miniatura|Oficiales en el puente de un destructor de escolta de un convoy vigilando la posible aparición de submarinos enemigos durante la batalla del Atlántico, octubre de 1941.

La guerra antisubmarina, abreviada como ASW (siglas de anti-submarine warfare en inglés), es una rama de la guerra naval en la que se usan buques de guerra, aeronaves u otros submarinos para rastrear, encontrar y dañar o destruir submarinos enemigos.

Como muchas formas de guerra, el éxito de la guerra antisubmarina depende de una mezcla de tecnología de sensores y armas, entrenamiento, experiencia y suerte. Un elemento clave de la ASW es el equipamiento de sonar sofisticado para una primera detección, localización y rastreo del submarino objetivo. Para destruir los submarinos se usan torpedos y minas, lanzados desde plataformas aéreas, de superficie y submarinas. A lo largo de la historia se han empleado otros medios de destrucción que han quedado obsoletos. La guerra antisubmarina también concierne la protección de barcos amigos.

Historia Los primeros ataques a un buque por otro sumergible se cree que fueron durante la guerra de Independencia de 1776, utilizando lo que ahora se llamaría mina y entonces se le llamaba torpedo, a pesar de los diversos intentos de construcción de submarinos que se habían hecho antes. El primer torpedo propulsado se inventó en 1863 y fue instalado en embarcaciones de superficie. El primer submarino con un torpedo fue el II Nordenfeld construido en 1886, aunque se había propuesto anteriormente. En la guerra ruso-japonesa de 1904-5 el submarino fue una importante amenaza. En el inicio de la Primera Guerra Mundial había cerca de 300 submarinos en servicio. Los buques fueron construidos con una banda de blindaje adicional como protección contra torpedos.

Guerra civil de los Estados Unidos

En agosto de 1863 el Hunley zarpó de Charleston para atacar al USS Housatonic, un barco de 1200 toneladas y 12 cañones que patrullaba a cinco millas de costa. Un torpedo hundió al USS Housatonic pero el Hunley, se cree que a causa de la propia explosión del torpedo, se hundió llevándose al fondo a toda su tripulación. Al Hunley le cabe el honor de ser el primer submarino que efectuó un ataque en inmersión y también el perdido en combate.

Guerra ruso-japonesa

La guerra ruso-japonesa fue el primer conflicto en el que participaron los submarinos. Los rusos eran muy conscientes de la potencialidad del submarino y en 1900 se estableció la Comisión de Diseño de Submarinos. Esa Comisión con el tiempo se convirtió en la Oficina de Diseño Rubin.

Con el inicio de la guerra Rusia dispuso que sus submarinos fueran llevados desde el Báltico a Extremo Oriente por tren. Así se formó en Vladivostock una unidad de submarinos, juntando a toda prisa unidades construidas en Rusia y los submarinos comprados a EE.UU. de la clase Holland y clase Lake. En enero de 1905 ya estaban preparados, a falta de que llegaran sus torpedos. La primera misión con armamento no pudo realizarse hasta el 13 de marzo de 1905.

Los rusos planeaban emplear sus submarinos para controlar los estrechos de Corea y Tsungaru, atacando el tráfico comercial japonés y los buques de guerra que encontrasen. Pero la realidad demostró que con su autonomía no era posible alcanzar por sus medios esos lugares de patrulla, así que se propuso que fueran remolcados amparados en la noche por cruceros rusos hasta llegar a su punto de destino. Pero esos planes se abandonaron, asignando los submarinos a misiones de vigilancia cercanas a Vladivostock.

En mayo los submarinos Delfin, Kasatka y Som realizaban una misión de patrulla y se encontraron con destructores japoneses a unos 70 km de Vladivostock. Los japoneses al verlos abrieron fuego y rompieron contacto. Como consecuencia los japoneses conocieron la existencia de los submarinos enemigos y, lo más importante, que podían actuar en alta mar. Evidentemente se tomaron medidas para evitar a los submarinos rusos.

