thumb|300px|Rueda de los Doce Linajes de Soria tal y como aparece en la fachada de su palacio.
La Diputación de Caballeros Hijosdalgo de los Doce Linajes fue una de las tres instituciones que rigieron la ciudad de Soria (España), desde la Edad Media hasta las reformas liberales del , junto con el Común y el Concejo.
Origen de los Doce Linajes
La determinación del origen de esta asociación oligárquica se plantea como una cuestión controvertida por la carencia de instrumentos sobre la fundación. Debido a que las primeras referencias son tardías y la presentan ya establecida, definida y consolidada, se desarrolló la idea de que la institución había nacido al mismo tiempo que Soria.
La primera noticia de los Doce Linajes aparece en la confirmación otorgada por Sancho IV a finales del , donde se alude a la concesión de un singular privilegio militar concedido por Alfonso VIII, que comprometía a los sucesivos Reyes de Castilla a entregar, en el año de su coronación, "cien pares de armas, escudos, capellinas e siellas" a los "caballeros de Soria". Es el conocido como Privilegio de los Arneses, privilegio del que no hay noticia que gozara ninguna otra ciudad de España.
A este respecto algunos autores indican que la rueda de los Doce Linajes donde aparecen los escudos de estas casas nobiliarias y que rodean a la figura ecuestre de Alfonso VIII, encontraría su fundamento arquetípico e iconológico en la Tabla Redonda y el rey Arturo, pues sus leyendas podría conocer de niña la reina Leonor, cuya familia difundía por Europa el ciclo artúrico-griálico. Así parece sugerirlo también este texto del escribano Alonso Ramírez transcrito por J.A. Martín de Marco: "... estos doce linages como está dicho no son más antiguos unos que otros ni menos principales porque todos se tiene por cosa cierta fueron escogidos e nombrados un mismo día y en una misma hora y para un mismo efecto de donde vino hacer el rey de Inglaterra de quien dice tabla redonda en que se sentasen para mostrar que en los tales caballeros no ha de aber prioridad ni posterioridad ni diferencia ninguna ni personal ni asientos ni en otra cualquier manera".Ángel Almazán, LOS DOCE LINAJES Y EL REY ARTURO , 2003
En la primera confirmación no hay mención expresa de "los Doce" que no aparecerían como tales hasta mediados del , en la segunda confirmación del privilegio concedida por Pedro I. En realidad, no son doce los linajes, sino nueve, ya que hay tres que están duplicados: Chancilleres, Morales, y Salvadores. Adoptaron sus nombres según diversas causas: la principal, tomando el apellido principal del linaje (Barrionuevo, Morales, Calatañazor); tomando el nombre de la parroquia en dónde se reunía (Santisteban, San Llorente, Santa Cruz); tomando el nombre de la persona principal del linaje (Martín Salvador y Don Vela); o tomando el nombre del cargo municipal que ostentaban (Chancilleres).
El Privilegio de Arneses habría impuesto a los Linajes la necesidad de establecer una Asamblea representativa y permanente en quien recayera la responsabilidad de recibir y solicitar las armas que habrían de cobrar al inicio de cada reinado, custodiarlas al fin que siempre estuvieran dispuestas y distribuirlas en las Casas. Cuando los Reyes Católicos transformaron esta concesión en una cantidad en metálico (350000 maravedíes), esta renta pasaría a constituir la base del patrimonio económico institucional y la Diputación de los Linajes, asumiría su administración.
Organización de la ciudad Tres eran las instituciones que regían la ciudad de Soria, a las que hay que añadir la Comunidad de Villa y Tierra de Soria, institución plenamente vigente como mancomunidad de bienes que estaba dividida en cinco sexmos (Frentes, Lubia, Arciel, Tera y San Juan), cada uno de los cuales aportaba un representante o sexmero al ayuntamiento de la ciudad hasta la reforma del . Poseían su propia casa de juntas conocida como Casa de la Tierra que está situada tras el Palacio de los Doce Linajes o actual Ayuntamiento.
