miniaturadeimagen|De izquierda a derecha, tres de los principales líderes de la Wehrmacht en el desfile de la octava Convención Nacional del Partido (1936): Blomberg, Fritsch y Raeder, en Núremberg. El escándalo Blomberg-Fritsch o la crisis Blomberg-Fritsch (en alemán, Blomberg-Fritsch-Krise) fue el nombre que recibieron dos eventos a principios de 1938 que provocaron la salida de Werner von Blomberg, ministro de Guerra, y Werner von Fritsch, comandante en jefe del Heer. Ambos hombres, así como el ministro de Asuntos Exteriores, Konstantin von Neurath, se habían opuesto a los planes expansionistas de Adolf Hitler. Blomberg y Fritsch se vieron obligados a renunciar, debido, en el caso del primero, a su matrimonio con una exprostituta y, en el segundo, a una presunta relación homosexual. Con la explotación política del incendio del Reichstag y la noche de los cuchillos largos, esta doble expulsión constituyó un paso importante en la consolidación del poder absoluto del Führer, particularmente sobre la Wehrmacht, lo que facilitó los proyectos expansionistas del Tercer Reich.

Al igual que con el incendio del Reichstag, las circunstancias exactas del escándalo Blomberg-Fritsch son objeto de controversia entre los historiadores. Algunos lo consideran una serie de eventos fortuitos, mientras que otros aluden una maniobra orquestada por altos funcionarios nazis como Hermann Göring y Heinrich Himmler, inmediatamente aprovechada por Hitler.

Contexto histórico Desde el fracaso del Putsch de la cervecería, Hitler comprendió que debía «meter en su juego a los poderes tradicionales» y, especialmente, el ejército. El apoyo de los militares era necesario para consolidar su poder en Alemania, sobre todo para asegurar sus objetivos expansionistas. A partir de 1934, la irrupción de las SA (Sturmabteilung) en la noche de los cuchillos largos dio garantías a los medios conservadores y la Reichswehr; el apoyo de esta última al régimen nazi aumentó particularmente con la reintroducción del servicio militar obligatorio en 1935 —momento en que se convirtió en la Wehrmacht— y luego con la remilitarización de Renania en 1936, ambas en vulneración de las cláusulas establecidas en el Tratado de Versalles de 1919. En el verano de 1937, Hitler comenzó «a dirigir su mirada hacia Austria y Checoslovaquia».

Primeros eventos El 5 de noviembre de 1937, Werner von Blomberg —ministro de Guerra—, Werner von Fritsch —comandante en jefe del Heer—, Hermann Göring —comandante en jefe de la Luftwaffe— y Erich Raeder —comandante en jefe de la Kriegsmarine— se reunieron en la nueva Cancillería del Reich para obtener el arbitraje de Hitler sobre la distribución de la producción nacional de acero entre las tres fuerzas militares. Para su sorpresa, fueron recibidos por el Führer en persona, junto con su ayudante de campo Friedrich Hoßbach y el ministro de Asuntos Exteriores Konstantin von Neurath; además, en lugar de abordar el tema de la reunión, Hitler se lanzó «en un monólogo de más de dos horas sobre la necesidad de que Alemania se expandiera por la fuerza durante los siguientes dos años».

A rasgos generales, su afán de anexar Austria y destruir el Estado checoslovaco no despertó ninguna desaprobación ni objeción de los participantes en la entrevista ni de los líderes militares que fueron informados después, como Ludwig Beck. Por otro lado, Neurath, Blomberg y Fristch, con quienes Göring terminó por asociarse, estimaron que el análisis militar de Hitler era insuficiente y que cualquier acción bélica contra Austria o Checoslovaquia provocaría la entrada en guerra de Francia y el Reino Unido. Los militares dejaron claro su posición, que fue incluida en el acta de la reunión redactado por Hoßbach cinco días después, un documento comúnmente conocido como el «protocolo Hossbach». Con estas reacciones vaticinadas, Hitler terminó el encuentro tranquilizando a Fritsch, a quien dijo que no había peligro inmediato de guerra. Neurath volvió a plantear el tema en una entrevista con el Führer a mediados de enero de 1938. Para el ministro de Asuntos Exteriores, esta política expansionista «llevaba a la guerra [y se] podrían llevar a cabo muchos de sus proyectos mediante métodos más pacíficos, aunque un poco más lento. Hitler le replicó que ya no había tiempo».

Blomberg miniaturadeimagen|izquierda|upright|Werner von Blomberg en 1934. Ministro de Guerra desde el ascenso de Hitler al puesto de canciller en enero de 1933 y miembro del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán desde enero de 1937, Werner von Blomberg era un ferviente admirador del Führer, cuyo «verbo amistoso o un toque anecdótico en un discurso bastaba para arrancarle lágrimas», pero era «poco apreciado por las altas esferas militares, donde se veía en él a un hombre de Hitler y no del ejército» y sus compañeros lo apodaron «el León de Goma». Padre de cinco hijos y viudo desde 1934, conoció en septiembre de 1937 a una mujer treinta y cinco años menor que él, Margarethe Gruhn, durante un paseo por el Tiergarten de Berlín, de quien se enamoró rápidamente. Durante las primeras semanas, no habló sobre su nueva relación, pero sorprendió a sus asistentes al ir solo y vestido de civil a Oberhof, con el pretexto de visitar a una amiga que se había roto el tobillo mientras esquiaba.

