Manuel Abad y Queipo de la Torre (Villarpedre, Grandas de Salime, Asturias, España, 26 de agosto de 1751-convento de Sisla (Toledo), España, 15 de septiembre de 1825), fue un sacerdote español que ejerció el cargo de obispo de Michoacán en Nueva España y llegó a ser ministro en España.
Biografía Sus padres fueron José Abad y Queipo y Josefa de la Torre, siendo hijo ilegítimo. Estudió Derecho Civil y de Derecho Canónicoen la Universidad de Salamanca. En 1779, viajó a Guatemala, donde fue ordenado sacerdote. Fue designado promotor fiscal y después obispo de 1784 a 1809 por el obispo fray Antonio San Miguel para desempeñar diversos cargos en el Juzgado de Valladolid Nueva España.
Fue elegido obispo de la diócesis de Valladolid en Michoacán por el Consejo de Regencia de España e Indias lo nombró el 13 de febrero de 1810. Al frente del Obispado michoacano costeó la introducción de la vacuna anti-viruela, promovió la modernización de la enseñanza y fomentó la agricultura y la ganadería. Propuso distribución de tierra a los indios y diversas reformas en la administración para evitar la insurrección de los nativos; mostró ante Fernando VII su desacuerdo con la actuación del virrey Félix Calleja,Zárate, 1880; 520-521: lo que le valió ser acusado de traición por el Santo Oficio, pues propugnó ante la Regencia una legislación agraria que permitiese el reparto a los indios de tierras realengas y su acceso al cultivo de los latifundios.
Emitió el edicto de excomunión contra Miguel Hidalgo y Costilla (1810) y no precisamente por su participación en la lucha independentista:“En este concepto, y usando la autoridad que ejerzo como obispo electo y gobernador de esta mitra: declaro que el referido don Miguel Hidalgo cura de Dolores y sus secuaces los tres citados capitanes, son perturbadores del orden público, seductores del pueblo, sacrílegos, perjuros y que han incurrido en la excomunión mayor del Canon: Siquis suadente Diabolo, por haber atentado la persona y libertad del sacristán de Dolores, del cura de Chamacuero, y de varios religiosos del convento del Carmen de Celaya, aprisionándolos y manteniéndolos arrestados.”También emitió el edicto de excomunión de José María Morelos y Pavón, el 22 de julio de 1814. Durante 1814 debatió acaloradamente con el doctor José María Cos sobre su autoridad episcopal, la cual éste consideraba inválida por derivar de la Regencia. Entonces Abad y Queipo lo declaró hereje.
En 1814, regresó a España, donde fue nombrado Secretario de Estado y del Despacho Universal de Gracia y Justicia de España y de Indias.
En 1816 fue nombrado ministro de Gracia y Justicia por Fernando VII, aunque sólo ocupó su cargo durante tres días, ya que fue destituido y detenido el 8 de julio de 1816, porque consideraron heréticas la carta pastoral del 26 de septiembre de 1812 y en México estaba un proceso abierto.
En julio de 1816 fue detenido y confinado al convento del Rosario en Madrid. Tras producirse el levantamiento y haber criticado la actuación española tuvo que afrontar varias acusaciones ante la Inquisición en España, a pesar de su postura contraria a la sublevación y de haber excomulgado al insurgente Miguel Hidalgo. Finalmente, fue absuelto de la acusación de traición a la corona, pero la Sagrada Congregación del Índice prohibió su obra titulada Breve exposición sobre el Real Patronato y sobre los derechos de los obispos electos de América, que en virtud de los reales despachos de presentación y gobierno administran sus iglesias antes de la confirmación pontificia.
En 1820, se le regresó su libertad pues fue nombrado Vocal de la Junta Provincial renunciando en 1822 a la mitra de Michoacán, posición desde la donde obtuvo el retiro de todas las acusaciones en su contra. Fue designado obispo de Tortosa, en 1822, aunque ocupó el cargo de manera informal durante el Trienio Liberal, ya que no recibió la confirmación papal.
En 1823, perseguido, de nuevo, por los absolutistas, huyó al norte e España, fue detenido en 1824, recluido en el monasterio toledano de Sisla, donde pasó sus dos últimos años de vida y donde falleció antes de cumplir la condena de 6 años que le había sido impuesta. En este lugar murió en septiembre de 1825.
En ninguno de los dos casos en su elección episcopal recibió la bula papal, y por lo tanto nunca fue consagrado obispo.
Obra Sus escritos fueron publicados en un volumen en 1813; en 1837 José Luis Mora los reimprimió en París, y Lucas Alamán publicó su Testamento político de 1815 en el apéndice del tomo iv de su Historia de México. Edicto instructivo sobre la revolución del cura de los Dolores y sus secuaces, en 1810. Carta pastoral sobre la insurrección de los pueblos del Obispado de Michoacán, en 1811. Edicto del 16 de septiembre de 1812. Carta pastoral sobre el riesgo que amenaza la insurrección de Michoacán a la libertad y a la religión, en 1813. Disertación sobre bienes eclesiásticos presentada al gobierno de Zacatecas; Representación a nombre de los labradores y comerciantes de Valladolid de Michoacán; Breve exposición sobre el real Patronato, y sobre los derechos de los obispos electos de América, que en virtud de los reales despachos de presentación y gobierno administran sus iglesias antes de la confirmación pontificia. Cartas al Rey Fernando VII desde la cárcel, del 7 de enero y 30 de junio de 1825.
Referencias
Bibliografía
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