El Castillo de los Este (Castello Estense, también llamado Castillo de San Michele) es el principal monumento de Ferrara. Es un edificio de ladrillo de planta cuadrada dotado de cuatro torres defensivas y rodeado por un foso de agua, que está situado en el centro de la ciudad. Durante los siglos y albergó una extraordinaria colección de pinturas, que luego se dispersó.

La familia de los Este thumb|300px|Vista del castillo. thumb|Ercole I. thumb|Alfonso I. Los Este, cuyo apellido deriva de la homónima ciudad del Veneto, su feudo, eran de antiquísimo origen. Las primeras noticias de un antepasado suyo se remontan al El marqués Azzo VI de Este, a consecuencia de cambios internos en Ferrara, se puso a cargo de los güelfos de la ciudad. Obizzo II de Este, todavía niño, fue nombrado señor perpetuo el 7 de febrero de 1264; en los años siguientes obtuvo el mismo título en Modena y Reggio. Llegaron luego largos años de luchas feroces, pero al final del se podría decir que el poder Estense estaba definitivamente consolidado. Empezó entonces el largo señorío que transformó la ciudad en uno de los centros culturales y políticos más importantes de Europa. Nicolás III de Este fue el fundador del prestigio internacional de los Este: hábil político y astuto diplomático, fue elegido como árbitro en numerosas disputas entre Estados y en 1438 acogió el Concilio Ecuménico. Leonelo de Este, alumno de Guarino Veronese, fue un refinado intelectual, amigo de artistas y literatos, mientras su sucesor Borso de Este fue el primero en obtener, por parte del Emperador y del papa, el título ducal.

Hércules I de Este fue uno de los más importantes mecenas de Europa: protegió la música y tuvo en su corte a los principales músicos de la época; fomentó el teatro, amó la arquitectura y a él se debe la construcción de toda la parte norte de Ferrara, proyectada por Biagio Rossetti. Su mujer, Leonor de Aragón, fue una sensata administradora del Estado. Alfonso I de Este, siempre ocupado en las guerras, no dejó de lado las Artes. Su segunda mujer, Lucrecia Borgia, adquirió fama de mujer sensata y honrada. Hércules II de Este, marido de Renata de Francia, tuvo que afrontar el difícil período de la Reforma Religiosa. Alfonso II de Este marcó la decadencia y el fin del poder Estense en Ferrara, pero bajo su principado la corte fue particularmente suntuosa y la vida cultural muy vivaz, guiada especialmente por las mujeres de familia: las hermanas del duque, Leonor y Lucrecia de Este, y su tercera mujer, Margarita Gonzaga. Muerto Alfonso II sin herederos directos, subió al poder su primo Cesare, que descendía de Alfonso I y Laura Dianti. Por estos orígenes ilegítimos, el papa Clemente VIII rechazó al nuevo duque y pretendió la “restitución” de la ciudad a la iglesia. El duque Cesare, abandonado por todos, cedió a las peticiones y en enero de 1598, acompañado por su familia y de una parte de la corte, dejó para siempre Ferrara, dirigiéndose a Módena, que llegó a ser la nueva capital. Por desgracia no pudo llevarse completa la colección de arte y así La bacanal de los andrios y Ofrenda a Venus, dos famosos cuadros de Tiziano fueron requisados por el representante del papa.

Detrás de sí los Este dejaban la memoria de una corte que hubiera sido una de las más importantes de Europa. Imposible nombrar todos los personajes que la frecuentaron, basta recordar algunos de los artistas más importantes. Entre los literatos Francesco Petrarca, Guarino Veronese, Matteo Maria Boiardo, Ludovico Ariosto, Battista Guarini, Giovan Battista Giraldi Cinzio (sobre cuyas obras se inspiró Shakespeare) y el autor de la Gerusalemme liberata, Torquato Tasso. Entre los músicos recordamos Josquin des Prez, Jacob Obrecht, Adrian Willaert, Cipriano de Rore, Carlo Gesualdo de Venosa y Luzzasco Luzzaschi. La pintura tuvo un gran impulso con las visitas de Pisanello, Piero della Francesca y Rogier van der Weyden; se desarrolló una escuela local y continuaron las visitas de artistas importantes. Por la corte trabajaron Cosmé Tura, Ercole Ferrarese, Francesco del Cossa, Lorenzo Costa, Tiziano, Dosso Dossi, Garofalo, Girolamo da Carpi. Y después el arquitecto Leon Battista Alberti y Biagio Rossetti, el maestro de la urbanística moderna, los escultores Domenico de París y Alfonso Lombardi, los tapiceros Karcher.

Historia del castillo estense thumb|Puente levadizo en la fachada oeste. Era el 3 de mayo de 1385. El pueblo, exasperado por los impuestos y las inundaciones que lo habían conducido a la ruina, fue al Palacio del Marqués para pedir la entrega de Tommaso de Tortona, el alto funcionario juzgado responsable de la grave situación. Niccolò II intentó durante todo el día reprimir los tumultos, pero por la noche estaba claro que los ánimos continuaban calentándose y que la misma integridad de los Estensi estaba en peligro. Entonces se dio la orden de convocar al desgraciado Tommaso, el cual fue confesado y comulgado, y luego entregado a la masa que lo hizo literalmente trizas.

