Un alegato antisemita son «informes sensacionalistas, tergiversaciones o invenciones» que difaman al judaísmo como religión o a los judíos como grupo étnico o religioso. Desde la Edad Media, han formado parte de teorías conspirativas antisemitas más amplias.
Algunos alegatos antisemitas o falsas acusaciones se remontan al nacimiento del cristianismo, como la alegación de que los judíos son responsables colectivamente de la crucifixión de Jesús. En la Europa medieval, el alcance de los alegatos antisemitas se amplió y se convirtió en la base de las persecuciones regulares y las expulsiones formales de los judíos en Inglaterra, Francia, Alemania, España y Portugal. Durante esta época, se creía que los judíos causaban epidemias como la peste negra envenenando los pozos. También se acusaba a los judíos de consumir ritualmente la sangre de los cristianos.
A partir del , surgió la idea de que los judíos estaban conspirando para establecer el control sobre el mundo y dominarlo promoviendo el capitalismo y dedicándose a la banca y las finanzas. En el , otros alegatos antisemitas alegaban que los judíos eran responsables de la propagación del comunismo y trataban de dominar los medios de comunicación. Estos alegatos antisemitas que tenían contextos políticos y económicos se convirtieron en mitos políticos que fueron fundamentales para la visión del mundo de Adolf Hitler, y persisten hasta nuestros días.
El negacionismo del Holocausto también se considera una teoría de la conspiración antisemita debido a su posición de que el Holocausto fue un engaño o una tergiversación y fue diseñado para promover los intereses de los judíos y/o justificar la creación del Estado de Israel.
Acusaciones contradictorias Un alegato antisemita es un discurso en contra de los judíos que puede incitar al antisemitismo. A pesar de haber sido desmentidas extensamente, los alegatos antisemitas frecuentemente son parte de más grandes teorías de la conspiración judía. De acuerdo con Kenneth S. Stern:
El antisemitismo ha sido llamado «el odio más largo».Our common inhumanity: anti-semitism and history por Richard Webster (una revisión del Antisemitism: The Longest Hatred por Robert S. Wistrich, Thames Methuen, 1991 Un número de investigadores ha notado contradicciones e irracionalidad en los mitos antisemitas. León Pinsker hizo notar, desde 1882:
Jocelyn Hellig escribe en su libro del 2003, The Holocaust and Antisemitism: A Short History:
Alegatos
Acusaciones de deicidio De acuerdo con Jeremy Cohen, "incluso antes de que aparecieran los Evangelios, el apóstol Pablo (o, más probablemente, uno de sus discípulo) presentó a los judíos como los asesinos de Cristo"...los judíos; éstos son los que dieron muerte al Señor y a los profetas." (Primera epístola a los tesalonicenses 2:14-15). Pablo y los evangelistas no condenaban a todos los judíos como asesinos de Dios y su mesías. La condenación, sin embargo, seguiría pronto."Jeremy Cohen (2007): Christ Killers: The Jews and the Passion from the Bible to the Big Screen. Oxford University Press. p. 55 ISBN 0-19-517841-6
Según los testimonios del Nuevo Testamento, las autoridades judías en Judea acusaron a Jesús de blasfemia y buscaron su ejecución. Sin embargo, las autoridades judías carecían de la autoridad para condenar a Jesús a muerte, de acuerdo con Juan 18:31, sin embargo en los Hechos 6:12 se dice que ellos ordenaron la lapidación de San Esteban y también a Santiago el Justo según las Antigüedades judías 20.9.1. En la versión académica del nuevo testamento del Jesus Seminar, la traducción para el Juan 18:31 dice: "es ilegal para nosotros: La precisión de esta afirmación es dudosa." Ellos llevaron a Jesús a Poncio Pilato, el gobernador Romano de la Provincia de Judea, quien "consintió" la ejecución de Jesús.
