La Fiebre del Valle del Rift (FVR) es una zoonosis causada por el virus de la Fiebre del Valle del Rift (VFVR), que afecta principalmente a ganado salvaje, doméstico (incluyendo vacuno, ovejas, camellos y cabras) y humanos.Los síntomas de esta enfermedad varían mucho dependiendo de la edad y suelen permanecer durante 2-7 días. En animales adultos, el principal síntoma son abortos masivos, llegando estos a producirse en un 80-100% de los animales gestantes infectados. Además, malformaciones congénitas, hepatitis, fiebres moderadas, complicaciones oculares y encefalitis también se han descrito en ganado adulto, con una baja tasa de mortalidad que ronda el 10-20% de los casos.Sin embargo, en animales jóvenes, la tasa de mortalidad es mucho mayor, llegando al 80-100%.En humanos, los síntomas van desde fiebres moderadas, dolor de cabeza, malestar ocular o vómitos, hasta, en un 1% de los casos, Fiebre hemorrágica viral que pueden acabar en muerte.

La enfermedad es causada por el virus de la Fiebre del Valle del Rift, un miembro del género Phlebovirus (familia Phenuiviridae). La transmisión del virus entre animales se da principalmente por picadura de mosquitos y, en el caso de humanos, por contacto directo con materia infectada (sangre, leche, etc) y exposición a aerosoles, aunque no se ha descrito el contagio entre persona a persona.

La enfermedad fue por primera vez documentada en ganado en Kenia alrededor de 1931, y desde entonces, numerosos brotes se han descrito en África y Arabia. Estos brotes están asociados a periodos de lluvia intensa, en los cuales se favorece la eclosión de huevos de mosquito, principales vectores de dicho virus.

La prevención de la enfermedad se centra en estrategias de vacunación en animales, ya que no existen vacunas autorizadas para humanos. Es por ello que la OMS catalogó al VFVR como potencial arma biológica, que requiere de inversión e investigación urgente.

Virología El VFVR es un virus ARN monocatenario negativo, de genoma tripartito de 11.5 Kb, compuesto por el segmento largo (L), medio (M) y corto (S), los cuales codifican la ARN polimerasa, las glicopropteínas Gn, Gc y proteína no estructural NSm, la nucleoproteína (N) y proteína no escructural NSs.

ARN polimerasa: enzima que permite replicación y transcripción del genoma viral. Glicoproteínas Gn y Gc: se encuentran en la estructura del virus, en la envuelta externa lipídica. Estas glicoproteínas permiten la fusión de la envuelta del virus con la membrana (endocitosis) de la célula huésped, permitiendo así la entrada del genoma del virus por medio de viriones preempaquetados. Proteína no estructural NSm: favorece la replicación del virus en el vector (mosquito), además de modular la apoptosis celular del hospedador para permitir la replicación viral en su interior. Nucleoproteina (n): forman ribonucleoproteínas (RNPs) que protegen el RNA frente a las RNAsas del huésped, impidiendo su degradación. Proteína no estructural NSs: aunque muchos componentes codificados por el ARN del virus desempeñan un papel importante en la patología del virus, la NSs es el único componente que se ha demostrado que afecta directamente al huésped. Por ello, es el principal factor de virulencia de RVFV, ya que bloquea la respuesta inmune innata mediada por interferones de tipo 1 (IFN tipo I), favoreciendo la replicación del virus en el hospedador. Debido a esto, varias vacunas modifican esta proteína para atenuar el virus. Cuando el VFVR se introduce en el ADN del huésped, la NSs forma una estructura filamentosa en el núcleo. Esto permite al virus interactuar con áreas específicas del ADN del huésped relacionadas con defectos de segregación y la inducción de la continuidad cromosómica. Esto aumenta la infectividad del huésped y disminuye su respuesta antiviral.

Actualmente sólo existe un serotipo con variabilidad genómica limitada entre las cepas del virus, a pesar de la existencia de múltiples linajes. miniaturadeimagen|330x330px|Ciclo de replicación viral de RVFV El ciclo de replicación del VFVR comienza con la unión del virión a la membrana celular. Aquí, las partículas de este son endocitadas mediante endocitosis dependiente de clatrina o independiente de clatrina. Tras la acidificación del endosoma, Gn y Gc sufren cambios conformacionales que dan lugar a la fusión de las membranas viral y endosómica, y a la posterior liberación de las ribonucleoproteínas (RNP) al citosol. Cerca del lugar de fusión, las RNP se utilizan como plantillas para la transcripción y la replicación. Los ARNm codificados por los segmentos L y S son traducidos por ribosomas libres, mientras que el ARNm codificado por el segmento M es traducido por ribosomas unidos a la membrana en el retículo endoplasmático. Las RNP recién formadas (4–6 hpi) migran a lugares aleatorios del citoplasma, iniciando rondas adicionales de replicación seguidas de un reclutamiento mediado por glicoproteínas hacia el aparato de Golgi . Los heterodímeros de glicoproteínas o estructuras de glicoproteínas de orden superior se unen a las RNP a través de la interacción de la proteína N con la cola citoplasmática de Gn. Finalmente, las RNP se acumulan en el aparato de Golgi y los viriones se forman por gemación en el lumen del Golgi. Las partículas víricas maduras, que contienen de cero a tres segmentos del genoma, o quizás incluso más, se liberan de la célula mediante exocitosis.

