La ciudadanía digital constituye el ejercicio práctico y crítico de la ciudadanía en el mundo digital, reconociendo que lo que hacemos en la esfera no virtual, en el ejercicio de nuestra ciudadanía, también puede asumir formatos virtuales que habilitan o restringen prácticas ciudadanas. Es un concepto en transformación constante ya que se encuentra ligado a la evolución y las posibilidades generadas por las tecnologías de la información y la comunicación. Precisamente, toda persona que tiene derecho al acceso y apropiación de las tecnologías de la información y la comunicación, al desarrollo de habilidades digitales, al acceso a la información en línea de forma segura, transparente y privada, así como a la participación a través de medios tecnológicos.

La Unesco define la ciudadanía digital como un conjunto de competencias que faculta a la ciudadanía a acceder, recuperar, comprender, evaluar y utilizar información con fines creativos. Asimismo, implica compartir información y contenidos de los medios en todos los formatos, utilizando diversas herramientas de manera crítica, ética y eficaz con el fin de participar y comprometerse en actividades personales, profesionales y sociales.

Área La ciudadanía es una serie de áreas en las que se suelen abarcar y relacionar las categorías como: El uso de las TIC: uso de las TIC para la alfabetización digital y desarrollo de competencias digitales en la que se involucran docentes, estudiantes e instituciones. Acceso y participación: brecha digital, derecho de acceso a Internet, democracia electrónica, ejercicio responsable de la ciudadanía.

Una tendencia en auge y de especial relevancia, es la vinculación de la educación para una ciberciudadanía responsable con la prevención de riesgos de las TIC, principalmente para los menores. Esto se derivaría de los riesgos propios de la condición de la etapa infantil que se ven trasladados al uso que los niños, niñas y jóvenes ejercen como usuarios de Internet y de otras nuevas tecnologías.Online Safety 3.0: Empowering and Protecting YouthDel uso seguro de Internet a la educación para la ciudadanía digital en

Otra tendencia, que podemos relacionar al concepto democracia electrónica, tiene que ver con la construcción de herramientas desde abajo para hacer efectiva la democracia. En ésta se promueve la participación directa y la organización de la gente para hacer efectivos sus derechos civiles, el control de los gobernantes, la comunicación de nuestros deseos y necesidades a quienes deciden y la transparencia de la gestión de gobierno. Es necesario fortalecer las habilidades digitales que permitan comprender los usos, informarse y participar, así como reconocer riesgos y formas de pedir ayuda. Todas las personas podemos hacer un uso de las tecnologías que sea responsable y seguro; crítico y reflexivo; creativo y participativo

miniaturadeimagen|339x339px|Competencias digitales. Ser un ciudadano digital es tener el acceso masivo a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las cuales abarcan dispositivos tecnológicos como el celular, Internet, la computadora, la televisión y todos los servicios relacionados como redes sociales, blogs, foros, etc; así como elementos técnicos que permiten su funcionamiento. El ciudadano digital es esa persona que sabe aprovechar las oportunidades del mundo digital o virtual, es el que conoce sus derechos y responsabilidades al usar la tecnología hoy en actualidad.

La inserción del ciudadano a nuevas formas de conocer, de acceder a múltiples saberes y un nuevo mundo de prácticas culturales y de relaciones sociales cotidianas, implican la preparación de diferentes competencias digitales.

Las competencias digitales se definen como un espectro de competencias que facilitan el uso de los dispositivos digitales, las aplicaciones de la comunicación y las redes para acceder a la información y llevar a cabo una mejor gestión de éstas. Estas competencias permiten crear e intercambiar contenidos digitales, comunicar y colaborar, así como dar solución a los problemas con miras al alcanzar un desarrollo eficaz y creativo en la vida, el trabajo y las actividades sociales en general.

Competencia informática: es el conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas necesarios para trabajar con la información; buscar información, gestionarla, analizarla, evaluarla y luego crear nueva información y difundirla. Competencia tecnológica: es el manejo de las herramientas que la tecnología nos ofrece como ordenadores, dispositivos móviles, cámaras digitales, e-books, GPS, entre tantas otras cada día más sofisticadas que nos rodean y de las cuales se adquiere cierta dependencia. Cuando se aprende a utilizarlas (con manual o con el propio uso), estamos desarrollando la competencia tecnológica, la cual sería más provechosa si explotáramos al máximo los usos que tal herramienta tecnológica nos ofrece. Alfabetizaciones múltiples: Las alfabetizaciones múltiples deben favorecer la lectura de otros códigos, la elaboración de mensajes, la posibilidad de construir conocimiento y de apropiarnos de él. Hoy existen múltiples lenguajes que implican nuevas formas de alfabetización, no solo el lenguaje oral o escrito, existen así la oralidad, gestualidad, el lenguaje del cómic, del grafiti, del video, de la fotografía, entre tantos. El estar alfabetizado permite al individuo el desempeño pleno de su ciudadanía – ser capaz de informarse, relacionarse con otros, tomar decisiones, resolver problemas, aprender y desarrollar su personalidad. Competencia cognitiva genérica: Ante la gran cantidad de fuentes de información, esta competencia nos permite poder discriminar, ser críticos y selectivos para convertir la información en conocimiento. Ciudadanía digital: Preparación para vivir en un mundo donde lo real y lo virtual o en línea se confunden, la educación para ser ciudadanos críticos, libres, integrados, capaces de vivir con normas y estándares de conducta elevados, no sólo en la sociedad sino también en las redes sociales. Respeto por la legalidad y conocimiento de derechos como ciudadanos digitales . Distinción: No existe una distinción entre un mundo real y un mundo virtual: el mundo físico es tan real como el mundo digital: en la virtualidad conocemos personas, estudiamos y trabajamos, hacemos negocios, en la formación de profesionales actualizamos y contextualizamos las orientaciones de los objetivos por lo que están siendo formados por la misma cuestión que la cultura esta en constante transformación, o incluso generamos empleo, nos entretenemos, vivimos. Y, por supuesto, también corremos riesgos. Por ello, es importante entender los deberes y los derechos que esto conlleva. Políticas de inclusión digital: Diseñar políticas de inclusión digital universal puede ser considerado un equivalente de lo que fueron las campañas de alfabetización cuando la aparición de la imprenta creó la necesidad de saber leer para tener acceso a la información socialmente más significativa. Hoy está fuera de discusión la necesidad de estar digitalmente alfabetizado como requisito básico para el desempeño ciudadano. Pero al igual que con la alfabetización de la lectoescritura, la distinción ya no pasa sólo por manejar el mecanismo sino por dominar los códigos con los que funcionan estos instrumentos, de tal manera que constituyan un vehículo para comprender el mundo y para expresarse.

