Villena es un municipio y una ciudad española de la Comunidad Valenciana. Situada en el noroeste de la provincia de Alicante, limita al oeste con la Región de Murcia y Castilla-La Mancha y al norte con la provincia de Valencia. Es cabeza de partido judicial y capital de la comarca del Alto Vinalopó. Se sitúa a una altitud de y su término municipal abarca una extensión de 345,6 km² (lo que lo convierte en el 2.º más grande de la provincia). Cuenta con una población de , siendo el 11.º municipio más poblado de Alicante y el 21.º de la Comunidad Valenciana. Se trata de un municipio castellanohablante, en el que el castellano cuenta con el predominio lingüístico reconocido legalmente.
Se tiene constancia de poblamiento en la zona desde el Paleolítico Medio. Sin embargo, está discutido si la ciudad actual data de época visigoda o es anterior, aunque con total seguridad existía en el , durante la dominación musulmana. Tras la conquista cristiana, pasa a ser señorío, principado, ducado y finalmente marquesado, hasta que el pueblo, alentado por los Reyes Católicos, se rebela contra el marqués. En 1525 Carlos V le concede el título de ciudad. Este es el momento de mayor prosperidad económica, como muestran los monumentos que han llegado hasta la actualidad. A partir del se abre un periodo de tranquilidad, solo interrumpido por las guerras en que se verá envuelta esta zona de España.
En 1833 pasó de depender del Reino de Murcia al Reino de Valencia, debido a la división provincial de 1833, que integró la ciudad en la provincia de Alicante. Pese a que en 1858 se inauguró una estación de ferrocarril, la economía siguió siendo esencialmente agrícola hasta el éxodo rural de los años 1960. A partir de entonces, el modelo económico cambió rápidamente y en la actualidad la economía se basa principalmente en el sector servicios y la industria, destacando las del calzado, la construcción y los muebles.
La ciudad conserva un importante conjunto histórico, compuesto por sus dos castillos y varias iglesias, ermitas, palacios y plazas, así como un importante patrimonio museístico, en el que destaca el museo arqueológico José María Soler. Entre los principales eventos culturales se encuentran las fiestas de Moros y Cristianos, las Fiestas del Medievo, y el concurso de Jóvenes Intérpretes «Ruperto Chapí».
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Toponimia El primer topónimo del que se tiene constancia es el «Ad Turres» que aparece en los Vasos Apolinares, que ha sido identificado con alguna de las villas romanas o postas del itinerario de la Vía Augusta, en algún punto entre Villena y Fuente la Higuera. Cerca de esta última se tiene constancia de una torre citada como ya en ruinas en el . En cuanto al origen del término «Villena», hay cierta polémica. Menéndez Pidal propone que habría evolucionado de un hipotético antropónimo Bellius o Vellius y el sufijo -ana, tal como Lucena (Lucius + -ana) o Maracena (Marcus + -ana), que darían la forma romana «Belliana» o Velliana. Sin embargo, ni Belliana ni Bellius se han documentado en época romana, amén de que la evolución de "Belliana" a "Villena" comporta ciertas dificultades fonéticas. Por tanto, Domene Verdú indica que el origen del topónimo sería el término «Bilyāna», netamente árabe, y significaría «la llenada (por Alá)». Esa forma árabe, documentada a partir del , habría evolucionado de dos maneras distintas. De un lado, siguiendo las normas del castellano medieval, a «Belliena», tal cual aparece en la Historia Roderici (hacia 1190). Esta forma, no obstante, habría desaparecido a raíz de la conquista cristiana de 1241 a favor de la forma Billena, según las reglas fonéticas propias del aragonés, que hablarían la mayor parte de los repobladores cristianos. A partir del , y atraída la grafía por la palabra villa debido a la ya mayoritaria confusión de b y v entre los hablantes de español, se consolida la forma «Villena», que ha permanecido inalterada hasta la actualidad.
Geografía Villena está situada al noroeste de la provincia de Alicante, en la comarca del Alto Vinalopó, a 57 km de la capital provincial. Se encuentra en una importante encrucijada de caminos entre las comunidades valenciana, murciana y castellano-manchega, a las que se accede en pocos minutos. Su singular enclave geográfico, en el Corredor del Vinalopó, de importancia capital desde época prehistórica (aquí accedía la Vía Heráclea al interior de la Meseta) y en torno a pueblos como Biar, Sax, Fuente la Higuera, Yecla y Caudete, ha hecho que Villena sea un importante nudo de comunicaciones. Su amplio término municipal (345,6 km²) es el segundo con mayor superficie de la provincia de Alicante.
El término municipal está atravesado por la autovía de Alicante A-31 (integra la carretera N-330 entre los pK 48-65 y 69-73), la carretera autonómica CV-81 (permite la comunicación entre Onteniente y Yecla) y la autovía A-33 (conecta la A-31 con la autovía A-35 permitiendo un acceso más rápido hacia Valencia).
miniatura|Sierra de la Villa, en primer plano la pinada de Las Cruces, arriba las ruinas del castillo de Salvatierra coronando la sierra
Orografía La zona puede encuadrarse dentro de las áreas de los pasillos prebéticos. Por su situación y configuración, se considera un altiplano con rasgos de transición entre el paisaje manchego y el levantino.