Transmisión El VFVF se transmite principalmente por mosquitos en los animales, además de por contacto directo por material infectado entre animales y humanos. Existen esencialmente dos especies de mosquito, Aedes y Culex, descritas como principales vectores del VFVR entre especies animales. Estos vectores toman sangre de animales infectados, y son capaces de amplificar y transmitir el virus a otros animales y a humanos a través de picaduras. Además, las hembras también son capaces de transmitir el virus a su descendencia a través de los huevos, dando lugar a nuevas generaciones igualmente infectadas y con capacidad de propagación. Como resultado, los grandes brotes de esta enfermedad se suelen asociar a periodos de lluvias torrenciales, las cuales favorecen la eclosión de huevos de mosquito, lo que puede producir un aumento en las poblaciones de mosquitos y consecuentemente la transmisión del virus.En cuanto a la transmisión por contacto directo, se ha descrito principalmente entre animales infectados y humanos, a través de tejidos y fluidos contagiados, aerosoles y a través del consumo de productos animales contaminados como leche no pasteurizada. Además, el VFVR ha sido también aislado en fluidos como orina, siendo esta vía un potencial medio de transmisión. Además, la transmisión por vectores a humanos también se ha descrito pero, sin embargo, no se ha demostrado la transmisión de persona a persona.

La transmisión vertical del virus se ha reportado en animales, vectores y humanos. Sin embargo, el rol de la transmisión horizontal entre animales continúa sin estar claro.

Sintomatología La edad es un factor determinante en cuanto a la susceptibilidad a FVR y la severidad y sintomatología de la enfermedad. Las tasas de mortalidad son mayores en animales neonatos que en adultos. En general, ovejas y cabras presentan una mayor susceptibilidad al contagio que los camellos y vacas. En particular, los corderos presentan las mayores tasas de mortalidad (90-100%), presentando un corto periodo de incubación (12-24 horas), cuadros febriles cortos con temperaturas de oscilan los 41-42 °C, y muerte a las 24-72 horas después de la infección.

Sin embargo, los animales adultos son menos susceptibles a la infección por VFVR que los jóvenes y, en muchos casos, los abortos son la única evidencia de infección en ellos . En este sentido, las ovejas y cabras adultas muestran tasas de mortalidad mucho más bajas (10-30%), con cuadros clínicos caracterizados por periodos de incubación de 24-72 horas, letargo y cuadros febriles. Sin embargo, el porcentaje de abortos en animales gestantes infectados por VFVR es del 100%, desencadenando en muchos de los casos tormentas de abortos en los rebaños y causando importantes pérdidas económicas en países en vías de desarrollo.

En humanos, el periodo de incubación suele ir de 2 a 6 días, y los síntomas en la mayoría de los casos presentan cuadros leves-moderados, pudiendo ir desde fiebre, dolor articular, hepatitis o encefalitis. Además, un pequeño porcentaje de casos puede llegar a desarrollar fiebre hemorrágica, siendo el porcentaje de mortalidad en humanos del 1%.Estos síntomas suelen durar entre 4 a 7 días, cuando la presencia de anticuerpos neutralizantes hace desaparecer el virus de la sangre.

Diagnóstico y prevención Debido a la sintomatología inespecífica del FVR, se puede confundir con otras enfermedades víricas como la Fiebre Amarilla. Por ello, es necesario llevar a cabo alguna prueba diagnóstica para confirmar la presencia de VFVR. Estas pruebas son:

Test serológicos con ELISA de IgG e IgM. Detección por RT-qPCR y posterior aislamiento en cultivo celular. Pruebas de ácidos nucleicos (NAT).

Además, actualmente se están desarrollando test rápidos de detección de antígenos y cribados masivos para mejorar el tiempo de diagnóstico tanto en animales como en humanos.

Para poder realizar estos test, debido a la categoría 3 de riesgo del VFVR, las muestras deben de ser tratadas y procesadas en contención biológica de nivel 3.

En cuanto a prevención, existen campañas de vacunación animales con el fin de inmunizar a los animales antes de que se produzcan brotes. Si el brote ya se ha dado, se ponen en marcha planes de restricción de movimiento de animales, especialmente de comercio de ganado, lo cual tiene un importante impacto para la economía de los países afectados. Sin embargo, actualmente no existen vacunas disponibles para humanos, por lo que la prevención en este caso se basa en la toma de medidas para disminuir el contacto con los fluidos corporales o los tejidos de animales potencialmente infectados, y la protección contra los mosquitos e insectos hematófagos que pueden ser vectores del VFVR. Medidas como el uso de repelentes de mosquitos, mosquiteras, lavado de manos frecuente y reducir el consumo de alimentos animales poco cocinados son algunos de los métodos más eficaces. Para las personas que trabajan con animales en zonas endémicas, como ganaderos o veterinarios, el uso de equipo de protección para evitar cualquier exposición a la sangre o los tejidos de animales que puedan estar infectados es una medida de protección importante. En teoría, el establecimiento de sistemas de vigilancia ambiental y de casos podría ayudar a predecir y controlar futuros brotes.

Epidemiología miniaturadeimagen|Distribución del virus de la Fiebre del Valle del Rift. Azul: países con incidencia endémica de la enfermedad y brotes sustanciales de RVFV. Verde: países en los que se conocen algunos casos de aislamiento periódico del virus o evidencia serológica del RVF.