alt=|miniaturadeimagen|300x300px|Variedades del español del Caribe. El español dominicano (es-DO) es la variedad del idioma castellano hablado en la República Dominicana, que, al igual que el resto de variaciones del español en el mar Caribe, se distingue por una fonética muy semejante a la del dialecto andaluz. Este tiene ciertas distinciones según los grupos socioculturales del país.

Se caracteriza principalmente por el uso de algunos elementos antiguos y el apego a las formas tradicionales, lo cual se manifiesta en la conservación de palabras poco usadas en otros lugares, como guapo (‘enojado’), dilatarse (‘demorarse’), bregar (‘ejecutar una tarea’), musaraña (‘gesticulación burlesca’), prieto (‘persona de tono de piel oscura’). Asimismo es una tendencia la reducción fonética en la cual es frecuente eliminar la /s/ al final de las sílabas y las palabras, un ejemplo de esto es decir ete en vez este y má en vez de más.

Tiene sus raíces principales, igual que en toda el área del Caribe, en los dialectos de las regiones españolas de Andalucía y Canarias. Aunque posee influencia africana e indígena en su vocabulario, la presencia africana en el léxico es menor a la indígena, y esta última a su vez es insignificante en la pronunciación y en las estructuras morfosintácticas del dialecto.

Historia El dialecto dominicano en general es uno de los llamados de tierras bajas y por tanto tiene muchas similitudes con los dialectos andaluces occidentales. Esto se debe a que la mayor parte de los españoles que viajaban de España hacia América partían de Sevilla u otros puertos andaluces y fue precisamente en la zona del mar Caribe donde estos se asentaron por primera vez en América durante el primer viaje de Cristóbal Colón, con la creación del fuerte La Navidad y posteriormente con su segundo viaje donde trae a Santo Domingo mil quinientas personas de diferentes clases sociales y profesiones.

El dialecto dominicano es también el primer dialecto del español desarrollado en el Nuevo Mundo, pues en la antigua capitanía española de Santo Domingo (actual República Dominicana) surgieron los primeros textos de literatura del español en América.

Se afirma, según consigna Pedro Henríquez Ureña en su obra El Español en Santo Domingo, escrita entre 1935 y 1961, que: Sin embargo, se conservan apenas algunas palabras con las cuales los nativos designaban algunos objetos, plantas y frutos desconocidos por los españoles y que éstos asimilaron, enriqueciendo el castellano. Entre estas palabras pueden señalarse: ají, arcabuco, batata, bejuco, bija, cabuya, ceiba, eurí, guama, sabana, yuca, barbacoa, guazábara, hamaca, macana, anón, caimito, caguasa, corozo, guanábana, guayaba, hobo o jobo, lerén o lirán, mamei, mamón, maní, papaya (lechosa), jagua. No se tiene precisión sobre a partir de cuándo puede hablarse de un español dominicano propiamente dicho, pero, obviamente, los colonizadores ibéricos que se establecieron en la isla y asimilaron palabras de las lenguas locales fueron los que iniciaron el proceso de reacción del dialecto dominicano. Con el paso del tiempo por evolución natural, adecuación idiomática, influencias del español de otros países y de otras lenguas, se ha constituido lo que se conoce como el español dominicano y que Carlisle González Tapia define como:

Dentro del español dominicano también existen exotismos provendría de lenguas africanas, denominados africanismos, como la palabra cachimbo; estos fueron traídos a América después de la extinción de los taínos. Sin embargo, al igual que los pocos taínos que quedaron en la isla, los esclavos africanos que llegaron dejaron sus huellas en el local español dominicano.

Sociolingüística Geolectos y sociolectos

Tradicionalmente se habla de tres regiones geográficas con diferencia de pronunciación (aunque académicamente esto nunca ha sido estudiado ni demostrado que efectivamente sean tres y no cuatro o cinco), que son la del sur, la del norte (Cibao), la del este y Santo Domingo, que está en el centro del sur y del este (la pronunciación en el este es más neutra). También la tendencia es de acortar palabras y unirlas.

