thumb|300px|Río Paraná de las Palmas. Llamado así por las palmeras pindó que abundaban en sus orillas a la llegada de los europeos. Fueron taladas y utilizadas para hacer postes. El delta del Paraná, ubicado en Argentina, se extiende 14 000 km².
El delta del río Paraná es, en sentido geográfico, parte de la Mesopotamia y es considerado uno de los deltas más grandes del mundo. En lo que respecta a su bioma, a pesar de su ubicación meridional, la presencia de grandes espejos de agua y la escasa altitud produce un microclima que favorece la proliferación de especies animales y vegetales que recuerdan a latitudes tropicales.
thumb|250px|Imagen en falso color del Delta del Paraná, realizada usando longitudes de onda en el rango correspondiente al infrarrojo y al verde.
Localización El delta del Paraná está delimitado naturalmente por las barrancas o taludes que definen el valle de inundación del río Paraná. Como límite norte se considera la línea imaginaria que une las ciudades de Diamante, Entre Ríos y de Puerto Gaboto, Santa Fe. Aunque una pequeña parte se encuentra en el sudeste de Santa Fe, en el sur de la Provincia de Entre Ríos se ubica la mayor parte de las secciones superior y media del Delta del Paraná como tal, mientras que la Provincia de Buenos Aires posee la principal porción de su desembocadura al Río de la Plata. En esta última cubre el noreste provincial, en sectores de los Partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero, Zárate, Campana, Escobar, Tigre y San Fernando.
Formación del Delta Las islas del delta del Paraná deben su existencia a la gran cantidad de sedimento que lleva el agua del río Paraná. En su desembocadura transporta aproximadamente un total de 160 000 000 toneladas anuales de sedimentos.Análisis del Avance del Frente del Delta del Río Paraná Dicha carga se reparte en función del tamaño de sus partículas de la siguiente manera: Arcillas.....45 millones t/año (25 %) Limos.......90 millones t/año (60 %) Arenas.....25 millones t/año (15 %) Este sedimento (aportado mayormente por el río Bermejo, afluente del Paraguay) es depositado en el estuario conjunto del Paraná y el Uruguay, el Río de la Plata. Los bancos de sedimento son colonizados por juncos, ceibos, pajonales y otras especies que contribuyen con sus raíces a consolidar las islas que posteriormente son colonizadas por otras especies. El Delta del Paraná de este modo va avanzando, por colmatación, sobre el estuario del Río de la Plata; las islas que se forman son características: sus costas o riberas son más elevadas (por albardones naturales) que sus centros, donde suelen existir pantanos y pequeñas lagunas.
Flora thumb|right|300px|Arroyo Santa Rosa, perteneciente al Delta del Paraná.Entre las especies vegetales más comunes se encuentran árboles como el sauce, el ceibo, el aliso de río, el coronillo y el espinillo, sobre los cuales crecen epífitas como los claveles del aire y las barbas de viejo.
Las áreas parcialmente inundables tienen una población de pastos altos, resistentes a periódicas inundaciones, de bajo valor nutritivo para el ganado.
Como palustres en las aguas del río o estancadas crecen el junco y la espadaña. Flotando en las aguas del río y de los bañados abundan las plantas acuáticas, como camalotes y repollitos de agua.
En los márgenes de los principales brazos del río Paraná en su sección deltaica prosperaban las «palmas» (palmeras) de la especie pindó (Syagrus romanzoffiana) pero éstas han sido taladas hasta su casi total extinción desde fines del . A partir de esta época, el ser humano ha introducido especies alóctonas que se han aclimatado muy bien: álamos, ciruelos, duraznos, diversas especies de cítricos, ramio e incluso coníferas. También el formio, el mimbre y el pecán que representan fuentes de trabajo para los habitantes de las islas.