Cuando los acorazados japoneses Hatsus y Yashima chocaron con minas en abril frente a Port Arthur, los japoneses creyeron ser atacados por submarinos rusos. Todo el escuadrón japonés comenzó a disparar al agua. El pánico se debió a que los japoneses estaban al tanto de la presencia de submarinos rusos en Port Arthur. Sin embargo estos eran anticuados y en mal estado y apenas pudieron hacer algo.

Al finalizar la guerra en septiembre de 1905 los rusos ya tenían 13 submarinos en Vladivostock, aunque solo dos o tres podían operar simultáneamente por los continuos problemas técnicos. El teatro de operaciones del Lejano Oriente era muy distinto al Báltico, donde la corta distancia de crucero no era un problema. Además los submarinos fueron enviados de forma apresurada al Lejano Oriente con equipos poco o nada entrenados, y una vez en el Pacífico fueron utilizados extremadamente mal. Los submarinos no estaban bajo una sola dirección, las bases necesarias para ellos no existían, ya que en otros lugares aparte de Vladivostock no había muelles ni puntos donde pudieran rearmarse y repostar. Todo esto, unido a la falta de organización para el uso de combate de los submarinos, redujo al mínimo su participación en la guerra.

El Almirantazgo ruso llegó a la conclusión de que un submarino era un arma defensiva de valor muy limitado. Ello pasó factura y a comienzos de la primera guerra mundial el arma submarina rusa se encontraba muy retrasada con respecto al resto de países. Al no poder los rusos emplear de modo ofensivo sus submarinos como deseaban nada hizo cambiar en otros países el pensamiento general de emplear los submarinos en tácticas defensivas.

Primera Guerra Mundial

Aunque no estaba claro como emplear el submarino y se le veía como algo parecido a un destructor algunos almirantes si intuían el potencial ofensivo y solicitaron investigar contramedidas. Los ingleses en 1901 llevaron a cabo experimentos en la escuela de torpedos, intentando dañar un sumergible con cargas submarinas. En 1902, el HMS Holland Nº1 se utilizó como objetivo con cargas explosivas reales. Se descubrió que el barco no sufrió daños cuando una carga de algodón pólvorade 91 kg explotó a una distancia de 73 m. Dado que no se conocía como localizar un submarino sumergido se concluyó que era efectivamente imposible atacar a estas naves estando sumergidas. Los destructores corrían mayor riesgo en las pruebas debido a las cargas experimentales lanzadas desde la popa, pero en aquella época era imposible transportar más de dos cargas.Lambert pp. 52-53.

Durante la Primera Guerra Mundial los submarinos fueron una amenaza importante, aunque ninguna potencia tenía claro al principio cómo utilizarlos, ya que se trataba de un arma muy novedosa. Operaron en el mar Báltico, mar del Norte, mar Negro y el Mediterráneo, así como en el Atlántico Norte. Anteriormente se habían limitado a aguas relativamente tranquilas y protegidas. Los buques utilizados para luchar contra ellos eran una serie de pequeños buques de superficie rápidos. Como contramedida a los submarinos los destructores inicialmente solo contaban con su velocidad y armamento para atacar antes de que se sumergieran, empleando artillería o abordándolos. Los destructores eran un blanco difícil para los torpedos por su escaso calado y maniobrabilidad. La necesidad de atacar a los submarinos en inmersión hizo que en poco tiempo los destructores vieran reforzadas sus proas para los abordajes y su equipamiento incorporara con el tiempo cargas de profundidad e hidrófonos. La amenaza submarina significó que gran parte de las unidades ligeras aliadas (destructores, torpederos, contratorpederos, avisos, mercantes armados, etc.) acabaron pasando la mayor parte del tiempo en misiones de patrulla antisubmarina y escolta. Los destructores británicos de la clase W eran considerados al final de la guerra como lo más avanzado de la época en buque antisubmarino, incorporando todos los avances y lecciones de cuatro años de guerra.

