Correos de México, conocido anteriormente como Servicio Postal Mexicano (SEPOMEX) es el servicio postal más antiguo de México, que originalmente se inició en el año 1580 y fue reformado en las distintas épocas históricas. En el año 1986, el organismo adquirió autonomía y se modernizó, adquiriendo la denominación "Servicio Postal Mexicano". En el año 2008, el organismo fue remodelado y recuperó el nombre de "Correos de México".
La empresa, según datos del año 2021, maneja un estimado de 345 millones de piezas.Gobierno de México. El Correo en números. Diciembre 2021 La correspondencia se distribuye a través de 2659 rutas, y 7345 carteros. Estas piezas son distribuidas por 3714 motocicletas, 1631 bicicletas y 647 vehículos; cuenta con 7254 oficinas, de ellas hay 1335 conectadas. Este servicio se lleva a cabo desde el año 1580.
Organismo autónomo El 20 de agosto de 1986, por decreto presidencial, se crea el organismo descentralizado denominado Servicio Postal Mexicano como respuesta a la necesidad de modernizar las prácticas operativas y administrativas en busca de una mayor productividad en la prestación de los servicios de comunicación. De esta forma, el Organismo adquiere personalidad jurídica y patrimonio propio y pasa a formar parte de la administración pública paraestatal. Esto fue en respuesta a la necesidad de mejorar el servicio, que antes era considerado como uno de los peores del mundo.
Con el fin de competir con el sector privado de servicios postales como DHL, UPS, FedEx, Multipack, Estafeta y otros, el servicio postal ha creado una nueva entidad "Mexpost", más caro que el servicio postal normal, aunque proporciona entregas nacionales e internacionales de forma eficaz, similar a una empresa privada. No obstante, sigue siendo parte del Servicio Postal Mexicano.
El , después de 22 años de ser el Servicio Postal Mexicano se transformó para, de nueva cuenta, llamarse Correos de México, cambio que contempla la ampliación del personal, de la flotilla de transportes, actualización de imagen y venta de servicios como internet, telefonía, productos alimenticios no perecederos, entre otros. La nueva imagen gráfica fue creada por Carl Forssell.
El 26 de diciembre de 2013, se firmó un contrato con la empresa alemana Deutsche Post DHL, en el cual Correos de México se comprometió a ofertar los servicios de la empresa de paquetería.http://www.forbes.com.mx/sites/correos-de-mexico-el-nuevo-cliente-de-dhl/
Historia Antecedentes prehispánicos Los antecedentes prehispánicos se encuentran en la organización de los mexicas, que contaban con varios tipos de mensajeros: los painanis o "pies ligeros" que transmitían los mensajes y designios religiosos, los yucicatitlantis que llevaban datos urgentes a la metrópoli, los tequihuatitlantis o mensajeros de la guerra, y los tamemes que llevaban las mercancías desde cualquier punto apartado de Mesoamérica hasta Tenochtitlan (como ejemplo, portaban diariamente el pescado fresco desde Veracruz).
Nueva España Tras el descubrimiento y conquista, la Corona española consideró imprescindible el establecimiento de una comunicación entre el Nuevo Mundo y la península ibérica, para enviar y recibir la información entre ambas orillas del Atlántico. A tal efecto en 1514 la reina Juana La Loca y en su nombre Fernando el Católico, su padre y regente, crearon el cargo de "Correo Mayor de las Indias", a través de una Real Cédula. La correspondencia hasta ese momento había estado a cargo de la Casa de Contratación. El nuevo cargo creado se conformó a imagen y semejanza del "Correo de Sevilla" en forma de monopolio, que recayó sobre Lorenzo Galíndez de Carvajal, consejero de Castilla, con carácter perpetuo y hereditario. Ante tal responsabilidad y la imposibilidad de cumplir la función de distribuir los correos llegados de la Península en las Indias y viceversa, se acudió al sistema de arrendamientos. Los titulares de estos arrendamientos, a su vez, y mediante poderes, otorgaban el permiso a los que ejercían el oficio, tenientes o lugartenientes. Tras la muerte del primer titular, el oficio fue pasando de unos arrendadores a otros. El cargo suponía la provisión de un servicio y conllevaba determinados privilegios o mercedes, era desarrollado por un particular con la supervisión y control de la Corona.