El Común 150px|thumb|Casa del Común.
El Estado llano o general, compuesto del común de vecinos; primero en tiempo y último en dignidad. El Común, en uso desde el , estaba integrado por una serie de cuadrillas, que elegían a su representante o Jurado el cual estaba asistido por uno o dos mayordomos y cuatro secretarios o cuatros. El proceso de distribución fue lento en virtud de la propia evolución urbanística de la ciudad y no quedó definido hasta el con dieciséis cuadrillas: La Cruz, San Pedro, Santa Catalina, Santiago, San Esteban, San Juan, El Salvador, Santa Bárbara, Santo Tomé, San Clemente, San Martín, Nuestra Señora de la Blanca, Nuestra Señora del Rosel, San Blas, Nuestra Señora de la Mayor y San Miguel.
Estaban obligados a llevar libros de actas y registros de los vecinos de la cuadrilla, lo que hoy nos proporciona no pocos datos sobre esta época. Esta institución continúa aún vigente en cierta manera, interviniendo en los festejos de la ciudad (Fiestas de San Juan o de la Madre de Dios). Se reunían en la Casa del Común, situada en la Plaza Mayor, hoy sede del Archivo Histórico Local.
El Concejo 200px|left|thumb|Palacio de la Audiencia.
La ciudad se hallaba dividida para su mejor administración en treinta y cinco colaciones o parroquias, de las que se elegían dieciocho Alcaldes y un juez. Loperráez en el aporta información sobre este sentido que se recogía en el Fuero de Soria: "La Colación de Santa Cruz daba cada año continuamente un Alcalde por privilegio de Alfonso VIII... las otras treinta y quatro daban por alternativa diez y siete Alcaldes al año, y un Juez, que era el principal, corriendo este de una en otra, hasta igualarse todas en el discurso de treinta y quatro años; pero el Juez salía siempre de la Colación que en aquel año no daba Alcalde. No se podía tener concejo sin concurrir á lo menos diez. Los diez y ocho Alcaldes se repartían en tres Mayordomías, de seis en seis, y cada Mayordomía gobernaba quatro meses á Soria y los pueblos de su jurisdicción que se tenían como aldeas."
A partir del esta forma de gobierno se va perdiendo a favor de los caballeros hijosdalgo y las cuadrillas de pecheros. Posteriormente el Concejo, estuvo representado por el Corregidor y Regidores, nacido al regularizarse el régimen municipal, compuesto en un principio de los vecinos que no pertenecían a las otras dos comunidades, y que vino a ser el primero en dignidad aunque el último en tiempo. La sede del Concejo era el Palacio de la Audiencia que posteriormente pasó a desempeñar las funciones de Audiencia y Cárcel en 1769.
Los Caballeros Hijosdalgo El Estado noble o caballeros hijosdalgo, formados por las familias correspondientes a los Doce Linajes; segundo en dignidad y tiempo.
Los Doce Linajes Los Doce Linajes de Soria son una estructura diferente al resto. Los hidalgos de la ciudad de Soria, adopta el linaje como estrategia de organización familiar, y la institución del mayorazgo como método de cohesión frente a otras clases sociales: filiación agnaticia y orden de primogenitura para heredar. No solo eran agrupaciones familiares debido a su gran diversidad de familias, sino que funcionaban como verdaderas instituciones de gobierno urbano, repartiéndose el poder de la ciudad de Soria.
200px|thumb|Palacio de Los Doce Linajes.
La Diputación de los Linajes estaba compuesta de doce caballeros llamados Diputados de Arneses (posiblemente en recuerdo del privilegio), que eran elegidos por períodos de un año, dentro de su propio linaje para ser representados en la Junta. Hasta que edificaron su casa palacio a principios del en la Plaza Mayor, las juntas generales tenían lugar a campana tañida en la desaparecida iglesia de San Miguel de Montenegro. Esta iglesia se situaba en la actual Plaza de Bernardo Robles donde se encuentra el Mercado Municipal de Abastos.
