Literatura en croata es aquella realizada en croata en Croacia y Bosnia y Herzegovina, aunque algunos autores escriben en la Unión Europea, Canadá o en los EE. UU.. A pesar de que tradicionalmente se ha considerado el croata como una versión del serbocroata escrito en alfabeto latino, desde la independencia de Croacia en 1991 se va extendiendo la idea que el croata es una lengua independiente.
Los orígenes La cultura medieval croata era trilingüe en croata, latín y eslavo antiguo. Los primeros textos fueron del , traducciones del eslavón antiguo escritos en alfabeto glagolítico (escritos litúrgicos, hagiografías y apócrifos), inspirados en la literatura medieval eslava y bizantina, como el Misal de Kiev (s. XI), documentos como la Tabla de Baška (1100) y la Ley Vinodol (1288). Hacia 1300 apareció la primera muestra de literatura propiamente croata, el Rumanac Trojski (Le Roman de Troie).
A partir del los textos serán más originales: prosa didáctica e histórica, de influencia italiana, como las Crónicas de Dukljanin, pero también oral. La primera literatura en el dialecto chacaviano dio como muestras el Misal del Príncipe Novak (1368), el Misal de Hrvoje Vukčyč Hrvatinič (), el Evangelio de Reims y las Visio Tundali.
Literatura dálmata-ragusea
La literatura dálmata-ragusana, realizada en dialecto chacaviano, se desarrolló en las villas del litoral, eslavizadas pero de cultura italiana. Los latinistas croatas del Renacimiento se interesaron por la cultura de su país y exaltaron a menudo su sentimiento de origen eslavo, como hicieron Djordje Sišgorič de Sibenic (Georgius Sisgoreus, 1440-1509) y Priboevius de Hvar, el historiador en latín Hvarien-Hanibal Lučyč (Annibale Lucio de Hvar, 1485-1553) autor del drama poético Robinja («Esclava»), o en italiano, como Mauro Orbini (m. 1614) con Storia dei popoli slavi.
Para buscar el equilibrio, el sentimiento eslavo y la atracción cultural italiana, los autores se basaron en la tradición medieval autóctona, influida por Petrarca, con centros en Zadar, Hvar y Dubrovnik. Los principales autores dubrovčan del periodo fueron Vladislav Sisko Menčetič (1457-1527) y Džoro Držić (Giorgio Darsa, 1461-1501), poetas trovadorescos de tradición amorosa; el humanista Ludvik Crijević (Luigi Cerva, 1460-1520); y los grandes poetas Marin Držić (Marino Darsa, 1508-1567) de Ragusa, autor de comedias de carnaval como Dundo Maroje («Tío Maroje», 1550), Skup («El avaro», 1553) y Venera y Adon («Venus y Adonis»). Otros autores menores fueron Mikša Pelegrinović (1500-1562) de Hvar, con el poema de carnaval Jejupka (L’egipcia); Brne Kernatutič (1520-1572) de Zadar, con Vazegte Sigeta grada («La toma de Siget», 1584) en honor al ban croata Zrinski; Juraj Baraković (1548-1628) con Vila Slovinka («Fe eslava»); Andrej Čubranović (1480-1530), Stjepo Gučetić, Niccolo Vetranić-Caečić, Petar Hektorević de Hvar (Pietro Ettoreo, 1487-1572) con Ribanje (1565) y Ribarsko Prigovaranje («El pecado y el propósito de los pecadores»); Marko Marulić de Split (1450-1524) con la poesía patriótica antiturca Judita (1501); Petar Zoranič (1508-1569) de Zadar, con el idilio pastoral Planine («Montañas»); Nikola Naljesković (muerto en 1587) con teatro carnavalesc; B. Cassio (1575-1650) y Mavro Vetranović (1482-1576) de Ragusa, con Remita («Ermitaño») y Piligrin («Peregrino»).