Al presentar a su futura esposa como mecanógrafa, una «chica sencilla de pueblo», se preocupó por la reacción del cuerpo de oficiales y decidió sincerarse con Hitler, cuya aprobación era necesaria para el matrimonio; al contrario que sus pensamientos, el Führer estaba entusiasmado con una unión que marcaba el «rechazo de este esnobismo de otra época», se ofreció como testigo y sugirió que Göring fuera el segundo. El matrimonio, que asombró a todos, tuvo lugar el 12 de enero de 1938 en el Ministerio de Guerra, en la más estricta intimidad; esa misma noche, los nuevos cónyuges se fueron de luna de miel. A pesar del alto rango de Blomberg, el matrimonio fue el tema de un escueto comunicado de prensa, sin comentarios ni fotografías. El 13 de enero, el Völkischer Beobachter anunció: «El Ministro de Guerra del Reich, Generalfeldmarschall von Blomberg, se casó el miércoles 12 de enero con la señorita Gruhn. El Führer y el Generaloberst Göring fueron los testigos. Pocos días después de la ceremonia, la prensa publicó una fotografía de la pareja frente a la gran jaula de monos en el zoológico de Leipzig».

En la mañana del 24 de enero, el jefe del servicio central de identificación de la Kripo de Berlín, Hellmuth Müller, recibió una carta anónima acompañada de fotos pornográficas: en ellas aparecía una joven rubia con cabello juvenil, de aproximadamente 1.75m, bien proporcionada, totalmente desnuda excepto por un collar de perlas; en el reverso de la foto estaba el nombre de Luise Margarethe Gruhn. En su investigación, Müller descubrió que la susodicha fue arrestada dos o tres veces por ejercer la prostitución en la vía pública, luego por robar a un cliente y que sus fotos pornográficas habían sido vendidas en las estaciones de tren de Berlín hasta que la policía puso fin al negocio. Al completar sus pesquisas, encontró que el nombre en las fotografías correspondía al de la nueva esposa de Blomberg.

miniaturadeimagen|upright|Wolf-Heinrich von Helldorff en 1941. Consciente de la naturaleza escandalosa de la información que había recopilado, Müller informó al director de la Kripo, Arthur Nebe. Para no proporcionar a las SS una herramienta contra la Wehrmacht, Nebe no notificó a su superior, Reinhard Heydrich, jefe de la Sipo y el SD, sino que se dirigió al jefe de Policía de Berlín, Wolf-Heinrich von Helldorff. Nazi de larga data y Obergruppenführer en las SA, Helldorff se oponía al creciente poder de las SS, por lo que decidió mantener lejos del asunto a Heydrich y Heinrich Himmler; en su lugar, advirtió de los hechos a Wilhelm Keitel, asistente directo y confidente de Blomberg. Durante su reunión con Helldorff, Keitel se declaró incapaz de identificar a la persona que aparecía en las fotografías como la esposa de Blomberg: no fue invitado a la boda y no vio a la mujer en cuestión, tampoco en el funeral de la madre de Blomberg, ya que Gruhn estuvo con el rostro cubierto, a una distancia considerable. Por ello, aconsejó a Helldorff que se pusiera en contacto con Göring, testigo del matrimonio. Este último identificó formalmente a la esposa de Blomberg en la ficha de la prostituta y advirtió a Hitler de la situación, quien se conmocionó por la noticia: enfrentaba su prudencia y sus prejuicios raciales, ya que «las fotos indecentes fueron tomadas por un judío de origen checo con quien ella cohabitó en esa época», pero, sobre todo, corría el riesgo de dañar severamente su prestigio, «como testigo de los novios, porque se enfrentaría al hazmerreír del mundo entero». Además, estaba convencido de que Blomberg conocía el pasado de su esposa antes del matrimonio y que, al tomarlo a él y Göring como testigos, esperaba forzarlos a sofocar el escándalo.

El 25 de enero de 1938, Hitler trató el asunto con su ayudante de campo Friedrich Hoßbach: en un memorándum, se agradeció el trabajo realizado por Blomberg y se declaró triste por tener que separarse de un hombre tan leal. A Hoßbach le resultaba «extraño que estas acusaciones salieran a la luz después del matrimonio, cuando la policía debió tener la información pertinente mucho tiempo antes». El 26 de enero, «pálido como un cadáver», Hitler habló sobre el escándalo a Joseph Goebbels, quien señaló en su diario que era «la crisis más grave del régimen desde el caso de Röhm».

Contactado por Göring, Blomberg se negó a anular el matrimonio, «para gran consternación y disgusto de Göring y Hitler». El 27 de enero, el ministro de Guerra fue recibido por última vez por el Führer, quien le aseguró que podría reanudar el servicio si Alemania estaba en guerra. Al día siguiente, acompañado por su esposa, partió al exilio en Italia por un año, mientras conservaba sus derechos de jubilación como mariscal con 50000 marcos imperiales. Al regresar a Alemania después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Blomberg y su esposa «vivieron en la oscuridad más completa hasta el final de la guerra». Sin embargo, el exministro fue arrestado al final del conflicto bélico y murió en un campo de prisioneros en Núremberg en marzo de 1946.

Fritsch

miniaturadeimagen|upright|Werner von Fritsch en 1934. En la noche del 24 de enero de 1938, conmovido por las revelaciones sobre el matrimonio de Blomberg, Hitler recordó los rumores que habían corrido en el verano de 1936 sobre una presunta relación homosexual de Werner von Fritsch a fines de 1933: en ese momento, el Führer se negó a creerlo y ordenó destruir el dosier. Aterrado ante un nuevo escándalo sobre el posible sucesor de Blomberg, ordenó a Himmler que reconstruyera el expediente, algo que le resultó fácil ya que Heydrich lo había conservado a pesar de las órdenes. El 25 de enero, a las 2:15a.m., Hitler estaba en posesión de los archivos de la Gestapo, redactados por el inspector en jefe Josef Meisinger, amigo personal y hombre de confianza de Müller; más tarde en la mañana, pasó el dosier a su ayudante de campo, Hoßbach, ordenándole que lo mantuviera en absoluto secreto.