José Dolores Estrada Vado (Nandaime, 16 de marzo de 1792 - Managua, 12 de agosto de 1869) fue un militar nicaragüense que dirigió a los patriotas en la histórica victoria de la Batalla de San Jacinto contra los filibusteros del aventurero estadounidense William Walker, el 14 de septiembre de 1856. Es un Héroe Nacional de Nicaragua.
Nacimiento de José dolores estrada Nació el 16 de marzo de 1792 en Nandaime en el actual departamento de Granada, Nicaragua. Hijo de Timoteo Estrada y Gertrudis Vado.
Ya para 1824 aparece en el movimiento de Juan Argüello al que respaldó frente a Manuel Antonio de la Cerda para ocupar el cargo de jefe de Estado. Durante estas luchas alcanzó el grado de Sargento a la edad de 35 años, el dato permite establecer como sus ascensos fueron a avanzada edad hasta llegar a General de División
Junto con los Generales Tomás Martínez Guerrero y Fernando Chamorro, jefes máximos del denominado Ejército del Septentrión, participa en la toma de las decisiones militares que determinarían el curso de la guerra civil que luego sería guerra nacional contra el filibustero William Walker. El 15 de abril de 1856 participa en los combates de Pueblo Nuevo (Estelí).
La batalla de San Jacinto en 1856 thumb|right|200px|Cuadro al óleo La pedrada de Andrés Castro o La Batalla de San Jacinto, hecho por el pintor chileno Luis Vergara Ahumada en 1964, que se conserva en la casa hacienda. Estrada aparece en segundo plano, con una espada, junto al brazo izquierdo del filibustero que es derribado por la pedrada de Castro en primer plano. Los filibusteros de William Walker, instalados en la ciudad de Granada, se abastecían de carne en las haciendas de ganado ubicadas al norte y al este del Lago Xolotlán, las cuales estaban en el departamento de Granada (el cual lo formaban los actuales departamentos de Granada, Masaya, Carazo y Managua), hasta 1875 se creó el departamento de Managua. El 29 de agosto de 1856 (según el testimonio del capitán Carlos Alegría) un grupo de 100 legitimistas al mando del Coronel José Dolores Estrada salió de Matagalpa, por órdenes del General Tomás Martínez, para impedir que los filibusteros robaran el ganado (cometían el delito de abigeato) llegando a la hacienda San Jacinto ese mismo día por la tarde. Esta le pertenecía a don Miguel Bolaños, tatarabuelo del ex Presidente de Nicaragua Ingeniero Enrique Bolaños Geyer, quien gobernó al país en el periodo 2002-2007.
El 5 de septiembre, al amanecer, llegó un escuadrón de rifleros a caballo para atacar la hacienda en una escaramuza. Iban dirigidos por el Coronel Edmund McDonald, junto con el Capitán William P. Jarvis. Los legitimistas, armados con fusiles de chispa, rechazaron el ataque de los filibusteros, teniendo estos 6 muertos y varios heridos durante el ataque, Jarvis resultó mortalmente herido. Los patriotas tuvieron un muerto y 3 heridos. William Walker escribió en el capítulo 9 de su libro “La guerra en Nicaragua” que eran 40 jinetes los atacantes; el teniente Alejandro Eva dice en su testimonio escrito en 1889 que era 60 y Estrada, que menciona que eran más de 120 filibusteros, escribió ese mismo día el siguiente Parte Oficial:
El 11 de septiembre llegó una compañía de 60 indios flecheros, desde Matagalpa, al mando del capitán Francisco Sacasa. Esto se debió a que Estrada solicitó refuerzos a Martínez, de acuerdo al testimonio del capitán Carlos Alegría. Según el testimonio de Walker en su libro "La guerra en Nicaragua" los 300 filibusteros salieron de Granada la tarde del día siguiente, el 12, pasaron por Masaya y en Tipitapa acamparon el 13, para atacar la hacienda la mañana del día siguiente. El 12 en la ciudad de León el general Tomás Martínez, jefe del Partido Legitimista, y Máximo Jerez Tellería, jefe del Partido Democrático, habían firmado el Convenio de Unión de sus partidos para así juntos expulsar del país a Walker.
