Durante la Guerra de Independencia de la Argentina, en 1810, las Provincias Unidas del Río de la Plata enviaron al Ejército del Norte al territorio jurisdiccional de la Real Audiencia de Charcas —al que en las provincias del sur llamaban Alto Perú, que es la actual Bolivia— con el objeto de desalojar a los realistas fieles al Consejo de Regencia de España e Indias y al rey Fernando VII de España.

Nota: para datos sobre las fuerzas militares de la expedición, véase Ejército del Norte.

Formación del ejército thumb|250px|Mapa de la primera campaña al Alto Perú (1810-1811). Los triángulos rojos señalan las batallas ganadas por los realistas (Cotagaita, Huaqui y Amiraya) y el triángulo azul señala la victoria independentista (Suipacha).

Lo que fue luego el Ejército del Norte tuvo su origen en las tropas reunidas por el vocal morenista Juan José Castelli por orden dada por la Primera Junta el 14 de junio de 1810, para combatir al exvirrey Santiago de Liniers, que encabezaba la Contrarrevolución de Córdoba: un movimiento contarrevolucionario a favor del antiguo régimen en la Intendencia de Córdoba del Tucumán (la actual ciudad de Córdoba). La orden de la Junta respondía al cumplimiento del acta de formación de la misma el 25 de mayo, que la obligaba a enviar una expedición militar a las provincias.

Vicente Nieto, presidente de la Real Audiencia de Charcas, en el Alto Perú, tomó conocimiento de la instalación de la Primera Junta en Buenos Aires (del 25 de mayo de 1810) el 23 de junio de 1810. El 26 de junio tomó la medida de desarmar la unidad del Regimiento de Patricios de Buenos Aires que había llevado a Chuquisaca el año anterior. Debido a que los soldados habían brindado la noche anterior por Cornelio Saavedra, fueron diezmados para trabajar en el socavón aquellos que les cupo el número diez.Manuel María Urcullu (1855): Apuntes para la historia de la revolucion del Alto-Perú, hoi Bolivia. Imprenta de López, 1855.

El 26 de junio de 1810, Vicente Nieto ordenó la remisión de los presos notables de la Revolución de Chuquisaca de 1809 ―entre ellos el coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales, Joaquín Lemoine y los oidores Usos y Ballesteros― a la ciudad de Lima, la capital del Virreinato del Perú.

En los últimos días de julio de 1810, se supo en Córdoba que José Fernando Abascal, el virrey del Perú, había desconocido a la Junta de Buenos Aires y, a pedido de Vicente Nieto y de Francisco de Paula Sanz, a cargo de la Intendencia de Potosí, había anexado provisoriamente al Virreinato del Perú las intendencias del Alto Perú ―que hasta hacía un par de meses habían formado parte del Virreinato del Río de la Plata.

Abascal nombró a José Manuel de Goyeneche, presidente provisorio de la Real Audiencia del Cuzco, general en jefe del Ejército Expedicionario del Alto Perú, y ordenó a los intendentes de Arequipa y Puno, Juan Ramírez Orozco que se pusieran a sus órdenes con sus tropas.

La ejecución de Liniers

La Junta comenzó una colecta en Buenos Aires para pertrechar a la expedición y se reunió un ejército de 1150 hombres, que había recibido una formación apresurada en dos meses. Una vez instruido, partió de la capital del exvirreinato hacia Córdoba para hacer frente al exvirrey Liniers el 6 de julio de 1810, al mando del coronel Francisco Ortiz de Ocampo, secundado por el teniente coronel Antonio González Balcarce.

A semejanza de los ejércitos de la Revolución francesa, ambos iban acompañados por el representante de la Junta (mando político), Hipólito Vieytes y por el auditor Feliciano Antonio Chiclana, que se incorporó más tarde y que luego sería nombrado gobernador intendente de Salta del Tucumán. El mando militar estaba sujeto al político y este a la Junta a través de la Secretaría de Guerra que ocupaba Mariano Moreno. Vieytes llevaba instrucciones de dejar que en cada provincia el pueblo eligiera diputados para incorporarse a la Junta.