Así como en Lima y en Sevilla el cargo de Correo Mayor sido una donación real a perpetuidad, que hubiera requerido en caso de extinguirse el vínculo una indemnización por parte de la Corona, el Correo Mayor novohispano fue delegado y luego rematado, y durante el periodo de la delegación no se entregó ningún dinero por ejercer el oficio. El primer delegado fue Diego Daza que falleció a los dos años de ejercer el cargo y que había recomendado a su colaborador Martín de Olivares. Durante el reinado de Felipe II, y mediante un decreto expedido el 31 de mayo de 1579 en el Palacio de Aranjuez, se nombró "Correo Mayor de Hostas y Postas de la Nueva España", a don Martín de Olivares, al cual da posesión de su cargo el Virrey don Martín Enríquez de Almansa, el 27 de agosto de 1580.Valter Ludovico Bose, «Orígenes del correo terrestre en México. Los Correos Mayores (1579-1765)». Revista de Historia de América, n° 23 (1947): 55-103 Martín de Olivares como reemplazante ejerció el oficio durante 25 años (1579-1604) con el mismo sistema de delegación y sin cobrar dinero alguno por él. A principios del , cuando empezó a ser común la práctica de vender los oficios reales en los espacios indianos, cambio el sistema de delegación por uno de remate en el que un particular podía pagar por convertirse en Correo Mayor. Para ello tenía que realizar un aval o avalúo y ganar la puja de remate. Así en 1604, el Virrey Marqués de Montesclaros y el Secretario de Nueva España en el Consejo de Indias acordaron que el cargo sería vendido por . Tras un mes de pregones, a la subasta se presentaron tres candidatos, obteniendo el cargo Alonso Diez, que fue la primera persona en pagar por un cargo de Correo Mayor en las Indias. El Correo Mayor estableció un sistema de tenientes y lugartenientes entre los distintos territorios novohispanos, además el cargo implicaba ser regidor de la Ciudad de México. El cargo se estableció con carácter vitalicio y no a perpetuidad como en Perú. Desde el primer remate en 1604, el cargo de Correo Mayor de Nueva España adquirió la categoría de «vendible y renunciable». El Correo Mayor de Nueva España tenía jurisdicción sobre un amplio territorio, desde el sur de los Estados Unidos hasta Guatemala y de Acapulco a Veracruz. En todo este territorio circulaba la correspondencia dirigida desde (o hacia) Europa y Filipinas. A lo largo del cuando el cargo ya se vendía, fueron las familias Diez de la Barrera (1604-1693) y Ximénez de los Cobos (1693-1760) quienes ejercieron de Correo Mayor en Nueva España.
Hasta finales del , las quejas y reclamaciones sobre el "Correo Mayor" se limitaban a cuestiones puntuales, de retrasos, mal servicio o falta de seguridad, y durante los dos siglos en los que estuvo activo el cargo de Correo Mayor ninguno fue relevado de su responsabilidad, llegando a ejercer su oficio hasta su fallecimiento o su cesión.Nelson Fernando González Martínez, «De la ‘confianza’ a las sospechas de corrupción: las concesiones de Correo Mayor en el mundo Hispanoamericano (1501-1720)», en Estudios sobre la corrupción en España y América (siglos XVI-XVIII), ed. Francisco Gil Martínez y Amorina Villarreal Brasca (Almería: Editorial Universidad de Almería, 2017), 229-52. En 1697, sin embargo, el Correo Mayor de la Nueva España, Pedro Ximénez de los Cobos, fue acusado por defraudar a la Real Hacienda, y el denunciante era José Sarmiento de Valladares, conde de Moctezuma y Virrey de Nueva España. La denuncia llevó a un enfrentamiento entre la más alta autoridad virreinal y un miembro de la elite política nacido en la Ciudad de México. Para entonces el cargo de Correo Mayor permitía actuar como regidor con voz y voto de la ciudad donde se hubiera adquirido el título, lo que le permitió una auténtica defensa. Ximenez de los Cobos residía en la capital novohispana y ejercía su labor con una red de tenientes. Sus responsabilidades eran garantizar la circulación de los pliegos oficiales dentro del virreinato y proporcionar la logística suficiente para que el correo ultramarino transitara desde los puertos de Acapulco y Veracruz hasta la Ciudad de México y otros destinos finales. En las ciudades más importantes contaba con una serie de tenientes que desarrollaban y garantizaban estas misiones. La acusación de fraude tuvo mucho eco y el proceso supuso un extenso memorial en el Consejo de Indias, pero finalmente no se tomó ninguna medida en contra del implicado. Los testigos del virrey y las pruebas presentadas eran insuficientes y ello permitió a Ximenez de los Cobos reafirmarse en su cargo, que abandonó en 1720 tras renunciar en favor de un familiar. El proceso judicial implicó una mejor administración y organización del servicio, y en la práctica llevó a una mayor contabilidad del oficio, hábito documental que facilitó en 1764 elaborar una prospectiva completa del costo de la comunicación del virreinato lo que sería fundamental a la hora de abordar las reformas borbónicas. miniatura|Oficina de correos de Puebla. Con las reformas borbónicas, también los servicios de correos fueron transformados. Durante el reinado de Felipe V el Estado pretende absorber todos estos servicios, que antes estaban en manos de particulares, y centralizarlos. Sin embargo el Estado no estaba preparado para gestionar tan complejo servicio por lo que hubo de acudir de nuevo a los arrendamientos pero con unos plazos y garantías. El servicio de correos recaería en el Diego de Murga, marqués de Monte Sacro (1707-11); y Francisco de Goyeneche (1711-1716). Antes de que terminara el plazo del último adjudicatario, el correo pasó a depender administrativamente del Ministerio de Estado a través de la Secretaría de Despacho Universal de la Real Hacienda y se nombró a D. Juan Tomás de Goyeneche, juez superintendente y administrador de las Estafetas de dentro y fuera de España; también se regularon los servicios de porte y sellos de correos. Goyeneche fue sustituido por Juan de Azpiazu en 1717, y el 23 de abril de 1720 se aprueba el ‘‘Reglamento general". El 13 de junio de 1742 Fernando VI expidió el Real Decreto que comisionaba a José Tendilla y Arze, que había sido administrador de postas en Madrid, para que estableciera en Nueva España un sistema de postas y correos similares a los de España.