Al amanecer del 14 de septiembre llegaron los filibusteros a San Jacinto, en medio de la neblina; el cabo Faustino Salmerón, que era el vigía, los divisó y corrió a la casa hacienda cuando los 160 legitimistas estaban desayunando, avisando al Coronel Estrada que el enemigo en número de 300 hombres venía por el sur por lo que el grupo se tendió en 3 posiciones: el corral de piedra junto al costado oeste de la casa hacienda, capitaneado por el capitán Liberato Cisne, la casa hacienda defendida por el capitán Francisco de Dios Avilés y el corral de madera (esquina opuesta a la esquina sureste de la casa) defendido por Francisco Sacasa. Se les dio la orden de no disparar hasta que el enemigo estuviese cerca, pues el alcance eficaz de los fusiles de chispa era de 60 metros. Los filibusteros, que casualmente habían recibido la misma orden, se habían dividido en 3 columnas para el ataque y a las 7 de la mañana atacaron los tres frentes: la primera, bajo las órdenes del teniente coronel Byron Cole y del teniente Robert Milligan, atacó el flanco izquierdo del corral de madera; la segunda, al mando del mayor Calvin O’Neal, avanzó por el frente (la casa hacienda) y la tercera del capitán Lewis D. Watkins en la dirección del flanco derecho, donde se unía el corral de madera con el cerco de piedra. Después de las primeras horas, los combates se hicieron cada vez más fuertes y sangrientos, imponiéndose la lucha cuerpo a cuerpo; a las 9 a. m. las fuerzas filibusteras lograron romper la defensa del flanco izquierdo, ante ello el coronel Estrada maniobró con las tropas y los oficiales Miguel Vélez, Alejandro Eva y Adán Solís para reforzar esta posición. La lucha era tan violenta y a falta de municiones, muchos siguieron el ejemplo de Andrés Castro Estrada, quien derribó a un filibustero de una certera pedrada.
Pero la situación era crítica para los nacionales. Las columnas filibusteras a las 10 de la mañana, cuando habían roto el cerco de defensa, iniciaron un reagrupamiento para concentrar sus esfuerzos principales en esa dirección. Ante esta situación, Estrada tomó la iniciativa y decidió enviar al capitán Liberato Cisne, al teniente José Ciero y al subteniente Juan Fonseca con sus escuadras, quienes atacaron por la retaguardia a los filibusteros gritando ¡Viva Martínez ! ¡Viva Nicaragua!, cargaron a la bayoneta con arrojo admirable y les hicieron una descarga de fusilería; el ataque asustó a la yeguada y los potros de la hacienda que estaban en la vecina loma; Ciero dice en su testimonio que el teniente coronel Patricio Centeno y un oficial Flores de Granada traían a los caballos. Los filibusteros al creer que llegaban refuerzos huyeron en retirada, con dirección a la hacienda San Ildefonso, cerca de Tipitapa. El capitán Bartolo Sandoval y el teniente Miguel Vélez, montados en bestias capturadas, realizaron la persecución junto con otros soldados que iban a pie y a caballo. Esta acción fue tan violenta que el sargento Francisco Gómez cayó muerto de fatiga. Sin embargo, producto de la persistencia de los nicaragüenses en lograr una contundente victoria, lograron dar muerte al jefe de la tropa filibustera Byron Cole, muerto por el cabo Faustino Salmerón según Alejandro Eva, aunque Ciero diga que fue 2 días después el 16 de septiembre a las 6 a. m. en San Ildefonso. Los resultados de la batalla de cuatro horas se fueron reflejaron en el parte oficial firmado por el coronel Estrada, teniendo los nicaragüenses 10 muertos y 7 heridos; y el ejército filibustero 27 muertos, habiendo capturado 20 bestias, 25 pistolas, 32 rifles Sharp, 47 paradas, chamarras y sombreros. Estrada escribió el siguiente Parte Oficial, el cual desde el año 2006 se conserva en las instalaciones del diario La Prensa:
General de Brigada y exilio Controlada la situación en los llanos cercanos a Tipitapa, el Coronel Estrada Vado se dirigió a Managua, tomando luego hacia Diriá y Catarina. El 11 de octubre de 1856 encabezó el ataque a Masaya y el 13 a Granada. Terminada la Guerra Nacional, los Generales Tomás Martínez Guerrero y Máximo Jerez Tellería acordaron constituir el Gobierno Binario, llamado "Chachagua", único caso en que dos personas se desempeñaron como Presidentes de Nicaragua .
