Octubre Polaco (en polaco: Polski październik), también conocido como Octubre de 1956, Deshielo polaco, o Deshielo de Gomułka, se refiere al cambio en la escena política interna polaca que se dio en la segunda mitad de 1956. Algunos científicos sociales la designan como la Revolución Polaca de Octubre que, si bien fue menos dramática que la Revolución Húngara de 1956, pudo haber tenido un impacto aún más profundo en el Bloque del Este y en las relaciones de la Unión Soviética con sus camaradas comunistas de Europa del Este.

Para Polonia, 1956 fue un año de transición. La situación internacional, en particular las muertes del líder soviético Iósif Stalin y del líder comunista polaco Bolesław Bierut, debilitó significativamente a la facción estalinista de línea dura en Polonia. Las protestas en junio por parte de los trabajadores en Poznań pusieron de relieve la insatisfacción popular con respecto a la situación en curso. Los eventos que sucedieron tuvieron como resultado la toma del poder de la facción reformista, liderada por Władysław Gomułka. Luego de breves, pero tensas negociaciones con la Unión Soviética, los soviéticos otorgaron permiso para que Gomułka permaneciera en el poder e hicieron varias otras concesiones que se reflejaron en una autonomía más amplia para el gobierno polaco. Para los ciudadanos polacos, esto significó la liberalización temporal de la vida en Polonia. Con el tiempo, las esperanzas de una liberalización total probaron ser falsas cuando el régimen de Gomułka se volvió más conservador; sin embargo, la era estalinista de Polonia había terminado.

Desarrollo El deshielo de Gomułka fue causado por varios factores. La muerte de Stalin en 1953 y la consiguiente Desestalinización propiciaron debates sobre temas fundamentales a lo largo de todo el Bloque del Este. El discurso de Nikita Jrushchov acerca del culto a la personalidad y sus consecuencias tuvo implicaciones amplias para la Unión Soviética y para otros países comunistas.

En Polonia, además de la crítica al culto a la personalidad, temas populares de debate se centraron en torno al derecho a llevar un curso más independiente de "socialismo local, nacional", en lugar de seguir el modelo soviético en cada detalle. Por ejemplo, muchos miembros del Partido Obrero Unificado Polaco (PZPR) criticaban la ejecución ordenada por Stalin de comunistas polacos mayores durante la Gran Purga.Véase el artículo en la página web de la ciudad de Poznan sobre los eventos. Otros factores contribuyeron a la desestabilización de Polonia. Estos incluyen la deserción ampliamente publicitada en 1953 del agente de alto rango de la inteligencia polaca Józef Światło, que tuvo como consecuencia el debilitamiento del Ministerio de Seguridad Pública de Polonia (policía secreta polaca). Asimismo, la muerte imprevista en Moscú en 1956 de Bolesław Bierut, el primer secretario del Partido Obrero Unificado (conocido como el "Stalin de Polonia"), llevó a incrementar la rivalidad entre varias facciones de comunistas polacos y a incrementar las tensiones en la sociedad polaca, culminando en las Protestas de Poznań de 1956 (también conocidas como Junio del 56).

El Secretariado del PZPR decidió que el discurso de Jrushchov debía tener amplia circulación en Polonia, una decisión única en el Bloque del Este. Los sucesores de Bierut aprovecharon la condena de Jrushchov de la política estalinista como una oportunidad perfecta para probar sus credenciales reformistas y democráticas y su disposición para romper con el legado estalinista. A fines de marzo y principios de abril, miles de mítines partidarios tuvieron lugar en toda Polonia, con la bendición del Politburó y el Secretariado. Decenas de miles tomaron parte en tales mítines. El plan del Secretariado tuvo éxito más allá de lo esperado. Durante este periodo, toda la atmósfera política había cambiado. Se preguntaron cuestiones duras sobre la legitimidad de los comunistas polacos, la responsabilidad por los crímenes de Stalin, el arresto del crecientemente popular Władysław Gomułka y temas sobre las relaciones soviéticas-polacas, tales como la presencia militar soviética continuada en Polonia, el Pacto Ribbentrop-Mólotov, la Masacre de Katyn y el fracaso soviético en apoyar el alzamiento de Varsovia. Se demandaba un nuevo congreso del Partido, así como un mayor rol para el Sejm y una garantía de libertades personales. Alarmado por el proceso, el Secretariado del Partido decidió ocultar el discurso del público general.

En junio de 1956, hubo una insurrección en Poznań. Los trabajadores se amotinaron para protestar por la escasez de alimentos y bienes de consumo, malas viviendas, declive del ingreso real, relaciones comerciales con la Unión Soviética y mal manejo de la economía. Inicialmente, el gobierno polaco respondió etiquetando a los manifestantes como "agentes provocadores contrarrevolucionarios e imperialistas". Entre 57Andrzej Paczkowski, Pół wieku dziejów Polski, Wydawnictwo Naukowe PWN, Warszawa 2005, ISBN 83-01-14487-4, p. 203 y 78Ł. Jastrząb, "Rozstrzelano moje serce w Poznaniu. Poznański Czerwiec 1956 r. – straty osobowe i ich analiza", Wydawnictwo Comandor, Warszawa 2006Norbert Wójtowicz, Ofiary „Poznańskiego Czerwca”, Rok 1956 na Węgrzech i w Polsce. Materiały z węgiersko–polskiego seminarium. Wrocław październik 1996, ed. Łukasz Andrzej Kamiński, Wrocław 1996, p. 32–41. personas —mayormente manifestantes— fueron asesinadas, y cientos fueron heridas y arrestadas. Poco después, sin embargo, la jerarquía del partido reconoció que los disturbios habían despertado un movimiento nacionalista y cambiaron de opinión. Los salarios fueron incrementados en un 50% y se prometió un cambio económico y político.Rothschild y Wingfield: Return to Diversity, A Political History of East Central Europe Since World War II, OUP, 2000

