thumb|200px|San Agustín, autor de las Confesiones, en su estudio según Sandro Botticelli. La autobiografía es un género que emprende el recuento de los principales episodios de unas vidas, haciendo énfasis en las situaciones vitales importantes para el autor. thumb|right|200px|Portada de la primera edición de la Autobiografía, de Benjamin Franklin. miniaturadeimagen|277x277px|François-René de Chateaubriand, autor de Memorias de ultratumba. La autobiografía es la narración de una vida o parte de ella, escrita por el propio autor, mostrando su nacimiento, sus logros, sus fracasos, sus gustos, sus experiencias, reconocimientos y los demás acontecimientos relevantes que haya vivido o a que haya asistido. Es un género literario que en gran medida se sitúa en la frontera entre literatura e historia y está cercano a otros como la biografía, el epistolario, el libro de viajes, las memorias, el currículum, el diario, etc.La autobiografía: Concepto, características, ejemplos // Las principales características de una autobiografía , sitio digital 'About en español', 1 de marzo de 2016.
Etimología En inglés, el término autobiography surgió como neologismo de composición culta en Inglaterra a principios del . El primero en utilizarlo habría sido el poeta Robert Southey en un artículo en 1809. Sin embargo, según el francés Georges Gusdorf, el término se encontraría ya con anterioridad en el filósofo alemán Friedrich Schlegel, que lo habría utilizado en 1798.
La autobiografía como género thumb|200px|Autorretrato de Vincent van Gogh. El autorretrato es, en cierta manera, el equivalente pictórico de la autobiografía escrita.
De entre las muchas definiciones de autobiografía que se han dado, una de las canónicas, por la aceptación que ha tenido entre los estudiosos, es la del francés Philippe Lejeune, quien define la autobiografía como «relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia existencia, en tanto que pone el acento sobre su vida individual, en particular sobre la historia de su personalidad».
Lo que caracteriza a la autobiografía es la identidad entre el autor, esto es, la persona que escribe el libro; el narrador —la persona que dice «yo» en el texto y relata la historia—; y el protagonista de esa narración, cuya vida, estados de ánimo, emociones, evolución personal, etc., constituyen el asunto del relato. Por lo general, la identificación entre el narrador y el personaje del relato se realiza mediante el uso del pronombre personal «yo», que identifica al sujeto de la enunciación (el narrador) con el sujeto del enunciado (personaje). Por su parte, la identificación entre el autor y el narrador sólo se puede garantizar, en opinión de Lejeune, mediante la coincidencia entre el nombre propio del autor que figura en la portada del libro y el que el narrador se dé a sí mismo. Esta coincidencia es la que funda el llamado pacto autobiográfico, un tipo de pacto de lectura conceptualizado por Lejeune. El pacto autobiográfico es una suerte de «contrato» establecido entre autor y lector por el que tácitamente aquel se compromete a contar la verdad sobre su vida, y este, a creer el relato ofrecido. Como es evidente, esto no implica que todo lo que se cuente en una autobiografía sea cierto, lo cual no impide que el pacto como tal exista, aunque sea para infringirlo. Este pacto autobiográfico sería el que diferenciaría a una autobiografía de una novela con contenido autobiográfico, una bildungsroman o una autoficción, pues aunque en ésta pueda darse el caso de que todo lo atribuido a un personaje, con nombre ficticio, sean hechos verdaderamente ocurridos al autor -cosa que sólo podría comprobarse de forma extratextual-, el lector no establece con el texto el mismo tipo de relación, pues no exige que lo que lee sea verdad.
La autobiografía está íntimamente relacionada con otros géneros vecinos, como la biografía, las memorias, el diario íntimo, entre otros, de los que, sin embargo, es posible distinguirla sobre la base de determinados rasgos:
De la biografía se diferencia por la identidad entre el narrador y el protagonista del relato, que no se da en la primera. De las memorias se distingue porque estas no ponen el acento en la vida íntima del narrador o el desarrollo de su personalidad. Esto es, las memorias presentan a su autor como un observador de los hechos externos de la vida, un periodo determinado o unos hechos generalmente importantes, como testimonio. Los primeros ejemplos de memorias serían, por ejemplo, las de Lucio Cornelio Sila, los Comentarios de Cayo Julio César y las del emperador Octavio Augusto o, en tiempos más modernos, las Memorias de guerra de Winston Churchill. Del diario íntimo o del epistolario se diferencia en que este está formado por entregas periódicas y consta de entradas o cartas, mientras que la autobiografía es un relato retrospectivo construido a partir de la memoria del autor, con un lapso de tiempo importante entre el tiempo de la escritura y el de los hechos narrados, mientras que en el diario o la carta la escritura es paralela a los hechos. De la novela autobiográfica o novela con forma autobiográfica (también llamada falsa autobiografía), la distingue la identidad entre el autor material del texto y el narrador, que se da en la autobiografía y no en la novela autobiográfica, que es una obra de ficción que finge ser una autobiografía del protagonista, como por ejemplo David Copperfield de Charles Dickens, o las novelas picarescas como el Lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache y otras. De esta última deriva un género moderno, la llamada autoficción, en la que un autor se toma a sí mismo como su propio personaje y mezcla hechos y personajes ficticios con otros verdaderos hechos y personajes.
En ocasiones, tanto la autobiografía propiamente dicha, como los otros géneros vecinos, se consideran subgéneros dentro de un más amplio «género autobiográfico». Otros autores, sin embargo, prefieren considerar la autobiografía como un género distinto de las memorias, diarios, epistolarios etc. y usan para referirse a todos el marbete «escrituras del yo».