Fauna Hasta principios del hubo en el delta yaguares, que dieron su nombre al río Tigre y al partido homónimo. Han sido cazados hasta casi su extinción. Lo mismo ha ocurrido con los yacarés, pumas, arirays, pecaríes, curiyues y aguaraguazúes.
En los lugares más apartados de la presencia humana sobreviven todavía algunos ciervos de los pantanos, especie autóctona de color pardo, con patas negras y círculos blancos alrededor de los ojos. Hay allí también carpinchos, coipos (pseudonutria), lobitos de río (una especie de nutria genuina) algunos gatos monteses y varios zorros grises.
Hay numerosas especies de aves, como el zorzal, el biguá, el martín pescador, el benteveo, la calandria, el boyero y la pava de monte. En otros tiempos hubo abundantes bandadas de cisnes y papagayos, pero se han extinguido.
Son bastante comunes algunos reptiles y anfibios, como culebras, diversas especies de sapos, ranas y escuerzos.
En las aguas calmas del delta encuentran refugio peces como el dorado, el surubí, el bagre, el patí, la tararira, la boga, el sábalo y la raya.
El delfín franciscano (Pontoporia blainvillei), del estuario del Río de la Plata, ha sido avistado a veces en el delta del Paraná y, con dudas, en el tramo inferior del río Paraná.
Bosque
Amenazas La deforestación para la siembra de soja o cría de ganado, la contaminación de las aguas, el endicamiento y rellenado de áreas inundables, la introducción de especies exóticas (como el ligustro), la sobrepesca y la caza de animales silvestres son las principales amenazas que enfrenta esta región.
thumb|250px|Canal privado del Automóvil Club Argentino.
La contaminación por agroquímicos, aguas cloacales y desechos industriales que se vierten en aguas del Paraná y sus afluentes amenaza la vida silvestre y la provisión de agua potable de las concentraciones urbanas que se encuentran a sus orillas en el corredor urbano Rosario- Buenos Aires- La Plata, donde vive un tercio de la población de la Argentina. Solo el gran caudal del río y su capacidad de autodepuración han evitado hasta el momento un desastre ecológico mayor. No obstante, los efectos de la actividad humana no dejan de hacerse sentir, sobre todo en las áreas donde es más intensa. Allí es frecuente observar disminución de la calidad del agua, mortandad de peces, erosión del suelo y acumulación de desperdicios.
Dado que es una zona naturalmente inundable y que la dinámica de sus aguas está altamente influenciada por las mareas, el Delta podría sufrir los efectos de la elevación del nivel del mar causada por el actual efecto invernadero: si el nivel del agua en el estuario del Río de la Plata subiera tan solo 10 centímetros, el régimen de las corrientes hídricas cambiaría afluyendo agua desde el mar que frenaría el avance del delta, o incluso lo erosionaría haciéndole retroceder.
Incendios
En la primera mitad de 2008 el Delta del Paraná ha resultado foco de una serie de devastadores incendios que afectaron al menos 65 000 hectáreas cuyas densas nubes de humo se han extendido, llevadas por vientos procedentes del norte, por cientos de kilómetros hasta cubrir durante días a la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, la «pluma» de tal nube de humo ha llegado hasta el sur de Uruguay alcanzando a Colonia y periferias y más al este hasta Rocha y Cabo Polonio. La causa de tales incendios se debería a las quemazones ilegales con el objetivo de deforestación y luego extensión de la ganadería vacuna a un bioma que es inadecuado, o la plantación de soja. Por estos motivos hay un proceso judicial en marcha, en manos del Supremo Tribunal de Justicia impulsado por la Provincia de Entre Ríos con el fin que usurpadores de islas sean retirados.http://elonce.com/secciones/politicas/172517-rechazaron-una-denuncia-por-usurpacion-de-islas-fiscales-y-la-provincia-recurrio-ante-el-stj.htm alt=Arroyo de aguas marrones en el bajo delta del Paraná con vegetación|miniaturadeimagen|308x308px|Arroyo con vegetación en zona de Reserva de Biosfera.
