El movimiento obrero argentino tiene una larga y compleja historia de luchas. Con el movimiento independentista comenzó la abolición de la servidumbre y la encomienda a que estaban sometidos los indígenas y la esclavitud a que estaban sometidos las personas secuestradas en África y sus descendientes, por el Imperio español. Los gauchos llevaron adelante una larga lucha contra los estancieros por la tierra y el ganado cimarrón que fue recogida por una literatura gauchesca basada en valores de justicia social y solidaridad

Las organizaciones obreras comenzaron a crearse poco después de la mitad del , tanto por la comunidad de obreros afroargentinos como por grupos socialistas y anarquistas llegados en la gran ola de inmigración, primero como mutuales y luego como sindicatos. En el curso del desarrolló grandes y poderosos sindicatos de industria que pusieron a la clase obrera como protagonista de la historia argentina y al mismo tiempo fue objeto de grandes persecuciones y matanzas. A partir de 1943 los sindicatos influyeron fuertemente en la formación del peronismo, accediendo al poder político en varias ocasiones. Desde fines del , la globalización ha afectado al movimiento obrero argentino e impulsado nuevas iniciativas y debates con el fin de reorganizarse para enfrentar los nuevos desafíos que enfrentan los trabajadores en el .

La organización política de los sectores populares

Aunque la mayor parte de los habitantes del país no participaba en la vida política, hacia 1890 eran numerosas las asociaciones y organizaciones integradas por sectores de la población urbana.

El trabajo doméstico

El trabajo doméstico, en Argentina y en el mundo desde tiempos inmemoriales, era realizado mayoritariamente por mujeres. Más de la mitad de estas trabajadoras en tiempos antiguos y coloniales eran esclavas. Una vez abolida la esclavitud eran casadas, madres de familia y posiblemente jefas de hogar debido al precoz fallecimiento de sus esposos. Las condiciones de vida y sanitarias de la época nos muestran registros de la alta tasa de mortalidad masculina entre los cuarenta y cincuenta años. Las hijas solteras de estas familias seguían el trabajo de sus madres, ya sea por ayudarlas o por no existir prácticamente movilidad social.

Las asociaciones de inmigrantes Se habían multiplicado las asociaciones de inmigrantes que reunían a los extranjeros de una misma nacionalidad (españoles, italianos, franceses, alemanes, por ejemplo) o, también, de determinada región del país de origen (gallegos, andaluces, calabreses, napolitanos). Estas asociaciones se definieron como de "socorros mutuos" y tenían por objetivos brindar ayuda al inmigrante y su familia en materia de salud y educación. Cumplían también la función de mantener vigentes muchas de las costumbres y tradiciones del país de origen a través de la enseñanza del idioma o de los dialectos y los bailes típicos, y la celebración de fiestas religiosas particulares.

A través de esas asociaciones, las comunidades extranjeras tenían la posibilidad de actuar como grupo cohesionado por la solidaridad y presionar por la realización de sus intereses sectoriales. Solo muy lentamente (y en el interior antes que en el Litoral) los inmigrantes se fueron incorporando a los partidos políticos nuevos, Como el Partido Socialista, en la Capital Federal, y la Liga del Sur, en Santa Fe.

El Centro Gallego Los inmigrantes consolidaron formas de sociabilidad y solidaridad que eran desconocidos en la sociedad argentina.

Los italianos fundaron, en 1857. la Sociedad Unione e Benevolenza y el Hospital Italiano. En 1904 ya había 84 asociaciones de este origen y algunas de ellas tenían más de 5000 asociados.

También fueron muy importantes las asociaciones de españoles como el Hospital Español y el Club Español.

el sur de santa fe fue rosario

Primer grupo socialista de Buenos Aires

El primer manifiesto electoral del Partido Socialista afirmaba:

Las organizaciones de trabajadores y la fundación del Partido Socialista Las primeras organizaciones obreras se formaron hacia 1890 y su número creció notablemente en la primera década del . Desde 1890 hubo varios intentos para crear una federación obrera que agrupara a los diferentes gremios por actividad que se habían ido formando (de carpinteros, tipógrafos, ferroviarios, por ejemplo) Pero todos fracasaron rápidamente, hasta que en 1901 se fundó la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) de tendencia anarquista. En 1902, los gremios de tendencia socialista se retiraron de la FORA y fundaron la Unión General de Trabajadores (UGT).

En 1896, sobre la base de diversas organizaciones obreras de la Capital Federal y del interior, Juan B. Justo fundó el Partido Socialista. Este partido se proclamó defensor de los intereses de los proletarios, de acuerdo con los principios fundamentales de la doctrina marxista. Por esta razón, el Partido Socialista se enfrentó con la Unión Cívica Radical (UCR). Justo señalaba que la UCR, como la oligarquía, no tenía otra preocupación que llegar al poder y que carecía de capacidad para afrontar los problemas económicos y sociales fundamentales.

(foto partido socialista)

Anarquismo, socialismo y sindicalismo revolucionario en los orígenes del movimiento obrero argentino El Partido Socialista (PS) se consideraba un partido obrero, pero sus dirigentes provenían de sectores medios urbanos, particularmente profesionales. Desde el punto de vista económico, el PS apoyó la consolidación y expansión del modelo agrario exportador (agroexportador) vigente, pero sus dirigentes propusieron luchar para distribuir la riqueza producida, a favor de los sectores populares urbanos. Con estos objetivos, buscaron conformar una alianza urbana entre los obreros y los sectores medios de ingresos más bajos, como los empleados del transporte.

