thumb|Triunfo del Cristianismo sobre el paganismo, una alegoría de la proclamación del cristianismo como religión única del Imperio Romano.|268x268px Intolerancia religiosa es una forma de intolerancia y vulneración a los derechos humanos contra una persona o grupo con motivo de sus creencias o prácticas religiosas, la falta de las mismas, o la oposición por razones ideológicas, teológicas e identitarias hacia el ejercicio individual de derechos fundamentales . Las razones antropológicas y sociológicas detrás de la intolerancia religiosa pueden estar motivadas tanto por situaciones de conflictividad social hacia creencias religiosas diferentes a las predominantes en un territorio, así como por la oposición -desde quienes ejercen el ministerio eclesiástico a partir de conductas y prácticas de persuasión coercitiva y desinformación, mecanismos de polarización de grupo y acoso psicológico, o de un excesivo celo religioso- hacia el ejercicio autónomo y libre de derechos fundamentales como la libertad de conciencia, el derecho a la educación, o de otros derechos fundamentales.En el contexto contemporáneo, otras causas de la intolerancia religiosa incluyen además el sentimiento antirreligioso hacia el ejercicio individual o colectivo de una expresión religiosaasí como razones ideológicas atribuibles a la ideología identitaria predominante en países bajo dictaduras de facto y países bajo el régimen de estado confesional. Debido a la evolución de las sociedades en diversas regiones del mundo, los conceptos sobre la materia han variado en las últimas décadas.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 18°, señala lo siguiente:
miniaturadeimagen|320x320px|Guru Tegh Bahadar y Guru Gobind Singh recibiendo una delegación de pandits de Cachemira, que solicitan su ayuda contra la persecución religiosa de los hindúes de Cachemira por parte del Imperio Mughal. Detalle de un fresco perdido de Gurdwara Baba Atal Rai.En el contexto de los países bajo democracias libres, el ejercicio autónomo de la libertad religiosa y las acciones desde el estado de derecho para enfrentar el fenómeno de la intolerancia religiosa en la sociedad están regulados por las disposiciones constitucionales en materia de libertad de asociación y libertad de expresión, así como también en las disposiciones establecidas en tratados y convenciones internacionales como la Convención Internacional de los Derechos del Niño, el Convenio de Estambul o la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW).
Situaciones de intolerancia religiosa históricamente han derivado en guerras civiles, genocidios y situaciones documentadas de terrorismo de Estado, como las ocurridas durante la Segunda Guerra Mundial y el periodo de entreguerras, o las ocurridas en el contexto de períodos históricos como la Edad Media.
Intolerancia religiosa y la persecución religiosa En contextos donde ocurren situaciones de intolerancia religiosa, la conflictividad social y las vulneraciones a los derechos humanos hacia personas o grupos pueden configurar situaciones de persecución y acoso que pueden derivar en circunstancias y situaciones graves. Usualmente, la persecución de esta naturaleza florece por la ausencia de mecanismos dentro del marco de la gobernanza que garanticen a la población la tolerancia religiosa, libertad de religión, el pluralismo religioso y el libre ejercicio de los derechos fundamentales. thumb|A los pies del Salvador (1887), obra de Vicente Cutanda que representa una matanza de judíos en Toledo, España durante la Edad Media. En contextos donde no existen estos mecanismos, o en el caso específico de regímenes de facto o regímenes bajo el estado confesional, los mecanismos de persecución derivados de situaciones de intolerancia religiosa pueden suponer agresiones, apedreamientos, torturas, pena de prisión, ejecuciones injustificadas, negación de beneficios y de derechos y libertades civiles. Puede también implicar confiscación de bienes, destrucción de propiedades o incitamiento al odio, entre otras situaciones. thumb|Tumbas vandalizadas en el cementerio judío de Westhoffen, Francia (diciembre de 2019). El monopolio religioso a través de mecanismos de persuasión coercitiva, polarización grupal y otras formas de manipulación es un atractivo a la intolerancia religiosa. Desde niños, los seres humanos son conscientes de su impotencia respecto a cosas fundamentales como la comida, el amor y la propia vida. La religión se concibe socialmente como un método para afrontar la pérdida y el miedo a la muerte; enseña principios morales y hace que la gente los siga. Pero, precisamente porque las religiones son fuentes tan poderosas de moralidad y sentido comunitario, se convierten con facilidad en vehículos para huir de la impotencia, que tantas veces se manifiesta en opresión e imposición de jerarquías. En el mundo de hoy, las personas abordan las diferencias étnicas y religiosas de maneras nuevas, al aferrarse a una religión que consideran verdadera, al rodearse de correligionarios y colocar por debajo a los que no abracen esa religión.
Dos ideas suelen alimentar la intolerancia y la falta de respeto en materia de religión. La primera, que cierta religión es la única verdadera y las demás son falsas o tienen fallos morales. La gente que opina así, no es monolítica, también puede creer que los demás merecen respeto por sus creencias, siempre que no hagan daño. La segunda corresponde a aquella en que el Estado y los ciudadanos particulares deberían obligar a la gente a abrazar la forma correcta de abordar la religión. Es una idea que está extendiéndose, incluso en democracias modernas. Ejemplos recientes son la aplicación de la ley de la sharia (shari'a) por jueces islámicos en África y Asia, la destrucción de las estatuas de Buda por los talibanes en Afganistán, las décadas de guerra religiosa en Irlanda, la reciente partición y limpieza étnica -sobre la base de la religión de cada cual- de Yugoslavia, la resistencia de Francia a tolerar símbolos religiosos en las escuelas y las afirmaciones de la extrema derecha india de que las minorías en India deben integrarse en la cultura de los hindúes. La reaparición de este pensamiento supone una amenaza para las sociedades liberales, construidas sobre la libertad e igualdad.