Por lo que respecta a su génesis, el relieve presente en el término de Villena y comarca está relacionado con dos factores: las condiciones climáticas y la tipología del roquedo. La zona está sometida a la acción de un sistema erosivo mediterráneo puesto de manifiesto en el ritmo de precipitaciones y en las temperaturas, que favorece la formación de glacies, ramblas y barrancos, potenciados por la escasa cobertura vegetal que existe en algunas zonas. El predomino de calizas, margas y arcillas se manifiesta en las cumbres y en espacios arcillosos como los Cabezos.
Las principales unidades montañosas las constituyen: la sierra de Salinas, al suroeste, donde se alcanza la máxima altura en el pico de la Capilla con 1236 m de altitud; los picachos de Cabrera, al sur, una formación aislada y bastante abrupta que alcanza los 873 m; la Peña Rubia, al sureste (934 m); la Sierra del Morrón, al noreste (910 m) y la sierra de la Villa (780 m), a cuyas faldas se encuentra la ciudad, que se alza a 505 metros sobre el nivel del mar.
Hidrografía El río Vinalopó entra en el municipio procedente del valle de Biar y se dirige hacia Sax, saliendo del territorio a 485 metros sobre el nivel del mar.
Clima Pese a la cercanía con la costa, las montañas representan un obstáculo para recibir la influencia del mar, y dado que la altitud media está por encima de los 500 m, se condiciona un peculiar clima duro. Villena presenta unas temperaturas extremas que suelen oscilar entre los -8 °C y los 35 °C. El 17 de enero de 1957 se registraron -24,0 °C, mientras que el 15 de agosto de 2021 se registraron 45,6 °C en la estación de El Hondo de la Lagunilla. Por su parte, la temperatura media se sitúa en los 6 °C en el mes de enero, mientras que en julio y agosto está en torno a los 24 °C. Térmicamente Villena presenta las características propias de un clima continental de la meseta, que se manifiesta en la existencia de un verdadero invierno, y un verano en el que se constata un aumento de las temperaturas en las horas centrales del día con noches muy refrescantes.
El período de máximas lluvias se registra durante los meses de primavera y otoño con cotas de bajas a medias: entre 350 y 550 mm dependiendo de la zona del término. El periodo entre 1943 y 1962 arrojó una media de precipitaciones anuales de 348,4 mm frente a los 556 mm del Valle de los Alhorines. Así, el número de días de lluvia en otoño en Villena es, por término medio, de 11, mientras que la primavera se caracteriza por unas precipitaciones de tono más débil o moderado. Las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones, junto con la irregularidad de éstas, ilustran la aridez de la llanura villenense, que va disminuyendo al aproximarse hacia la parte oriental del Alto Vinalopó.
Cabe destacar que los -24 °C que se registraron es la temperatura más baja histórica de la Comunidad Valenciana según el INM, y los 45,1 °C es una de las más altas históricas de la Comunidad Valenciana.
Fauna y flora miniatura|Señalización de la microrreserva de flora Cabecicos de Villena Debido a su gran diversidad fisiográfica y faunística, el patrimonio natural de Villena es de gran importancia en el contexto de la provincia de Alicante.
En la sierra de Salinas es donde más abunda la vegetación boscosa —bosque mediterráneo—, conservando amplias zonas de carrascal y densos pinares. En otras sierras, de menor vegetación arbórea como son el Morrón y Peña Rubia, predomina el matorral dominado por el romero, el enebro, la sabina, el tomillo, la aliaga, etc., plantas que están ampliamente representadas en estas latitudes. Dentro del término de Villena se encuentran también ambientes subesteparios —zonas de vegetación muy baja y aclarada—, acompañando normalmente a los cultivos de cereales, como sucede en el paraje de Los Alhorines.
Existen en Villena tres microrreservas de flora: desde 1994 la microrreserva Cabecicos de Villena y la microrreserva Cueva del Lagrimal y desde 2002 la microrreserva Miramontes.
miniatura|Sisón La sierra de Salinas es la zona de mayor diversidad faunística de Villena, destacando la jineta, el gato montés y el jabalí y, entre los animales de caza que habitan el campo, se encuentra el conejo y la perdiz. Completan esta relación las aves rapaces diurnas y nocturnas. En el paraje de los Alhorines se ha reintroducido el cernícalo primilla. En otras zonas del amplio término se encuentran dos especies de aves únicas en la provincia de Alicante: la ortega y el sisón. Es muy abundante la presencia de la calandria común, y de diversos tipos de bisbitas, mientras que el alcaraván es más difícil de encontrar. Existen todavía zonas húmedas en la huerta de Villena, donde aparecen anfibios y un pez conocido como fartet —muy escaso— cuyo único hábitat es Marruecos y el sureste de España.
Historia
Prehistoria miniatura|El Tesoro de Villena está formado por 59 objetos de oro, plata, hierro y ámbar que totalizan un peso de casi 10 kilos y está datado alrededor del año Se descubrió en 1963 en una rambla cercana a Villena, y se trata con mucha seguridad de una ocultación, quizás de un reyezuelo del Cabezo Redondo. El conjunto lo componen brazaletes, cuencos, frascos y otros pequeños objetos. Los brazaletes se llevaron puestos, dado están desgastados por el uso, pero no se sabe si la vajilla fue de uso cotidiano, ritual o votivo. Si bien su autor pudo ser local, dada su similitud con el Tesorillo del Cabezo Redondo, no hay acuerdo respecto a este puntoDecreto 66/2005, de 1 de abril, por el que se declara Bien de Interés Cultural la Colección Arqueológica del Tesoro de Villena