El 25 de junio de 1857, Martínez y Jerez firmaron el Decreto dando el grado de General de Brigada a Estrada Vado. Ante la actitud reeleccionista del General Martínez en 1862 se iniciaron movimientos de protestas. Surgió como candidato de oposición don José Joaquín Cuadra a quien apoyó el General Estrada Vado, pero hubo fraude a favor de Martínez y nuevamente se iniciaron las luchas armadas. Paradójicamente el General Estrada Vado se apertrechó en San Jacinto, donde siete años antes había derrotado a los filibusteros.
Desde la histórica hacienda viajó a la Isla de Ometepe, presionado por las tropas del General Martínez, decidiendo refugiarse en Costa Rica, en calidad de exiliado político el 24 de abril de 1863, Martínez firma un documento lleno de ignominia, castigando como desleales y traidores a los Generales Máximo Jerez, Fernando Chamorro y José Dolores Estrada Vado. Son destituidos de sus grados militares y reducidos a la clase de soldados. El Héroe de San Jacinto pasa la mayor parte de su exilio de cuatro años en Liberia, Costa Rica, con grandes privaciones. Fechada en La Cruz, el 23 de julio de 1865, escribe a su amigo José de Pasos y le cuenta que: "Yo estoy aquí haciendo un limpiecito para ver si puedo sembrar unas matas de tabaco"...
Ascenso a General de División y muerte Cuando asume la Presidencia, el General Fernando Guzmán Solórzano, en un acto de justicia llama del exilio a Estrada Vado y el 1 de julio de 1869 le nombra General de División en atención a sus méritos y servicios. Este mismo grado le había concedido en 1858 el gobierno de El Salvador. Es indemnizado por el gobierno con novecientos diecinueve pesos y tres reales sencillos.
Ya para entonces se celebraba el aniversario de la Batalla de San Jacinto. Al amanecer había diana y salvas de artillería, por la noche se daba un banquete que ofrecía el presidente Guzmán al general de División Estrada Vado.
El héroe llevaba una vida sencilla, frecuentemente se reunía con veteranos de la guerra nacional a conversar, entre ellos los generales Florencio Xatruch (hondureño) y Miguel Vélez. A veces se juntaban en una comidería que tenía Andrés Castro Estrada a tomar tiste en jícara cerca de donde es ahora el edificio de la Asamblea Nacional, vivía por donde es ahora el Centro Cultural Managua, antiguo Gran Hotel, y sembraba unas tierras a orillas del Lago Xolotlán por donde hoy es el barrio "Américas Dos".
El 27 de junio de 1869, el presidente Guzmán en un gesto que enaltece a su gobierno, nombró al general Estrada Vado como general en Jefe del Ejército de Operaciones de La República, estaba por cumplir los 77 años y siempre se mantuvo soltero, llevando una vida de austeridad y disciplina.
El 12 de agosto del mismo año falleció en horas de la mañana, en la capital Managua, a causa de malestares hepáticos. Se ordenó duelo nacional, todas las autoridades de La República y los militares del Ejército, llevaron por ocho días un listón negro en el brazo en señal de luto.
Los restos del General Estrada Vado fueron sepultados en el Templo Parroquial de Managua, elevado a Catedral Metropolitana en 1913.
Al decidirse la construcción de la nueva Catedral (hoy Antigua Catedral de Managua), fueron exhumados el 24 de mayo de 1929 y depositados en la Capilla del Palacio Arzobispal, bajo la guarda del Arzobispo de Managua, Monseñor José Antonio Lezcano y Ortega.
En septiembre de 1933 se trasladaron a la cripta funeraria de la Catedral en construcción (debajo del Altar Mayor). Los actos fueron solemnes. Primero, se llevaron los restos al Palacio del Ayuntamiento, presidido por el Arzobispo, los miembros del Distrito Nacional. Se menciona la presencia de dos veteranos de la Guerra Nacional, Manuel Borge y Jesús Chávez. Se hizo presente el presidente Juan Bautista Sacasa y su gabinete en pleno.
Se le declara Héroe Nacional a José dolores estrada