El 8 de julio de 1810, Mariano Moreno ordenó que los que se opusieran a la revolución fueran remitidos a Buenos Aires a medida que fueran capturados, pero el 28 de julio impartió otra orden:

El 31 de julio de 1810, los jefes realistas de Córdoba huyeron hacia el Alto Perú al disolverse su ejército. Capturado Liniers el 6 de agosto en las sierras de Córdoba y al otro día los otros jefes, fueron remitidos a Buenos Aires ―contrariando la orden de ejecución―, pero el 26 de agosto fueron alcanzados en Cabeza de Tigre (provincia de Córdoba) por la nueva conducción política del Ejército del Norte enviada por Moreno.

Juan José Castelli ordenó el fusilamiento inmediato de Liniers junto con el gobernador de Córdoba del Tucumán, Juan Gutiérrez de la Concha, el teniente gobernador Victorio Rodríguez, Santiago Alejo de Allende y Joaquín Moreno, perdonándose al obispo Rodrigo de Orellana, que fue enviado preso a la villa de Luján (a 70 km al oeste de Buenos Aires). El morenista Domingo French, dio el tiro de gracia al militar francés.

Por orden de la Junta, Antonio González Balcarce reemplazó a Ortiz de Ocampo al frente de las tropas, con Juan José Viamonte como segundo jefe y en sustitución de Vieytes, Juan José Castelli ocupó el cargo de delegado y Bernardo de Monteagudo el de auditor. Domingo French y Nicolás Rodríguez Peña integraban también el nuevo comité político.

Ocupada Córdoba el 8 de agosto, fue reemplazado su cabildo y Juan Martín de Pueyrredón fue nombrado gobernador-intendente, asumiendo a mediados de agosto.

Luego la marcha siguió en dirección al Alto Perú, donde el general español José de Córdoba y Rojas estaba al mando de las tropas realistas.

La adhesión espontánea de varios cabildos altoperuanos nutrió la tropa de Antonio González Balcarce, de Salta también recibió tropas, encabezadas por Martín Miguel de Güemes. En Santiago del Estero se formó un Batallón de Patricios Santiagueños comandados por el coronel Juan Francisco Borges y secundado por Lorenzo Lugones En Jujuy Castelli incorporó al ejército los piquetes de la frontera y dejó al mando de la ciudad a Mariano de Gordaliza.

El centro y noroeste argentino quedaron liberados de gobernantes realistas, pues sucesivamente los cabildos de San Luis (13 de junio), Salta (19 de junio), Mendoza (25 de junio), San Miguel de Tucumán (26 de junio), Santiago del Estero (29 de junio), San Juan (7 de julio), La Rioja (1 de septiembre), Catamarca (4 de septiembre) y San Salvador de Jujuy (14 de septiembre) se pronunciaron a favor de la Junta de Buenos Aires y enviaron diputados. Tarija también lo había hecho el 25 de junio.

Ejército realista del Alto Perú Al conocer los hechos de Buenos Aires los jefes realistas del Alto Perú se dedicaron a organizar un ejército.

La vanguadia realista al mando del marqués de Yavi ocupó sectores de Jujuy con el Regimiento de Tarija, pero al pronunciarse Salta por la revolución, se ordenó el repliegue de esas fuerzas al Alto Perú, aunque luego volvieron a posesionarse de los valles septentrionales de Jujuy, para evacuarlos después con orden de dejar arrasados los caminos al avanzar la vanguardia de Antonio González Balcarce.

El intendente de Potosí, Francisco de Paula Sanz, envió inmediatamente a Tupiza al coronel Indalecio González de Socasa con 600 milicianos. Este se dirigió a Chichas con dos cañones y fusiles en busca de reclutar soldados, pero solo pudo conseguir unos 200. Vicente Nieto envió al mayor general Córdoba a ocupar el pueblo estratégico de Santiago de Cotagaita con tropas de Chuquisaca y cuatro compañías de Potosí, unos 400 km al norte de San Salvador de Jujuy, en donde hizo cavar trincheras y logró que González de Socasa se pusiera a sus órdenes luego de algunas discusiones. González de Socasa quedó al mando de un batallón y el resto de las tropas de Tupiza pasó a las órdenes de Córdoba, quien había llegado con un cuerpo de marinos españoles.

