San Juan del Río es una ciudad mexicana ubicada en el estado de Querétaro, a 57 kilómetros de la capital del estado, Santiago de Querétaro. Es cabecera del municipio homónimo.

Es la segunda ciudad más poblada del estado solo después de la capital estatal, al tener en 2020 una población de 177 719 habitantes, lo que representa el 12,6% del total de población estatal, de acuerdo con el conteo y delimitación oficial realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La población de la Zona metropolitana de San Juan del Río asciende a 370005 habitantes.

San Juan del Río es un importante enclave industrial en la cercanía de la ciudad capital de Querétaro. Además cuenta con cada vez un mayor número de atractivos turísticos. Muchos de los hoteles de este municipio se encuentran alojados en antiguas haciendas coloniales. También fue un punto clave en el desarrollo histórico del país por encontrarse en el camino real tierra adentro y cuenta también con un particular museo: el Museo Panteón de la Santa Vera Cruz (antes Museo de la Muerte), este recinto se ubica en un antiguo cementerio de mediados del siglo XIX y hospeda 450 tumbas al igual que una vista panorámica de la ciudad.

San Juan del Río es uno de los grandes productores de ópalo en el país, las minas más antiguas se encuentran cerca de los límites del vecino municipio de Tequisquiapan; San Felipe y la Carbonera, las más importantes de la región.

En 2010, el centro histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio Mundial por ser uno de los sesenta puntos que conforman el Itinerario Cultural del Camino Real de Tierra Adentro.

Símbolos Escudo El 24 de junio del año 1984, el Ayuntamiento de San Juan del Río encabezado por el ingeniero Leopoldo Peralta Navarrete, en sesión solemne de Cabildo declaró el escudo oficial. El resultado del diseño fue de una convocatoria que se lanzó para tal efecto de la cual resultó ganador el pintor Héctor Raúl Rojas López a quien, en esa misma sesión, se le nombró Hijo Predilecto de San Juan del Río.

Este escudo se compone de un blasón tradicional acompañado de un par de cenefas que descienden desde la parte superior y se unen en la parte central inferior. El escudo de San Juan del Río es uno compuesto, de tipo español, que así como el portugués y el flamenco (países que recibieron influjo español) es redondeado en la base con la forma de un arco de medio punto invertido.

El blasón se divide en tres cuarteles que contienen aspectos representativos del municipio: en el medio superior se ubica la imagen del Santo Patrono San Juan Bautista representado en medio cuerpo; luego, simbolizando el devenir histórico, está  el puente de cinco arcos: el gran puente de piedra, representando la fundación, la evangelización y el desarrollo durante el virreinato.

El medio inferior se divide, a su vez, en dos cuarteles que representan el momento previo a la evangelización: a la siniestra se ubica la rodela otomí que simboliza nuestras raíces prehispánicas, cuando los españoles llegaron a Iztacchichimecapan (antiguo nombre de San Juan del Río) a la conquista. A la diestra la representación del Reino de España como significado de quienes fundan el pueblo. En la parte baja del blasón se ubica un gallardete que lleva inscrito el nombre del municipio: San Juan del Río.

El autor del escudo tomó elementos de la heráldica para su creación, incluyendo como base de la composición el representativo Puente de Piedra, sobre él la imagen del patrono San Juan Bautista -recordando la fecha del 24 de junio de 1531, día de San Juan Bautista en que ocurrió, según la leyenda, la fundación española de San Juan del Río- y la representación del Reino de España en sus colores característicos con las torres del Reino de Castilla y los leones rampantes del Reino de León, que ya aquí se muestran unificados.

Este es el escudo original a colores en diseño estilizado. Es la obra original del autor. Los esmaltes (colores) que integra son los siguientes: metal: oro; y cinco esmaltes: gules (rojo), azur (azul), sable (negro), sinople (verde), leonado (marrón) y carnación (carne).

El esmalte heráldico designa el atributo cromático de un campo o de un fondo. Se trata de colores simbólicos: así, por ejemplo, el gules se representa por un rojo sea bermellón, escarlata, carmín u otro. Los esmaltes están repartidos en tres grupos: los metales, compuestos esencialmente del oro y el plata; los colores, compuestos esencialmente del azur, del gules, del sable, del sinople y del púrpura; y también Los forros, compuestos esencialmente del armiño y del vero, así como de sus innumerables variantes; son de hecho composiciones "bicromáticas", reuniendo un esmalte con un metal.

Historia Época prehispánica En lo que ahora ocupa la superficie municipal de San Juan del Río, en la orilla del río que lleva el mismo nombre, se han encontrado vestigios de la antigua cultura Otomí con ascendencia de Chupícuaro, legados que indican que la zona fue habitada hacia el año 400 a.C. Los antiguos pobladores eran recolectores sedentarios; portadores de una cultura y forma de vida compleja. Se considera como una de las organizaciones sociales más antiguas del altiplano mexicano. La cultura Otomí aportó avances muy importantes, sobre todo en el cultivo del maíz, frijol, calabaza y maguey. Los otomíes, después de tener grandes avances en la agricultura, se agruparon en la región en torno al cerro Techimacit (hoy barrio de la cruz); en la cañada que forma el lecho del río; construyeron sus casas formando el poblado que llamaron Ixtachichimecapan, que significa tierra de Chichimecas blancos, y cuyo cacique era Mexici quien posteriormente recibió el nombre cristiano de Juan.

