Los calderones o ballenas piloto (Globicephala) son un género de cetáceos odontocetos de la familia Delphinidae (delfines oceánicos), integrado por dos especies, el calderón común (Globicephala melas) y el calderón tropical (Globicephala macrorhynchus). Las dos especies son difíciles de distinguir al ser avistadas en el océano, siendo la comparación de sus cráneos la única forma de diferenciarlas con certeza. La distribución de los calderones es casi global; el calderón común se encuentra en aguas templadas y subárticas, mientras el calderón tropical, como su nombre lo indica, habita principalmente en el trópico y subtrópico. Los calderones son los delfines oceánicos de mayor tamaño después de la orca.

Las dos especies se alimentan principalmente de calamares, aunque también comen peces. Son animales sociales y los estudios sugieren que tanto los machos como las hembras permanecen toda su vida en grupos familiares matrilineales, una característica poco observada entre los mamíferos y solo documentada en algunas comunidades de orcas. Los calderones tropicales son, además, una de las pocas especies de mamíferos en las cuales las hembras que han superado la edad reproductiva contribuyen en el cuidado de los jóvenes de su grupo.

Los calderones son conocidos por sus varamientos masivos, siendo unos de los cetáceos que lo hace con mayor frecuencia. El estado de conservación de ambas especies de calderón no se ha determinado con certeza y las dos especies son objeto de caza directa y captura incidental, siendo en algunos países objetivo de los balleneros.

Taxonomía y denominación Los calderones se clasifican en dos especies: Calderón común (Globicephala melas) Calderón tropical (Globicephala macrorhynchus). thumb|200px|left|Ilustración de calderones en el textoThe Royal Natural History. El calderón tropical fue descrito por John Edward Gray en 1846, basándose solamente en restos óseos. Por la forma del esqueleto, dedujo que este animal poseía un hocico largo. Se han propuesto varias especies para ser incluidas en el género Globicephala, pero hasta el momento solo se reconocen dos. El primer intento de clasificar al calderón común fue en 1809, por parte de Thomas Stewart Traill, como Delphinus melas. Su nombre científico fue modificado posteriormente a Globicephala melaena y desde 1986, le fue devuelto el nombre específico original, melas.

Dentro del registro fósil se encuentra descrita la especie Globicephala baerreckii, la cual se halló en Florida (EE. UU) procedente del Pleistoceno. Otra especie extinta, Globicephala eturia, se descubrió en estratos provenientes del Plioceno en Toscana, Italia. Los calderones también se hallan estrechamente relacionados con la especie extinta Platalearostrum hoekmani. Las especies vivientes más emparentadas con los calderones son el delfín de cabeza de melón (Peponocephala electra), la orca pigmea (Feresa attenuata), la falsa orca (Pseudorca crassidens) y el delfín gris (Grampus griseus).

El nombre en español, calderón, se debe a la forma redondeada de su cabeza que se asemeja al fondo de un caldero. En inglés se lo llama pilot whale (ballena piloto), nombre que se originó de una teoría según la cual un grupo era «pilotado» por un líder. También en inglés se les llama pothead whales (ballenas cabeza de olla) y blackfish (pez negro). El nombre genérico se deriva de las palabras latinas globus («globo») y kephale («cabeza»), y los nombre específicos melas y macrorhynchusprovienen del griego, que significan «negro» y «pico largo», respectivamente.

Descripción thumb|left|250px|Esqueleto de calderón común. La piel de los calderones es de color gris oscuro, marrón o negro, pero tienen algunas áreas claras como la mancha en silla de montar de color gris detrás de la aleta dorsal, el parche en forma de ancla bajo la barbilla, una marca pálida detrás del ojo, una gran mancha ventral y otra en la región genital. La aleta dorsal se ubica en la parte anterior de la espalda y la punta se orienta hacia atrás. Su complexión física es más robusta que la mayoría de los otros delfines, y la forma redondeada de la frente se debe a la presencia de un melón particularmente grande y bulboso. Las aletas pectorales son largas, tienen forma de hoz y la base de la cola es recta en el plano transversal. Los machos del calderón común desarrollan un melón más grande y bulboso que en las hembras; sin embargo, esta característica no parece presentarse en los calderones tropicales de la costa pacífica japonesa. thumb|250px|right|Calderón emergiendo del agua, exhibiendo el comportamiento llamado spyhopping. Las diferencias entre las dos especies son sutiles y en las zonas en donde su rango de distribución converge es difícil diferenciarlas. Los rasgos particulares que se utilizan para distinguir a las dos especies, son la relación entre la longitud de las aletas pectorales y la longitud corporal, y el número de dientes. El calderón común tiene de 9 a 12 dientes en cada cuadrante y la longitud de las aletas pectorales es de 1/5 de la longitud corporal; el calderón tropical tiene de 7 a 9 dientes en cada cuadrante y la relación entre la longitud aleta/cuerpo es de 1/6. Estudios en animales de ambas especies realizados en el Atlántico, muestran marcada superposición de estas características, siendo clinas en lugar de rasgos distintivos. En consecuencia, el método más fiable para distinguir las dos especies siguen siendo las características del cráneo. El calderón tropical tiene el rostro más corto y ancho, y el premaxilar se superpone sobre la mayor parte del maxilar, mientras el cráneo del calderón tropical tiene el rostro más alargado y el maxilar más expuesto.