El habla del Valle de la Vega Real o del Cibao (en las ciudades de Santiago, La Vega, San Francisco de Macorís y Moca), incluyendo la precordillera santiagueña, está basada en el dialecto canario, aunque tiene una notable influencia gallega que se destaca por ciertos arcaísmos y la transformación de la 'l' (o inclusive 'r') al final de una sílaba en 'i' o 'y vocálica' (general → generai; caminar → caminai; mal/mar → mai), o palabras originadas en este idioma, como por ejemplo pai (español estándar: padre; gallego: pai); su entonación se asemeja a aquella del Oriente cubano. No obstante debido a la influencia de medios de comunicación capitalinos y a la instrucción pública que condena el empleo y califica de inculto dichas manifestaciones regionales, se aprecia una notable reducción en su empleo y aceptación. Ejemplo del habla rural: «Ya vide lo que hiciste con lo que truje de la capitay» (Ya vi lo que hiciste con lo que traje de la capital); «¿Es a menester?» (¿Es obligatorio?); «¡Aguaita!» (¡Escucha!). En la región Sur (donde están localizadas las ciudades de Azua, Barahona, entre otras) es notable el rotacismo y la pronunciación explosiva de la 'r' al final de una sílaba: caminar → caminarrr (vámonos para el pueblo = vámono parr pueblo). Con menos frecuencia se puede escuchar un cambio de la "o" por la "u" (vámonos = vámunu). En la región Este y Santo Domingo (ciudad capital) predomina la "l" (caminar = caminal); algunos hablantes tienden a suprimir la R al final de sílabas por completo (Caminar= caminá) y se acortan mucho más las palabras y se puede suprimir la "s" o aspirarlas (vamos a ver = vamuavé). También es común fusionar palabras, dando lugar al fenómeno conocido como sinalefa: (los ojos → losojo). La muletilla «vaina» es muy usada en esta región con el significado de «cosa». Otro fenómeno que es común en el Este, pero en zonas específicas (principalmente en las zonas rurales de San Pedro de Macorís), es la pronunciación bilabial de 'b', aún entre vocales, por ejemplo la 'b' en 'lobo' sería pronunciada más fuerte [lobo], como en la pronunciación de la 'b' al inicio de las palabras en castellano.

A pesar de las diferencias regionales de los dialectos (geolectos), el español dominicano también tiene sociolectos, es decir que existe una diferencia de dialecto entre clases sociales. Se dice que la sintaxis y la morfología del español dominicano tienen gran influencia africana, con una diferenciación entre las clases cultas y no cultas. A pesar de haber varias diferencias en los distintos dialectos del español dominicano, este posee características específicas como el yeísmo, el seseo y la ausencia completa del voseo.

En el occidente del Distrito Nacional, zona predominantemente de clases media y alta, la entonación presenta cierta similitud con zonas de Colombia.

El habla culta El habla culta tiene algunos rasgos específicos que a pesar de no ser prescriptivamente correctos son más aceptables. Por ejemplo algunos de los fenómenos son los siguientes: Reducción de nasales finales a n velar (con nasalización la vocal): corazóng [], accióng [], perdicióng []. Africación de la y Aspiración de la /-s/ final: vamoj, ¿cómo ejtaj? Lambdacismo y rotacismo (incluso en la clase culta, aunque es menos frecuente) Se adopta la /k/ como implosiva: octener, ocservación en lugar de obtener, observación. Sonorización o ensordecimiento de una consonante por influencia con la siguiente: admósfera, optener (estándar atmósfera, obtener).

Aunque no se utilice, en la docencia cuando se enseña la lectura muchas veces se enseña la diferenciación entre la z y la s, de la ll y la y, y aunque no exista en ningún dialecto del español, de la b y la v.