Fundación San Juan del Río se fundó como villa de indios el día 24 de junio de 1531 (aunque para algunos autores, como Agustín Ruiz Olloqui la fecha verdadera de la fundación es el 24 de junio de 1526, la cual aparece en un documento de la colonia que trata sobre un asunto de aguas y que actualmente permanece en el Archivo Histórico Municipal), y fue denominada así por ser ese día la festividad de San Juan Bautista, y por quedar a orillas de un caudaloso río, se le aplicó también el "del Río". Cabe señalar que es alrededor de esta fecha que se celebra anualmente la feria de la ciudad, en la que tienen lugar corridas de toros, juegos mecánicos, conciertos y demás eventos culturales.

San Juan del Río marcaba, junto con Santiago de Querétaro, una frontera de salvaguarda durante la confrontación entre los grupos chichimecas llamados bárbaros y el expansionismo virreinal; tiempo más adelante, ambas ciudades fueron el punto intermedio entre fundos mineros de Zacatecas y San Luis Potosí con la Ciudad de México. Época colonial Una vez fundada la villa y dada por conquistada pacíficamente, se comenzó la labor organizativa y de edificación; se erigió la primera capilla del pueblo construida por los religiosos franciscanos y se realizó el trazado de las calles principales «sobre una área de 2 500 varas cuadradas de buena tierra y suave pendiente». El Pueblo de San Juan del Río, cabecera de su Feligresía y de la Jurisdicción, está fundado en una ladera que mira al norte y Poniente que remata en un valle quebrado insensiblemente, que está cercado por todas partes de cerros y lomas.

La labor constructiva durante el , se restringió al ámbito de la organización de la villa y a resolver ciertos problemas inmediatos. Uno de los primeros elementos urbanos de uso comunitario fue la construcción del puente sobre el río San Juan, que durante la época de lluvias prácticamente dejaba incomunicada a la población. Este asunto afectaba tanto a la población sanjuanense como a los intereses del gobierno virreinal, principalmente por ser lugar de tránsito y descanso de los constantes viajeros con cargamentos de plata, que venían del Norte con rumbo a la Ciudad de México. El puente que alivió el problema es atribuido a Fray Sebastián de Aparicio y se construyó en el año de 1561 (hoy avenida Benito Juárez, frente al panteón municipal). Dado que el tránsito por el puente además de ser pesado era constante, en 1621 tuvo que ser reconstruido. Miguel Hidalgo pasó por este puente.

miniaturadeimagen|300x300px|Av. Juárez y Portal del Diezmo que data de mediados del . A principios del , a instancias del gobierno virreinal se volvió a reconstruir, teniendo como resultado un puente mucho más sólido y vistoso que los dos anteriores: construido sobre cinco arcos y placas de cantera que a la fecha se mantienen vigentes. Este puente se concluyó el 23 de enero de 1722 gobernando el duque de Linares.

Además de este relevante elemento urbano, empezaron a ganar terreno las iglesias, templos y conventos con su respectiva influencia ideológica. El antiguo casco urbano de San Juan del Río es similar al de Querétaro, en el cual quedaron incluidos dos tipos de trazado, la traza irregular que se supone fue la zona indígena antigua en donde se edificó el templo para indígenas del Calvario (llamado así por la sinuosidad y pendiente del terreno en donde se encuentra enclavado). El otro trazado de calles coincide con la práctica española de ese entonces «a cordel», cuyo elemento urbano y de unión era el templo para españoles de San Juan Bautista. A ambos edificios se les anexaron camposantos, del primero todavía se conserva el nombre original de Santa Veracruz. En 1670 se formalizó la primera escuela de letras para niñas, recibiendo el nombre de «Beaterio de Nuestra Señora de los Dolores», fundado por las Hermanas Terceras de la Orden de San Francisco, mismo que en el año de 1683 fue reorganizado por el venerable dray Antonio Margil de Jesús, de quien se cuenta una interesante leyenda. En 1672, se fundó el Hospital y Convento de San Juan de Dios, para la atención de los enfermos que había en la ciudad y los visitantes que se detenían a su paso, hoy este edificio es ocupado dignamente por la Universidad Autónoma de Querétaro. En 1693 se inició la construcción de una nueva iglesia parroquial, misma que fue consagrada el 25 de julio de 1729 y dedicada al santo patrón de la ciudad, san Juan Bautista. Por esas mismas fechas se concluyó la construcción del templo y convento de Santo Domingo; el mencionado convento se localiza en la calle principal de San Juan del Río, por la entrada del camino real (en el hoy cruce de las avenidas Juárez y Zaragoza). Su fachada es de cantera, adornada con tres escudos: La Merced, San Francisco y Santo Domingo. miniaturadeimagen|Hacienda Galindo En el día 3 de abril de 1847, y en el marco de la guerra entre México y los Estados Unidos, el gobierno del Estado otorgó a la entonces Villa de San Juan del Río el título de ciudad. Hacia 1855, la industria y el comercio tuvieron un importante impulso. Entre los establecimientos y empresas más relevantes de la época se contaban: barberías, carpinterías, coheterías, curtidurías, fábricas de cerveza, herrerías, molinos de trigo, pailas de jabón, trapiches de algodón, panaderías, platerías, talleres de pintura, sastrerías, sombrererías, talabarterías, telares de lana y manta, talleres de rebozos, zapaterías y fusterías.

En 1863, Benito Juárez, en su huida a San Luis Potosí, pernoctó en San Juan del Río y, en 1867, Maximiliano de Habsburgo lanzó en esta ciudad una de sus últimas proclamas, en la cual exhortaba a la población a defender "la Independencia y el orden interior del país". Posteriormente, en el cerro de las Campanas de la ciudad de Querétaro era fusilado junto a los generales Miramón y Mejía.

Época contemporánea En la última década del San Juan del Río participó del desarrollo ferroviario al tenderse la vía del Ferrocarril Nacional Mexicano y, años más tarde, al asentarse en esta ciudad la "Casa Redonda" para la reparación de máquinas de vapor.