El calderón tropical, es más largo y pesado que el calderón común. En ambas especies, la esperanza de vida es de alrededor de 45 años en los machos y 60 en las hembras. Las dos especies tienen dimorfismo sexual marcado. Los calderones comunes adultos alcanzan los 6,5 metros de longitud y las hembras tienen en promedio un metro menos de longitud que los machos. Su peso corporal alcanza 1300 kilogramos en las hembras y 2300 en los machos. En el calderón tropical. Las hembras adultas llegan a los 5,5 metros, mientras los machos alcanzan 7,2 m y puede pesar hasta 3200 kg.

Comportamiento y ecología

Distribución y hábitat thumb|275px|left|Calderón en el golfo de California. Los calderones pueblan los océanos en casi todo el mundo. El calderón común se distribuye en aguas ligeramente más frías que el calderón tropical y se divide en dos poblaciones. El grupo más grande se distribuye en una banda circumpolar en el océano Antártico de los 20° S a los 65° S. Puede ser avistado en las costas de Chile, Argentina, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, y se estima que su población excede los 200 000 individuos. El segundo grupo es mucho más grande y habita en el norte del océano Atlántico, en un corredor que inicia al sur en las costas de Carolina del Sur en Estados Unidos, pasa por las Azores y Marruecos; y por el norte desde Terranova hasta Groenlandia, Islandia y el norte de Noruega; esta población asciende a aproximadamente 778 000 ejemplares. También se lo encuentra en la mitad occidental del mar Mediterráneo. El calderón tropical es menos numeroso y habita en aguas tropicales y templadas de los océanos Índico, Atlántico y Pacífico. Su población confluye en un pequeño sector con la del calderón común en las aguas templadas del Atlántico Norte y el océano Antártico. Existen unos 150 000 individuos en el Pacífico oriental tropical y se estima en más de 30 000 animales, la población del Pacífico occidental; situadas en aguas aledañas a las costas de Japón. Esta población se encuentra segregada en dos grupos, que se encuentran casi por completo aislados geográfica, climática y genéticamente.

Los calderones por lo general son nómadas, pero existen poblaciones residentes en algunos sitios como la costa de California, Hawái y las islas Canarias. Prefieren aguas sobre zonas de talud, margen continental y áreas de relieve submarino quebrado.

Forrajeo y parásitos thumb|250px|right|Calderones cerca de la isla del Cabo Bretón. Las dos especies se alimentan principalmente de calamares. Los calderones realizan movimientos estacionales entre las aguas costeras y mar abierto, siguiendo la distribución de sus presas favoritas. También se alimentan de peces, entre los cuales se halla el bacalao del Atlántico, el rodaballo de Groenlandia, la caballa, el arenque, merluzas y galludos. En el Atlántico Norte, la caballa es una fuente importante de alimento durante el invierno. En las islas Feroe, se alimentan principalmente de calamares, pero lo hacen también de peces como el pejerrey y la bacalá. Sin embargo, parece que no se alimenta de bacalaos, arenques ni verdeles a pesar de que se hacen abundantes periódicamente.

Estos mamíferos marinos realizan inmersiones en busca de alimento. En el calderón común, se ha documentado que estas se prolongan por más de diez minutos y alcanzan profundidades de hasta 600 metros, pero normalmente lo hacen entre los 30 y 60 metros. Las inmersiones superficiales tienen lugar durante el día, mientras las profundas tienden a realizarse durante la noche. Durante estas inmersiones, con frecuencia se registran rápidas aceleraciones para capturar presas veloces como los calamares.. Las inmersiones confluyen con las realizadas por los cachalotes y los zifios, teniendo, en comparación con estos, tácticas de caza que requieren un mayor consumo de energía. Estas tácticas comprenden estallidos de alta velocidad cerca del rango más profundo de buceo y usualmente van seguidas de uno o dos sacudidas, los cuales pueden representar los momentos en que captura sus presas. Esta característica es inusual, considerando que se trata un animal que bucea a grandes profundidades, del cual podría esperarse que nadara lenta y uniformemente para mesurar el consumo de oxígeno. Es posible que los calderones posean una tasa metabólica más alta que los otros mamíferos marinos que se sumergen a gran profundidad, lo cual puede ser el factor responsable de los periodos relativamente cortos de inmersión, al compararlos con los mamíferos marinos de tamaño similar. Esta capacidad limitada en el tiempo de inmersión se ha documentado también en los calderones comunes.

Los parásitos más frecuentes de los calderones incluyen los piojos de las ballenas (Cyamidae), céstodos y nemátodos. También pueden ser hospederos de varias bacterias y virus patógenos como Streptococcus, Pseudomonas, Escherichia, Staphylococcus e influenza. En una muestra de 55 calderones comunes capturados en aguas de la isla de Terranova, la enfermedad más frecuente era causada por la infestación de un parásito del tracto respiratorio superior.

Estructura social y ciclo vital thumb|left|250px|Grupo de calderones cerca de Irlanda. Las dos especies viven normalmente en grupos de entre diez a treinta individuos, pero algunos grupos pueden contar con cien o más integrantes. Los datos sugieren que la estructura de los grupos (pods) de calderones son similares a los de las orcas residentes. Los grupos son muy estables y los miembros guardan estrechos vínculos matrilineales. Los miembros de estos grupos están integrados por individuos de ambos sexos y diferentes edades; sin embargo, el número de hembras adultas tiende a exceder al de los machos. Se han observado algunos comportamientos gregarios como por ejemplo, compartir los alimentos. Varios pods pueden congregarse para formar grupos más grandes, pero lo hacen de modo temporal. Estas congregaciones sirven para intercambiar individuos entre los grupos y proporciona una oportunidad de aparearse. También es factible que sea una medida de protección al juntarse bajo ciertas circunstancias. thumb|right|200px|Una hembra y su cría cerca al distrito de Kona, Hawái.