thumb|300px|Máquina tragamonedas de 1960. Las máquinas tragamonedas o máquinas tragaperras —también nombradas con las formas substantivadas: tragamonedas y tragaperras— son máquinas de juegos de azar donde se apuesta cierta cantidad de dinero para ganar un premio en efectivo.

Estas máquinas pueden ser de dos tipos:

Programadas En estas máquinas el premio depende de un programa interno de ésta, de tal forma que al cabo de una serie de jugadas la máquina ha de devolver una cantidad determinada de lo que se ha metido en ella. Este tipo de máquinas son habituales de los salones de juego y en algunos países también en bares o cafeterías. De azar En estas máquinas los premios dependen exclusivamente del azar. Para conocer el porcentaje de pago de estas máquinas hay que acudir a la estadística y la probabilidad. Sólo se suelen encontrar en salones de juego de los casinos.

Existen distintas apuestas en una máquina. También se puede jugar a sencillo, doble, triple, quíntuple. Cuanto más alta sea la apuesta, los premios también aumentan. Existen también tragamonedas progresivas. Las tragamonedas progresivas ofrecen un gran potencial de ganar interesantes botes. Cada vez que alguien juega un juego de tragamonedas progresiva, se agrega cada vez más dinero al bote y por eso se lo llama “progresivo”.

Actualmente se están imponiendo las máquinas digitales, que sustituyen a los tradicionales rodillos. Hay también máquinas mixtas, en las que se combinan rodillos en el juego inferior y un sistema digital en el superior.

Etimología El vocablo «tragaperras», es una palabra compuesta derivada de las monedas o «perras» que se introducen o que se «traga» la máquina.

«Perras» es la forma coloquial de denominar a algunas monedas antiguas españolas, cuyo valor podía ser de 5 céntimos de peseta, apodada «perra chica», o de 10 céntimos de peseta, siendo entonces «perra gorda».

En inglés, el término slot hace referencia a las ranuras utilizadas en las máquinas para introducir las monedas.

Tipología Existen distintos tipos de máquinas recreativas. En España las especificaciones y características de funcionamiento e instalación de las recreativas o tragamonedas vienen fijadas por el Reglamento de máquinas recreativas y de azar, publicado en el BOE. A la vez las comunidades autónomas poseen prerrogativas específicas que afectan también a la legislación de las máquinas recreativas y de azar.

En lo que se refiere a los criterios generales, recogidos en el citado Reglamento, se distinguen tres tipos distintos de máquinas.

Máquinas tipo A o recreativas Según el BOE, se trata de “todas aquellas de mero pasatiempo o recreo que se limitan a conceder al usuario un tiempo de uso o de juego a cambio del precio de la partida, sin que puedan conceder ningún tipo de premio en metálico, en especie o en forma de puntos canjeables por objetos o dinero”. Es decir, que su uso es sólo recreativo. También se incluyen en este tipo de máquinas aquellas que ofrezcan como aliciente añadido la posibilidad de que, por habilidad del jugador, se le concede un tiempo extra de juego. Pero en ningún caso se contempla la posibilidad de obtener un premio en metálico o canjeable por dinero. El único interés de este tipo de recreativas es, pues, el tiempo de juego. Son como ejemplo del tipo A las recreativas de dardos, futbolín, billar y similares.

Máquinas tipo B o de premio programado Aparte del tiempo de juego con un elemento de interés: ofrecen al jugador la posibilidad de ganar un premio en metálico (ya se llame jackpot o reciba otro nombre) o canjeable en dinero. O como las define el BOE, las máquinas de premio programado son «aquellas que, a cambio del precio de la partida, conceden al usuario un tiempo de uso o de juego y, eventualmente de acuerdo con el programa de juego, un premio en metálico». Además el Ministerio del Interior puede incluir como máquinas tipo B aquellas que considere oportunas entre las distintas máquinas que incluyan elementos de juego, de apuesta, de envite o de azar. Por tanto y volviendo a la definición principal, las máquinas tipo B son aquellas que además de dar juego ofrecen una compensación económica programada. Dependiendo del tiempo de juego o del orden de jugadas, el jugador obtiene un premio. Es el tipo de máquinas más extendido en bares, cafeterías, locales de restauración y hostelería.

A este efecto es muy interesante ver la variedad de modelos de máquinas recreativas de tipo B, que pueden ser analógicas o digitales, a menudo combinando los dos sistemas (rodillos y pantallas de aventura gráfica) en la actualidad. El éxito de cada uno de estos modelos, con sus juegos específicos, es variable a nivel regional y también individual y de su popularidad depende que el negocio que la tenga instalada le pueda sacar rentabilidad.

Las máquinas de Azar, a diferencia con las de premio programado, radica básicamente en que el azar no se puede programar. por ello el premio programado (Aparte del tiempo de juego) es considerado un juego no de Azar.

Máquinas tipo C o de azar Como las máquinas B, el precio de la partida incluye un tiempo de juego y la posibilidad de hacerse con un premio en metálico o canjeable por dinero. La diferencia con las de tipo B está especificada en el Reglamento: “a los efectos de esta definición, se entiende por azar el que la combinación o resultado de cada jugada no dependa de combinaciones o resultados anteriores o posteriores”. Así que en este caso el elemento definitorio es la aleatoriedad.

Porcentaje de ganancia Hay varios factores que pueden determinar el número de posibilidades de ganar un juego determinado, y varían claramente de una máquina a otra, desde elementos tangibles, como el número de ruedas o líneas, hasta elementos no tangibles como el retorno al jugador (RTP) o “payout” (ganancias devueltas al jugador) o la volatilidad; muchas tragamonedas han aumentado el número de sus ruedas llevándolas a 5 o, en algunos casos a 7, muchas máquinas en línea no sólo han reducido sus símbolos, sino que también han introducido numerosos bonos y juegos secundarios.