En otros temas también destacaron Medo Pučić (1521-1582), el poeta amoroso Dominko Zlatarič (1555-1609), el matemático Rudiger Bošković (1711-1787) y el historiador Anselmo Banduri (1670-1743) autor del tratado Imperium orientali sive angiquitatis constantinopolitanae (1712).
Durante el , la austeridad de la Contrarreforma se impuso al lirismo amoroso. Aun así apareció la gran figura del momento, Dživo Gundulić (Giovanni Gondola, 1589-1638) con los poemas Suze sina razmetnoga («Lágrimas del hijo perdido»), Dubravka (1628), considerada como el himno nacional de la República de Ragusa, Osman (1626) y Cleopatra (1627). También fueran importantes los petrarquistas Dinko Ranjina (1536-1607) de Ragusa, y Dinko Zlatarić (1558-1609) traductor del Electra y Aminta de Sófocles; Junije Palmotić (1606-1657) de Ragusa, con dramas históricos en poesía como Pavlimir, Atlanta, Captislava, Bisernica, Kristijade o Gomnaide; Dživo Bunić-Vucičević (1592-1658) con los idilios pastorales con influencia del marinismo italiano Plandovanja («Placeres») y Mandaljena pokornica («Magdalena arrepentida»); y el ban croata Petar Zrinski (1620-1671) con Adrianskoja muera sirena («La sirena del Adriático»).
Los autores de la Contrarreforma se formaron en los Colegios Ilíricos de Bolonia, Loreto y Roma, gente como Pietro Canavelli (1637-1719), Girolamo Cavagnini (1640-1714) y Antun Kanižlec (1699-1777) de Eslavonia. Allí se escribieron las gramáticas Institutiones linguae illyricae (1654) en Roma y Thesaurus linguae illyricae (1654) en Loreto, así como un Dizionario italiano-latino-illirico (1728), escrito en Venecia por Ardelio Dellabella.
En el continuó el desarrollo de la comedia carnavalesca, a pesar de que no hubo autores de gran importancia, puesto que las academias fundadas en Ragusa, Zadar y Split decayeron; todavía sobrevivieron algunos autores como el franciscano Andrija Kačyč-Miosič (1704-1760) con la crónica rimadaRazgovor ugodni naroda slovinskoga («Clamoroso discurso sobre el pueblo eslavo»); Anton Gleđević (1659-1738) con los poemas Danina, Olimpia y Hermione; Ignač Gjorgjić (1676-1737) autor de Uzdasi mandaljenje pokornise («Suspiros de Magdalena apenada», 1728), Salter slovinsti («Salterio eslavo», 1729) y Marunko i Pavica (1730); el jesuita Juraj Ferić (1739-1820) y el francés hijo del cónsul galo en Ragusa, Bruère Desrivaux/Marko Bruerović (1774-1823), autor de poemas y comedias líricas. Y con respecto a los cantos épicos, sólo hace falta destacar la obra del franciscano Filip Grabovac (fallecido en 1749), que exalta el patriotismo.
Literatura de la Croacia continental (-) El país había sido devastado por los turcos y los primeros autores importantes fueron los protestantes Stjepan Konzul (fallecido en 1587) y Antun Dalmatin (fallecido en 1579) de Istria, traductores del Nuevo Testamento al croata. Fueron imitados por los católicos de Zagreb, como el padre Antun Vramec (fallecido en 1587), autor de una crónica en dialecto kaykaviano.
Durante el los nobles, amenazados por el centralismo austriaco, experimentaron con el particularismo al adoptar la lengua popular. Así Petar Zrinski (1621-1671) adoptó al croata los poemas en húngaro de su hermano Nikola y Fran Krsto Frankopan (1643-1671) hizo piezas líricas de influencia italiana. También destacaron el bosnio Matija Divković (1563-1631) y el continental Juraj Habdelić (1609-1678).