Pilato es presentado en los testimonios de los Evangelios como un cómplice renuente a la muerte de Jesús. Algunos estudiosos modernos han cuestionado la precisión histórica de tal descripción. Estos historiadores sugieren que un gobernador romano como Pilato no hubiera dudado en ejecutar a algún líder cuyos seguidores presentaran una amenaza potencial al poder romano. Sin embargo, el evangelio indica que pudo haber duda por parte de las autoridades judías y romanas para actuar inmediatamente o innecesariamente frente a una potencial oposición popular (Mateo 26:4-5; Marco 15:12-15; Lucas 22:1-2). Estos académicos también sugieren que el relato del evangelio puede haber reducido el rol de los romanos en la muerte de Jesús durante un tiempo cuando el cristianismo estaba luchando para ganar aceptación en el mundo romano. Aun así, los cuatro evangelios afirman de manera uniforme que el gobernador romano Pilato fue parcialmente responsable de la ejecución de Jesús, en lugar de exonerarlo, y no es claro si culpar a Pilato completamente, décadas después de su reino, hubiera disminuido la aceptación del cristianismo.
Tal y como relata Eusebio de Cesarea, el propio Constantino I también acusó al pueblo judío de deicidio tras el primer concilio ecuménico del cristianismo convocado por él mismo, el concilio de Nicea del año 325. En una carta dirigida a las iglesias tras la celebración del mismo, el emperador exhortaba a los cristianos a no celebrar la Pascua junto a los judíos, «quienes al haber manchado sus manos con nefando crimen, forzosamente han de tener, los desgraciados, ensombrecidas sus almas». En la misiva, además, ordenaba no tener nada en común con «esa detestable chusma judaica» y «hombres infames», poseedores de una «abyecta conciencia» por ser los responsables del «asesinato del Salvador» o «asesinato del Padre».
Como parte del Concilio Vaticano II, la Iglesia católica, bajo el papa Pablo VI, emitió el documento Nostra Aetate, que refuta la acusación de deicidio de la que eran objeto los judíos.
Acusaciones de profanación de la hostia Artículo principal: Profanación de la hostiathumb| La Fuente de la Gracia o El triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga,El segundo título es solo decimonónico: Pedro de Madrazo, "El triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga, cuadro en tabla del siglo XV atribuido a Jan van Eyck", Museo Español de Antigüedades 4, Madrid, 1875, p. 39 (The Fountain of Life, accedido 24 de noviembre de 2013). cuadro de pintor anónimo, c. 1430-1455.Bruyn lo fecha en 1455, ver Josua Bruyn, "A Puzzling Picture at Oberlin: The Fountain of Life", Allen Memorial Art Museum Bulletin, Vol. 16, N°1, 1958, pp. 4-17; ver también Benzion Netanyahu, The Origins of the Inquisition in 15th-Century Spain, Nueva York, 1995, pp. 181-82; y L. Dequeker, "Jewish Symbolism in the Ghent Altarpiece of Jan van Eyck (1432)", Dutch Jewish History: Proceedings of the Symposium on the History of the Jews in the Netherlands, ed. J. Michman y T. Levie, 1984, pp. 347-62 (Spanish Fountain of Life; accedido 24 de noviembre de 2013). Se trata de una alegoría teológica y una imagen al parecer producida como consecuencia de una acusación de profanación de hostias en Segovia.Josua Bruyn, "A Puzzling Picture at Oberlin: The Fountain of Life", Allen Memorial Art Museum Bulletin, 1958, pp. 4-17 (Spanish Fountain of Life). En la parte superior Cristo sentado en su trono, acompañado de la Virgen y San Juan, a cuyos pies emana un río de hostias consagradas. En la parte inferior, a la izquierda la Iglesia cristiana, encabezada por el papa; a la derecha la Sinagoga,Por "Sinagoga" se entiende en este caso no el recinto destinado a la oración, sino a la Ley Escrita del judaísmo, entendida aquí no como la Torá propiamente dicha, sino como un "Antiguo" Testamento. representada por un grupo de judíos junto a un sumo sacerdote con sus ojos vendados, simbolizando ello la no percepción de "la luz del cristianismo".Judith Resnik and Dennis Curtis, From Fool’s Blindfold to the Veil of Ignorance, Yale