La basílica de la Asunción de Nuestra Señora es un templo parroquial católico ubicado en la localidad vizcaína de Lequeitio (País Vasco, España). Posee el título de sacrosancta parochialis basilica leqveitiensis. Fue construida en la segunda mitad del en estilo gótico tardío vasco, reemplazando un edificio más antiguo. A la iglesia medieval se le añadieron elementos importantes, como la torre y la girola, en siglos posteriores. El templo siempre ha llamado la atención por su magnífica fábrica gótica, la escultura de su fachada occidental y la riqueza de su mobiliario, del que sobresale el grandioso retablo mayor de estilo gótico. Su ubicación, marcando un extremo del casco urbano, constituye otro de los valores destacables de la basílica. El protagonismo que esta adquiere en el paisaje de la villa lo confieren su tamaño y su situación en el centro del arco que describe la bahía, como enorme navío anclado en la misma orilla del golfo de Vizcaya.

Ubicación geográfica La Basílica se sitúa en la villa costera vizcaína de Lequeitio, frente a la Isla de Garraitz, en la comarca de Lea Artibai, limitando al oeste con Ispáster y al este con Mendeja. La población está regada por el río Lea, muy próximo al Urdaibai, y dista 22 km de la histórica villa de Guernica y 54 km de la capital provincial, Bilbao.

Historia miniatura|izquierda|Placa memorial de la consagración de la basílica en 1884 miniatura|Otra vista de la basílica El actual templo de Santa María de Lequeitio sustituyó a otro anterior, posiblemente románico, consagrado en 1287. En la carta fundacional de la villa, otorgada por María Díaz de Haro, Señora de Vizcaya, en 1325, se hace mención de este primitivo templo, "la iglesia de Santa María", como concesión señorial a los habitantes de la "nueva" puebla a cambio de dos monasterios. Hay constancia documental de que hacia 1374 estaba construyéndose una nueva iglesia, que acaso entronque estructuralmente con la actual. En cualquier caso, se sabe que la fábrica definitiva fue armándose a lo largo del y que entre 1485 y 1487 ya era apta para el servicio religioso, considerándose prácticamente terminada.

La siguiente gran intervención tuvo lugar en el , en 1734, cuando se levantó la torre-campanario en estilo barroco. Por último, entre 1881 y 1884 se acometió una reforma integral, costeada por Pascual Abaroa, que dio a la iglesia su aspecto definitivo. A estos años se remontan la girola, incorporada por el arquitecto Casto de Zavala, la sacristía y el pórtico adosado al lado norte, de cara al mar. Las adiciones se realizaron en un estilo neogótico acorde con el viejo aparejo gótico, dando como resultado un conjunto armonioso. El mismo año de la terminación de las obras, 1884, el Papa León XIII elevó a la iglesia de Lequeitio al rango de basílica menor, la segunda del País Vasco tras la de Santiago (luego catedral) de Bilbao, que ostentaba el título desde 1819.

En 1931 la basílica de la Asunción de Nuestra Señora fue declarada bien de interés cultural con la categoría de monumento histórico-artístico de interés nacional. Desde 1998 es también bien cultural del País Vasco en tanto que parte del conjunto monumental de Lequeitio.

En los siglos que han transcurrido desde su erección, el tiempo, más que la directa mano del hombre, ha sido el mayor enemigo de la basílica. Le afectan tanto, en especial en su piedra arenisca, el azote de los vientos del norte como el clima lluvioso, amén de la contaminación moderna que obscurece la piedra caliza. Todo esto pone en peligro las iglesias antiguas y las obras de arte que custodian.

