ya descubiertos (aunque poco explorados) que corren debajo del centro de la ciudad y en las calles principales. Se cree que el acceso a dichos túneles esta debajo de la pila de bautizo de la parroquia. También se cree que los túneles eran utilizados para esconder oro y bienes de los invasores
Centro histórico Distintos Ayuntamientos y sociedades civiles han tratado de conservar la apariencia tradicional del centro de Cotija pavimentado con cantera rosa, iluminación arquitectónica, iluminación colonial, preservación de las plazas, jardines y electrificación subterránea, además de construcciones coloniales como la que fuera la casa de Rafael Guízar y Valencia.
Museo