Protección En 1992 se creó el parque nacional Pre-Delta, a 5 km de la ciudad de Diamante. Tiene 2458 ha.
En el año 2000 la segunda y tercera sección de Islas de San Fernando en el Delta bonaerense fue declarada Reserva de Biósfera Delta del Paraná por la Unesco dentro del plan MaB. Tiene una superficie de 10 500 hectáreas, constituyendo una inmejorable oportunidad para desarrollar los objetivos de conservación ambiental, desarrollo humano y apoyo logístico a la investigación y estudio del ecosistema. Potencia las posibilidades de inversión nacional e internacional con proyectos de crecimiento sustentable, la agrupación de la región como referente de cultivos orgánicos, y variados modos de producción agroforestal con certificación de calidad ecológica.
Actividad humana miniaturadeimagen|249x249px|Tráfico forestal en el río Sarmiento (Delta de Tigre). miniaturadeimagen|248x248px|Tráfico de mimbre en el canal Gobernador de la Serna (Delta de San Fernando). A la llegada de los europeos en el el Delta estaba habitado por los canoeros chanás, pueblo que había sufrido hacía relativamente poco antes un fuerte influjo cultural guaraní, siendo en este idioma común referirse al delta con el nombre Karapachay (topónimo que queda en la forma Carapachay para un brazo fluvial).
Entre estos grupos caníbales guaraníes existió un tipo de jerarquía social y ordinograma:
No eran grupos igualitarios, la antropología lo llama sociedad de “rango”. No todos los habitantes eran iguales pero tampoco tenían una marcada estratificación social: los jefes indígenas ejercían autoridad, y gozaban de productos de lujo o exóticos. Restos arqueológicos (sepulturas con trabajos comunitarios, ajuares funerarios con láminas y cuerdas de metal) demuestran esta teoría.
Desde el y especialmente durante el la zona recibió el nombre popular de «La Matrería» o «País de los matreros» ya que sirvió de refugio a gauchos perseguidos y a algunos bandidos rurales (matreros). Los primeros proyectos serios de una modernización de la zona se deben a Domingo Faustino Sarmiento — quien llegó a establecer en la misma, para comprobar su potencial económico, una de sus residencias la cual también le servía de laboratorio. Estas ideas fueron acompañadas por las de Marcos Sastre quien, comparando al Delta del Paraná con el Tempe le llamó «El Tempe Argentino».
Así, a partir de mediados del y hasta mediados del , el Delta recibió un muy importante aporte poblacional de inmigrantes europeos (principalmente procedentes de Italia) lo cual favoreció una producción frutícola de importancia que se comercializaba principalmente a través del puerto de frutos, en Tigre. La producción incluía sobre todo cítricos y duraznos. El surgimiento de otras zonas de cultivo de frutales, así como algunas importantes crecidas del río Paraná marcaron su decadencia en este sentido. Se produjo, posteriormente, una tendencia a la concentración de la propiedad de la tierra. La explotación forestal que se desarrolló en forma paralela continúa vigente y hoy es una de las actividades económicas de mayor importancia.
En esa época se comenzaron la actividad clubes de remo que comenzaron con la fundación del Buenos Aires Rowing Club años posteriores se fundaron un total de 15 clubes. thumb|300px| Una construcción típica en forma de palafito en el delta del Paraná en Tigre, Buenos Aires.
El turismo en el Delta tuvo su época de esplendor a mediados del , cuando florecieron recreos y hosterías que congregaban a miles de porteños los fines de semana. Esta actividad, que entró en decadencia hacia la década de 1970, experimentó un leve reverdecer con el comienzo del nuevo siglo, aunque todavía no alcanza a igualar su pasado de esplendor.
En el Delta, también se producen tradicionalmente miel, y objetos de mimbre y junco, como canastos, cortinas y esterillas, que todavía se comercializan en el puerto de frutos.