Documentación La fábrica de Santa María de Lequeitio es rica documentalmente sobre la base de sus propios libros. El espíritu que se recoge en dichos libros es un gran empeño en mantener la dignidad del templo. Quizá el texto del autor anónimo de la Descripción Sumaria, de 1740, sea testimonial de lo que los lequeitianos pensaban de su templo parroquial: «la fábrica o constructora de dicha iglesia es la mejor para tan antigua, que hay en las provincias de Guipúzcoa, Álava y Señorío de Vizcaya y se asegura que aún en toda España habrá muy pocas parroquiales que la exceda, así dijo el Sr. Don Pedro de Lepe obispo de este Obispado...».

La fábrica exterior

miniatura|Aspecto de la portada occidental

La portada principal Por su monumentalidad, la portada principal del templo, orientada a occidente, es el frontispicio más importante del gótico vizcaíno. Se ordena en dos niveles. El inferior acoge el ingreso y está determinado por un arco apuntado abocinado y con derrame en jambas, con tímpano y parteluz. El conjunto aparece flanqueado por dos pilares y un dintel-alfiz a modo de friso, por encima. El registro superior viene determinado fundamentalmente por un gran vano ojival de complicada tracería gótica flamígera. Una rica iconografía religiosa, moralizante y simbólica se distribuye en friso, pilastras e impostas.

La torre Se eleva a los pies del edificio, por el lado de la Epístola, algo girada con respecto del eje del templo. De planta cuadrangular y 50 metros de altura, se accede a ella por escalera helicoidal interna. Su macizo fuste corresponde a la etapa gótica, donde aún se aprecia la huella de la muralla medieval, que estuvo adosada a ella sobre unas de las cinco puertas de la villa. El campanario actual, formado por un cuerpo octogonal como caja de campanas cubierto con cúpula con óculos y decoración de escamas radiales, no es el original. Aquel era una aguja, según dicen los documentos de cuentas de antes de 1533, mientras que este, de estilo neoclásico, dataría de 1856. miniatura|Aspecto del juego de arbotantes, pináculos y cresterías El pórtico Adosado a la nave del Evangelio o norte, se trata de una obra neogótica realizada entre 1881-1883. Consta de cinco tramos cubiertos por bóvedas de crucería y se abre a la plaza mediante otros tantos arcos apuntalados.

Arbotantes, pináculos y crestería Los arbotantes y los contrafuertes externos o botareles en los que aquellos descansan son elementos arquitectónicos que conforman la imagen externa de la iglesia de Lequeitio. Los arcos arbotantes constituyen una airosa batería de doble trazado excepto en el tramo anterior, donde son simples; transmiten los empujes de la nave central desde los contrafuertes a los pilares externos. Todos ellos se presentan rematados por pináculos piramidales decorados con simples ganchos, calaveras o amplia decoración faunística. Los contrafuertes adosados al ábside están rematados por pináculos también, pero menos estilizados y de menor volumen. La cornisa de la nave central aparece coronada por una crestería uniforme en el lado de la Epístola, más arcaica en la cabecera, con rombos en los que se vacían tretalóbulos. Los motivos de las cresterías que corren a lo largo del lado del Evangelio y en la fachada principal son, por su dinamismo, propios del gótico final, consistiendo en arquillos trilobulados.

Arquitectura interior y mobiliario miniatura|Aspecto de la nave central y la cabecera Planta, alzado y cubiertas El espacio interior queda determinado por tres naves de cuatro tramos sin crucero, dando como resultado doce tramos de nave sin contar la cabecera. Los elementos separadores de las naves y tramos son pilares de núcleo redondo con semicolumnas adosadas. Este alzado se conecta con arcos ojivales que apean sobre capiteles fajados o corridos a modo de collarino, carentes de toda ornamentación. La nave central mide 23,33 metros de longitud y 10,3 metros de anchura, siendo su altura máxima de 27,5 metros.