Law Report, 2011, pp. 14-15. Para un análisis de este último aspecto, precedido por e indudablemente ligado a la alegoría eclesiástica denominada "Sinagoga", véanse los textos desarrollados por Bart Fransen ("Jan van Eyck y España", Anales de Historia del Arte, vol. 22, número especial, 2012, pp. 39-58) y Mariano Akerman (Texto de disertación presentada en Buenos Aires en octubre de 2013; Documenta: Sinagoga—la llave del enigma, 3 de noviembre de 2013). thumb|Quema de un grupo de judíos acusados de haber profanado hostias en Deggendorf, Baviera, 1492. Xilografía coloreada de Hartmann Schedel, Las Crónicas de Núremberg (Liber Chronicarum: Die Schedelsche Weltchronik), Alemania, 1493. Durante la Edad Media en Europa, se decía que los judíos robaban la hostia consagrada y la profanaban para actuar la crucifixión de Jesús mediante el apuñalamiento o la quema de la hostia, o usándola para otra cosa. Las acusaciones eran apoyadas solo con el testimonio de los acusadores.Miri Rubin, Gentile Tales: The Narrative Assault on Late Medieval Jews, University of Pennsylvania Press, 2004, p. 130. ISBN 978-0-8122-1880-0
La primera acusación registrada de profanación de la hostia por parte de judíos fue hecha en 1243 en Berlitz, cerca de Berlín, y como consecuencia de esta acusación, todos los judíos de esa ciudad fueron quemados; desde entonces, la localidad tomó el nombre de Jüdenberg (ciudad de los judíos).Carolyn Walker Bynum, Wonderful Blood: Theology and Practice in Late Medieval Northern Germany and Beyond, University of Pennsylvania Press, 2006, p. 69. ISBN 978-0-8122-3985-0 Según Jeremy Cohen, la primera acusación de profanación de la hostia ocurrió en 1290 en París;Jeremy Cohen (2007). p. 103 de acuerdo a Cohen,
En los siglos siguientes, acusaciones similares circularon a través de Europa, usualmente acompañadas de masacres. Las acusaciones de profanación de la hostia terminaron después de la Reforma cuando Martín Lutero en 1523 y luego Segismundo II Augusto Jagellón en 1558, se pronunciaron en contra de esa acusación.Simon Dubnow, History of the Jews in Russia and Poland, Avotaynu, 2000, p. 38 ISBN 1-886223-11-4 Sin embargo, instancias esporádicas del libelo de la profanación de la hostia ocurrieron aun en el y . En 1761 en Nancy, varios judíos de Alsacia fueron ejecutados bajo el cargo de profanación de la hostia. La última acusación registrada tuvo lugar en Bislad, Romania, en 1836.Dennis Prager, Joseph Telushkin, Why the Jews? The Reason for Antisemitism, Touchstone (reimpresión), 1985, p. 103. ISBN 978-0-671-55624-2.
Acusaciones de sacrificio humano y libelo de sangre
«La acusación del libelo de sangre, otro famoso alegato antisemita, también es una creación del siglo XII».John Kelly (2005): The Great Mortality: An Intimate History of the Black Death, the Most Devastating Plague of All Time p. 242 La primera acusación de sacrificio humano contra los judíos fue la de Guillermo de Norwich, reportada por el monje Thomas de Monmouth.Alexis P. Rubin, ed. (1993): Scattered Among the Nations: Documents Affecting Jewish History. 49 to 1975. Wall & Emerson. p. 109 ISBN 1-895131-10-3. El reporte es citado desde: Robert Chazan (1980): Church, State and Jew in the Middle Ages. Behrman House, pp. 142-145
Las descripciones de tortura y sacrificio humano en el libelo de sangre antisemita es contraria a muchas de las enseñanzas del judaísmo. Los Diez mandamientos prohíben el asesinato. El uso de la sangre (humana o cualquier otra) para cocinar está prohibida por la Cashrut y la sangre y otras descargas del cuerpo humano son consideradas ritualmente sucias. (Lev 15) El Tanaj (Antiguo Testamento) y el Halajá presentan al sacrificio humano como uno de los males que separaban a los paganos de Canáan de los Hebreos. (Deut. 12:31), (Segundo Libro de los Reyes 16:3) Los judíos tenían prohibido involucrarse en esos rituales y eran castigados por hacerlo (Ex 34:15), (Lev 20:2), (Deut 18:12), (Jer 7:31). La limpieza ritual para los sacerdotes prohibía incluso estar en el mismo cuarto que un cadáver (Lev 21:11).