Entre todos los tipos de submarino los mejores eran los alemanes. Alemania usó tres tipos: oceánico (U) y otros más pequeños para operaciones costeras (UB y UC). El U podía alcanzar 17 nudos en superficie y 8 sumergido, armado con un cañón de 10,5 cm y entre doce y dieciséis torpedos. El UB fue diseñado específicamente para operar en las costas británicas y lograba 13 nudos en superficie y 8 en inmersión, armado con un cañón de 8,8 cm y diez torpedos. Los UC eran minadores que daban 11 nudos en superficie y 7 bajo el agua, armados con un cañón de de 8,8 cm, 7 torpedos y 18 minas. La eficacia del submarino minador hizo que los ingleses lo copiaran. Alemania durante la guerra incorporó los últimos avances y las lecciones que dejaba la experiencia de combate.

Los submarinos aliados no resultaron una amenaza al ser Alemania una potencia continental y ser embargados prácticamente todos sus buques mercantes en los primeros días de guerra. Por tanto los submarinos franceses, británicos o rusos tuvieron pocas oportunidades.

Atlántico Norte

Antes de la guerra se contemplaba el uso del submarino como arma defensiva. En los primeros meses el uso alemán del submarino se limitó al ataque contra otros buques de guerra, sin embargo la política de bloqueo del Gobierno británico forzó a la flota alemana a emplear sus submarinos contra los barcos mercantes. Alemania declaró zona bélica las aguas alrededor de las islas británicas y declaró la guerra submarina sin restricciones en esa zona.

La lucha antisubmarina se basó principalmente en la necesidad que tenían los submarinos de navegar en superficie para recargar las baterías o recorrer distancias largas. La primera medida para proteger a los buques de guerra fueron redes metálicas colgadas de los costados de los buques de guerra, como defensa contra torpedos. Las redes también se colocaron a la entrada de las bases navales para impedir el paso de submarinos enemigos. Los buques de guerra británicos fueron equipados con un espolón para atacar submarinos, ya que aparte de embestirlos no había tácticas o armas antisubmarinas.

En agosto de 1914 una flotilla de submarinos alemanes salió al Mar del Norte en misión de exploración. Se lanzaron varios ataques infructuosamente contra buques ingleses El Primer Escuadrón de Cruceros Ligeros se encontró con el U-15 en la superficie reparando sus motores. El HMS Birmingham abandonó la formación y lo embistió en medio del barco. El 12 de agosto los submarinos restantes regresaron a Alemania. El 1° de septiembre el U-21 logró hundir el destructor crucero explorador HMS Pathfinder. Era la primera victoria de un submarino alemán.

miniatura|derecha|Dirigible británico escoltando un convoy. miniatura|derecha|Dibujo alemán de convoy protegido siendo atacado por un submarino.

En septiembre de 1914 la Royal Navy se percató del peligro de los submarinos cuando el U-9 hundió tres cruceros que navegaban confiados en que el mal tiempo impedía navegar a los submarinos alemanes. La consecuencia fue que la Royal Navy ordenó a sus barcos navegar en zigzag, acompañados por destructores y con la orden de no rescatar a los náufragos de barcos torpedeados, de eso se encargarían los destructores o los patrulleros.

La primera reaccion de los británicos fue sembrar campos de minas en las áreas que deseaban negar a los submarinos. En tres meses se habían colocado más de 2.000 minas. Sin embargo, pronto se descubrió que eran defectuosas. Los submarinos alemanes actuaron con cautela, pero más tarde, al enterarse de que las minas eran ineficaces y de que Gran Bretaña además filtraba información que, ciertas áreas estaban minadas cuando no lo estaban, dejaron de lado la precaución. Esto les pasaría factura ya que al final de la guerra Inglaterra desarrolló minas efectivas y las empleó generosamente, causando un gran número de hundimientos de submarinos alemanes.