Historia right|thumb|Una máquina de azar.

La primera “bandida de un brazo” fue inventada por Charles Fey en San Francisco, California, Estados Unidos, quien ideó un mecanismo automático muy simple entre 1887 y 1895. Debido al gran número de posibles ganadores del juego original con cartas de póquer, era prácticamente imposible tener una máquina capaz de realizar pagos automáticos para todas las posibles combinaciones ganadoras.

Charles Fey ideó una máquina con tres ruedas giratorias conteniendo un total de cinco símbolos: herradura de caballos, diamante, espada, corazón y una Campana de la Libertad, la cual también dio el nombre a la máquina (Liberty Bell). Remplazando diez cartas con esos cinco símbolos y utilizando tres ruedas en vez de cinco tambores, se redujo considerablemente la complejidad para leer una victoria, permitiendo a Fey diseñar un mecanismo de pago automático. Tres campanas en línea producían la mayor ganancia: diez monedas de cinco centavos.

Liberty Bell fue un éxito rotundo y dio paso al florecimiento de una industria de juegos mecánicos. Aunque la utilización de estos dispositivos de apuestas fue prohibido en su estado natal años después, Fey tuvo problemas de suministro frente a la gran demanda de máquinas en otros lugares. La máquina de la Campana de la Libertad fue tan popular que fue copiada por muchos fabricantes de máquinas tragaperras.

En 1907, el fabricante Herbert Mills de Chicago produjo una máquina llamada “Operador de la Campana” o “Operator Bell”. En 1908, muchas de las máquinas se instalaban en tiendas de cigarros, salones, boliches, barberías y burdeles. La máquina Campana de la Libertad original puede verse todavía en el “Liberty Belle Saloon & Restaurant” en Reno, Nevada.

En España. alt=PCB maquina de azar|miniaturadeimagen|201x201px|Tarjeta PCB de la máquina de azar El 17/10/1979, se presentó por la compañía Modesto Polo Sanz la patente de invención ES-485107. Es la única patente de Máquina Electrónica de Juegos de Azar en España tipo C. La máquina se ideo y construyó en un porche del séptimo piso del entonces pasaje El Camí en la ciudad de Alcoy. Se puede confirmar en las referencias contenidas actualizado el 26/07/26.en el siguiente enlace: https://consultas2.oepm.es/ceo/jsp/busqueda/consultaExterna.xhtml?numExp=P000485107

A partir de 1976 llegaron los primeros modelos completamente electrónicos, que sustituían los tambores giratorios por una simulación en pantallas de vídeo. Del mismo modo, con la normalización de Internet, nacieron las primeras máquinas tragamonedas en línea, que permiten jugar desde casa o con el móvil, que junto a los casinos virtuales van ganando cada vez más aficionados. El nuevo formato funciona con un sistema de programación que genera aleatoriamente resultados. El sistema está regulado para evitar prácticas fraudulentas y ha solventado los errores que sufre el formato electrónico al estropearse, que podían beneficiar o perjudicar a los jugadores.

Las tragaperras en línea comenzaron a aparecer a mediados de la década de 1990, coincidiendo con la expansión del internet y el desarrollo de los primeros casinos en línea. Microgaming, una de las compañías pioneras en el sector, lanzó una de las primeras tragaperras con jackpot progresivo en línea, llamada Cash Splash, en 1998. Este lanzamiento marcó un hito significativo en la historia de las tragaperras, estableciendo un nuevo estándar para los juegos de casino en línea.

A medida que la tecnología y la velocidad de internet mejoraron, más desarrolladores se unieron al mercado, expandiendo la variedad y complejidad de las tragaperras disponibles en línea. Grandes casinos en línea como Betway, fundado en 2006, empezaron a apostar fuerte por este tipo de páginas, ofreciendo una amplia selección de juegos de tragaperras que atraen a jugadores de todo el mundo.

A día de hoy, las máquinas tragaperras siguen causando furor gracias a los nuevos avances y a sus llamativos diseños.

Precedentes Sittman y Pitt, de Brooklyn, New York, Estados Unidos desarrollaron una máquina de apuestas en 1891 precursora de la tragaperras. Contenía cinco tambores con 50 cartas y estaba basada en el póquer. Está máquina probó ser extremadamente popular y muchos bares en la ciudad tenían una o varias unidades.

Los jugadores metían una moneda de cinco centavos de dólar y accionaban una palanca, la cual hacía girar los tambores y las cartas que contenía, y esperaban conseguir una buena mano de póquer. No disponía de un mecanismo de pago directo y si, por ejemplo, el jugador sacaba una pareja de reyes, conseguía una cerveza gratis, o si sacaba una flor imperial podía obtener cigarros o bebidas. Los premios dependían directamente de lo que el establecimiento ofreciera.

Para mejorar las posibilidades de la casa, se eliminaban 2 cartas de la baraja: el diez de picas y la sota de corazones, lo cual reducía a la mitad las posibilidades de conseguir una flor imperial. Los tambores también se ordenaban para reducir las posibilidades de victoria del jugador.

Otra máquina ofrecía premios como goma de mascar de sabores. Los símbolos de estos sabores se utilizaban en las ruedas y de ellos derivan la cereza y el melón utilizados hoy en día. El símbolo “BAR”, que actualmente es muy común en las máquinas tragaperras, provenía del logotipo de la compañía “Bell-Fruit Gum Company”.

El pago de premios de comida fue una técnica muy popular utilizada para evitar las leyes en contra de las apuestas en algunos estados, y por esta razón las máquinas expendedoras de chicles y otros alimentos estuvieron en el punto de mira de los tribunales.