Este episodio, resuelto más tarde con la muerte de los jefes de los tumultos, convenció al marqués que el Palacio de la familia (el actual Palacio del Ayuntamiento) no era suficiente para garantizar la seguridad de los señores en caso de revueltas. Ordenó por tanto, la construcción de una fortaleza defensiva al lado norte del Palacio, encargando el proyecto al arquitecto Bartolino de Novara. Este utilizó una torre que ya existía (la torre de los leones), que hacía parte del cinturón mural de la época, mucho más al sur del actual, y corría, grosso modo, a lo largo del actual eje de Corso Giovecca – Viale Cavour. La torre fue unida con cortinas a otras tres construidas a propósito. Entre la residencia Estense y la nueva fortaleza fue erigido un puente levadizo (quizás de madera) para consentir la fuga de uno a otro.

La ciudad se expandió y las murallas fueron trasladadas, el castillo perdió su función defensiva y se empezaron a construir apartamentos en su interior, considerándolo ya como un apéndice del Palacio de Corte. A partir de los tiempos de Hércules I de Este se tienen noticias de numerosas construcciones de apartamentos, ampliaciones y embellecimientos de las habitaciones. Los trabajos de transformación definitiva fueron ordenados por el duque Ercole II después de que un incendio, en 1544, dañara las habitaciones existentes. El arquitecto Girolamo da Carpi dio al castillo el aspecto externo que tiene actualmente, mientras que los interiores fueron modificados muchas veces con el paso de los años.

Después de que los Estensi se hubieran ido, en el castillo se estableció la mansión de los Legados Apostólicos que administraban el territorio ferrarese como gobernadores civiles con la duración máxima de cuatro años. Se realizaron pocas transformaciones en la estructura del edificio: la más evidente fue la elevación del revellín norte (las salas que actualmente acogen la cafetería). Después de la Unificación de Italia el castillo fue adquirido por la Provincia, que es aún la propietaria.

En 2006 se inauguró el nuevo montaje expositivo diseñado por Gae Aulenti.

Exterior thumb El exterior del castillo presenta esencialmente el aspecto dado por Girolamo da Carpi en la segunda mitad del mil quinientos. Rodeado por un foso, tiene tres entradas con puentes levadizos, precedidos de revellines en mampostería. La cuarta entrada, hacia el este, fue sacrificada para dejar sitio a las cocinas. La parte más baja del edificio aún recuerda a una fortaleza medieval; mientras que en la parte superior Carpi sustituyó el almenaje por elegantes terrazas de piedra blanca, elevando luego la construcción un piso, cubierto por un tejado en declive. Las torres fueron estilizadas con la construcción de miradores. El patio, hoy día bastante austero, estaba pintado al fresco, como se ve aún en algunas partes. En particular, arriba estaban retratados todos los antepasados (verdaderos y legendarios) de los Estensi: los únicos frescos supervivientes, bastante derruidos pero legibles, han sido destacados y puestos bajo el pórtico en el lado este del patio. Los pozos estaban destinados al abastecimiento de agua en caso de asedio, mientras las bolas de piedra redondas, que se ven en algunas partes, eran municiones de catapulta.

Planta baja Sala gótica thumb|Sala gótica. Se trata de la primera de una serie de cuatro sugestivas habitaciones con techo en bóveda de artista. La primera es ciertamente la más bella, con una rica decoración a racimos floridos que corre a lo largo de las nervaduras de la bóveda. La habitación está dedicada a Niccoló II de los Este (cuyo retrato destaca frente a la entrada), constructor del castillo. En el centro se encuentra una magnífica reconstrucción en madera de la fortaleza en los primeros años de su existencia. Las tres salas siguientes están dedicadas a los marqueses Alberto y Niccoló III, Leonello, y a Borso, primer duque de la dinastía. Una serie de paneles ilustran la vida política y cultural del período.

Cocinas El revellín este del castillo fue utilizado, agrandándolo, para alojar las cocinas de la corte. La primera de las dos habitaciones, larga y estrecha, muestra los rastros de las dos distintas funciones, militar y civil, habidas a lo largo del tiempo: frente a la entrada se encuentra un humero de cocina, mientras que a lo largo de las paredes se encuentran algunos ventanucos para los arqueros, algunos de los cuales están tapiados y por tanto ya inútiles.

En el segundo ambiente, mucho más ancho y luminoso, han sido reconstruidos algunos hornos. Sobre una pared se destaca el retrato de Cristoforo da Messisbugo, el más célebre trinchante de los Estensi (el trinchante era el empleado encargado de muchos aspectos prácticos de la vida de corte, organizando espectáculos, dirigiendo las cocinas, aprontando lo necesario para los desplazamientos por y para las residencias de campo).

Sala del Cordolo Viene así llamada debido a la imposta de mármol que corre a lo largo de la pared derecha, abajo: se trata de la imposta exterior de la torre de los leones, después englobada en la estructura del castillo. La habitación servía probablemente de puesto de guardia.

Prisión de Don Julio Poco después de haber embocado un estrecho pasillo se encuentra, a la izquierda, la puerta baja y profunda que conduce a este ambiente, un tiempo destinado a cárcel y quizás también a sala de tortura. Sobre la pared derecha se ven aún escrituras realizadas por los prisioneros en el , entre las cuales hay un tablero redondo en el cual, en los cuadrados blancos, se lee entre otras cosas: “Yo soy el desgraciado Marco [...] privado de su libertad”. En esta prisión fue encarcelado por largos años también Julio d’Este, hermano natural de Alfonso I y protagonista de tan desafortunado y célebre caso.