El título de Diputado de Arneses tenía la categoría de oficio mayor por la importancia de sus funciones, ya que era responsable de todo lo que ocurriera en la Diputación, como el funcionamiento interno, vigilancia de las juntas propias de cada linaje, legitimidad de entrada de nuevos socios, la administración del patrimonio comunitario, la gestión de problemas ante instancias judiciales en la Real Chancillería de Valladolid o en el Consejo Real y todo lo que tuviera que ver con el bienestar de todos los miembros de la Diputación y Junta y del Colegio de los Niños Expósitos que estaba a su cargo. Además elegían los doce Montaneros reales, también llamados Caballeros de Sierra, que vigilaban por la integridad de los privilegios de la ganadería en los disfrutes de pastos, y por la conservación de los montes de realengo; los tres Caballeros de Ayuntamiento y tres Alcaldes de Santiago, que velaban por los ramos de la administración municipal.
En el mismo día elegían los Linajes al caballero del pendón, quien guiaba a las huestes sorianas cuando los reyes reclamaban tropas a las ciudades y en la proclamación de los reyes, acompañado de la nobleza, proclamaba el advenimiento del nuevo monarca con las palabras: "Soria, Soria por el Rey." El caballero del pendón era a la vez alférez mayor de Soria y su provincia.
Soria era una ciudad de voto en Cortes. Cada vez que los Reyes las convocaban se reunían los tres Linajes a los que por turno tocaba, y elegían dos procuradores a Cortes propietarios y un suplente. Los elegidos sacaban testimonio, en cuya vista se les daba por la ciudad el poder a los primeros, quedando el suplente para cubrir el servicio en caso de muerte de alguno de los otros. Ante el Ayuntamiento prestaban el juramento de cumplir fielmente las instrucciones que este les daba. Nombraban también los Linajes el caballero del Sello, también llamado canciller. Era el cargo de más confianza. Guardaba el sello de la ciudad, con el cual se refrendaban y sellaban todos los instrumentos.
No solamente estaba al tanto de la Diputación, como ciudadano de calidad y teniendo en cuenta que los Linajes, copaban la mayoría de los cargos municipales, también intervenía en la organización de ferias, festejos, corridas de toros, etc.
Eran iguales entre sí de modo que en las juntas que celebraban, teniendo todos las mismas prerrogativas y en cumplimiento de esta, colocaban sus escudos de armas en forma de rueda rodeando la figura ecuestre de Alfonso VIII. Cuando se les nombraba se hacía indistintamente comenzando por cualquiera de ellos. Los Doce Linajes de Soria eran una institución esencialmente democrática en sus formas. Como dice un cronista antiguo: no había entre ellos primero ni último.
Nos encontramos con que cada uno de los linajes de Soria está compuesto, aparte del apellido de la familia troncal, de otras familias que fueron entroncando con la familia principal. Guiados por el patriarca del linaje, cada uno de ellos comprendía el cabeza del linaje, su esposa, hijos/as, yernos/nueras, etc. luego lógicamente la mayoría de ellos no llevarían el mismo apellido, pero todos y cada uno de esos apellidos formarían parte de un mismo linaje troncal.
En los linajes que toman por nombre el apellido principal, la familia troncal monopolizaba los cargos, y tenían gran dominio sobre el resto de familias del linaje. Sin embargo, el resto de linajes, tenían varias familias que se disputaban el poder interno. La entrada de una nueva familia al linaje dependía del propio linaje, si acogían o no a los hidalgos casados con las doncellas de ese linaje.
Con el paso del tiempo, los Doce Linajes de Soria fueron perdiendo poder político municipal en favor de otras instituciones que ofrecían representación a otras clases sociales.
Familias de los linajes Barrionuevo / Barnuevo