Las cubiertas consisten en bóvedas de crucería de estructura diversa. La bóveda de la capilla Mayor en la cabecera es radial de ocho nervios, más la sección del nervio espinazo que se prolonga longitudinalmente a los dos últimos tramos de la nave, nervios que apean en delgadas columnillas. La clave de esta bóveda está historiada con la escena de la Anunciación. Curiosamente, las bóvedas ganan complejidad a medida que se alejan de la cabecera, cuando lo habitual es que suceda lo contrario. Así, el tramo cuarto, contiguo a la capilla Mayor, emplea crucería sexpartita, de tipo aquitano; el tramo tercero presenta terceletes conectados con combados rectos, dando lugar a un octógono en torno a la clave central decorada con una flor de lis; la bóveda del segundo tramo emplea ya doble juego de terceletes en cada cuadrante, siendo el resultado una estrella de seis puntas con 11 claves; y en el primer tramo la bóveda estrellada se complica aún más con la incorporación de nervios y claves intermedios, generando una estrella de nueve puntas con 28 claves. El abovedamiento de las naves laterales es de crucería simple, de nervios diagonales. miniatura|Bóvedas de la nave mayor El alzado, con un escalonamiento muy acusado, hay que seccionarlo en tres registros: el nivel de las arcadas que unen los pilares, la faja del triforio y el área donde se abren las ventanas o vitrales.

El triforio Recorre el perímetro del templo como una galería de diseño uniforme, en series de tres, ocho y nueve vanos labrados en trilóbulos sobre antepechos de claraboya cuadrilobulada. Todo él se halla enmarcado por molduras. Se trata de un diseño arcaizante característico del , muy empleado, con pequeñas variaciones, en el gótico vasco. En la sección de triforio sobre el coro, en los pies, aparecen figuras en los capiteles.

Los vitrales Los vanos se abren en los muros del este, el sur y el oeste para la iluminación del templo, mientras que el paramento norte, el orientado al mar, es ciego. Son ocho en total los grandes ventanales apuntados, que presentan en su parte superior hermosos calados de piedra sostenidos por columnillas y cubiertas de vidrieras policromadas. Tres vanos apuntados con su tracería trigeminada a base de círculos cuadrifoliados se abren en el ábside. En el lado oeste o portada principal se abren dos óculos o rosetones en el muro de los pies de las naves laterales, además de la claraboya principal que pertenece al calado flamígero o de llama de fuego de ripios y rosetones. El juego de vanos se completa con los seis ventanales exteriores de las tres capillas y la sacristía del lado de la Epístola, así como los cuatro internos descubiertos en 1979 sobre los arcos apuntados que dan a las bóvedas de dichas capillas más los dos de la zona del sagrario en la girola, sin olvidar el pequeño ventanal situado en la parte posterior del ábside, sobre el mausoleo de Pascual Abaroa, sin vitral actualmente y que en su día sería también exterior.

La girola Rodeando la capilla Mayor y de menor altura, este espacio deambulatorio se secciona en siete tramos cubiertos con bóvedas de cuatro o cinco radios.

Retablo Mayor miniatura|Retablo mayor gótico hispano-flamenco

El retablo mayor de la basílica, terminado en 1514, se inscribe en el estilo gótico hispano-flamenco o isabelino, enriquecido con un coronamiento esquematizado geométrico de veta mudéjar. Una de las joyas de la retablística vasca, esta grandiosa mazonería está considerada en cuanto a sus dimensiones la tercera o la cuarta en toda España, tras los retablos mayores tardogóticos de las catedrales de Sevilla, Toledo y, quizá, Oviedo, con los que guarda una gran semejanza estilística y conceptual.

Coro El coro original, construido en 1516, fue sustituido por el actual en el gracias al legado del Capitán Ramón de Oxinaga. Es obra del cantero Francisco Endeiza, quien utilizó piedra del monte Igueldo, en San Sebastián. Descansa en arcos rebajados que apean en pilastras adosadas a las columnas de la fábrica. La bóveda sobre la que descansa y que da techumbre al sotacoro, es estrellada a base de nervios combados de trazo curvo, con claves de rosetas excavadas. La sillería data de 1696 y es obra de José de Lariz con trazas de Martín de Olaizola.

Mobiliario musical