Más tarde, Juraj Križanić (1618-1683), misionero de la Contrarreforma y entusiasta de la idea de la unidad e independencia de los eslavos del sur, compuso una Gramatično iskazanje ob ruskom jeziku y marchó a Rusia para de convencer al zar de sus ideas, pero este lo deportó a Siberia, donde compuso el tratado de carácter paneslavista Politicka. En una línea similar, Pavao Ritter-Vitezović (1652-1713), autor en latín y en croata, defendió los derechos históricos del pueblo croata y extiende el sentimiento nacional a todos los pueblos ilíricos, que era como denominaba a los eslavos del sur, y pretendió unificar todos los dialectos en una lengua común.
Por lo que hace el en Zagreb, destacaría la didáctica en kaykaviano merced a las comedias de Tito Brezovič (1757-1804) cómo Diogenes, ili sluga dven zgoblenech bratov (1804), mientras que en Eslavonia destaca la figura de Matija Antun Relkovič (1732-1798), autor en kaykaviano de Satir ili divi csuvik (1762). Otros autores fueron Antun Kanižleč (1700-1777) y el sacerdote y folclorista Toma Miklovšyč (1767-1833), Antun Mihanovič (1796-1862), que propuso sustituir el latín por el croata, y Jakov Lovrenčyč (1787-1842) autor del drama Petrica Kerempuh.
El A comienzos del los croatas no poseían una unidad política (puesto que estaban divididos entre austriacos, húngaros y turcos), ni lingüística (puesto que empleaban tres dialectos, chakaviano, shtokaviano y kaykaviano). Entonces el filólogo croata Ljudevit Gaj, influido por los filólogos paneslavistas checos, para conjugar la amenaza nacionalista húngara, fundó las revistas Danica y Novine Hrvatske, desde donde propone el uso de una lengua única, el shtokaviano, no sólo para los croatas sino también para todos los eslavos del sur, como ya había hecho en Serbia el filólogo Vuk Karadžić, pero basándose en el alfabeto cirílico, mientras que los croatas emplearán el alfabeto latino. Con esta finalidad también fundó la editorial Matica Ilirska. Janko Drašković fundó un círculo literario en Zagreb y fue exiliado en París.
Así apareció la primera generación de autores literarios croatas en shtokaviano, que también captó al esloveno Stanko Vraz (1810-1850), pero que no tuvo suficientes discípulos en Eslovenia. Entre los principales exponentes tenemos al líder del Movimiento ilirio (1835-1849) Ljudevit Gaj (1809-1872), quién sentaría las bases de la unificación lingüística croata con Kratka osnorva hrvatsko-slavenskoga pravopisanja («Epistolario de escritura legal croata-slavonica», 1830); Gaj acaba por imponer el dialecto chtokaviano hablado en Dalmacia bastante parecido al serbio frente al kaikaviano del norte, conservando sin embargo el alfabeto latino. Pero la literatura moderna croata nace a mitad de siglo principalmente con la obra del poeta y político Ivan Mažuranioč (1814-1890), autor de Smrt Smail-age Čengića («La muerte de Smail Aga Čengić», 1846), inspirado a la vez en la antigua tradición dálmata y en el romanticismo internacional, y Petar Preradović (1818-1872). Esta tendencia fue continuada por nuevos autores, como Luka Boteč (1830-1863), Grga Martić (1822-1905) y Mirko Bogović (1816-1893), editor de la revista Neven («Maravilla»), primer autor croata encarcelado por su actividad literaria y autor del poema Matija Gubeč, Kralj seljački («Matija Gubec, rey de los labradores», 1859).
La nueva constitución de 1860 permitió a la literatura croata unas condiciones más favorables. El padre Josip Juraj Strossmajer y el escritor August Šenoa (1838-1881) fundarán la revista Vijenac, de carácter literario, que en 1871 publicó la primera novela croata Zlaterovo zlato («El oro del orfebre») de August Šenoa, literatura de propaganda nacional, sentimental y romántica.