El habla popular Los rasgos de la clase popular son los siguientes (Ejemplos: Estándar > Forma popular dominicana, ">" se lee "cambia a", "<" se lee "procede de") Desaparición de la -s, -z o -x que va al final de una sílaba (a diferencia de Puerto Rico, donde son aspirados). Este rasgo es compartido por el andaluz oriental. Ejemplos: constante → contante; luz > [lu]; castigo > [ka(h)ˈtiɣ̞o]; los chistes > [loˈʧite]; expresidente > e(p)presidente. Desaparición de r final en sílaba tónica: Ejemplos: ver → ve; raspar → rapá; cumplir → cumplí; limpiar → limpiá; comprar → comprá; ponérselo → ponéselo. Contracción del pretérito perfecto simple en tercera persona tras pronombre personal átono: Ejemplo: me dijeron → me dijén; la dejaron → la deján; te dieron → te dien; le hincharon → le hinchán. Simplicación de grupos consonánticos de la x [ks] en s [s]: excelente → eselente; exactamente → esatamente; sexo → seso/selso. Desaparición de consonantes intercaladas: Exactamente > Esatamente Ejemplos: Egipto → Egito; construcción → contrución. Diptongación de e frente a otra vocal en diptongos: Ejemplo: mareando > mariando Apofonía de la o en u (cuando la siguiente sílaba lleva i): Ejemplos: Macorís → Macurís (o 'Macurí'); bohío → buhío. Contracción de grupos vocálicos en diptongos, notablemente en el diptongo "eu": Ejemplos: Europa → Uropa; eucalipto → ucalito (u 'ocalito'); voy a caminar → vua caminá. Aspiración de la 'h', aunque este rasgo se encuentra en retroceso: Ejemplos: halar → jalar; vaho → vajo; harto → jarto; hicotea → jicotea. Diptongos reforzados con una velar: Ejemplos: hueso → güeso; hueco → güeco; huevo → güevo. Contracción de palabras, notablemente cuando terminan en 'ado', 'ada': Ejemplos: todo → to, nada → na; estar → ta; está → ta; para → pa; regalado → regalao; fiado → fiao; condenada → condená; ripiado → ripiao; jabado → jabao. Lambdacismo (cambiar sonidos a 'l'; ejemplo: gobernador → gobernadol) y rotacismo (cambiar sonidos a 'r'; ejemplo: el niño → er niño), más frecuentes en la clase popular que en la culta. Empleo de 'para' en lugar de 'hacia': Ejemplo: Voy hacia Santiago → Voy para Santiago.

Fonética

Como la mayoría de los otros dialectos españoles, el español dominicano presenta yeísmo: los sonidos representados por "ll" (la palatal lateral /ʎ/) e "y" (históricamente la palatal aproximante /ʝ/ ) se han fusionado en uno. Este fonema combinado generalmente se pronuncia como [ʝ] o [dʒ]. Es decir, en República Dominicana (como en la mayor parte de América Latina y España), "se cayó" es homófono de "se calló".

El español dominicano tiene seseo (no hay distinción entre /θ/ y /s/), es decir, caza es homófono de casa. El seseo es común a casi toda Hispanoamérica, las Islas Canarias y el sur de España.

La contracción fuerte en el habla cotidiana es común, como en voy a en "vuá" o "voá" , o ¿para adónde vas? en "¿p'ónde va'?". Otro ejemplo: "David 'tá 'co'ta'o" , de David está acostado (David está acostado / David está durmiendo), aunque la pérdida de vocales es normal en la mayoría de los dialectos españoles, cf. estándar peninsular David est'acostado, normalmente pronunciado con una sola [a].

La fricativa /s/ tiende a desaparecer o convertirse en una [h] sorda o una fricativa glótica sonora [ɦ], esta última ante consonantes sonoras, al final de sílaba. El cambio puede realizarse solo a nivel de palabra o también puede cruzar los límites de la palabra. Es decir, las mesas son blancas las mesas son blancas se pronuncia [laɦ ˈmesah som ˈblaŋkah] (o [laɦ ˈmesa som ˈblaŋkah] , con [s] desgeminada), pero la -/s/ final en las se puede silabificar con la palabra siguiente si empieza con vocal y mantenerse como [s] (por ejemplo las águilas azules [laˈsaɣilasaˈsulɛh]) o convertirse en [h] (varía según el hablante). La aspiración o desaparición de /s/ final de sílaba es común en gran parte de Hispanoamérica, las Islas Canarias y el sur de España. La [s] final de sílaba se reduce con menos frecuencia en el habla formal, como las transmisiones de televisión. Ejemplo 1: Decir lo niño o los niño, en lugar de los niños