Los manifestantes de Poznań, aunque eran el grupo más numeroso, no eran los únicos en Polonia, donde la protesta social resurgió con fuerza ese otoño. El 18 de noviembre, manifestantes destruyeron la sede de la milicia y equipos de interferencia radial en Bydgoszcz; y el 10 de diciembre, una multitud en Szczecin atacó edificios públicos, incluyendo una prisión, la oficina del fiscal de la nación, la sede de la milicia y el consulado soviético.

En todo el país, la población criticaba a la policía de seguridad y exigía la disolución del Comité de Seguridad Pública, así como el castigo de sus funcionarios más culpables. También se reclamaba la exposición de los colaboradores de la policía secreta, quienes con frecuencia eran objeto de agresiones. En muchas localidades, multitudes se congregaban frente a las sedes de la policía secreta, gritaban consignas hostiles y rompían ventanas.

Se celebraron mítines públicos, manifestaciones y marchas callejeras en cientos de pueblos de toda Polonia. Estos actos solían ser organizados por células partidarias locales, autoridades municipales y sindicatos; sin embargo, los organizadores oficiales tendían a perder el control cuando el contenido político excedía su agenda original. A menudo, la multitud emprendía acciones radicales que, en muchos casos, desembocaban en disturbios callejeros y enfrentamientos con la policía y otros cuerpos encargados del cumplimiento de la ley.

La movilización alcanzó su punto crítico durante e inmediatamente después del VIII Pleno del Comité Central del PZPR, celebrado del 19 al 21 de octubre, aunque los disturbios continuaron hasta finales de año. Paralelamente, se produjo un recrudecimiento del sentimiento religioso y clerical. Se cantaban himnos y se exigía la liberación del cardenal Wyszyński, la reincorporación de obispos silenciados, así como la reintroducción de la educación religiosa y de los crucifijos en las aulas.

El nacionalismo fue el principal aglutinante de la movilización de masas y dominó los mítines públicos. En ellos, los participantes cantaban el himno nacional y otras canciones patrióticas, reclamaban el retorno del águila blanca a la bandera y a los uniformes tradicionales del ejército, y denunciaban la dependencia de Polonia respecto de la Unión Soviética y su presencia militar. También exigían la restitución de los territorios polacos anexionados por la Unión Soviética, una explicación por la masacre de Katyn y la eliminación del ruso del plan de estudios.

En los últimos diez días de octubre, los monumentos del Ejército Rojo —despreciados por amplios sectores de la población— fueron atacados: se retiraron estrellas rojas de tejados de viviendas, fábricas y escuelas; se destruyeron banderas rojas; y los retratos de Konstantín Rokosovski, comandante soviético a cargo de las operaciones que condujeron las fuerzas alemanas nazis fuera de Polonia, fueron cubiertos de pintadas. También se intentó entrar por la fuerza en las casas de ciudadanos soviéticos, principalmente en Baja Silesia, donde había estacionadas numerosas tropas soviéticas.

No obstante, a diferencia de los manifestantes en Hungría y de los de Poznań en junio, los activistas limitaron sus demandas políticas y su comportamiento no fue abiertamente anticomunista ni antisistémico. Las autoridades comunistas no fueron desafiadas de forma abierta e inequívoca, y los eslóganes anticomunistas que habían predominado en el levantamiento de junio —como «Queremos elecciones libres», «Abajo la dictadura comunista» o «Abajo el Partido»— estuvieron menos presentes. Así, los comités del Partido no fueron atacados.

Cambio político thumb|200px|Władysław Gomułka. Durante la VIII reunión del Pleno, el primer ministro Polaco Edward Ochab nominó a Władysław Gomułka como Primer Secretario del Partido. Gomułka era un moderado que se había indispuesto con la facción estalinista de línea dura y había sido purgado en 1951 después de perder su batalla con Bierut. La decisión fue tomada para rehabilitar a Gomułka y elegirlo para el puesto de Primer Secretario del Comité Central del PZPR. Gomułka probó ser aceptable para ambas facciones de comunistas polacos: los reformistas que defendían la liberalización del sistema; y los de línea dura que se dieron que necesitaban comprometerse. Gomułka insistió en que le dieran poder real para implementar reformas. Una condición específica que él impuso fue que el mariscal soviético Konstantín Rokosovski, que había movilizado tropas contra los trabajadores de Poznań, sea removido del Politburó polaco y del Ministerio de Defensa, demanda que aceptó Ochab. La mayoría de los líderes polacos, apoyados tanto por el ejército como por el cuerpo de seguridad interna, llevaron a Gomułka y varios asociados al Politburó y lo designaron como Primer Secretario. Inimputable por los escándalos del estalinismo, Gomułka era aceptable para las masas polacas, pero al principio era visto con mucha sospecha por Moscú.