Desde el punto de vista político, su programa propuso reivindicaciones específicamente obreras (8 horas de trabajo, salarios altos, huelgas, régimen especial de trabajo para mujeres y niños) que debían ser obtenidas, gradualmente, a través de la lucha parlamentaria. Por esta razón, para el PS, la elección de diputados socialistas era un instrumento fundamental de la lucha política. El socialismo tuvo el apoyo de los obreros más antiguos o especializados, pero no logró el apoyo masivo de los sindicatos, nuevas organizaciones obreras que se multiplicaron en los primeros años del , integrados por numerosos obreros extranjeros.

El anarquismo se difundió a partir de las acciones de propaganda realizadas por inmigrantes obreros que tenían esta ideología. Los anarquistas se enfrentaron con el PS denunciando que las reformas graduales (obtenidas por vía parlamentaria) eran una traición a los intereses de la clase obrera. Proponían, en cambio, la acción directa y la revolución para lograr mejoras y beneficios en forma inmediata. En la primera década del , el movimiento anarquista argentino fue uno de los más importantes e influyentes del mundo. Los anarquistas tuvieron más adherentes entre los obreros de los pequeños talleres y los servicios urbanos como los portuarios, los mecánicos, albañiles, panaderos, zapateros y constructores de carruajes; y no entre los de las grandes empresas como los ferrocarriles y los frigoríficos.

Alrededor de 1906 comenzó a diferenciarse una tercera tendencia en el movimiento obrero que, poco a poco, fue adoptando una posición mucho menos extrema que la de los anarquistas: el sindicalismo revolucionario.

Durante la primera década del , ante las huelgas generales y los atentados contra personas y edificios impulsados por los anarquistas, el gobierno actuó reprimiendo a través la fuerza armada y de la legislación. Frente a esta realidad, el sindicalismo concentró sus esfuerzos en lograr objetivos específicamente económicos. Propusieron una utilización más efectiva de la huelga, acentuando la necesidad de coordinación, planificación y oportunidad, y exigieron a los diputados socialistas un mayor compromiso con los intereses inmediatos de la clase obrera. Los sindicalistas tuvieron un importante apoyo entre los gremios más numerosos y concentrados, como los estibadores portuarios y los obreros de los talleres ferroviarios. Como estos gremios estaban directamente relacionados con el comercio de exportación, los sindicalistas tuvieron un poder de negociación mayor que los anarquistas.

La respuesta a la oposición social: reforma legislativa y represión Durante la última década del , los movimientos de protesta y las huelgas obreras crecieron constantemente y se multiplicaron en los primeros años del . Los motivos de las huelgas fueron diferentes a lo largo de este período. En un primer momento, las huelgas obreras se proponían obtener mejoras en las condiciones de trabajo; pero desde principios de siglo, el objetivo fue el aumento de los salarios y la legalización de las asociaciones obreras. En 1910 se produjo el pico más alto de huelgas, acompañado por un clima de violencia generalizada entre los obreros que protestaban por la represión ejercida por el gobierno.

La primera respuesta del gobierno a las protestas obreras fue, en 1902, decretar el estado de sitio en Buenos Aires y Santa Fe, con el objetivo de asegurar los embarques de las exportaciones. Y también propuso al Congreso la sanción de la ley de Residencia. Esta ley (sancionada en 1903) permitía expulsar del país a los militantes obreros extranjeros que se encontraban responsables de organizar la protesta social. Sin embargo, al mismo tiempo que el gobierno justificaba la represión, algunos miembros de la clase gobernante comenzaron a tomar conciencia de que esa no podía ser la única respuesta a la compleja cuestión social que se estaba planteando. Julio Argentino Roca propuso al Congreso de la Nación una ley de reforma laboral (redactada por su ministro del Interior Joaquín V. González) que contenía importantes reivindicaciones para los trabajadores: condiciones para contratar y límites de horarios. La ley incluía también normas represivas y penalidades para las actitudes y organizaciones obreras que fueran consideradas subversivas. La mayoría conservadora de las cámaras legislativas, que había comprendido que la represión, por sí sola, no resultaba eficaz para asegurar la estabilidad social, desde 1904 en adelante fue aceptando también los proyectos de ley propuestos por la minoría de diputados socialistas. Las primeras de estas leyes fueron las que establecieron el descanso dominical y la reglamentación del trabajo de las mujeres y los niños.

Aun con estos avances, la violencia continuó y se generalizó. La represión oficial de huelgas, actos y manifestaciones obreras, provocó más huelgas y un gran número de atentados contra representantes del gobierno.

Causas de las Huelgas y Número de Obreros Afectados

(Ver cuadro)

La respuesta a la oposición política thumb|left|100px|Alfredo Palacios. En los primeros años del , algunos miembros de la clase gobernante comenzaron a advertir con preocupación los efectos negativos de mantener la exclusión del sistema político para sectores cada vez más numerosos de la sociedad.

En 1902, el presidente Roca impulsó la sanción de una nueva ley electoral, redactada por su ministro del imperio la primera orden jurídica que trajo consecuencia en los Estados Unidos.

La nueva ley representó ventajas sobre el sistema electoral anterior: fijó los 18 años como límite de edad para ejercer el voto, creó el padrón cívico permanente y estableció el control de los sufragios por los partidos políticos. Pero no concedió el voto secreto.

El primer diputado socialista de América fue Alfredo Palacios, que fue elegido diputado en la circunscripción del barrio de la boca, y fue en las elecciones de diputados por la Capital Federal realizadas en marzo del año 1904.

Las relaciones políticas con el movimiento obrero