El coronel Basagoytía con 500 hombres de las milicias de Puno y de Arequipa se dirigió a Potosí, mientras que, en La Paz, Juan Ramírez armaba un ejército de 2000 hombres, dejando la gobernación interinamente en manos de Domingo Tristán.Frías, Bernardo (1907): Historia del General Güemes y de la provincia de Salta, o sea de la independencia argentina, volumen 2. págs. 95-97. Salta: Est. Tipogr. de El Cívico, 1907.

Vicente Nieto ordenó el envío a Chuquisaca de fuerzas milicianas de Cochabamba y otros 500 milicianos de Santa Cruz de la Sierra, pero al tomar conocimiento de los sucesos de Cochabamba, los primeros retornaron el 22 de septiembre y los otros dos días después.

La insurrección de Cochabamba

El 14 de septiembre de 1810 se produjo la insurrección de Cochabamba, que separó a las fuerzas de Vicente Nieto de las fuerzas de Ramírez. Estuvo liderada por el coronel Francisco del Rivero, quien con milicias del valle de Cliza derrocó al gobernador intendente José González Prada y adhirió a la Junta de Buenos Aires, siendo proclamado jefe político y militar. Lo secundaban Manuel Esteban Arce y Melchor Guzmán, alias Quitón.

En agosto de 1810, el capellán José Andrés de Salvatierra lideró un movimiento en el Fuerte de Membiray de Cordillera y el 24 de septiembre tomó la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, donde un cabildo abierto depuso al subdelegado Pedro José Toledo y se formó una junta provisoria, liderada por Antonio Vicente Seoane, el coronel Antonio Suárez, José Andrés de Salvatierra, Juan Manuel Lemoine y el enviado de la Junta de Buenos Aires, Eustaquio Moldes.

El 6 de octubre se produjo el pronunciamiento de Oruro encabezado por el subdelegado de hacienda y guerra, Tomás Barrón, adhiriendo a la Junta de Buenos Aires y solicitando ayuda a Cochabamba.Bolivia.com - Esteban Arze encabezó la revolución de septiembre Esteban Arze con milicias de Cochabamba llegó a Oruro y luego de reforzar su tropas con milicias locales, salió el 12 de octubre con 1500 hombres al encuentro de las tropas realistas que Juan Ramírez había enviado para sofocar la insurrección de Oruro. Estas tropas estaban al mando de Fermín Piérola, siendo 800 infantes veteranos y dos piezas de artillería.

El 14 de octubre de 1810 se produjo la batalla de Aroma, que culminó con el triunfo de Arze y la persecución del ejército realista en dirección a La Paz. Piérola intentó resistir en Sicasica, pero su ingreso en el pueblo fue impedido por sus habitantes y continuó hacia Viacha en donde se hallaba Ramírez, quien repasó el río Desaguadero con sus tropas a mediados de noviembre, desalojando La Paz. Rivero despachó dos divisiones desde Cochabamba, una que entró en La Paz el 19 de noviembre al mando de Bartolomé Guzmán, en donde el intendente Domingo Tristán se plegó a la revolución y la otra que entró en Chuquisaca el 13 de noviembre al mando de Manuel de la Vea. El presidente Vicente Nieto se trasladó de Chuquisaca a Cotagaita.

Primeras acciones en el Alto Perú

En septiembre de 1810, la vanguardia del Ejército del Norte salió de Salta penetrando en la quebrada de Humahuaca. Mientras el coronel Diego Pueyrredón enviaba al capitán Güemes, quien hasta entonces con una partida de observación custodiaba el norte jujeño, a los valles Calchaquíes para organizar un ejército vallista que debía incorporarse al ejército auxiliar por el Abra de Moreno.

El 14 de octubre de 1810, Antonio González Balcarce llegó a Yavi con la columna de vanguardia de 800 hombres, allí se detuvo en espera del contingente de Tarija y de los cañones conducidos desde Salta por Calixto Gauna, esperando alcanzar un total de 1900 hombres. Para acelerar la marcha de los contingentes envió a Güemes a Jujuy, donde organizó y apuró la salida de los contingentes, y luego fue enviado al encuentro de los 200 milicianos de Tarija.Historia del General Güemes y de la provincia de Salta, o sea de la Independencia Argentina. Escrito por Bernardo Frías. Publicado por Est. Tip. de "El Cívico", 1907. Pág. 105