La autobiografía, por otra parte, es un género literario que supone cierto grado de alegato autojustificativo, e incluso de propaganda religiosa o política (Comentarios a la Guerra de las Galias y Comentarios a la Guerra Civil, de Julio César; Mi lucha, de Adolf Hitler).
thumb|left|200px|Retrato de Jean-Jacques Rousseau por Allan Ramsay. Rousseau es considerado el padre de la autobiografía moderna gracias a sus Confesiones.
En el mundo antiguo era un género poco practicado. Escribió una obra de sesgo autobiográfico el emperador romano Marco Aurelio (Meditaciones). Con el Cristianismo, en parte gracias a su inclinación espiritual e introspectiva, nació el género de la autobiografía religiosa, cuyo primer caso fue el de san Agustín (Confesiones). También es importante el elemento religioso en la profana Historia calamitatum de Pedro Abelardo; en cuanto a las mujeres medievales, los testimonios conservados no suelen pasar de los veinte folios y son escasos: Leonor de Córdoba y Helena Kottanner. Este género adquirió gran auge durante el Renacimiento, dado el antropocentrismo de la época. En España destacan las autobiografías de santa Teresa de Jesús (Libro de la Vida) y de san Ignacio de Loyola; y el subgénero autobiografías de soldados españoles, con figuras como Bernal Díaz del Castillo y los posteriores Alonso de Contreras y Diego Duque de Estrada. En el Renacimiento italiano aparece la autobiografía de famosos, bailarines, poetas y buenos artistas, como la Vita del orfebre y escultor Benvenuto Cellini, una de las obras clásicas de la literatura de este país. Ya en el aparece la autobiografía del escritor castellano Diego de Torres Villarroel y, casi al mismo tiempo, dos de los más influyentes modelos del género en la modernidad: las Confesiones de Jean-Jacques Rousseau, modelo para las autobiografías del Romanticismo del , y las Memorias de Benjamín Franklin. Una autobiografía difiere de una biografía en que en la primera el escritor narra su propia vida. Los biógrafos generalmente recurren a una gran variedad de documentos y puntos de vista, mientras que una autobiografía puede estar basada completamente en la memoria del escritor. Aunque las autobiografías no abundan, existen ejemplos de ellas de gran valor literario.
El autor de una autobiografía describe de manera literaria su vida privada y los cambios que han ocurrido en su personalidad y manera de ser. Se puede elaborar en el momento que se desee, en ocasiones a petición de alguien. Su escritura es, por lo regular, en prosa y en ella se deben cuidar todos los detalles, pues el interés del texto es literario por encima de otras consideraciones.
La autobiografía a través de los periodos
El período clásico: apología, oración, confesión En la antigüedad, tales trabajos solían titularse apologías, ya que pretendían ser una autojustificación en lugar de una autodocumentación. El trabajo confesional cristiano de John Henry Newman (publicado por primera vez en 1864) se titula Apologia Pro Vita Sua en referencia a esta tradición, ya que había apostatado de la Iglesia anglicana y se había convertido a la católica.
El historiador judío Flavio Josefo presenta su autobiografía (Josephi Vita, c. 99) como autoalabanza, siguiéndola de una excusa o justificación de sus acciones como comandante rebelde judío de Galilea.
El retórico pagano Libanio (c. 314-394) enmarcó las memorias de su vida (Oración que comencé en 374) como uno de sus discursos u "oraciones", pero no de tipo público, sino de tipo literario, pues que no podía ser leído en la intimidad en voz alta.
San Agustín de Hipona (354–430) aplicó el título Confesiones a su trabajo autobiográfico, y Jean-Jacques Rousseau usó el mismo título en el , iniciando la cadena de autobiografías confesionales y a veces picantes y altamente autocríticas de la era romántica y más allá. Agustín fue posiblemente el primer y verdadero autobiógrafo occidental, y se convirtió en un modelo influyente para todos los escritores cristianos a lo largo de la Edad Media. En este escrito narra en primera persona su evolución espiritual e ideológica desde el estilo de vida hedonista y pagano que Agustín vivió durante un tiempo en su juventud, asociándose con hombres jóvenes que se jactaban de sus pecados; su seguimiento y abandono del maniqueísmo contra el sexo y contra el matrimonio en un intento de buscar la moral sexual; y su posterior regreso al cristianismo debido a su adopción del escepticismo y el movimiento de la Nueva Academia (desarrollando la visión de que el sexo es bueno y que la virginidad es mejor, comparando el primero con la plata y el segundo con el oro; las opiniones de Agustín posteriormente influyeron fuertemente en la teología occidental). Las confesiones siempre estarán entre las grandes obras maestras de la literatura occidental.
En el espíritu de las Confesiones de Agustín está la Historia Calamitatum del filósofo y lógico Pedro Abelardo (), que se destaca como documento autobiográfico de su época y narra sus desgraciados amores con Eloísa.
Autobiografías tempranas En el , Leonor López de Córdoba, una noble española, escribió sus Memorias, que pueden ser consideradas la primera autobiografía en castellano. Zāhir ud-Dīn Mohammad Bābur, quien fundó la dinastía mogol del sur de Asia, escribió un diario Bāburnāma (Chagatai / Persa: بابر نامہ; literalmente: "Libro de Babur" o "Cartas de Babur") que fue escrito entre 1493 y 1529.