Uso responsable de las TIC

El uso responsable de las tecnologías de la información y la comunicación dentro de la ciudadanía digital se refiere a la capacidad de utilizar los recursos digitales de manera segura, ética y consciente, respetando los derechos fundamentales y comprendiendo tanto las oportunidades como los riesgos del entorno en línea. Este enfoque destaca que la participación digital debe realizarse con criterio, protegiendo la privacidad, gestionando adecuadamente la identidad digital y manteniendo un comportamiento respetuoso en los espacios públicos digitales. También implica adoptar hábitos que favorezcan el bienestar digital, como regular el tiempo de uso, evaluar críticamente la información y comprender el impacto social de las acciones en línea.

La Declaración Europea sobre Derechos y Principios Digitales establece que la transformación tecnológica debe situar a las personas en el centro y garantizar que la digitalización respete su dignidad y libertades. Según este marco, el uso responsable implica tomar decisiones informadas en línea, disponer de control efectivo sobre los datos personales, acceder a información fiable y participar en un entorno digital plural y seguro. Asimismo, se reconoce la importancia de fomentar habilidades digitales que permitan interactuar críticamente con contenidos y servicios, evitando prácticas dañinas como la desinformación, la manipulación informativa o la violencia digital. El documento también subraya que la inclusión y la accesibilidad son condiciones esenciales para que todas las personas puedan ejercer su ciudadanía digital en igualdad de condiciones.

El Consejo de Europa subraya que el uso responsable también implica garantizar los derechos de niños y adolescentes en el entorno digital, promoviendo su seguridad y su capacidad de participación. El organismo destaca la necesidad de proporcionar entornos adecuados por edad, prevenir riesgos como el ciberacoso, la explotación o la difusión de contenidos dañinos, y asegurar que los menores puedan desarrollar habilidades que les permitan navegar de forma autónoma y protegida. Este enfoque combina protección, educación y empoderamiento, entendiendo que los menores son ciudadanos digitales con derechos propios y que requieren políticas específicas para participar plenamente en la vida digital de forma segura y significativa.

Áreas de comportamiento

La ciudadanía digital trabaja en plantear el manejo de algunas reglas escritas o normas sobre el comportamiento y el buen uso de estas tecnologías. Se han detectado nueve áreas de comportamiento para que se entienda la complejidad que tiene el mal uso, uso y abuso de la tecnología. Netiqueta (Etiqueta digital) (párrafo): Estándares de conducta o manera de loguear con los medios electrónicos. Por ejemplo un mal uso: alumnos que utilizan la mensajería instantánea para mandar y recibir mensajes que no tienen relación con el trabajo que se plantea. Comunicación: Intercambio electrónico de información. Un mal uso: usar la mensajería instantánea donde el uso de mala gramática, abreviaciones y modismos o lenguaje popular, puede llevar a malos hábitos en la escritura formal. Educación: Es el proceso de enseñar, con los conocimientos de uno, a otros usuarios mediante blogs, artículos o tutoriales. Un ejemplo del mal uso: Usar estos medios para copiarse en un examen escolar. Acceso: Participación dinámica plena en la computadora. Un mal uso: Las escuelas ignoran o subestiman las necesidades tecnológicas de grupos marginados. Comercio electrónico: Compraventa electrónica de bienes y servicios. Un mal uso: realizar compras en línea sin saber cómo proteger adecuadamente su identidad (robo de identidad). Responsabilidad: responsabilidad por hechos y acciones en los medios electrónicos. Un mal uso: copiar material de Internet y no dar el crédito a los autores de éste. Derechos: Es la libertad que tienen todas las personas en el mundo digital. Un mal uso: Las instituciones de enseñanza no protegen los derechos de los usuarios que trabajan con la tecnología de la escuela. Ergonomía (Economía digital): Es el conjunto de conocimientos científicos aplicados para que el trabajo, los sistemas, productos y ambientes se adapten a las capacidades y limitaciones físicas y mentales de la persona. Inseguridad (auto protección): Precauciones para garantizar la seguridad en los medios electrónicos. Un mal uso: asumir que no hay ninguna necesidad de proteger los datos electrónicos.

Riesgos