Las dimensiones sociales y antropológicas del fenómeno de la intolerancia religiosa no sólo abarcan a situaciones históricas como el antisemitismo, la islamofobia y la cristianofobia, sino que también han incluido situaciones ampliamente documentadas en recientes décadas como las relacionadas con el crecimiento de los nuevos movimientos religiosos en diversos países del mundo, la secularización de las sociedades de diversos países, y otros acontecimientos contemporáneos .
Antecedentes históricos
Mundo antiguo thumb|Matatías asesinando a un judío apóstata, en un grabado del . thumb|Fresco retratando la quema de libros y la sepultura de intelectuales por el emperador Qin Shihuang (que incluyó a confucianos y taoístas). Las culturas primitivas y las civilizaciones del mundo antiguo no solían tener ejemplos destacados de intolerancia religiosa. Un caso aislado sería el del faraón egipcio Akenatón y su culto heliolátrico de matices monoteístas que riñó con el poder clerical de los sacerdotes tebanos. Los paganos en general por ser politeístas, aceptaban relativamente la existencia de otras divinidades. Aun así, durante las guerras se decía comúnmente que alguna divinidad estaba de su lado; así como en los relatos míticos de las batallas (ver Teomaquia). Durante el Imperio Romano se toleraban el resto de creencias de los diversos pueblos sometidos, siempre y cuando se aceptara la supremacía de los dioses romanos (justificada en las victorias militares) y se dejasen prácticas consideradas "barbáricas" o desagradables (como el sacrificio humano druida o la circuncición judía). Muchas de estas prácticas eran denominadas por la ley romana como superstitio y castigadas duramente por incívicas.Janssen, "'Superstitio' and the Persecution of the Christians," pp.135-136
Fue con el surgimiento de las religiones de la Era Axial que se dieron en general los primeros casos de intolerancia religiosa. El judaísmo fue una de las primeras religiones en mostrar recelo, y el Antiguo Testamento incluye muchas referencias a las religiones idólatras de los pueblos vecinos, condenándolas, y contiene gran cantidad de prohibiciones que impedían a los judíos alejarse de las creencias judaicas o practicar cultos religiosos extranjeros. Ejemplos de esto serían las referencias al Becerro de Oro, a la Reina Jezabel y a otras historias bíblicas donde se acusa la idolatría.
Si bien los israelitas tuvieron innumerable cantidad de conflictos con sus vecinos, los babilonios, asirios, idumeos, filisteos, egipcios, hititas, etc., fue con el Imperio romano con quien se dio uno de los más feroces conflictos religiosos: las guerras judeo-romanas. Los enfrentamientos religiosos entre judíos y romanos –estos últimos habían aplicado algunas medidas insultantes para los judíos como la presencia de una estatua de Júpiter en el Templo de Jerusalén- terminó con una de las mayores persecuciones religiosas, la destrucción del Templo, el saqueo de Jerusalén y la diáspora judía.
thumb|Juicio de Santa Lucía, quien fue condenada durante la persecución de Diocleciano (), en una obra decimonónica de Lorenzo Lotto. El advenimiento del cristianismo provocó el surgimiento histórico, de una segunda religión monoteísta. En principio, los enfrentamientos religiosos se daban entre judíos y cristianos primitivos, mientras que en Roma proliferaban múltiples religiones y cultos, incluyendo el orfismo, el mitraísmo, etc. La persecución a los cristianos por las autoridades imperiales, fueron no solo por motivos religiosos, sino también por motivos políticos, al negarse a reconocer la autoridad divina del emperador. Miles de cristianos fueron ejecutados y torturados, y en algunos casos inculpados por crímenes que no cometían (acusados, por ejemplo, de incendiar Roma y de canibalismo contra niños).
Finalmente, el cristianismo empezaría a ganar adeptos en el Imperio romano, lo que provocaría conflictos políticos y religiosos. El caso de Alejandría (Egipto, fundada por Alejandro Magno tras expulsar a los persas, 331 a. C.), se practicaba el helenismo y la religión egipcia (ambas politeístas) y poseía una convivencia policultural y de tolerancia multireligiosa, en la que se destacaba la presencia de colonias judías. Pero tras la invasión romana (año 30 a. C.) y después con el Edicto de Tesalónica(), se prohíben todos los cultos étnicos, obligandose a la práctica únicamente del cristianismo, fue en el período en que los cristianos toman el poder de Roma, se protagonizaron linchamientos y persecución contra judíos y todos aquellos que no eran cristianos, así como saqueos de sinagogas y profanaciones a templos paganos, destruyéndolos o convirtiéndolos en iglesias.
Por último, a través del mecanismo de edictos el cristianismo se convertiría en la religión predominante del Imperio romano y gradualmente iría eliminando a otras religiones, principalmente a las religiones europeas, como son el caso de los celtas y los nórdicos.